
No me sorprende que la oposición, estimulada desde Madrid, Miami y Bogotá, insista en negar que existe una guerra económica que influye significativamente en la situación de especulación y escasez, y en el multimillonario contrabando de extracción de un tercio de lo que se produce en Venezuela hacia Colombia. Comprobado está que muchos bachaqueros están organizados mas allá de las fronteras. Se ha calculado que más de 10 millones de colombianos se benefician diariamente de ese contrabando, al que debe sumarse una parte de lo que Venezuela importa. La manipulación monetaria del dólar Cúcuta es parte de esa guerra. Seguir leyendo «La Guerra Económica»

Occidente narra la historia de su pensamiento con una raigambre fuerte en la filosofía grecolatina, dividiéndola en antigua, medieval, moderna y posmoderna. A los insignes pensadores que emergieron intentando explicar y proyectar el mundo en cada una de estas etapas se los denominó y denomina intelectuales.
Hijos de Satanás, blasfemias, pecadores impuros, aberración de la vida. Y así y así los religiosos adoctrinados en castidad y doble moral escupen su odio hacia las personas que han tenido los arrestos de vivir a pesar de la lacra que es esta humanidad. 
Recientemente leí un artículo en la página web de EL PILÓN (Valledupar, Colombia), titulado ‘La crucifixión de una democracia’, periódico que leo casi todos los días por mis orígenes vallenatos. Quisiera realizar una réplica, en nombre de los cinco millones de colombianos que vivimos en esta hermosa tierra de Venezuela y que nos da verdadera vergüenza que, opinadores de oficio, se den a la tarea de atacar nuestra democracia. Y cuando digo nuestra, es la venezolana. 


