La Geología y la Geopolítica determinaran el nuevo orden mundial

Por: Gaspar Velásquez Morillo

Cuando dicté una conferencia y pregunté a la audiencia qué es el petróleo, las y los presentes respondieron con las especificaciones físico-químicas: viscosidad, grados API. Otro dijo que es la descomposición de animales de épocas remotas. Las respuestas giraron en ese sentido. Y categóricamente dije: ¡No! Tenemos que ver el petróleo y todo el catálogo de minerales como Fuente de Energía. El mundo se mueve con energía, y quienes buscan desesperadamente esas fuentes para iniciar, desarrollar y perpetuarse con signos de dominación entienden algo fundamental: controlar la energía es controlar el destino de las naciones.

Ahora sí, cabe preguntarse: ¿la Geología y la Geopolítica tienen signo ideológico? ¿Se trata de compartir los niveles de desarrollo, las innovaciones tecnológicas, la salud, la alimentación, la protección mutua? ¿O existe otra derivación: la del dominio y la sumisión? Cuando un país impone su poder sobre otro que posee las bondades de la naturaleza para subyugarlo, someterlo y dominarlo mediante el engaño, la amenaza o la guerra, entonces hay otra lectura y otras consecuencias. De allí surge la carrera armamentista, el uso de la ciencia, la tecnología, la educación universitaria y los centros de investigación, así como la guerra mediática y cognitiva para sustraer esas fuentes de energía que alimentan el sistema capitalista.

Pero quienes son partícipes del mundo capitalista imperialista entran en contradicción. Se atacan abierta o veladamente. Esos sectores imperialistas neoliberales, por decenas de décadas, han saqueado África, Asía y a América Latina y el Caribe lo consideran su “patio trasero”. La geología ha sido generosa con algunos pocos países que concentran en su subsuelo y superficie un catálogo enorme de minerales, petróleo, agua, suelos fértiles, flora, fauna y, además, una ubicación geográfica privilegiada que les permite conexión marítima, fluvial y terrestre para exportar e importar a costos favorables. Esa es la verdadera carta de la soberanía.


Hoy vivimos el extremis del extremis. Han secuestrado al presidente Nicolás Maduro Moros y a la primera combatiente Cilia Flores. La administración del presidente Donald Trump ahora no haya cómo salir del propio laberinto que creó. Todo augura que tienen un dilema: o liberan al presidente Nicolás Maduro Moros y a Cilia Flores, o violarán descaradamente su propia Constitución ante los ojos del mundo, y todo por ensañamiento visceral contra la Revolución Bolivariana.


La Patria de Simón Bolívar es poseedora de vastas riquezas minero-petroleras y demás bondades naturales. Fue y será fuente energética. Hoy más que nunca debemos estar conscientes. Recibimos un zarpazo imperial con consecuencias que deben ser un aprendizaje. Con constancia, audacia política, pragmatismo revolucionario e inteligencia estratégica, debemos retomar el camino con ajustes tácticos y sin inocencia estratégica respecto a Estados Unidos. Seremos una potencia intermedia en el devenir de los próximos años. Para ello, es indispensable cumplir con la educación ideopolítica de todo el personal de PDVSA y del Ministerio de los Hidrocarburos, sembrando la conciencia del significado del potencial energético venezolano en todo el sistema educativo, a todos los niveles, y en todo el ámbito socio-institucional de Venezuela.


Ya debemos estar conscientes: ¿qué es la energía? ¿Para qué se usa? ¿De quién depende el desarrollo científico-tecnológico del mundo? La óptica con que se mire y perciba es decisiva: ¿la energía es para convivir o es para dominar? Imaginamos como el Libertador Simón Bolívar, mirando los siglos futuros, que las riquezas minero-petroleras son para convivir y compartir. Esa debe ser nuestra brújula.

Caracas, 4 de abril de 2026

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