«La OEA está al servicio de EE.UU», aseveró el político durante una conferencia en México, donde se encuentra desde el martes en calidad de asilado.
El presidente depuesto de Bolivia, Evo Morales, ofreció una conferencia desde México, país al que llegó el martes como asilado político, en la que acusó a la Organización de Estados Americanos (OEA) de estar al «servicio de EE.UU.».
Morales aseguró que en el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) «predominaba la interpretación», y que «deberían haber dicho que hubiese segunda vuelta y no recomendar nuevas elecciones (…) la OEA está al servicio de EE.UU».
La OEA concluyó el 10 de noviembre que hubo «irregularidades en el proceso electoral» en las elecciones del 20 de octubre, e instó a repetir los comicios.
«Debería llamarse ‘Organización de Estados del Norte’, y no de América», aseveró Morales, quien aseguró que quiso decirle al secretario general de la OEA, Luis Almagro, que «así se incendiaba a la nación».
«Estamos dispuestos a volver»
Como ya hizo nada más bajar del avión el martes, el político, de 60 años, reiteró su agradecimiento al gobierno de México por permitirle «estar con vida».
Respecto a la autoproclamación de la legisladora opositora, Jeanine Áñez, como mandataria interina del país andino, Morales dijo que con ello «se confirma el golpe de Estado». «Cualquier renuncia tiene que ser aprobada. No hubo esa sesión», aseguró Morales, que pidió al Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) de Bolivia que «cumpla con la legalidad».
Áñez se autoproclamó presidenta provisional en una sesión legislativa sin quórum en el Senado. El TCP, así como las Fuerzas Armadas, lideradas por William Kalimán, el militar que instó a Morales a renunciar, la reconocieron. De hecho, fue el propio Kalimán quien le impuso la banda presidencial y le entregó el bastón de mando.
La Coordinadora de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, bastión de Morales, no reconoció la autoproclamación de Áñez. «Nos declaramos en movilización nacional en contra del golpe de Estado que se ha perpetrado en nuestro país», anunció.
«Si mi pueblo pide, estamos dispuestos a volver para apaciguar», dijo Morales, para quien «la única forma de parar esta situación es con un diálogo nacional».
Y añadió: «vamos a volver tarde o temprano. Mejor lo antes posible para pacificar Bolivia».
El mandatario depuesto, que enfatizó que «nunca» en su vida pidió a instituciones y autoridades que hiciesen «algo ilegal», volvió a destacar que su gran delito es «ser indígena». «No podía entender cómo mis comandantes pudieron tener esa deslealtad. Eso confirma que mi gran delito es ser indígena», subrayó.