Por: Werther Sandoval
La ya popular frase “ingeniería inversa” dicha por los bolivarianos e intelectuales venezolanos que buscan el desarrollo autónomo, soberano y diversificado del país, exige al Instituto de Tecnología Venezolana del Petróleo, Intevep, reunir a los centros de investigación e instituciones educativas generadoras de pensamiento científico y tecnológico sobre hidrocarburos en Venezuela.
Desde su nacimiento, en 1974, la filial de Pdvsa también denominada brazo tecnológico de la industria petrolera, realiza investigaciones y patenta descubrimientos que han mejorado la eficacia y eficiencia en las medulares áreas de exploración, producción y refinación de los hidrocarburos.
Pero hoy, 2026, con la abrupta e inminente llegada de las petroleras gringas y de otros países, Intevep debería repensar y ampliar sus propósitos e incorporar, con mayor fuerza, el objetivo de succionar, chupar, apropiar, readaptar para nuestro beneficio las tecnologías foráneas que imponen e impondrán las devoradoras empresas de hidrocarburos en nuestro país.
Por supuesto que desde su nacimiento Intevep viene haciendo mucho de esto; lo contrario sería afirmar que la tecnología sobre la cual se erige la industria es totalmente extranjera. Pero ocurre que en la actual realidad marcada por la agresión militar del 3-E y por las nuevas relaciones con EEUU, es imperativo reflexionar sobre cómo nos vamos a entender científica y tecnológicamente con la Casa Blanca y sus codiciosas petroleras, obnubiladas por inundar el planeta de petróleo para así abaratar el costo de la energía hasta un nivel que frene la decadencia del aparato productivo de Estados Unidos.
La idea es simple. El zapatero que conoce el zapato científico y tecnológico de los hidrocarburos en Venezuela es Intevep, así su talento humano se haya venido a menos por causa de la emigración propiciada por las medidas coercitivas unilaterales aplicadas por los mismos EEUU, siempre practicante del delito histórico y sempiterno de robar cerebros que enriquezcan sus arcas en la misma medida que sumergen en la pobreza a los países víctimas de la american way of life.
Le toca a Intevep, entonces, sin menoscabo y de acuerdo con el Ministerio de Hidrocarburos, asumir la tarea de fijar y hacerle seguimiento a las líneas de desarrollo científico y tecnológico que pondrán en práctica el resto de las instituciones y universidades ligadas a los hidrocarburos, las cuales deberán actuar atendiendo a la política de Estado de apropiarse de las tecnologías a ser incluidas en nuestro desarrollo soberano, útiles para valernos por nosotros mismos, como dice el presidente de la República Bolivariana, Nicolás Maduro.
Urge potenciar y formar un plantel de tecnólogos y científicos que dotados de sentimientos patrios sean capaces de emprender una industria nacional autónoma creadora y surtidora de equipos y repuestos, cuyo desarrollo se transforme en un muro impenetrable que desarme la intención de aplicar medidas coercitivas e ilegales al país.
Un primer trabajo sería llamar a un congreso del petróleo venezolano o asamblea venezolana del petróleo, que liderada por Intevep reúna para la reflexión, discusión y conclusiones prácticas de aplicación inmediata, a todas los pensadores e instituciones de las más diversas áreas de los hidrocarburos, para que aporten y expongan ponencias sobre cómo succionar, apropiar, potenciar para nuestro beneficio y autonomía las sofisticadas tecnologías que imponen e impondrán las petroleras gringas y de otros países.
La carrera es contra el tiempo y la cartera de temas es inconmensurable. Hay de todo. Pero la voracidad con la cual buscan chupar nuestro petróleo obliga a fiscalizar, monitorear, controlar y aplicar estrictas normas ambientales y de metrología, so pena que con sus sofisticadas tecnologías destrocen nuestras nutridas y hermosas comunidades de especies animales y vegetales y contaminen a nuestro amado y soberbio Orinoco, y de paso hagan dividendos llevándose más petróleo y gas que los notificados al Ministerio de Hidrocarburos.
Además, en el congreso deberá abordarse el siempre reiterado y frustrado tema sobre cómo sacar al venezolano de la ignorancia supina en asuntos de hidrocarburos, la misma que hizo de Pdvsa una críptica caja oculta, de la cual solo sabemos que produce gasolina, aceite de motor y dólares, pobre cultura del petróleo cuidadosamente construida por la meritocracia corporativa que estratégicamente dominó la toma de decisiones y mantiene a muchos de sus personeros en la actual Pdvsa.
