Por:Juan Hernández Machado, miembro de la Unión de Historiadores de Cuba
Esa es la expresión típica de quien se imagina estar en las maravillosas playas de ese lugar, observando a las excelentes bailarinas que se mueven rítmicamente al ritmo producido por los ukeleles y disfrutando de un merecido descanso.
Pero los lugares paradisiacos también son afectados por fenómenos naturales y las personas que allí viven y trabajan sufren de esas calamidades, al igual que los que habitan en otros lugares, tal vez menos favorecidos desde el punto de vista natural, pero más cercanos, por diversas razones, a los gobernantes del país de que se trate.
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