CI.- Sacerdote, intelectual y revolucionario, Camilo Torres Restrepo se convirtió en un símbolo de los movimientos sociales en América Latina y el mundo. El reciente hallazgo de su cuerpo, desaparecido por el Ejército durante seis décadas, vuelve a poner su nombre en el centro de la memoria histórica colombiana, justo cuando se cumplen 60 años de su muerte en combate.
Los orígenes de un líder
Jorge Camilo Torres Restrepo nació en Bogotá el 3 de febrero de 1929, en el seno de una familia privilegiada perteneciente a las élites colombianas. Fue hijo de Calixto Torres Umaña e Isabel Restrepo Gaviria.
Aunque intentó estudiar derecho en la Universidad Nacional, abandonó la carrera para convertirse en sacerdote católico, influenciado por unos dominicos que conoció a través del padre de su novia. Fue ordenado en 1954.
Un año después, Camilo viajó a Bélgica y estudió sociología en la Universidad Católica de Lovaina, donde se graduó en 1958.
Al regresar a Colombia, se vinculó con las causas de los pobres bajo un compromiso fundamental: el amor eficaz por el prójimo.

Monumento a Camilo Torres Restrepo destruido por los paramilitares en Patio Cemento (Santander).
Teología de la liberación y sociología
Camilo fue pionero de la teología de la liberación, corriente que propuso unir el marxismo con el cristianismo. Buscó la unidad entre los pueblos y asumió una concepción transformadora y revolucionaria.
Gracias a sus estudios sociológicos, elaboró varios escritos con los que hizo significativos aportes a las ciencias sociales.
Sin embargo, Camilo Torres no se quedó solo en la teoría. A diferencia de otros intelectuales, decidió pasar a la acción y sumarse al desarrollo de diversas experiencias sociales.
Junto a Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna, María Cristina Salazar, Virginia Gutiérrez de Pineda, Carlos Escalante, Darío Botero Uribe y Tomás Ducay, entre otros, participó en la fundación de la primera facultad de Sociología de América Latina, en la Universidad Nacional de Colombia. Allí mismo ejerció como profesor y capellán.

El comienzo de su lucha
Su compromiso con las causas populares aumentó cada vez más. Integró y fundó el Movimiento Universitario de Promoción Comunal (MUNIPROC), hizo parte del comité técnico de la reforma agraria del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA) y presidió el primer congreso nacional de sociología, entre otras actividades.
Sus múltiples actividades sociales y comunitarias pronto lo llevaron a enfrentarse con la curia de la Iglesia católica, encabezada por el cardenal Luis Concha Córdoba, desde 1961. Los continuos choques obligaron a Camilo Torres a solicitar su reducción al estado laical.
El 24 de junio de 1965, con lágrimas en los ojos, ofició su última misa en la iglesia de San Diego, en Bogotá. Las presiones de la conservadora Iglesia colombiana chocaron con su visión revolucionaria y cristiana, que señalaba que los cristianos verdaderos debían sumarse a la lucha revolucionaria.

Camilo, el revolucionario
Tras fundar el Frente Unido en 1965, Camilo radicalizó su posición y decidió crear un movimiento político que buscara la unidad de todas las expresiones populares, revolucionarias, democráticas y abstencionistas, para luchar por transformaciones reales y profundas en la sociedad.
Mientras realizaba mítines, movilizaciones, protestas y grandes concentraciones populares en todo el país, estableció contactos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo insurgente que había realizado su primera marcha guerrillera el 4 de julio de 1964.
Su fuerte vinculación con las luchas populares y revolucionarias, su carisma y capacidad de liderazgo, así como sus nexos con el ELN, se hicieron evidentes para las fuerzas de seguridad del gobierno, que lo mantuvieron en la mira desde el comienzo.

El cura guerrillero
Según el escritor Walter J. Broderick, autor del libro Camilo vive, la vida de Camilo Torres corría peligro y crecía el temor de que fuera asesinado por las fuerzas gubernamentales. Incluso, Fabio Vázquez Castaño, máximo dirigente del ELN en esa época, asignó militantes de ese grupo para protegerlo.
Sin embargo, el temor a sufrir un magnicidio obligó a Camilo Torres a vincularse formalmente a las filas del ELN y viajar a las selvas santandereanas en octubre de 1965.
La vinculación de Camilo Torres Restrepo al grupo insurgente se conoció mediante un comunicado público que firmó el 7 de enero de 1966.
Camilo Torres murió tomando un fusil
El 15 de febrero de 1966, el país se estremeció con la noticia de la muerte de Camilo Torres, a los 37 años. Murió al ser herido en combate cuando intentaba recuperar el fusil de un soldado.
Tras su muerte, empezó la leyenda, en parte porque los militares y el Estado colombiano se negaron a devolver el cuerpo a Isabel Restrepo, madre de Camilo, hoy reconocida como una de las primeras madres buscadoras de personas desaparecidas en el conflicto armado colombiano.
Camilo se convirtió en un símbolo de las luchas sociales y populares. Varios colegios y barrios llevan su nombre. Inspiró a mujeres y hombres a sumarse a la teología de la liberación y a las luchas revolucionarias en Colombia y América Latina.
#Memoria A esta hora inicia la ceremonia eucaristíca en la Universidad Nacional conmemorando el sexagésimo aniversario de la muerte del sacerdote revolucionario Camilo Torres Restrepo. pic.twitter.com/5wUK9TiRYS
— Colombia Informa (@Col_Informa) February 15, 2026
La desaparición y el hallazgo
El 23 de enero de 2026, el ELN informó que había encontrado el cuerpo de Camilo. Ese mismo día, la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas confirmó que en 2019 recibió una solicitud de búsqueda, encabezada por el sacerdote Javier Giraldo.
Tras confirmarse el hallazgo, la Universidad Nacional anunció la realización de una eucaristía para conmemorar los 60 años de la muerte de Camilo Torres, en Patio Cemento (Santander). En esa misma universidad construyeron un osario para albergar los restos del fundador de la Facultad de Sociología.

Fotos de Bolívar Arellano. Manifestación pública en las afueras de la Universidad Industrial de Santander en Bucaramanga.
El general Álvaro Valencia Tovar dirigió a las tropas que participaron en el combate en el que murió Camilo Torres. El militar ordenó enterrar el cuerpo en un lugar desconocido. A pesar de los pedidos de su familia, amigos y del movimiento social, su cuerpo permaneció desaparecido durante 60 años.
Inicialmente, Valencia ordenó enterrarlo cerca del lugar del combate. Posteriormente, dispuso que lo sepultaran en un panteón militar en Santander.
Aunque los militares siempre se negaron a devolver el cuerpo, en 2019 el sacerdote Javier Giraldo presentó una solicitud ante la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD), entidad creada a raíz de los acuerdos de paz de 2016.
El cuerpo de Camilo Torres Restrepo continúa secuestrado.
Hoy se esperaba la entrega de sus restos, a la espera de que la @UBPDcolombia realice entrega digna y que se confirme plenamente su identidad. Han pasado 60 años de búsqueda incansable y la incertidumbre persiste. pic.twitter.com/BzP60Ybc6J
— Fernanda Espinosa Moreno 🍉 (@FerSpinozaM) February 15, 2026
Se frustra la entrega en el aniversario 60
El cuerpo de Camilo Torres iba a ser entregado este 15 de febrero de 2026 a la Universidad Nacional, que tenía previsto depositarlo en el osario construido para recibirlo. Sin embargo, la falta de la certificación definitiva por parte de Medicina Legal impidió que los restos fueran devueltos en la fecha simbólica en que se conmemoran seis décadas de su muerte.
La comunidad universitaria y las organizaciones sociales que han seguido de cerca el caso permanecen a la espera de que los últimos análisis forenses permitan cerrar el capítulo de 60 años de desaparición y darle al cura guerrillero una sepultura digna en la casa de estudios que ayudó a fundar.
A la espera de la entrega oficial
La UBPD informó que continúa a la espera de los resultados de los últimos análisis para que el equipo forense emita el informe integral de identificación y el reporte de lo ocurrido.
El sacerdote jesuita Javier Giraldo denunció que, por motivaciones políticas, Medicina Legal no permitió que la entrega de los restos de Camilo Torres coincidiera con la misa celebrada en la Universidad Nacional para conmemorar los 60 años de su muerte. La comunidad universitaria esperaba poder sepultarlo en el osario construido en su honor.

Fotos de Bolívar Arellano. Manifestación pública en las afueras de la Universidad Industrial de Santander en Bucaramanga.
El proceso de identificación
La UBPD confirmó que el 19 de junio de 2024 recuperó un cuerpo que, según indicios asociados y morfológicos —como edad, sexo biológico, talla, contextura y signos de trauma violento—, podría corresponder al sacerdote desaparecido.
La entidad informó que las evidencias recolectadas han sido minuciosamente correlacionadas con la información aportada por diversas fuentes: documentos, testimonios e investigaciones históricas. Estos elementos, junto con los hallazgos técnico-científicos, han resultado relevantes para confirmar varias hipótesis investigativas.
Explicaron que la inspección inicial practicada al cuerpo describe lesiones que coinciden con traumatismos óseos identificados en las estructuras recuperadas por el equipo forense de la Unidad de Búsqueda.
También confirmaron que las muestras óseas recolectadas para extraer material genético (ADN) —tanto del cuerpo como de algunos de sus familiares, exhumados por la UBPD en diciembre de 2024— se han procesado en diferentes laboratorios genéticos acreditados y certificados en Colombia, entre ellos el del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Durante la primera semana de diciembre de 2025, enviaron también muestras a un laboratorio en Estados Unidos, cuyos resultados permitieron avanzar en la investigación.
CI
