Testimonio

Por Freddy Melo

Hoy, 14 de julio de 2026, se cumple el 95° aniversario de mi arribo a este mundo. Ocurrió en San Fernando deApure. Llegué en brazos de Genoveva Rodríguez de Heredia, mi bisabuela, como fruto del amor y el dolor de Luisa Audelina Melo Heredia, mi madre. Para ambas, in memoriam, mi gratitud y mi afecto inextinguibles.


Declaro que he tenido una existencia feliz: Porque recibí y di mucho amor (incluyendo el
acompañamiento de una maravillosa mujer, mi Maruja, y el haber producido con ella una preciosa
descendencia), porque estuve siempre al lado de la mejor causa humana y porque desde niño he tenido trato
estrecho con la poesía.
Hoy, sin embargo, no puedo tener un cumpleaños feliz. Tanto dolor ronda alrededor que toda felicidad se
hace imposible.

Ser de nuevo

Otra vez entra en prueba, Venezuela,
la fibra de tu pueblo bien nacido:
un sino inicuo busca que nos duela
con un dolor feral e inmerecido.
Tres sismos de la más dura violencia
nos cayeron este año retadores:
en junio llanto, ruina e impotencia,
innobles en enero los dolores.
De otros sismos terrestres se repuso
cada vez lentamente el pueblo bravo
y la lucha de clases volvió al uso:
patrón dominador, trabajo esclavo.
Algunos quídams pérfidos ¡castigo!
dijeron ante el llanto de la gente;
1812: hay un testigo:
Bolívar juvenil les hizo frente.
El sismo de este enero aprieta el yugo,
organizarse es la palabra clave
y en las voces beber de Simón y Hugo
y no olvidar la situación tan grave.
¡Oh patria generosa y sin alarde,
vibre tu resiliencia soberana,
que ante el orbe admirado, alguna tarde
de nuevo habrás de ser lumbre y campana!
Caracas, julio de 2026

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