Una conversación en la eternidad. La insurrección del alma

Por: Keshava Lìévano

Para mi amigo Jorge Enrique Botero

( El escenario: una banca de madera bajo un árbol viejo. No hay uniforme, ni micrófono. )

Bateman:

—¿Sabe, compañero? Yo me morí antes de tiempo. A veces me pregunto qué habría pasado si hubiera llegado a La Uribe ese día. Si le hubiera podido hablar claro al viejo Marulanda. Decirle que no bastaba con resistir, que había que convencer. Que la revolución sin pueblo se marchita como flor sin agua.

Seguir leyendo «Una conversación en la eternidad. La insurrección del alma»