
1) Hasta hace poco, pobres de nosotros, éramos los izquierdistas las víctimas de la talanquera. A palos, a carcelazos, a exilios, a realazos, a halagos le caían encima a nuestros cuadros más débiles hasta que brincaban hacia lo que ellos creían el todo y resultaba la nada. Ni un solo tránsfuga encontró acomodo dichoso en las filas de la reacción donde creyó ver la Tierra Prometida. ¿Sacaron dos o tres intelectuales que entregaron alma, vida y corazón a lo que aborrecieron toda su vida algo más que una agregaduría insignificante, una gacetilla efímera, un subsidio etílico, el desdén de los exquisitos que siempre los despreciaron como bufones o como competidores cuya brillantez había de ser opacada? La talanquera representó en esa época una profilaxis, una salud, que regularmente limpiaba nuestras filas de quienes no debían estar en ellas. Basta pensar en lo que hubiera significado que algunas de las joyas que traicionaron a la izquierda hubieran llegado con ella al poder. Seguir leyendo «Talanquera al revés»



Por: Luis Britto García
Luis Britto García