A ExxonMobil le gustaría sacar a China de Guyana

Por: Werther Sandoval

El reiterado y manifiesto interés de Donald Trump por aplicar la Doctrina Monroe, América para Estados Unidos, creada en 1823, constituye el piso político para suponer que al Estado profundo de EEUU, controlado por las grandes corporaciones energéticas, no le agrada la presencia china en Guyana, en especial la actividad petrolera de la Nexen Petroleum Guyana Limited, filial de China National OffShore Oil Company.

Bastaría con leer la ácida crítica del Comando Sur de EEUU a la presencia China en Guyana, plasmada en la política editorial e informativa de su publicación Diálogo Américas, el cual contiene un reportaje publicado el pasado 25 de febrero que constituye, en sí mismo, una presión para que el presidente de Guyana, Irfaan Alí, le pida a la petrolera asiática que abandone el país.

El artículo titulado La expansión de China en Guyana, escrito por Maria Zupello, afirma que “En los últimos años, la influencia china en Guyana ha crecido exponencialmente, aprovechando el boom petrolero que vive el país. Pekín está invirtiendo principalmente en las industrias que el petróleo ha generado, desde infraestructuras hasta construcción de hoteles e incluso suministro de energía. Empresas estatales chinas o con fuertes vínculos con el Gobierno de Pekín, como Chongqing Bosai Minerals Group, China Railway Road, China Harbour Engineering Corporation (Chec) y Beijing Construction Group, están inundando el país con diversas operaciones”.

Y añade: “En 2023, la Operación Jacana de la empresa de ciberseguridad Eset descubrió un sofisticado ataque de hackers chinos a una agencia gubernamental guyanesa a través de correos electrónicos de spear phishing. Se trata de una estafa cibernética que engaña a las víctimas para que revelen información sensible, como sus credenciales de acceso”.

Afirma que Pekín ha tenido acceso a las redes de Guyana durante años. En 2012, el grupo Datang, financiado por el Gobierno chino, compró el 20% de la empresa de telecomunicaciones de Guyana, que es Guyana Telephone and Telegraph Company (Gt&t). Un mes después, Datang contrató a la empresa china Huawei para mejorar la red inalámbrica del país.

“En Guyana, Huawei ya ha desempeñado un papel en proyectos clave, como la instalación de cables de comunicación en alta mar y el suministro de una red inalámbrica para los empleados del gobierno. Estas actividades plantean la posibilidad de un acceso no autorizado a datos sensibles del gobierno y a información biométrica individual”.

El reportaje apunta que ante un escenario así, es necesario construir una serie de instituciones independientes dedicadas a la protección de los datos de los ciudadanos, así como una serie de barreras de protección para las acciones de las fuerzas de seguridad, algo para lo que Estados Unidos y sus socios están especialmente preparados y dispuestos a apoyar.

“Junto con las demás inversiones chinas, esto también garantiza a Pekín una infiltración en varios frentes que, dada la posición estratégica de Guyana, puede suponer un peligro para toda la región del Caribe”.

Actualmente, la petrolera china que trabaja en Guyana, en el bloque Stabroek compartido por Esso Exploration and Production Guyana Limited, (filial de ExxonMobil) con 45%; Hess Guyana Exploration Ltd, (filial de Hess Corp) con 30% y Nexen Petroleum Guyana Limited (filial de China National Offshore Oil Company) con 25% de participación.

Digámoslo de una manera más determinista: el origen de la presión para la salida de la petrolera china estaría en el Estado corporativo profundo de EEUU, controlado por las grandes corporaciones, donde juega un papel estelar la ExxonMobil que, de lograr tal propósito, añadiría 25% a su participación para totalizar 70% de la concesión del Bloque Stabroek.

Tal hipótesis sobre la expulsión de China sería más especulativa de no ser porque existe el reciente hecho colateral de la entrega hecha por el presidente panameño, José Raúl Mulino, del Canal de Panamá a Estados Unidos, aceptando la excusa política de la Casa Blanca de haber una operadora de puertos chinos en el otrora del país anfictiónico.

También el reportaje del Comando Sur, en sí mismo, hace presumir que en el menú de conversaciones del Gobierno de Trump con Irfaan Alí, el Zelenski del Caribe, podría estar incluida la oferta de mayor apoyo político y militar a cambio de expulsar a las múltiples empresas del gigante asiático que laboran en el país vecino, muy semejante a la propuesta ya concretada con el presidente de Panamá, quien tras haber sido objeto de una breve campaña de presiones de Trump, expulsó a una operadora de puertos del país asiático, aceptó militares de EEUU y permitió el pase gratuito de sus buques por el canal.

De hecho, BBC Mundo informa que la primera semana de marzo pasado, BalckRock, el mayor fondo de inversión del mundo, que maneja más dinero que el Producto Interno Bruto de todos los países del mundo, salvo Estados Unidos y China, anunció un acuerdo comercial para adquirir la firma china CK Hutchison, con sede en Hong Kong, dueña de decenas de puertos en 23 países, incluidas las terminales portuarias de Balboa y Cristóbal, adyacentes al Canal de Panamá.

BBC mundo también dice que el acuerdo llegó después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara al Gobierno panameño con recuperar el control del canal que el país centroamericano tiene desde 1999, alegando que está controlado por China.
Ahora bien, José Rafael, analista de soluciones regulatorias de la firma Nubank, en su artículo El bloque Stabroek: el elemento de la discordia entre Venezuela y Guyana, se pregunta: ¿qué representa este bloque para la disputa marítima entre Venezuela y Guyana? Pues…

Y explica: El Stabroek es el bloque más importante de los otros 9 que ya han sido establecidos. Esto se debe al potencial económico, extensión territorial que ocupa y a los intereses geopolíticos que representa. En él se depositan los mayores yacimientos hasta ahora encontrados y los esfuerzos económicos de las compañías extranjeras.

Precisamente la extensión de este bloque representa una consigna política y una posición de máxima pretensión de territorialización de la proyección marítima de lo que Guyana considera que le pertenece y está bajo su jurisdicción en el océano Atlántico; todo a su vez que desestima la postura manifiesta y reiterada de Venezuela, de llegar a un acuerdo territorial por vías amistosas y mediante negociaciones mutuamente satisfactorias. Para ello, es necesario que se asuman diversos criterios técnicos y jurídicos que respondan al interés económico de ambos países y no meramente a las condiciones geomorfológicas del litoral continental.

Los intereses geopolíticos que este bloque representa, se manifiestan en la escogencia de los socios que se reparten la concesión otorgada por Guyana:
ExxonMobil, la principal petrolera privada del mundo y la más importante de Estados Unidos, quien en 2006 fue expulsada de Venezuela, luego de haberse negado a aceptar la reforma en el esquema fiscal y legal que supuso la migración de asociaciones estratégicas a empresas mixtas. Retomó las labores de exploración de la concesión en 2008, luego de haberlas suspendido en los 2000, cuando reconoció la existencia de una disputa territorial entre Guyana y Venezuela y el riesgo político que suponía asumir la concesión guyanesa a sus labores en los proyectos venezolanos de La Ceiba y Cerro Negro. Una vez que ExxonMobil fue declarada como “una amenaza para la estabilidad del gobierno venezolano”, se consumó el definitivo divorcio entre la petrolera y Venezuela.

Hess Corp fue un importante socio comercial de Pdvsa durante los años que compartieron las operaciones de “la refinería de St Croix” a través de Hovensa. Esta refinería es la segunda de mayor capacidad de refinación del hemisferio occidental después del complejo refinador de Paraguaná y cesó operaciones en 2012, luego de varios años de pérdidas cercanas a los $100 millones USD por año.

Cnooc, o la China National Offshore Oil Company, es una de las 4 compañías chinas de petróleo. En orden de importancia, es la tercera que compone a la China National Petroleum Corporation (Cnpc), junto a Sinopec, que está enfocada en refinación y petroquímica y PetroChina, que es la principal empresa estatal china de Petróleo. Cnooc se enfoca en la exploración y explotación costa afuera. En Venezuela, el capital chino representa el principal apoyo de inversiones extranjero no solo en petróleo, sino en prácticamente todos los otros sectores económicos del país.

“Siendo así, para Venezuela este bloque se configura como un elemento de presión ante la postura sostenida desde los inicios de la reclamación territorial en 1962, de que hasta ahora no haya un arreglo práctico a la controversia terrestre, hace que no pueda haber una negociación para delimitar la frontera marítima. Guyana no tendría ninguna razón de establecer un bloque con semejantes dimensiones como las que tiene el Stabroek, sino como medio de presión a Venezuela, a través de semejantes agentes económicos y políticos. En Stabroek se halla el principal antagonista al Gobierno venezolano, el principal socio comercial en refinación del Caribe y el principal financista de Pdvsa”.