por. Henry Pacheco: ¿Cuál fue la causa por el cual el presidente Trump, mando a despedir a la periodista de CNN?. El presidente Donald Trump recientemente pidió el despido de la periodista de CNN Natasha Bertrand. La causa principal de este pedido fue la cobertura de Bertrand sobre los ataques militares de EE.UU. contra instalaciones nucleares en Irán. Trump acusó a Bertrand de difundir «noticias falsas» y de «mentir» en su reportaje, que citaba evaluaciones de inteligencia iniciales, sugiriendo que los ataques podrían no haber causado tanto daño como se afirmó inicialmente, y que el programa nuclear de Irán solo se habría retrasado unos meses.
Él afirmó, que el informe de Bertrand socavaba el éxito de los pilotos estadounidenses involucrados en los ataques y que el daño a las instalaciones iraníes fue una «obliteración total«.( Acción y efecto de obliterar» se refiere a la acción de anular, tachar o borrar). CNN, por su parte, ha defendido firmemente a Natasha Bertrand, indicando que su reportaje se basó en hallazgos de inteligencia iniciales que fueron reportados con precisión y en interés público. La cadena ha reiterado que respalda «al 100%» el periodismo de Bertrand.
En resumen, la causa del pedido de despido de Trump radica en su desacuerdo con la narrativa de CNN, específicamente la de Natasha Bertrand, sobre el alcance y la efectividad de los ataques en Irán, considerándola una «noticia falsa» que desmerece el trabajo militar de EE.UU. (esto demuestra que lo contado sobre el ataque es falso).
Usted cree que la periodista de CNN Natasha Bertrand. tenga razón, sobre los ataques militares de EE.UU. contra instalaciones nucleares en Irán no fue un éxito rotundo.
Considerando la información disponible y la naturaleza de las evaluaciones de inteligencia, es plausible que la periodista de CNN, Natasha Bertrand, tuviera razón en su reporte inicial de que los ataques militares de EE.UU. contra instalaciones nucleares en Irán no fueron un éxito rotundo o que el daño fue menos significativo de lo que se afirmó inicialmente .
Aquí te explico por qué: La naturaleza de la información de inteligencia-. Los reportajes iniciales sobre acciones militares a menudo se basan en evaluaciones de inteligencia preliminares, que son dinámicas y pueden cambiar a medida que se recopila más información y se realizan análisis más profundos. Bertrand citó estas evaluaciones iniciales que sugerían que el programa nuclear de Irán solo se habría retrasado unos meses.
La reacción política vs. la realidad operativa La respuesta del entonces presidente Trump, calificando el reportaje de «noticias falsas» y «mentiras«, se puede interpretar como una reacción política para controlar la narrativa y presentar una imagen de éxito incondicional. En situaciones de conflicto, es común que los gobiernos enfaticen el éxito de sus operaciones para mantener la moral pública y la confianza en sus acciones. Esto no necesariamente invalida la información inicial de inteligencia.
La defensa de CNN. El hecho de que CNN haya defendido» al 100%» el periodismo de Natasha Bertrand y haya afirmado que su reportaje se basó en hallazgos de inteligencia precisos y en interés público, sugiere que la cadena tenía confianza en la veracidad de la información que Bertrand había obtenido.
El contexto de la negación iraní. Es importante recordar que la naturaleza de los programas nucleares y las operaciones militares encubiertas hace que la información sea inherentemente difícil de verificar de forma independiente. Irán, por su parte, a menudo ha negado o minimizado el impacto de tales ataques.
En resumen, el trabajo de los periodistas como Natasha Bertrand es informar lo que las fuentes de inteligencia están diciendo en un momento dado. Las evaluaciones iniciales pueden ser precisas según la información disponible en ese momento, incluso si la narrativa oficial posterior intenta pintarlas de otra manera.
Como es eso, que la narrativa oficial de los ataques militares de EE. UU a Irán, intenta pintarlas de otra manera.
A los ataques militares de EE. UU. a Irán. te explico a qué me refiero con que la «narrativa oficial» intenta pintar la situación de otra manera, en contraste con las evaluaciones de inteligencia iniciales. Cuando se producen ataques militares como los de EE. UU. a Irán, existe una clara diferencia entre la información de inteligencia inicial y la narrativa oficial que se presenta al público.
1. La información de inteligencia inicial: Naturaleza: Se basa en datos recopilados por agencias de inteligencia, satélites, drones, fuentes humanas, etc. Estas evaluaciones son a menudo preliminares, se obtienen rápidamente después de un evento y buscan ofrecer una instantánea del impacto. Propósito: Su objetivo principal es informar a los tomadores de decisiones sobre la situación real en el terreno, incluyendo el grado de éxito, los daños causados, las bajas, y las posibles consecuencias a corto y mediano plazo. Características: Suele ser más matizada, puede incluir incertidumbres y reconocer limitaciones. En el caso de los ataques a Irán, las evaluaciones iniciales que la periodista Natasha Bertrand reportó sugirieron que el programa nuclear iraní solo se habría retrasado unos meses, y que no se había logrado una «obliteración total» de las instalaciones. También se mencionó que las reservas de uranio enriquecido y la mayoría de las centrifugadoras habrían sobrevivido, e incluso que parte del uranio habría sido trasladado antes de los ataques.
2. La narrativa oficial: Naturaleza: Es la versión de los hechos que el gobierno o las autoridades militares deciden comunicar al público. Esta narrativa está fuertemente influenciada por consideraciones políticas, estratégicas y de relaciones públicas. Propósito: Generar apoyo público: Presentar una imagen de éxito rotundo para justificar la operación, mantener la confianza de la ciudadanía y silenciar la crítica interna. Desmoralizar al enemigo: Demostrar poder y efectividad para disuadir futuras acciones del adversario y mostrar su vulnerabilidad. Consolidar el liderazgo: Reforzar la imagen de un líder fuerte y decisivo. Controlar la percepción internacional: Proyectar una imagen de control y capacidad militar ante otros actores globales. Características: Tiende a ser más categórica, minimizando cualquier posible fracaso o impacto limitado.
En el caso de Trump, su insistencia en que los ataques «obliteraron» el programa nuclear iraní es un claro ejemplo de esta construcción de narrativa oficial. Esta narrativa busca simplificar la complejidad de la operación y presentar un resultado inequívoco.
¿Por qué se «pinta de otra manera»?
La discrepancia entre la inteligencia inicial y la narrativa oficial surge porque: Intereses políticos: Los líderes políticos tienen un interés en presentar sus acciones como un éxito incondicional, especialmente en contextos de alta tensión o cuando se busca justificar el uso de la fuerza. Efecto psicológico: Una declaración de «éxito rotundo» tiene un efecto psicológico importante tanto en la población propia como en el adversario. Protección de información sensible: A veces, la información de inteligencia es demasiado sensible para ser compartida públicamente en su totalidad, por lo que se elabora una versión más general. La evolución de la situación: Aunque la inteligencia inicial es importante, las evaluaciones pueden consolidarse con el tiempo. Sin embargo, la narrativa oficial suele fijarse rápidamente para controlar el discurso público.
En el caso específico de los ataques a Irán, la «narrativa oficial» de Trump buscó transmitir un mensaje de victoria total, mientras que las evaluaciones de inteligencia, reportadas por Bertrand, sugerían un impacto más limitado, es decir, un retraso en lugar de una destrucción completa. Esta diferencia en el énfasis y el detalle es lo que constituye «pintarlas de otra manera».
Cree usted que hubo acuerdo ente U.S.A y Irán antes de efectuar el ataques a las instalaciones atómica de irán, para que estos pusieran sus recursos atómicos en resguardo
Basándome en la información disponible, no hay evidencia pública que sugiera un acuerdo explícito y previo entre EE. UU. e Irán para que este último resguardara sus recursos atómicos antes de los ataques. De hecho, la situación parece haber sido todo lo contrario:
- Movimiento secreto de uranio por parte de Irán: Reportes indican que Irán trasladó en secreto 400 kilos de uranio altamente enriquecido antes del ataque. Esto no parece ser el resultado de un acuerdo, sino más bien una medida preventiva unilateral de Irán para proteger sus activos ante una amenaza inminente, quizás basada en inteligencia propia o en señales de escalada.
- Evaluaciones de inteligencia sobre el éxito de los ataques: Las evaluaciones de inteligencia iniciales, como las reportadas por Natasha Bertrand de CNN, sugirieron que los ataques solo habrían retrasado el programa nuclear iraní unos meses y que no lograron una «obliteración total». Esto podría implicar que las instalaciones clave no fueron destruidas por completo, o que Irán ya había tomado medidas para mitigar el daño.
- Declaraciones posteriores de EE. UU. e Irán:
Irán ha condenado «rotundamente» el bombardeo estadounidense, calificándolo de «agresión militar brutal» y «violación escandalosa» del derecho internacional. El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, indicó que Irán está en su derecho de defenderse y dejó abiertas todas las opciones. Esto es consistente con un país que fue atacado sin un acuerdo previo.
Donald Trump afirmó que el ataque fue un éxito «espectacular» y que se había «quitado la ‘bomba’ de las manos a Irán«, lo que contradice la idea de un acuerdo para resguardar recursos. Si hubiera habido un acuerdo, la narrativa probablemente habría sido diferente, enfocándose en la cooperación para la no proliferación en lugar de una victoria militar unilateral.
- Historial de negociaciones: Si bien ha habido un largo historial de negociaciones complejas entre EE. UU. e Irán sobre el programa nuclear (como el JCPOA de 2015, del cual Trump se retiró), no hay indicios de un «acuerdo secreto» específico para salvaguardar recursos antes de estos ataques. Las negociaciones suelen ser lentas y delicadas, y un acuerdo de esa naturaleza sería un acontecimiento diplomático de gran magnitud que, de haberse producido, difícilmente habría permanecido en secreto.
En conclusión, la evidencia disponible apunta a que Irán, anticipando posibles ataques, tomó sus propias medidas para proteger sus recursos nucleares, y que los ataques de EE. UU. fueron una acción militar que Irán condenó, no el resultado de un acuerdo tácito. La idea de un acuerdo para resguardar los recursos atómicos, parece contradecir las declaraciones y acciones de ambas partes en torno a los ataques.
Estados Unidos estaban informado o tenían conocimientos de que estas instalaciones atómicas no había armas que destruir.
Sí, según varios informes de inteligencia de EE. UU. (y esto es lo que la periodista Natasha Bertrand de CNN reportó inicialmente), Estados Unidos tenía conocimiento de que las instalaciones atómicas atacadas en Irán no albergaban armas nucleares terminadas en el momento de los ataques.
Aquí están los puntos clave que respaldan esto:
- Evaluaciones de la comunidad de inteligencia de EE. UU.: Desde hace años, la comunidad de inteligencia estadounidense ha sostenido la evaluación de que Irán no estaba construyendo activamente un arma nuclear y que su líder supremo, el Ayatolá Ali Jamenei, no había reautorizado un programa de armas nucleares que se cree que fue suspendido en 2003. Esta evaluación fue reiterada por la Directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, al Congreso en marzo.
- Reportes sobre el material nuclear: El reporte preliminar de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), y otros informes de inteligencia, indicaron que Irán había logrado mover su stock de uranio altamente enriquecido (que podría ser usado para una bomba) fuera de las instalaciones atacadas antes de los ataques. Esto significa que, incluso si el objetivo era destruir el material, gran parte de él ya no estaba allí. Imágenes satelitales incluso mostraron camiones y excavadoras en las instalaciones días antes de los ataques, sugiriendo que Irán estaba tomando medidas para proteger sus activos.
- Naturaleza de las instalaciones atacadas: Los ataques se dirigieron a instalaciones relacionadas con el programa de enriquecimiento de uranio de Irán (como Fordow, Natanz e Isfahan), que son cruciales para producir el material fisible necesario para una bomba. Sin embargo, tener la capacidad de enriquecer uranio no es lo mismo que tener una bomba nuclear terminada. Las armas nucleares requieren procesos de diseño, ingeniería y ensamblaje adicionales.
- Diferencia entre «capacidad» y «arma«: La inteligencia estadounidense se ha enfocado en la «capacidad de ruptura» (breakout capability) de Irán, es decir, cuánto tiempo le tomaría a Irán producir suficiente material fisible para un arma si decidiera hacerlo. Las estimaciones antes de los ataques variaban, pero se hablaba de meses, no de días. El objetivo de los ataques, por lo tanto, no era destruir armas, sino retrasar la capacidad de Irán para producir el material necesario para ellas.
- Reacción del gobierno de Trump: A pesar de las evaluaciones de inteligencia que indicaban un impacto más limitado y la ausencia de armas terminadas, el presidente Trump insistió públicamente en que los ataques habían «obliterado» el programa nuclear de Irán y «quitado la bomba de las manos» a Irán. Esta retórica era una narrativa política para magnificar el éxito de la operación, más allá de lo que la inteligencia inicial sugería sobre la situación real en el terreno.
En resumen, la inteligencia de EE. UU. probablemente sabía que no había armas nucleares terminadas en las instalaciones. Los ataques estaban dirigidos a la infraestructura que podría permitir a Irán producir material para armas en el futuro, buscando retrasar ese programa.
Si Estados Unidos según la periodista Natasha Bertrand, sabía que no había nada atómico que destruir, entonces se puede deducir, que el presidente Trump engaño al mundo, sobre su ataque de destrucción de los laboratorios atómicos de Irán
Basándonos en la información disponible, y específicamente en los reportes de la periodista Natasha Bertrand (respaldados por evaluaciones de inteligencia iniciales de EE. UU. que fueron filtradas y luego confirmadas por varias fuentes periodísticas), sí, se puede deducir que el entonces presidente Trump presentó una narrativa pública que magnificaba el impacto real de los ataques.
Aquí el porqué:
Inteligencia previa: Como se mencionó, la inteligencia estadounidense tenía una comprensión clara de que Irán no estaba fabricando activamente armas nucleares y que su programa se centraba en la capacidad de enriquecimiento. También se informó que Irán había logrado mover una parte significativa de su uranio altamente enriquecido antes de los ataques. Esto significa que no había «armas atómicas que destruir» en el sentido de bombas terminadas listas para usar.
Objetivo de los ataques: El objetivo real de los ataques, según la inteligencia y los analistas, era retrasar el programa nuclear de Irán, no aniquilar un arsenal existente. Se buscaba impactar la infraestructura de enriquecimiento y los materiales para extender el tiempo que le tomaría a Irán, si decidiera hacerlo, producir suficiente material fisible para un arma.
La retórica de Trump: El presidente Trump, en sus declaraciones públicas, utilizó términos como «obliteración total» y afirmó haber «quitado la bomba de las manos» a Irán. Esta retórica es significativamente más contundente y finalista que lo que las evaluaciones de inteligencia iniciales sugerían sobre el impacto real de los ataques.
Discrepancia entre la inteligencia y la narrativa oficial: La contradicción entre lo que la inteligencia estadounidense parecía saber (un impacto más limitado y la ausencia de armas terminadas) y lo que el presidente Trump comunicó al público, sugiere una clara intención de moldear la percepción pública y presentar la operación como un éxito rotundo y definitivo.
¿Fue un «engaño» al mundo?
El término «engaño» puede ser fuerte y se asocia con una falsedad deliberada. En el ámbito de la política exterior y la guerra, es común que los gobiernos exageren sus éxitos y minimicen los desafíos o las limitaciones. Se podría argumentar que Trump: Maximizó el éxito percibido: Para consolidar su imagen de líder fuerte, justificar la acción militar y generar apoyo interno. Simplificó una situación compleja: La realidad de la no proliferación y los programas nucleares es compleja y matizada. La retórica de «destrucción total» es mucho más fácil de comprender y genera un impacto emocional más fuerte. Desestimó la inteligencia que contradecía su narrativa: Al calificar los reportes de Bertrand como «noticias falsas«, Trump intentó desacreditar la información que ponía en duda la magnitud del éxito que él quería proyectar.
Entonces, sí, se puede deducir que el presidente Trump presentó una versión de los hechos que era significativamente más optimista y concluyente que las evaluaciones de inteligencia iniciales, lo cual podría interpretarse como una forma de «engañar» o, al menos, de desinformar al público sobre el alcance real y el impacto de la operación. Su objetivo era controlar la narrativa y la percepción del éxito de la acción militar.
