LA DESDOLARIZACIÓN ES SÓLO CUESTIÓN DE TIEMPO?

Por :Henry Pacheco

¿Qué son los dólares? Son aquellos imprudentes billetes norteamericanos que tienen diferentes valores y el mismo tamaño

En los últimos tres años, la economía global ha experimentado cambios abruptos. Las propuestas de política económica, sanciones y realineamientos geopolíticos han desencadenado reacciones significativas, impactando a los mercados financieros, monetarios, de bonos y divisas. Al igual que en periodos anteriores de inestabilidad económica y geopolítica, surgen interrogantes sobre posibles transformaciones en el sistema monetario internacional a corto plazo. En este contexto, se especula si países como los BRICS+ que durante su reunión anual del 22 al 24 de octubre en Kazán, Rusia, anunciaron una hoja de ruta para la creación de una moneda comercial conjunta.

En un mitin de campaña en Wisconsin, el candidato presidencial estadounidense Donald Trump profundizó su retórica de «Estados Unidos Primero» al prometer imponer aranceles del 100% a los productos de cualquier país que se aleje del dólar. Esta propuesta refleja una lógica meridiana no solo para el Partido Republicano, sino también para el Partido Demócrata. Sin embargo, el aislamiento de Estados Unidos mediante aranceles y su rol como gendarme del mundo comienza a impactar tanto en su moneda como en su economía.

La pregunta clave es si China está realmente a la vanguardia de la desdolarización o si será una cuestión de tiempo hasta que el país asiático decida actuar. Estados Unidos ha perdido su disciplina fiscal, viéndose forzado a embarcarse en una ola de gastos obligatorios para mantener su hegemonía global, como exploraremos más adelante. El pago de la deuda nacional se ha convertido en la partida más importante del presupuesto de Estados Unidos. Entre 1971 y 2024, la deuda nacional creció de 400.000 millones de dólares a 35 billones de dólares, los intereses superan incluso el gasto anual en defensa. En este contexto, una guerra comercial con China, aunque pone sobre la mesa la posibilidad de abandonar el dólar, no parece factible en el corto plazo para ninguna de las dos economías.

Para profundizar en esta cuestión, examinaremos al menos cuatro aspectos clave que actúan a favor y en contra del área del dólar:                                                 

·        la desproporción del área dólar,

·        la geopolítica,  

·        las reservas en diferentes monedas y

·        el comercio internacional.

Al analizar estos puntos, podríamos llegar a la conclusión de que la desdolarización gradual es inevitable, aunque no necesariamente inminente, al igual que la pérdida de participación de Estados Unidos en la economía global y su supremacía internacional.

Comencemos con la incidencia de dólar, en relación con el tamaño de la economía estadounidense, su papel en el comercio mundial en las reservas y las finanzas. El dólar estadounidense ciertamente desempeña un papel desmesurado. Veamos. La participación de Estados Unidos en el PIB mundial en 2023 fue de aproximadamente 24%, y su contribución al comercio mundial es de alrededor del 10%. Pero, el dólar estadounidense es la moneda más utilizada en el comercio mundial, ya que representa cerca del 90% de las transacciones internacionales. En cuanto a las reservas, dicha divisa lidera este aspecto con un 60%, seguido del euro con un 20%, mientras que el yen japonés, la libra esterlina, el dólar australiano, el franco suizo y el dólar canadiense o el yuan tienen participaciones más pequeñas. Monedas occidentales.

Los números muestran, como lo indica el gráfico que, a pesar de que el dólar ha disminuido como reserva mundial a lo largo del tiempo, su hegemonía sigue siendo absoluta en cualquiera de los rubros expresados en el cuadro.

La guerra entre Rusia y Ucrania ha desatado un conflicto sin precedentes, tanto en términos de beligerancia como de sanciones monetarias. El congelamiento de las reservas de divisas de Rusia por parte del G7 marca una diferencia significativa respecto a cualquier otro conflicto geopolítico posterior a la Segunda Guerra Mundial, especialmente por sus implicaciones para los asuntos monetarios. Este congelamiento plantea la pregunta de si otros bancos centrales podrían intentar diversificarse fuera del dólar estadounidense, ante el temor de futuras sanciones. De ser así, dichas acciones podrían contribuir, aunque marginalmente, a socavar el papel dominante del dólar en el sistema financiero global.

A pesar de una leve reducción en su peso en las reservas internacionales, el dólar estadounidense sigue siendo un indicador clave de hegemonía monetaria. No obstante, los tipos de cambio flotantes y la disponibilidad de líneas swap entre bancos centrales disminuyen la necesidad de reservas en moneda extranjera. Un debilitamiento severo de la estabilidad económica de Estados Unidos podría conducir a una salida brusca del dólar, lo que afectaría la confianza en esta moneda. Los dos partidos políticos estadounidenses dominantes han identificado esta amenaza en el contexto de la competencia con otras grandes economías.

Incluso sin catástrofes geopolíticas o económicas, es probable que el papel del dólar en las reservas mundiales continúe disminuyendo por varias razones: la menor necesidad de reservas en un mundo de tipos de cambio flotantes, las políticas de diversificación de los bancos centrales, como la compra de oro, y el uso creciente de líneas swap, que reduce la necesidad de grandes cantidades de reservas.

El papel tradicional de las reservas de divisas, como colchón para financiar las importaciones, ha perdido importancia en las últimas décadas. Hoy en día, la financiación del comercio proviene principalmente de bancos globales del sector privado, tanto en países importadores como exportadores, que se refinancian en los mercados monetarios internacionales.