De la paz justa a la guerra eterna

“La política oficial de Estados Unidos será que la guerra en Ucrania debe llegar a su fin”, afirmó ayer Marco Rubio, recién confirmado por el Senado de Estados Unidos como sucesor de Antony Blinken al frente de la diplomacia estadounidense. Neocon 

Por: Henry Pacheco c.

    “La política oficial de Estados Unidos será que la guerra en Ucrania debe llegar a su fin”, afirmó ayer Marco Rubio, recién confirmado por el Senado de Estados Unidos como sucesor de Antony Blinken al frente de la diplomacia estadounidense. Neocon (1) y radicalmente anticomunista –la definición de comunismo de Rubio es tan creativa como la de terrorismo, capaz de incluir a cualquier gobierno de izquierdas que no disfrute de la aprobación de Washington, especialmente si se encuentra en el continente americano-, el nuevo secretario de Estado obtuvo los 99 votos posibles en el Senado (a excepción del de JD Vance, ausente ya de su escaño), incluyendo el de voces supuestamente progresistas como Bernie Sanders. Esa visión del mundo, que Rubio comparte con los referentes mediáticos de Donald Trump, se ha traducido rápidamente en la vuelta de Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo, pese a que el país había sido simbólicamente retirado de ella por Joe Biden en los últimos días de su mandato, cuando ya era irrelevante y a sabiendas de que la decisión sería inmediatamente revertida. La agenda latinoamericana, además del enfrentamiento económico con China, será el centro de la agenda del nuevo secretario de Estado, del que no es de esperar un papel tan cercano al día a día de la guerra como el que protagonizó su predecesor. Todo apunta a que, al menos por el momento, el día a día de la gestión del proceso de desarrollo de algún tipo de plan en busca de una negociación estará liderado por Mike Waltz, Asesor de Seguridad Nacional, Keith Kellogg, enviado de Trump para la política ucraniana, y Richard Grenell, que se encargará de los puntos calientes del planeta en cada momento y que estuvo presente en la reunión Trump-Zelensky celebrada en septiembre en Nueva York. Sin embargo, Rubio, que inicialmente fue defensor activo de la asistencia militar a Ucrania y que solo cambió el sentido de su voto en el momento que vio posible conseguir un puesto en el ejecutivo Republicano, ha expresado el sentir que sigue manteniendo tanto el presidente Trump como su séquito.
  
Los neoconservadores suelen abogar por la promoción de la democracia y el intervencionismo en la política internacional, incluida la paz a través de la fuerza (por medio de la fuerza militar), y son conocidos por defender el desdén por el comunismo y el radicalismo político.