Petróleo venezolano, Brics y la trampa de Tucídides

Por: Werther Sandoval

Aunque Estados Unidos no levanta las medidas coercitivas ilegales -sanciones-, lo abruma la urgencia por hacer torceduras jurídicas y montar una escaramuza mediática y política que permita a las empresas petroleras que presionan a la Secretaria del Tesoro de ese país producir y negociar en Venezuela las mayores reservas del planeta, eso sí, siempre en dólares, lo cual implica que hagan uso del Fondo Monetario Internacional y del sistema financiero por él dominado, y lo más relevante: colocar los excedentes monetarios en las Letras del Tesoro emitidas por la Reserva Federal, su banco central.

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A su manera, el modelo es el dominante en las transacciones petroleras plasmado en el acuerdo suscrito entre Arabia Saudita y la nación del norte en 1974: EEUU compra petróleo a Arabia Saudita y Arabia Saudita utiliza ese dinero para comprar equipamiento militar a los fabricantes de armas estadounidenses, mientras mantiene los ingresos por las ventas de petróleo en Letras del Tesoro estadounidense y en el sistema financiero occidental. Este acuerdo de reciclaje de los beneficios del petróleo en la economía estadounidense y en el mundo bancario occidental se conoce como el sistema del petrodólar.

El modelo es vital para la moneda estadounidense y los intentos por mantenerlo transforman al petróleo venezolano en una mercancía existencial, parodiando a Jean Paul Sartre, para el mantenimiento del petrodólar, pues la segunda y tercera reservas de crudo más voluminosas del mundo se hallan en otros dos países hostiles sancionados: Rusia e Irán, lo cual convierte y eleva a la sancionada Venezuela, con reservas de 303.400 millones de barriles de petróleo, suficientes para dar energía por ocho años a todo el planeta, al estatus de “amenaza inusual y extraordinaria”.

Y es aquí, en esta particularidad donde la multipolaridad manifestada en el crecimiento protagónico de los Brics; y los tiros a sus pies, o escupitajos en su rostro en que se han convertido las sanciones, lo que ha contribuido al crecimiento de los desmanes y desvaríos, parkinsonianos y agresivos de Joe Biden y Donald Trump, la que está empujando cada vez más a EEUU a la clasista polarización interna y lo arrastra a violar las leyes y normas mediante el uso del miedo y el desorden como lógica del poder.

Aclaremos

La Voz de América, vocera del gobierno de EEUU, dice que Brics es un bloque bautizado con el acrónimo de sus países fundadores: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, este último incorporado en 2010, dos años luego de la formalización del grupo de naciones, en 2008. Concentran 40 % de la población mundial, 20 % del PIB y producen más de un tercio de la producción global de cereales, según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Contribuyeron en 2023 con 31,5 % del PIB global, mientras que el G7 (Estados Unidos, Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) aportó 30,7 %.

En este contexto, la cosa se complica. En 2012, el historiador estadounidense Graham Allison, en un artículo del Financial Times, acuñó un término trampa de Tucídides, referido a la elevada posibilidad de conflicto que se desarrolla entre dos potencias, cuando la establecida -hegemón- teme el ascenso de otra que, desde su óptica, amenaza su espacio de poder. El término en cuestión emana de una célebre frase del historiador ateniense Tucídides, del siglo V a C: “fue el ascenso de Atenas y el temor que esto infundió en Esparta lo que hizo inevitable la guerra”.

En el artículo sin autoría de la Revista Tricontinental titulado ¿Está llegando a su fin el reinado del dólar?, relata que la invitación a seis países a unirse al bloque Brics es un indicio más de que el cambio en cuanto al petrodólar está en marcha. Venezuela pidió y espera la membresía. “Entre estos países se encuentran Irán, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes, aunque Arabia Saudita aún no ha concretado su adhesión. Con la ampliación de sus miembros, el Brics incluiría a los dos países con las mayores y las segundas mayores reservas de gas del mundo (Rusia e Irán, respectivamente) y los dos países que representaban casi una cuarta parte de la producción mundial de petróleo (Rusia y Arabia Saudita, todas las cifras son de 2022)”.

Con el ingreso de Venezuela, Brics detentaría 65% de las reservas petroleras del mundo, resaltó el economista Blagdimir Labrador Mendoza durante una entrevista concedida al programa televisivo Al Aire de Venezolana de Televisión.

El texto señala que tres factores impulsan la desdolarización: la falta de fuerza y potencial de la economía estadounidense, que comenzó con la Tercera Gran Depresión en 2008; el uso agresivo de sanciones ilegales —especialmente financieras— por parte de EEUU y sus aliados del Norte Global contra una cuarta parte de los países del mundo; y el desarrollo y fortalecimiento de las relaciones entre los países del Sur Global, especialmente a través de plataformas como Brics.

Y Venezuela anota las sanciones como la razón de mayor fuerza para alejarse de la divisa estadounidense, pues las medidas coercitivas ilegales cargan con ellas las confiscaciones, ilegales apropiaciones de los activos de la nación, Citgo, por ejemplo, cuya creciente acción de despojo ha acrecentado la desconfianza de naciones e inversionistas en el sistema jurídico estadounidense.

De allí que los relativamente pocos, o menos públicos, pronunciamientos de Trump y Biden sobre Venezuela en plena campaña electoral de su país, pese a la agresividad bajo la mesa, son indicios de que una actitud sancionatoria más agresiva contra la Patria de Bolívar podría contribuir a la cada vez más sensata precaución y alerta de los inversionistas y de las naciones frente al régimen jurídico político de EEUU, que se traducen en un menor uso y mayor debilitamiento del dólar, y con él su ejercicio de poder a escala planetaria.

La desdolarización está en marcha, pero, ojo, lentamente. El artículo reseña que los datos del Fondo Monetario Internacional muestran que, en el último trimestre de 2023, el dólar estadounidense representó 58,41% de las reservas de divisas asignadas, una cifra muy superior a las reservas en euros (19,98%), yenes japoneses (5,7%), libras esterlinas británicas (4,8%) y renminbis chinos (poco menos de 3%).

“El dólar estadounidense sigue siendo la principal moneda de facturación en el comercio mundial, con 40% de las transacciones internacionales de bienes, a pesar de que la cuota de Estados Unidos en el comercio mundial es de solo 10%. Aunque el dólar sigue siendo la divisa clave, se enfrenta a retos en todo el mundo, ya que la proporción del dólar estadounidense en las reservas de divisas asignadas ha disminuido de forma gradual pero constante en los últimos 20 años”.