Por escandalosa que se antoje, la liberación del indiscutible asesino confeso de Luis Donaldo Colosio es lógica.
Los 45 años de cárcel a que fue condenado violó el código penal de Baja California en 1994, que para ese delito del fuero común fijaba penas mínimas de 16 y máximas de 30 años.
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