Por: Alvin Lezama
En la primera parte de esta reflexión publicada la semana pasada se plantea el desafío, comenzando solo con un pedacito del fenómeno complejo que es la inflación, se iniciaba con la inflación monetaria y se consideran una serie de hechos recientes presentados. ¿Es posible predecir o controlar la inflación monetaria inducida?
Se invitó al lector a que en base a estos hechos, para la próxima reflexión, elaborará un cuento y respondiera la pregunta que titula ambos escritos. Este servidor haría lo propio.
Mi cuento y respuesta
La reinterpretación de los hechos económicos históricos de algunos autores en Venezuela -no son la generalidad-, en casi un siglo, permiten elaborar un razonamiento lógico, a modo de hipótesis, bajo las siguientes premisas:
.-Si el país en cuestión es una economía en desarrollo o emergente, está en la periferia de un centro en el sistema mundo y tiene una economía monoexportadora o exportadora de una materia prima o producto básico o una cesta de ellos, generando la mayor parte de los ingresos en divisas;
.-Si tradicionalmente en dicho país estos ingresos han sido volcados directamente en la economía real local, causando una distorsión en ella hasta hacerla artificial, parasitaria, dependiente, procíclica y deslocalizada.
Se plantea la siguiente hipótesis:
“El peso de la inflación monetaria inducida -inflación por devaluación- se hace determinante, especialmente con el final en 1971 del sistema monetario internacional acordado en BrettonWood, 1944, lo cual implicó el fin de un esquema cambiario único fijo y mundial”
A partir de allí cada país adoptó el esquema cambiario que le convino o pudo. Allí es donde cabe aquella expresión Orwelliana: “todos somos iguales pero unos más iguales que otros”, nació una jerarquía entre los países en base al tamaño de su economía mundial y al tamaño de su comercio exterior, allí se cristalizó, algunos preferirían decir se naturalizó, está jerarquía.
Comencé por el final, con la respuesta, ahora echo el cuento:
.-Si se ve la evolución de la inflación que pasó de tres dígitos a seis dígitos en apenas tres años, 2015-2018, hasta llegar al 130.062 % se tendrá el primer indicio; no hay racionalidad convincente que pueda explicar tal comportamiento, es una pérdida de control doble: de los precios de bienes y servicios y de la moneda en el mercado cambiario por parte del gobierno, a juzgar por la tendencia sostenida al alza no es descabellado suponer un control detrás. Hay un ataque deliberado.
Decimos que el factor determinante es monetario porque en ese periodo fue tal la depreciación de la moneda que en agosto del 2018 hubo una reconversión monetaria que eliminó cinco ceros a la moneda, se creó el Bolívar Soberano.
La presión de la tasa de cambio del mercado paralelo afectó mucho, se elaboró una ley contra los ilícitos cambiarios en el 2010 y se derogó en agosto del 2018.
También, en base a argumentos como la reposición de inventarios y como protección contra la descapitalización los empresarios, en su mayoría intermediarios, adoptaron el USD como unidad de cuenta de hecho, no contento con ello se asumió como tasa de cambio marcador la del mercado paralelo. Siendo así, las mercancías pasaron a ser también títulos valor denominados en USDs, ahora la relación era directa entre en mercado cambiario y los precios de los bienes y servicios locales, como si fueran importados. Esta situación hizo insostenible la política de control de precios, acaparar y especular con los alimentos y demás bienes de primera necesidad se convirtió en un negocio; emerge otra expresión de la bicicleta financiera: el fenómeno socioeconómico de los “bachaqueros”, común en el contrabando de gasolina en la frontera colombo venezolana, se trasladó a las ciudades.
Por otro lado, la presión en el mercado cambiario fue tal que entre el 2018 y 2019 se desmontó el sistema de control cambiario, se desecharon los esquemas de tipo de cambio fijo diferencial, así como las subastas y se asumió la tasa de cambio flotante controlada.
Sin embargo, en octubre del 2021, habiendo salido a principios de año de la hiperinflación -12 meses consecutivos con inflación intermensual menor a 50%- se tuvo que hacer una re-expresión monetaria, se migra a un Bolívar Digital (VED) que es equivalente a un millón de Bolívares Soberanos (VES), en un poco más de tres años, 2019-2021, seis ceros más en la escala, para poder hacer viable las cuentas nacionales y su operación.
Hay mucho más que decir
En harás de la brevedad solo mencionaré los siguientes hechos no mencionados antes para soportar el cuento:
.-Obama dictó la orden ejecutiva en el 2015 que abrió la puerta para las medidas coercitivas unilaterales de los Estados Unidos contra Venezuela.
.-Trump en su primer mandato avanzó con el bloqueó financiero, operativo y comercial a PDVSA, bloqueó igualmente al Banco Central de Venezuela, desconoció al gobierno del presidente Maduro y al ejecutivo, incluyendo las autoridades designadas por él.
.-Resultados, en el 2020 los ingresos por exportaciones petroleras cayeron 95% con respecto a su máximo registrado en el 2012.
.-Trump prohibió el uso del Petro a sus ciudadanos y empresas estadounidenses, en el 2018, la criptomoneda venezolana con respaldo en reservas de petróleo, oro y diamantes.
.-En julio de 2025 Trump aprueba la Ley GENIUS que legaliza las USDT y UDC; a partir de agosto, en 8 meses y un día, hasta el 1 de abril 2026, el USD se aprecia, frente al Bolívar Digital (VED), en 246%.
.-En el 2025 la inflación anual cierra en 474% y la apreciación del USD fue de 404%, a la tasa de cambio referencial del SMC.
.-No se trata de inflación monetaria debido a exceso de liquidez, ésta rondaba, el 21 de marzo de este año, los US $2.951 millones (21-3-2026, banca y negocios). El PIB de Venezuela en el 2024 fue de US $119.000 millones (datos BM). Es decir, la liquidez no llega ni al 3% del PIB, es la más baja del mundo.
.-A mediados de agosto del 2025 se inician las acciones en el Mar Caribe con un despliegue militar, buques y aeronaves de los Estados Unidos participan en la operación llamada “Resolución Absoluta”; luego, el 16 de diciembre se inició el bloqueo petrolero dirigido a interceptar y confiscar buques petroleros sancionados que intentaran entrar o salir de aguas venezolanas.
Solo números, ¿por qué no son suficientes?
Los números son abstractos, fríos, intimidantes e insuficientes para conocer, describir, interpretar y comprender la vivencia y experiencia de lo real de este fenómeno en su totalidad. Los datos, en su generalización y objetivación eliminan el contexto y los sujetos, la emoción que se traduce en sensaciones, las particularidades de las situaciones.
Por eso la necesidad de echar el cuento en primera persona, contar la historia, para construir una realidad más abarcante, que descubra todos los detalles que cuentan.
¿Por qué estos hechos perpetrados por el gobierno de los Estados Unidos no están presentes en los cuentos que echan los analistas? Solo recientemente reconocen el bloqueo económico y las medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela.
Para usted esto es más que números, usted padeció y padece los efectos de estás acciones.
¿Qué hacer?
Propuestas sugeridas:
Una vez reconocido el USD digital paralelo de tercera categoría por su padre no será posible mantener el esquema de tasa flotante controlada, más aún, si ahora es la OFAC del departamento del Tesoro y el departamento de Estado quienes administran y deciden el destino de estos ingresos por exportaciones petroleras, lo más probable es que se vaya a un esquema de flotación libre, así se cerrará la brecha entre la tasa de cambio referencial del SMC y la tasa de cambio paralela. Aquí habrá que agarrarse del taburete.
Para blindarse de estos efectos el gobierno debería fortalecer al Bolívar y su sistema monetario.
Garantizar la financiación, no solo de la producción sino también del consumo, en Bolívares, para asegurar el bienestar de las venezolanas y venezolanos, trabajadores, pensionados y jubilados.
Se deberá alcanzar un piso de liquidez monetaria de equilibrio en base al tamaño de la economía del país no de las reservas en dólares, en el BCV o en la banca. En los países de la región de América Latina y el Caribe la liquidez está en promedio, alrededor del 73% (del PIB) , con la excepción de Brasil que está en 116%, contrasta con las economías desarrolladas y emergentes como: Estados Unidos con 99%, el Reino Unido en 143%, China en 222%. (Datos 2024, BM).
