¿Está preparada Guatemala para una segunda revolución?

Todos lo sabemos, Guatemala necesita urgente una revolución. Pero en lo que se averigua nos vamos a silbar a la loma. Que entre pancartas, gritos, batucadas y chinchiletes, entre lloraderas escuchando el himno nacional, y en trance de fervor patrio, la consigna parece ser ponerle curitas al sistema podrido que tiene colapsado al país. Curitas como si aquello se tratara de un raspón de rodilla en tarde de chamusca o técnicas al paredón. El sistema no cambiará con la renuncia de Jimmy Morales ni con la de los diputados, eso  posiblemente ya se está trabajando bajo de agua, y si  ni nos mosqueamos nos van a majear de nuevo con otro gabinete de corruptos. Seguir leyendo «¿Está preparada Guatemala para una segunda revolución?»

Poesía pura

Las imágenes de guatemaltecos  manifestando frente al Congreso de la República el viernes por la noche y exigiendo la renuncia de los diputados traidores, se deslizaban por los aires como versos de un poema de amor en velada de luna.  Aquello fue un  abstracto de una Guatemala  de ensueño, lejana, irreal, inalcanzable que entre la podredumbre lucha por reverdecer. Tan hermosos los versos de aquel poema  que fue  como ver la tapisca  del maicillo  en cerro árido a finales de octubre.  Seguir leyendo «Poesía pura»

La patria es ahora

Ilka Oliva Corado
Cuando ganó las elecciones Otto Pérez Molina, pensé que Guatemala había tocado fondo, una sociedad que fue incapaz de enjuiciarlo por los crímenes de lesa humanidad lo estaba llevando a la presidencia, aquello fue una puñalada por la espalda a los familiares de las víctimas y una falta a la Memoria Histórica y a la dignidad, de por sí.
Nos lo tuvimos que calar hasta que a saber ni cómo la justicia empezó a resollar, una justicia vapuleada, mancillada, desaparecida, enterrada en cuanta fosa clandestina existe en la historia guatemalteca. Una mancilla con rostro de niños agonizando por hambruna, de niñas vulneradas en lo más puro de su ser, de campesinos y jornaleros explotados históricamente. De miles de migrantes que en el desarraigo de la diáspora y el sacrificio de las remesas, sueñan con el retorno a la patria que los echó.
Lo imposible sucedió en Guatemala, el genocida Pérez Molina fue presidente. Caímos hondo.
Pensé que habíamos tocado fondo pero por el contrario, el acabose fue que se rajaron a ir a por una Asamblea Nacional Constituyente (porque decir revolución ya son palabras mayores) y en nombre de Dios y el petate del muerto votaron por Jimmy Morales, que era peor que Pérez Molina, por solapar el Genocidio negándolo y el oportunismo de ultrajar una vez más a ese suelo que ha visto correr tanta sangre. Desleal a la patria, a la identidad y afín a la injusticia y a la corrupción. Un personaje dantesco ad hoc a esa parte de la sociedad fanática y manipulable, en nombre del odio y el petate del muerto.
De esa sociedad recalcitrante ya no sorprende nada, es la alfombra por donde desfilan los que hacen de la fe y la doble moral las armas más poderosas para saquear a un pueblo. Ya vimos en lo que resultó el flamante “ni corrupto ni ladrón.” Ya no se puede caer más hondo, llegamos al culo del abismo, es hora que nos saquemos las estacas, nos levantemos y nos pongamos de pie, por dignidad colectiva.  Guatemala necesita una revolución, cortar de raíz con la impunidad, con la corrupción, con el tuétano de la miseria en el país.
El momento es éste, y las revoluciones se pueden hacer de muchas maneras, pero necesitamos cambiar patrones, necesitamos indignarnos de verdad, necesitamos sentir en carne propia el oprobio que viven los más golpeados del sistema. Necesitamos dignificarnos colectivamente. Para cambiar Guatemala no es suficiente ir a gritar los sábados e ir a sonar bacinicas con chinchines dos horas frente al Congreso.
Guatemala no se cambia retuiteando y haciendo reventar las redes sociales con cuanta palabrería sale de la comodidad de estar atrás de una pantalla de computadora o teléfono celular, redes sociales a las que poca parte de la población tiene acceso. Nos convertimos campantes, en revolucionarios de redes sociales, donde no hay mayor esfuerzo que el teclear una oración o un párrafo. Compartir una fotografía o un video. En ese mundo paralelo a la realidad. Y con eso sentimos que ya pusimos nuestra dosis diaria de amor a la patria. La patria, que deambula en cada cargador de bultos, en cada huele pega, en cada niño encerrado en una cárcel porque el Estado lo abandonó.
La patria que llora en cada feminicidio, en cada árbol arrancado, en cada río envenenado. La patria que llora cuando se mutila ecosistemas en nombre de minerías y limpiezas sociales. Cuando se escupe la cultura y se le pisotea, en nombre de convenios y carencias.
Una patria a la que hemos maltratado, una patria que no merecemos. Unos por hacer y otros por solapar.
Celebrar la impunidad, celebrar la corrupción en nombre de religiones y doble moral, nos convierte en igual de corruptos. Ser revolucionarios de redes sociales, tampoco nos dignifica colectivamente. Es pura pantalla nada más. Aquí la pregunta obligatoria es, ¿14 millones de guatemaltecos se van a dejar majear por 105 diputados y una clica criminal que se cubre cada vez que puede, con el petate del muerto?
Es ahora, la patria es ahora. Guatemala se merece reverdecer.
Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado contacto@cronicasdeunainquilina.com
13 de septiembre de 2017, Estados Unidos.

Irresponsables declaraciones del vicepresidente de Guatemala

Ilka Oliva Corado
No reconozco al señor Cabrera como vicepresidente de mi país. Ni a él ni a ningún miembro del gabinete de la corrupción que ha infestado el gobierno de Guatemala.
 
Por haber aprovechado el río revuelto de las manifestaciones del 2015, él es vicepresidente de Guatemala, un puesto inmerecido, demasiado grande para una persona que no respeta a su pueblo. No es digno del lugar que ocupa. Él y toda la clica criminal que infesta el Estado de Guatemala no representan a nuestro país, representan a una mínima parte que votó por la continuidad de los saqueos, las empresas transnacionales, los feminicidios, las limpiezas sociales, la corrupción y el neoliberalismo; el patriarcado, el machismo y la misoginia en el país.

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¿Ahora sí, vamos por la Reforma Migratoria?

Ilka Oliva Corado
Lamento decir que no me conmueve en lo más mínimo que acabe el programa DACA que beneficiaba a los “Soñadores”. Aunque de aquí en adelante puede transformarse en una ley que les permita la residencia permanente a estas personas, si en el Congreso se legista a su favor. O bien, también sean deportables como lo somos los parias. Seguir leyendo «¿Ahora sí, vamos por la Reforma Migratoria?»

Inquebrantable

Ilka Oliva Corado
Siempre, si decidimos seguir nuestros sueños, lo que nos hace felices, vamos a encontrar oposición, en la familia, los amigos, en la sociedad y el sistema. Por patrones de crianza, por estereotipos, por ignorancia o por simple imposición. Nuestra única herramienta para defendernos es la resistencia: resistir, resistir, resistir hasta el último día.
Resistir con pasión, con entrega, con locura, con amor. La resistencia muchas veces nos lleva a la soledad, a la soledad absoluta y es en esa soledad, en la turbulencia de la batalla que, se desnudan nuestros miedos y emerge de lo más profundo de nuestro ser, lo más sublime de nuestro espíritu inquebrantable. Si sabemos escucharlo y seguirlo, estaremos a salvo de la crueldad de la realidad.
Nos dirán que no podemos, que soñar es de locos, que es inalcanzable, que busquemos trabajo formal, nos casemos y tengamos una familia, nos dirán que dejemos de haraganear, si ya estamos casados y tenemos familia nos dirán que nos hagamos responsables, que ya estamos viejos para los sueños, que los sueños son para otros, no para nosotros. Nos dirán muchas cosas con tal de desanimarnos, llegarán a insultarnos o hasta golpearnos, si decidimos resistir hasta el final.
Nos querrán hacer sentir estorbo, nos querrán despedazar la auto estima, buscarán nuestras debilidades y las harán añicos, todo con tal de hacernos desistir y que renunciemos a la única felicidad posible: ser nosotros mismos, creer en nosotros mismos, seguir nuestros instintos.
Nos cercarán, nos esconderán el agua y la comida y nos gritarán que somos lastres, que desistamos, que sigamos el camino de la infelicidad, para que también nos uniformemos, para que tengamos dinero en los bolsillos pero el alma seca. Para que tengamos techo pero el corazón vacío. Para que tengamos hijos, pero el espíritu marchito. Para que sonriamos hipócritamente, para que seamos exitosos, exitosos como todos los que se dejan meter en la camisa de fuerza.
En nuestra lucha interna, tendremos ataques de ansiedad, paranoias, depresiones profundas, posiblemente intentos de suicidio, vamos a llorar, mucho, vamos a maldecir nuestra suerte, buscaremos una droga que nos alivie, esa droga tendrá varios nombres y formas, y al final también nos llevará a la soledad absoluta, donde emerge en el silencio, nuestro espíritu inquebrantable.
Y es en la soledad, en su sosiego, o en su turbulencia, que aprenderemos a hacer nuestro propio camino, para ser nosotros mismos y seguir nuestros instintos, nuestra realización que nada tiene que ver con el éxito. Y aunque caigamos abatidos por la hiel y el dolor, nuestro espíritu inquebrantable nos pondrá en pie para seguir caminando en busca de la utopía.
  • Blog de la autora: cronicasdeunainquilina.com
  • Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado
  • contacto@cronicasdeunainquilina.com
  • 31 de agosto de 2017, Estados Unidos.

Jimmy, no grato

Ilka Oliva Corado

Jimmy “el ungido” (con vaselina) demostró para quién trabaja y qué intereses representa. Era algo que estaba muy claro y que era imposible no percibirlo. ¿Qué fue lo que movió el voto hacia el Moralejo? Recapitulemos: la doble moral y el pensamiento de ultraderecha que habita en los racistas, clasistas y cachurecos que se vieron representados en el oportunista. “El majeador” Morales vio el río revuelto y con estaca en mano dijo: aquí me los clavo, ¡y se los clavó! ¡En nombre de Dios! No solo a ellos, a todo el país. Llegó al poder cuando el pueblo andaba bateando y le contó una de vaqueros. Seguir leyendo «Jimmy, no grato»

Niños, niñas y adolescentes migrantes: carne de cañón

En el 2014, salió Obama con sus once ovejas a dar una conferencia de prensa con carácter de urgente, fue por allá de principios de verano; habló de una crisis de niños migrantes que viajaban solos hacia Estados Unidos en busca de sus padres o huyendo de la violencia en sus países de origen. Por supuesto, no se habló de la violencia institucionalizada, se refirió a las maras, como clicas criminales. La “crisis” como él le llamó, tiene más de 20 años, y ha tenido carácter de urgente desde entonces. Seguir leyendo «Niños, niñas y adolescentes migrantes: carne de cañón»

El día que supe que no era pobre

Ilka Oliva Corado

Eran los primeros días de la década del noventa y Ciudad Peronia comenzaba a llenarse de champas, de gente que llegaba de otros arrabales y del occidente del país a invadir el sector al que ahora se le conoce como El Mirador. Aquellos eran montarrales, calles de talpetate y un mercado al aire libre, un tierrero donde los vendedores tiraban costales y cajas de cartón para que sirviera de mesa para poner sus ventas. Seguir leyendo «El día que supe que no era pobre»