
Muchos preferimos vivir en nuestra burbuja y cerrar los ojos a la realidad, quedarnos en la pasividad, voltear para otro lado y guardar silencio. Esto respecto a la corrupción del gobierno y a la ineficacia de un Estado fallido. Esto en relación a la violencia sistemática y a la impunidad. Al tráfico de influencias y a la manipulación de los medios de comunicación. Preferimos quedarnos al margen de la injusticia, porque es más cómodo no involucrarse, porque involucrarse exige respeto hacia uno mismo y hacia los otros y sobre todo: honestidad, responsabilidad y entereza.

Hace dos días leí en las redes sociales, el siguiente comentario: “Amigos y pueblo de mi querida Escuintla, a tomar medidas de precaución, el traslado de más de 160 privados de libertad de la mara 18 a la supuesta cárcel de máxima seguridad El Infiernito implicará el traslado de familiares y amistades de estas personas; y por ende habrá un aumento en los índices de violencia y estos seguro trasladarán sus operaciones a nuestro municipio. Suficiente teníamos ya con la delincuencia local, ahora esperemos que las autoridades nos brinden la seguridad necesaria y si no pues a defendernos y repito tomar más precauciones.” El texto venía acompañado de un enlace de un medio de comunicación guatemalteco con el titular: “Incidentes en cárcel El Infiernito de Escuintla.” 
