Venezuela conmemora hoy un nuevo aniversario de la partida física del Cantor del Pueblo, Alí Primera. A más de cuatro décadas de aquel trágico accidente en 1985, su voz no solo permanece intacta en el dial de las radios, sino que se ha convertido en el pulso moral de un pueblo que encuentra en sus letras la fuerza para la esperanza y la justicia social.
Un canto que venció a la muerte
Un día como hoy, la noticia del fallecimiento del Cantor del Pueblo en un accidente de tránsito en la Autopista Valle-Coche de Caracas enlutó a toda la nación. Sin embargo, el tiempo se ha encargado de confirmar la profecía que él mismo dejó plasmada en sus versos: “los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”. Alí Primera no se marchó; se sembró en la tierra para germinar en cada rincón de América Latina como el estandarte de la «Canción Necesaria».
Músico, poeta y activista incansable, su vida fue una ofrenda a la verdad. Desde su natal Falcón hasta los escenarios internacionales, utilizó su cuatro como un arma de concienciación, denunciando las injusticias y rescatando la dignidad de los invisibilizados. Hoy, su legado trasciende el papel de un artista convencional para erigirse como un símbolo de resistencia cultural.
La voz de los que no tienen voz
La vigencia de Alí Primera radica en su capacidad para interpretar el sentimiento popular. Sus canciones no fueron simples melodías, sino crónicas sociales que retrataron la realidad del obrero, del campesino y del estudiante. El Cantor del Pueblo entendió que el arte debía estar al servicio de las causas nobles, y por ello, su repertorio es hoy un manual de ética y amor por la humanidad.
En cada estrofa de «Los que mueren por la vida», «La patria es el hombre» o «Canción mansa para un pueblo bravo», se escucha el eco de un compromiso que nunca caduca. El Cantor del Pueblo logró unificar el sentimiento de libertad con la belleza lírica, permitiendo que el mensaje de igualdad llegara a cada hogar venezolano. Recordarlo es, por tanto, celebrar la persistencia de los sueños colectivos.
Alí y Los Guaraguao: La masificación del canto necesario
Un capítulo fundamental en la trayectoria de Alí Primera fue su estrecha colaboración con la agrupación Los Guaraguao. Como principal compositor de muchos de los éxitos del grupo, Alí encontró en ellos las voces y el sonido perfecto para que el canto de protesta saliera de las peñas universitarias y llegara a las grandes masas de todo el continente. Juntos, lograron que temas como «Techos de cartón» se convirtieran en fenómenos de venta y símbolos de lucha en países como México, Nicaragua y El Salvador.
Esta alianza estratégica permitió que la lírica profunda de Alí, cargada de contenido social y político, alcanzara una proyección internacional sin precedentes para la música de contenido. Los Guaraguao no solo fueron sus intérpretes, sino sus compañeros de trinchera cultural, demostrando que la música popular podía ser exitosa comercialmente sin perder su esencia revolucionaria ni su compromiso con los más humildes.
Alí y Sol: Una historia de amor y trinchera compartida
Ely Rafael Primera Rosell, nacido en Coro y forjado en la humildad de Paraguaná, fue un hombre que conoció desde niño el peso de la pobreza. Tras quedar huérfano de padre a temprana edad, desempeñó diversos oficios antes de que su talento lo llevara a la Universidad Central de Venezuela y, posteriormente, a Europa. Fue allí donde su conciencia social se transformó en una propuesta estética única, fundiendo la música académica con el sentimiento del campo y la calle.
En su camino, Alí no estuvo solo; construyó un hogar junto a Sol Musset, quien fue su compañera de vida y apoyo incondicional. De esa unión nacieron sus cuatro hijos: Sandino, Servando, Florentino y Juan Simón, quienes heredaron la sensibilidad artística de su padre. El mayor de ellos, Sandino, ha recorrido un camino en la trova, ganándose su propio lugar en la lucha social a través del canto. El menor de ellos, Juan Simón, hoy en día es, al igual que su madre, diputado en la Asamblea Nacional, mientras que Servando y Florentino figuran entre los máximos exponentes del talento nacional ante el mundo. Tras la partida física del cantor del pueblo, Sol se convirtió en la guardiana fundamental de su memoria, asegurando que el mensaje del «Papá Alí» siguiera floreciendo en sus hijos y en las nuevas generaciones.
Himnos de lucha que recorren el continente
La discografía de Alí Primera es una bitácora de la conciencia latinoamericana. Piezas memorables como «Techos de Cartón» se convirtieron en un grito global contra la desigualdad, mientras que temas como «Cunaviche Adentro» y «Coquivacoa» exaltaron el amor por la tierra. Su capacidad para narrar la historia desde abajo queda inmortalizada en canciones como «No basta rezar» y «Reverón», donde el arte se funde con la denuncia.
Estos himnos son la prueba de que su mensaje no tiene fecha de vencimiento. Alí Primera logró que el cuatro venezolano fuera escuchado como un tambor de guerra por la paz. Cada vez que suena «Abrebrecha», el Cantor del Pueblo vuelve a cabalgar junto a su gente, recordándonos que la canción solo es digna si sirve para empujar la historia hacia la justicia.
Vigencia global: La película de Alí conquista el mundo
La trascendencia del Cantor del Pueblo ha alcanzado un nuevo hito con la película biográfica «Alí Primera». Esta obra cinematográfica no solo ha conmovido a Venezuela, sino que ha obtenido un éxito arrollador en el circuito internacional, demostrando que su historia es patrimonio de la humanidad. La cinta se alzó con importantes galardones en el Festival Internacional de Cine de Moscú y recibió el reconocimiento en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, además de triunfar en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, donde fue celebrada por su capacidad de retratar la épica de un hombre que hizo de su voz un instrumento de liberación.
Estos premios internacionales, sumados a su rotundo éxito en el Festival del Cine Venezolano (donde ganó Mejor Película, Mejor Actor y Mejor Fotografía), confirman que la figura de Alí Primera sigue más viva que nunca. El cine ha logrado que el mundo entero reconozca la huella de este falconiano universal, posicionándolo como un ícono imperecedero de la cultura y la resistencia social. Hoy, los premios que recibe su película son el eco de los aplausos de un pueblo que nunca dejó de cantarlo.
La Marcha de los Claveles: El pueblo florece en Caracas y Paraguaná
Como cada año, la fe y el amor se hacen camino con la emblemática Marcha de los Claveles. Esta tradición nació del sentimiento popular como una promesa de no dejar morir su mensaje y de convertir el dolor en un jardín de esperanza. El pueblo camina con un clavel rojo en alto, simbolizando la vida, la pasión y la lucha por un mundo mejor.
La tradición de los claveles rojos, símbolo de vida y lucha, se despliega este año con dos grandes epicentros. Este lunes 16 de febrero, Caracas se desborda en amor desde las 10:00 a.m., partiendo de la Casa de la Libertad y la Cultura Alí Primera (Cuartel San Carlos) hacia la Plaza Bolívar, en un encuentro donde cultores y movimientos sociales rinden tributo al «Padre Cantor».
Por su parte, el estado Falcón se prepara para la Marcha de los Claveles Rojos 2026 en Punto Fijo, la cual se llevará a cabo el próximo domingo 22 de febrero. La jornada iniciará a las 10:00 a.m. desde la Casa Museo Alí Primera en Paraguaná, realizando el recorrido histórico hasta el Cementerio de Santa Elena, donde reposan los restos del cantor. Este tributo, que combina la memoria cultural y la lealtad política, promete ser una movilización masiva de música y poesía, reafirmando que el legado de Alí sigue siendo la brújula de la Patria.
