Por: Eduardo
Esta tarde, en cuanto me he echado solo en mi dormitorio, los asesinos del
MOSSAD (especialistas en engañar según su propia constitución) me han dado una
fuerte descarga de microondas satelitales, y un rato después me sigue doliendo
la cabeza.
El síntoma es inconfundible; yo sé bien que son ellos (solos o en compañía de
otros, como decía el Código Penal), y hasta tengo un puñado de nombres y
apellidos de los que se podría ir tirando llegada la hora de las pruebas ante
un tribunal cualquiera, un tribunal –claro– que no hubiera sido previamente
comprado o controlado de otro modo por los herederos y sucesores de aquellos
banqueros que impulsaron la creación del Estado de Israel.
Aquellos que, titulares del privilegio de crear dinero en dólares, francos
franceses, libras esterlinas y demás, ladrones del oro de medio mundo merced a
ese privilegio, compraron muchas tierras en Palestina desde mucho antes de que
la traición del gobierno inglés («de los ingleses», dirán algunos) les hiciese
amos de un nuevo Estado moderno, con su monedita falsa y todo, en la tierra que
le prometió Balfour a un banquero de ésos.
(Vea quienquiera mis ‘Cartas a unos pocos judíos’ en http://www.luzrenacida.org).
Pero aprovecho este enésimo intento de matarme a mí disimuladamente de tal
manera que parezca ser yo quien enferma y muere, para llamar la atención sobre
errores muy dominantes, frutos lógicos de la labor de los medios de masas, en
el uso de esas palabras del encabezado: Estado, nación y asesino.
Si yo dijera que los judíos o Israel son unos asesinos, estaría cayendo en la
misma trampa en que cayeron los estadounidenses que después del 11S se tragaron
aquellos cuentos sobre la involucración de Afganistán o Irak en los atentados
de las Torres Gemelas.
Poco después serían los afganos (los iraquíes ya lo habrían hecho desde los
años noventa del siglo XX) los que tendrían que hablar de los yankees o los
americanos para achacarles los desmanes del ejército de ocupación ése, que
andaba allí vigilando la buena marcha del negocio de las amapolas y la heroína
(véanse los libros de Alfred W. McCoy sobre la dedicación a estos negocios del
ejército estadounidense).
O hace sólo unos días, los que confunden Hamás con Palestina, e insisten en
que ya estaba bien de ocupación, de asentamientos ilegales, de robo de tierras
y agua, de asesinatos selectivos y pudrición en las cárceles de Israel de
palestinos resistentes contra todo eso. Que ya estaba bien y, por lo tanto, es
lógico que los palestinos reaccionasen como lo hizo…. Hamás. O ¿acaso fue
Palestina quien hizo esa última matanza de israelíes?
Pero ¿quién ha decidido que Hamás es Palestina o los palestinos? ¿Era la
mejor idea para defender a los palestinos de Gaza o Cisjordania cargarse a esos
mil y pico judíos indefensos y desprevenidos en sus casas y calles?
Y la venganza colectiva –lo que hizo poco después el ejercito de Israel
matando de forma parecida, con sus misiles, a unos pocos más residentes en ese
campo de concentración urbanizado de Gaza–, ¿es ésa la respuesta o la solución
que al ataque reciente habían decidido los judíos de Israel? ¿Era eso lo que
más les convenía hacer a los israelíes?
En http://www.globalresearch.ca (la página web donde Michel Chossudovski advirtió ya
por marzo de 2020 que la Operación Covid iba dirigida a instaurar un Estado
Policial, y aún no lo han logrado, aunque casi) hay varios artículos que hablan
de ya antiguas relaciones entre los gobernantes de Israel, el MOSSAD de Israel
y sus banqueros, de un lado, y Hamás, de otro. Nada de particular para quien
haya conocido algo de las relaciones entre los gobernantes estadounidenses, Al
Qaeda, Bin Laden y familia, el Estado Islámico, etc.
En el Fin del Régimen o Sistema del Dinero Absurdo, el que nace en el crédito
y se destruye en el reembolso, los Estados –y especialmente esos Estados
esenciales para alternar el orden y el desorden– han sido robados hace ya
mucho (eso fue el asesinato de John F. Kennedy: el robo de Estados Unidos por
los Cuarenta Ladrones el mismo año en que ese presidente había recuperado para
el Tesoro estadounidense la potestad de crear dinero; lean a Mark Lane para
saber, no opinar, que le mató la CIA; la Executive Order 1110 de 4 de junio de
1963 para entender el móvil, y a Peter Dale Scott para ver cómo la ley en la
que se creó la CIA fue redactada por abogados de Wall Street), y su relación
con las respectivas naciones es como la de la marca de la franela o las
deportivas y el consumidor: propaganda y despiste.
Ahora paso a recordaros qué es eso tan grave que vengo diciendo y aclarando
más y más desde hace unos años, y que ha llevado a estos agentes de los
Cuarenta Ladrones a tratar de matarme de esta manera (uso de microondas):
— Hace mucho que cerca del 95% del dinero de Occidente nace en manos de un
banco privado en el momento de conceder el crédito, y que esa manera de hacer
el dinero que se destruye en el reembolso –téngase presente– y luego se
cobran los intereses (léase la joya ‘Money creation in the modern economy’, del
Bank of England, 2014) se considera normal;
— la deuda esterna del Tercer Mundo ha sido hecha casi íntegramente sin poner
un dólar en esos países endeudados (en el otoño de 2019, alguna semana después
de preguntar en una asamblea del CADTM y ATTAC, en Bélgica, presidida por el
Defensor de los Deudores Pobres Eric Toussaint, por qué razón nadie le decía a
esos deudores que nada deben a sus acreedores porque nada les han costado a
ellos las deudas, empecé a tener carros apostados frente a mi casa, fotógrafos,
seguidores por doquier, problemas informáticos, etc.);
— el dinero son ya los puros números, y los números son de todos pues forman
parte de la lengua humana;
— los grandes estafadores beneficiarios y reguladores internacionales (a
través del BIS, Banco de Pagos Internacionales, en Basilea, Suiza) del crédito
sólo pueden conservar este privilegio que ya no funciona a base de destruir y
crear grandes necesidades artificiales (mediante guerras, pandemias, atentados,
etc); por eso tuvimos el Covid, Ucrania, Nordstream-2, Gaza y lo que les dejen;
— las funciones de cambio y acumulación del dinero son contradictorias, y la
mayor parte de la gente no necesita esa función de acumulación sin fin
(derivada del derecho de propiedad infinita, ese otro absurdo de las leyes y
constituciones modernas) en la que se basa el llamado ‘poder del dinero’, peste
de las sociedades modernas;
— usando Internet y el sentido común, cualquier Estado mediano tiene fácil
crear un medio de cambio que libre a sus nacionales del saqueo cotidiano que es
la creación del dinero mediante el crédito privado interesado
Los que necesiten ciencia económica para ver sustentados esos datos, pueden
encontrarla en Richard A. Werner (professorwerner.org);
— resulta que en China no son los Cuarenta Ladrones quienes ejercen este
privilegio de inventarse el dinero de todos, sino que el Estado (esos
peligrosos comunistas!) lo viene haciendo tan bien durante los últimos cerca de
cuarenta años que ha hecho la transformación de desarrollo y aumento del nivel
de vida de una población nacional más impresionante que registra la historia,
ganándose elogios a regañadientes del mismo Banco Mundial, esos agentes de
colocación de créditos por cuenta de los Cuarenta Ladrones (léase a John
Perkins, ‘Memorias de un gángster económico’);
— el Internet, que ha sido el mayor tiro por la culata del Sistema de los
Cuarenta Ladrones por ahora, facilita mucho las cosas para hacer un uso
racional de los números que demuestre de una vez el hecho, inquietante para
esos sicópatas, de que hemos entrado de lleno en una nueva etapa histórica en
la que la necesidad material ha sido superada; esto es algo de lo principal que
se intenta ocultar a toda costa: sobran números para racionalizar los
intercambios, falta sensatez o racionalidad para hacerlo;
— la alianza de la medicina y las finanzas internacionales en la Operación
Covid (el Institut Pasteur, fabricante del virus; no digamos «los franceses» o
Francia) lo que revela es que uno y otro sector están igualmente amenazados:
una gran parte de la medicina occidental sólo es un gran negocio (con las cajas
de los Estados endeudados haciendo el gasto) porque se mantiene a la mayoría de
la población ignorante de la importancia decisiva que la conciencia individual
y el factor personal y social suelen tener en la génesis y superación de la
enfermedad. Casi todos los pueblos ‘atrasados’ tienen ese conocimiento claro en
sus tradiciones sanadoras y espirituales, y el mismo evangelio lo decía
bastante bien, a pesar del entusiasmo con que las iglesias cristianas (por
regla general) han colaborado con la campaña de saqueo y sumisión que ha sido
la Operación Covid: No contamina al hombre lo que entra por su boca sino lo que
sale… de su corazón (MT 15).
Evangelio cuya lectura y comprensión siguen teniendo prohibidas muchos
judíos, para quienes fue dicho y escrito casi todo aquello, como el mejor
resumen de la ley de Moisés.
Yo confío en que, a pesar del miedo, el vendimiento o la estupidez de los
gobernantes de casi todos los Estados que han firmado hace poco la nueva
Declaración de prevención, preparación y respuesta ante pandemias de la
Asamblea General de Naciones Unidas (se han distinguido, entre ellos, Venezuela
y otros diez Estados machacados por las sanciones económicas de los Cuarenta
Ladrones que controlan Estados Unidos, al formular objeciones y negarse a
firmar esa Declaración, dando ejemplo de independencia y aviso de lo que puede
venir), dirigida a preparar la siguiente Operación Pandemia con sus vacunas
masivas y sus nuevas deudas billonarias, tarde o temprano los pueblos van a
espabilar y este edificio del mundo al servicio de los Cuarenta Ladrones y sus
bolsas y monedas igualmente robadas, esta Cueva que hunde sus cimientos en la
Prehistoria (en ese crimen fundacional de la ley social que veían Freud, Lang y
otros), se derrumbará (a veces la profecía no es otra cosa que lógica).
Y entonces, quizás, empezará a entenderse por qué Agustín García Calvo, acaso
el pensador más distinguido de este Fin del Régimen, nos dijo –entre otras
muchas cosas– que la frase se organiza fuera del tiempo, que la Tierra no es
un planeta, o que la encarnación del Verbo es razonable y pasa con cierta
frecuencia.
Atentos, musulmanes, judíos y cristianos por igual, que de la misma ley ahí
escelentemente resumida se supone que bebéis todos.
Desde que San Pablo transformó las primitivas asambleas en iglesias, se nos
empezó a olvidar aquello de:»Vosotros no llaméis a nadie padre vuestro en la
tierra; un solo padre tenéis y está en el cielo.» Y ahora que se acaba el reino
del dinero, se vuelve a aparecer el Nazareno en un sueño para recordar lo que
ya sabemos: «Si os favorecéis los unos a los otros, no vais a necesitar nada.»
En esta Venezuela que se sacudió de encima el otro Imperio, el de los
descubridores, derrotándolo para muchos otros; país de los colores de la piel
tan mezclados, tan desengañadores de las antiguas ideas por ellos
representadas; tan habituada a llamar «hermano» a quienquiera que tenga
delante; tan memoriosa de ese estraño dios cuya cruz se confundió pronto con
otras cruces americanas; tan sorprendente a ojos de los amos del Imperio de las
Mentiras cuando, en abril de 2002, millones se echaron a la calle a exigir la
liberación de un nuevo Libertador… no sería raro que sea aquí donde
gobernantes y gente decidan demostrar a los Cuarenta Ladrones que ya sabemos
sumar y restar, y que no nos hacen falta sus numeritos. Basta y sobra con los
nuestros.
Algo de esto se deben de temer los agentes en las cloacas de los Cuarenta
Ladrones cuando tan empeñados me siguen por el mundo (desde China hasta
Venezuela pasando por Tailandia y Turquía) con sus radiaciones de mierda, las
mismas que usan a diario para perturbar el funcionamiento de las redes de
servicios públicos (provocando el lógico descontento del pueblo con este
gobierno que no se deja saquear como los vendepatrias de la oposición) y las
mismas que el pasado jueves 12 de octubre, entre la 1 y las 2 de la tarde,
utilizaron para cortar la emisión de Radio Voces Libertarias en Artigas, donde
me estaba entrevistando Roberto Sanabria. Por cierto que ya he grabado allí
tres programas, y sigo sin verlos en el canal de Youtube.
