El pueblo manda con las movilizaciones

Por: Colectivo político al socialismo en nuestra América 

El presidente muestra que es necesario tensar todas las fuerzas progresistas porque la derecha no duerme y hay que estar alertas y prestos a la movilización.

No hace mucho, ante la cerrazón institucional de la derecha en el congreso para negar cualquier posibilidad de reformas que el progresismo ponía a consideración, acudió a un mecanismo constitucional que le decía a esa cloaca criminal que, ante su negación a las reformas populares, sería el pueblo que, a través de una consulta popular, le daría trámite a las propuestas. Entonces, fue posible la discusión de la reforma pensional (hoy engavetada en la corte constitucional) y la reforma laboral.

Hoy, ante el reiterado paro legislativo que no permite el estudio y aprobación de las propuestas del gobierno, como el salario vital; ante el ambiente golpista que, ahora la derecha, envalentonada por la injerencia imperialista y que además de contar con la justicia colombiana y con la mediática doméstica, involucra también a las fuerzas imperiales que, con el ya manido discurso de la guerra contra las drogas, quiere convertir  Suramérica en un nuevo teatro de guerra que le posibilite defenestrar a los gobiernos díscolos que no obedecen a su discurso hegemónico; entonces, el presidente echa nuevamente mano de la constitución política, le plantea al pueblo, al constituyente primario, que sea una asamblea constituyente la que dirima el conflicto entre el statu quo y el pueblo progresista.

Ante el estado de confrontación política en que se bate la sociedad colombiana, Petro le dice al pueblo que tome en sus manos el destino de la nación. Es una propuesta oportuna porque, ante el estancamiento institucional de las reformas que Colombia necesita, es el momento que le digamos al país que la justicia está secuestrada por cárteles enquistados en las cortes, cuyos fallos están dirigidos a favorecer a las élites dominantes y se precisa una reforma.

Es necesario decirle a Colombia que los organismos de control y justicia, dejaron de serlo y más parecen partidos de oposición al gobierno y, entonces, se requiere una profunda reestructuración. Es necesario decirle a Colombia que la salud atraviesa por una crisis estructural por culpa de las mafias partidistas que se han apoderado de ella.

En fin, necesitamos una reforma política que adecúe las instituciones a los nuevos tiempos; una reforma a la educación que coloque el conocimiento como un activo sin el cual no saldremos del atraso; una reforma agraria donde la secular tenencia de la tierra deje de ser origen de violencia y se convierta en principio de paz; una asamblea constituyente popular que, como elemento de agitación política permita tener todas las fuerzas en tensión y dispuestas para la movilización. Una constituyente que sea abrazada por los partidos progresistas y se concatene con la coyuntura electoral. Es el momento, porque tenemos una correlación de fuerzas favorable que nos permitiría liderarla.

Sabemos que la derecha se unifica por el no, pero el gobierno ha hecho la tarea y más a partir de este momento, cuando vemos que el presidente seguirá llenando plazas agitando la propuesta.

Vamos sin dudas, sin miedos paralizantes ante propuestas que, como ésta se convierten en una herramienta política para organizar, agitar y movilizar más allá de la coyuntura electoral.

El momento exige acciones de unidad, solo se esperemos que la organización progresista se comporte con coherencia y grandeza.

                                                               Febrero 19 de 2026

Deja un comentario