Venezuela/ En La Guaira continúa la búsqueda en residencias Caribe

Por: Doriana León

En residencias Caribe, en Caraballeda, la búsqueda no terminó con el paso de los días. Casi tres meses después del doble sismo del 24 de junio, familiares continúan entrando y saliendo del conjunto residencial con la misma pregunta: dónde están sus seres queridos.

Las torres B y C concentran buena parte de las labores. El edificio sufrió un colapso por apilamiento que alteró la distribución original de los espacios. Lo que antes eran apartamentos ubicados en pisos determinados ahora pueden encontrarse desplazados varios niveles debido al hundimiento de la estructura.

“Si tú vas a buscar uno en el 0101, pues en mi caso puede que esté en otro piso o puede que esté abajo o puede que esté arriba”, explicó Marlon Paz, quien busca a su esposa y a su hijo de ocho años.

Paz señala una de las escaleras del edificio y la compara con otra que quedó a la vista. La diferencia permite dimensionar cuánto se hundió parte de la estructura. “Ahí es cuando tú te das cuenta de todo lo que se hundió en el edificio”, relata.

El desplome hizo que apartamentos, pasillos y estacionamientos quedaran superpuestos. En uno de los niveles, los familiares encontraron incluso un vehículo en un espacio que originalmente correspondía a otro sector del inmueble. La explicación está en el movimiento de la propia estructura: el edificio descendió de un lado hasta alcanzar el estacionamiento.

A esta complejidad se suma el agua acumulada en los sótanos. Los familiares explican que existe un espacio subterráneo que normalmente era vaciado cada cierto tiempo, pero que después del terremoto se ha llenado nuevamente por las lluvias y la propia condición del terreno.

Por eso, una de las solicitudes actuales es contar con bombas de achique que permitan mantener bajo el nivel del agua y facilitar el ingreso de los equipos hacia las zonas más profundas.

Angie Sojo Andrade llegó a residencias Caribe desde el primer día en busca de su esposo, Gustavo Adolfo Riascos Gómez, piloto activo de la aviación civil. Vivían en el apartamento 205 de la torre B.

El día del terremoto, Sojo iba de regreso a casa con su hija. Había hablado con su esposo poco antes de que el movimiento los sorprendiera en la vía.

“Lo que escuché fue escombro y broma, pero nunca lo escuché a él, ni pidiendo ayuda”, recordó.

Desde entonces, mantiene su fotografía entre las pertenencias que lleva consigo durante las jornadas de búsqueda.

El edificio tuvo colapso con apilamientos en varios puntos. Foto: Paola Moreno

“Mi corazón sabe que lo va a conseguir y lo voy a llevar a casa con mi suegra, a que le rindan los honores”, dijo.

Para ella, la llegada reciente de nuevos equipos y grupos de rescate representa una oportunidad que no está dispuesta a dejar pasar.

En la misma residencia, otra familiar, que pidió apoyo para continuar la búsqueda de su pareja, explicó que las labores han permitido llegar progresivamente a algunos de los apartamentos que quedaron atrapados entre los restos de la estructura.

Relató que, de acuerdo con un reporte obtenido mediante un dron, se estimaba la presencia de personas en distintos puntos, tanto en áreas superficiales como subterráneas. Los familiares manejan cifras preliminares de restos humanos que aún esperan ser recuperados y plenamente identificados.

La profundidad y la inestabilidad del edificio hacen que cada avance deba realizarse con precaución.

Equipo desplegado. El mayor Anderson Puccini, del Cuerpo de Bomberos del estado Mérida, forma parte del grupo Usar que presta apoyo en el lugar desde el 2 de julio. Explicó que la residencia presentó un colapso tipo apilamiento, una configuración que ha dificultado el rastreo y la recuperación.

“Lo más complejo es el tipo de apilamiento de esta estructura, el tipo de colapso, porque no contamos con el equipo indispensable para eso”, señaló.

Los bomberos han establecido un puesto de comando en el área y elaboraron un plano de las cuatro torres que integran el conjunto, con el propósito de orientar las labores de búsqueda y recuperación.

Con la incorporación de maquinaria, explicó Puccini, algunas de las operaciones se han podido facilitar, aunque la naturaleza del colapso continúa representando un desafío para los equipos de rescate.

Los familiares, por su parte, también han identificado otras herramientas que consideran necesarias para avanzar. Entre ellas mencionan cámaras térmicas, que podrían contribuir a localizar indicios en sectores de difícil acceso, además de las bombas de achique para controlar el agua en los niveles subterráneos.

Paz cuenta que alrededor de 20 a 25 familiares se mantienen vinculados a las labores de búsqueda. Algunos permanecen en el lugar y otros se turnan para regresar a sus casas o trasladarse a Caracas. Puccini considera que el caso de residencias Caribe ha estado entre las operaciones más difíciles que le ha correspondido atender. El colapso, la magnitud del evento y las condiciones de trabajo han exigido conocimientos especializados y apoyo de distintos equipos. “Fue una emergencia de envergadura”, resumió.

Angie Sojo busca a su esposo, piloto comercial, desde el 24 de junio. Foto: Paola Moreno

Mientras las máquinas remueven parte de la estructura y los rescatistas trazan nuevas rutas de acceso, los familiares permanecen alrededor del lugar. Para ellos, el calendario no marca el final de la búsqueda.

Han pasado semanas, cambiaron los espacios y se modificaron las rutas de acceso, pero la espera continúa.

En residencias Caribe, cada metro que se logra despejar representa para ellos la posibilidad de encontrar una respuesta./UN

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