Por: Werther Sandoval
En el 2029 la nación comenzará a recibir ingresos por el gas extraído del subsuelo marino del campo Cocuina, ubicado en la fachada atlántica deltana, fronteriza con nuestro venezolano estado Guayana Esequiba, donde se halla apenas una alícuota parte de los 1,1 millones de metros cúbicos de las reservas probadas de toda la costa de nuestra nación.
En septiembre pasado concluyó la campaña de exploración sísmica realizada por un buque de la empresa British Petroleum (BP), en el campo Cocuina, informó en su momento la vicepresidenta ejecutiva y ministra de Petróleo, Delcy Rodríguez.
La sísmica forma parte del programa mínimo exploratorio resultante del acuerdo firmado en julio por Venezuela, Trinidad y Tobago a través de su estatal NGC, y la compañía británica. Se realizó para cuantificar las reservas de gas del citado campo, ubicado en un yacimiento que se extiende de la línea de delimitación con la República de Trinidad y Tobago.
Dicho acuerdo, firmado en presencia del presidente Nicolás Maduro, busca facilitar la adquisición y procesamiento de data sísmica que abarca 225 kilómetros cuadrados del mar territorial limítrofe entre Venezuela y la isla vecina, a fin de determinar con precisión los volúmenes de gas del yacimiento unificado que comparten ambas naciones.
El acuerdo se concretó mediante la modalidad multicliente, que consiste en entregarle a las empresas exploradoras los datos de interés petrolero y gasífero, las cuales podrán venderlos. El estudio exploratorio y la posterior explotación contribuirá a obtener la data geológica y de los hidrocarburos presentes en la plataforma deltana y fachada atlántica del estado Guayana Esequiba.
Además, la nación venezolana se verá favorecida por ingresos por concepto de las ganancias acorde a la proporción de propiedad del volumen de gas del yacimiento, 65% es de Trinidad y Tobago y 35% es de Venezuela; el impuesto sobre la renta de 35% y regalía de 20%.
La explotación será un acto de soberanía, pues se ejecutará en la proximidad de la falsa línea fronteriza trazada por el írrito Laudo de Paris, el mismo que en un contubernio entre EEUU, el Reino Unido y un acólito abogado de Rusia despojó al pueblo venezolano de 159.400 kilómetros cuadrados, el 3 de octubre de 1899.
La acción del Ministerio del Poder Popular de Petróleo y su brazo ejecutor: Pdvsa, constituirá pleno ejercicio del decreto dictado por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, mediante el cual se creó, el 07 de enero de 2021, el Territorio de la Fachada Atlántica, dirigido a brindar protección y salvaguarda de la jurisdicción de Venezuela en las áreas submarinas, insulares, lacustres, fluviales, del mar territorial, incluido el suelo y subsuelo y el espacio aéreo continental, insular y marítimo, así como los recursos, riquezas y otros intereses que se encuentren o se descubran.
También reafirma que estarán incorporados al nuevo territorio la zona marítima contigua, la plataforma continental y la zona económica exclusiva, el aeroespacio y espacio ultraterrestre subyacente, o cualquier otra dimensión que afecte la seguridad territorial de la Nación.
Tanto los hidrocarburos de la Faja Petrolífera del Orinoco como los del subsuelo del flanco oriental del país están unidos a los inmersos en la costa del Esequibo por provenir de la misma roca madre, una formación geológica que se extiende por el norte del río Orinoco y va desde Apure hasta el frente acuático de nuestro Esequibo. Es aquí donde se formó el petróleo tras la fusión de materia orgánica con rocas sedimentarias a las altas temperaturas y presión.
La reafirmación soberana de Venezuela sobre los recursos energéticos del Esequibo es perentoria, mas cuando existe alta probabilidad de que el crudo presente en el subsuelo venezolano esté siendo extraído, desde el usurpado lado guyanés, por la empresa Exxon Mobil, con la anuencia política del gobierno de Guyana. Existe el riesgo de que también el gas venezolano sea extraído, desde Guyana, por esta petrolera.
Por ahora, la producción de gas venezolano del Esequibo, por parte de la Exxon Mobil, en el enorme bloque Stabroek , no está siendo utilizada por Guyana ni vendida en el extranjero. Exxon reinyecta el gas para mantener la presión de producción de pozos de petróleo. El gobierno presiona a esta empresa para que desarrolle los descubrimientos de gas, dijo el vicepresidente de ese país, Bharrat Jagdeo.
Guyana se ha visto en la necesidad de retrasar hasta 2025 su mayor esfuerzo para capitalizar su riqueza energética: un proyecto de conversión de gas en energía por valor de 1.900 millones de dólares que iba a comenzar este año, utilizando gas no explotado para reducir los costos de electricidad, dijo al medio GNL Global Winston Brassington, consultor del Ministerio de Recursos Naturales de Guyana.
Irfan Alí, presidente de Guyana, quien ganó la presidencia en 2020 en medio de denuncias de fraude que se mantienen para los venideros comicios de 2025, se comprometió con sus 800.000 residentes reducir los costos de energía en 50% este año. Guyana ha estado solicitando un préstamo de 646 millones de dólares del Export-Import Bank de Estados Unidos para financiar las instalaciones terrestres.
Exxon Mobil Corp actualmente está construyendo el gasoducto de mil millones de dólares y será reembolsado con las ganancias de la producción costa afuera del país. Guyana pagará a Exxon y sus socios 55 millones de dólares durante un período de 20 años, a un precio fijo sin ajustes, por un total de 1.100 millones de dólares, dijo Brassington.
Se espera que el gasoducto esté listo a finales de este año, dijo el jefe de país de Exxon Guyana, Alistair Routledge, en la Conferencia y Exposición de Energía de Guyana.
La petrolera estadounidense también ha abordado la prospección del bloque Stabroek, habiendo explorado y adelantado el desarrollo de al menos cinco pozos petroleros que se encuentran en la zona de disputa legal por diferendo territorial.
Adicionalmente, existe el pozo petrolero Turbot-1, igualmente hallazgo de la petrolera estadounidense, sobre el cual se ha reportado que estaría en la zona en disputa y afianza la fachada atlántica del Esequibo como una zona energética de importancia global.
Solo en la costa venezolana, la Dirección Costa Afuera de Pdvsa tiene serías expectativas de la existencia de 5,7 millones de metros cúbicos de gas, un volumen que, sumado al existente en tierra firme, elevaría a Venezuela del puesto siete al cuarto en la escala mundial de reservas probadas de gas.
Según la revista Forbes, en 2020, Venezuela ocupa el séptimo puesto mundial en reservas de gas con 6,3 billones de metros cúbicos, en un ranking liderado por Rusia con 37,4 billones, Irán 32,1 billones, Qatar 24,7 billones, Turmenistán 13,6 billones y China 8,4 billones. Y el mercado para el gas venezolano se hará mayor con el ingreso a los Brics, donde la demanda de China y la India es creciente.
Shell estima que la demanda mundial de gas natural licuado, GNL, aumentará más de 50% para 2040, a medida que el cambio de carbón a gas industrial se acelera en China y los países del sur y el sudeste asiático. Se espera que estos países utilicen más GNL para respaldar su crecimiento económico, según el informe GNL Outlook 2024 de Shell.
