Postgomecismo: Ambigüedad en la noción de Cultura como Bellas Artes y su ampliación con la afirmación de lo popular

Por: Lourdes Manrique

Periodos de López Contreras, Medina Angarita

Con la creación de  la Secretaría de Cultura y Bellas Artes —tres años más tarde, Dirección de Cultura y Bellas Artes— dependientes del Ministerio de Educación Nacional (MEN), la noción de cultura se confunde con la de Bellas Artes y viceversa. Esta igualación se concretó al anexarse a la citada dirección unidades específicas para promover conciertos, piezas teatrales, artes plásticas. En medio de tal ambigüedad, el postgomecismo es una época de afirmación popular. Y esto por la marcada’ irrupción de corrientes políticas europeas como el marxismo, ejemplificada en la famosa huelga petrolera de 1936, donde se da el primer conflicto obrero venezolano. De allí surge un proletariado industrial que concentra los esfuerzos organizativos de la incipiente organización comunista venezolana.

El sector obrero comienza a ser tornado en cuenta en la acción cultural del Estado, lo que origina la creación del servicio de Cultura y Publicidad, adscrito al Ministerio del Trabajo. Dicho servicio, adquiriendo mayor importancia durante el medinato, es subido a la categoría de dirección y comenzará a denominarse Dirección de Cultura y Bienestar Social. La Dirección de Cultura y Bellas Artes del MEN y la citada dirección del Ministerio de Trabajo tendrán a su cargo la planificación de la acción cultural del Estado venezolano durante 25 años.

En una línea de búsqueda de afirmación de nuestra iden­tidad y de lo popular, habría que destacar como una acción cultural importante del Estado un ciclo de treinta y tres con­ferencias de temas venezolanistas, dictado durante la época de López Contreras. Algunas fueron amenizadas musical­mente, la de Venegas Filardo, por ejemplo, dedicada al esta- do Lara, con la orquesta la «Pequeña Mavare», bajo la dirección de Juancho Lucena; igual la del educador y político Luis Beltrán Prieto Figueroa sobre la isla de Margarita.

Periodo de Acción Democrática (1945-48)

Durante el ejercicio de la Junta Revolucionaria de Gobierno, presidido por Rómulo Betancourt, se acentúa la intención de afirmación de lo popular. Se suma a la Dirección de Cultura y Bellas Artes del MEN el servicio de Investigaciones Folclóricas Nacionales, bajo la dirección de Juan Liscano, el cual producirá en 1948 un festival folclórico nacional con presentación —por primera vez conjuntamente y ante una audiencia nacional e internacional— de las expresiones más auténticas y numerosas del folclore vene­zolano. Fue presentado en 1948, dentro de los festejos de la asunción presidencial de Rómulo Gallegos.

Periodo de Pérez Jiménez

Dentro de la política perezjimenista del Nuevo Ideal Nacional, una serie de eventos culturales de masas se ofi­cializan a través del «Retablo de las Maravillas», conjunto de música típica y bailes folclóricos con representaciones escénicas dirigidas a exaltar la nacionalidad. El servicio de Investigaciones Folclóricas Nacionales da lugar en el año de 1953 a la creación del Instituto de Folclore. Este institu­to mantendrá informado sobre el referido tema a los vene­zolanos. Cúal era la visión del folclore implícita en esa accion cultural del Estado? ¿ Acaso se tratará de manifesta­ciones creativas contemporáneas, apartadas ya de sus genes vitales, cuya presentación obedece a intenciones meramente políticas, de carácter populista, factibles de identificar dentro de los paradigmas culturales de Néstor Garcia Canclíni, específicamente el que alude a los movimientos nacionalistas de derecha (Corrientes de tipo populista, cuya política cultural busca la preservación del patrimonio folclórico y la penetración del «ser Nacional»..

Tal vez sea así, pero cabría preguntarse si en época de comentes neoliberales y visiones planetarias que buscan, a través de poderes únicos mundiales, el aplastamiento de las conciencias nacionales para objetivos que incluso llevan a la fragmentación de nuestros países, sería lícito aplicar juicios de antivalor acerca del populismo.

Retornando los parámetros dicotómicos de cultura como producto social y cultura como bellas artes, podría, a modo de conclusión sobre el periodo, colocarse la siguiente cita de Domingo Miliani

“…las bellas artes ocuparon todo el espacio en detri­mento de otras formas de producción cultural; las grandes mayorías permanecieron segregadas de la participación en la cultura».

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