Por: Doriana León
A tres meses del doble terremoto del 24 de junio, la respuesta habitacional en las entidades afectadas avanza hacia una etapa centrada en la rehabilitación de inmuebles, la reconstrucción y la búsqueda de nuevas soluciones para las familias que no podrán regresar a sus viviendas.
En entrevista con Últimas Noticias, la presidenta del Plan Venezuela Renace, Jacqueline Faria, informó que mantienen 18.864 viviendas incorporadas a los distintos frentes de trabajo en las entidades afectadas. De este total, 15.132 son apartamentos y 3.732 casas para el beneficio de 76.737 personas.
Explicó que hasta este 23 de septiembre se habían realizado 63.160 inspecciones en los estados La Guaira, Distrito Capital, Miranda, Falcón, Aragua, Carabobo y Yaracuy.
De acuerdo con el reporte de la Plataforma Habitable, 36.779 infraestructuras fueron clasificadas con etiqueta verde, 14.944 quedaron en amarillo y 11.437 recibieron etiqueta roja.
El verde corresponde a estructuras habitables, el amarillo identifica inmuebles que pueden ser utilizados con restricciones y bajo medidas preventivas, mientras que el rojo indica que la edificación no es habitable y debe ser sometida a estudios especializados para determinar si puede ser recuperada o requiere demolición.
Faria explicó que esta clasificación permite definir la intervención a cada inmueble y vincularla con la situación de las familias afectadas.
Según el balance presentado por la funcionaria, 1.815 familias ya regresaron a sus hogares luego de culminar los trabajos de recuperación y verificar las condiciones de habitabilidad.
“Estamos en la fase del consuelo, de la esperanza, pero también de la certeza”, afirmó Faria al describir el momento que atraviesa el plan, tras la atención inicial de la emergencia sísmica.

Rehabilitación.
Faria explicó que en la fase de reconstrucción participan 14 entes ejecutores, de acuerdo con el nivel de afectación de cada inmueble.
Entre las instituciones involucradas se encuentran la Fundación Venezuela Renace, los ministerios para Obras Públicas y para Hábitat y Vivienda, Venezuela Bella, Juntos Todo Es Posible y la Gran Misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor, además de los gobiernos regionales y municipales.
La atención se desarrolla mediante cuatro modalidades. Una contempla la entrega de kits de materiales para reparaciones menores; otra, el despliegue de brigadas con ingenieros, materiales y mano de obra para intervenciones de mayor alcance. También se contratan ejecutores especializados para obras que requieren seguimiento técnico y, finalmente, se realizan demoliciones controladas cuando los estudios determinan que una estructura no puede ser recuperada.
La condición roja, por tanto, no supone automáticamente la demolición. Estos inmuebles deben pasar por una segunda evaluación, con participación de ingenieros estructurales y otros especialistas, para determinar su destino.

Ana Victoria: de roja a verde.
Uno de los casos citados por Faria en el estado La Guaira es el urbanismo Ana Victoria, ubicado en la parroquia Carlos Soublette.
El conjunto está integrado por nueve edificaciones: dos fueron clasificadas en rojo y las siete restantes en amarillo. La funcionaria informó que las nueve estructuras fueron recuperadas.
El caso representa una de las intervenciones integrales desarrolladas después de los sismos, con trabajos coordinados sobre las edificaciones y sus servicios, en lugar de atender únicamente viviendas de manera individual.
El 17 de septiembre, el Ejecutivo informó sobre la entrega de 339 viviendas rehabilitadas en Caracas, La Guaira y Aragua. En el Litoral fueron culminadas 10 casas en La Lucha, 25 en César Nieves y seis en el urbanismo Catamare. Con esa jornada, el balance nacional acumulado llegó a 1.815 viviendas rehabilitadas.
Actualmente, el Plan Venezuela Renace en La Guaira está ejecutando la recuperación del urbanismo Martín Vegas en la parroquia Urimare, donde en las próximas semanas serán entregados 218 apartamentos renovados y seguros.
Recuperación y nuevas soluciones.
En La Guaira, la recuperación combina la reparación de estructuras que pueden ser intervenidas con la búsqueda de alternativas para las familias cuyos inmuebles presentan daños irreversibles.
Faria informó que en la entidad fueron identificadas 1.430 casas y 132 edificios aptos dentro de las categorías de habitabilidad, con un universo de 4.747 viviendas recuperadas y 26.766 personas beneficiadas.
Al mismo tiempo, equipos técnicos comenzaron la evaluación de terrenos para definir posibles áreas destinadas a nuevos desarrollos habitacionales para familias que no puedan regresar a sus inmuebles.
Esta línea también contempla a quienes decidan trasladarse a otras entidades. Según el censo de la Plataforma Habitable citado por Faria, alrededor de 10% de las familias registradas manifestó su intención de mudarse y señaló estados donde cuenta con familiares, entre ellos Monagas, Nueva Esparta y Bolívar.
La funcionaria indicó que estos casos serán atendidos mediante soluciones habitacionales en las entidades de destino.

Estructuras impactadas.
Faria precisó que 675 estructuras de La Guaira resultaron impactadas por los sismos, con diferentes niveles de afectación, mientras que 199 edificios colapsaron durante el evento del 24 de junio.
Para los inmuebles que permanecen en pie, la evaluación va más allá de determinar si pueden ser ocupados. Las estructuras con daños mayores deben pasar por estudios sobre su comportamiento y por la definición de las obras necesarias para recuperar sus condiciones de seguridad.
De allí que la demolición controlada sea considerada una de las rutas finales del proceso, luego de completar los estudios técnicos que permitan establecer la posibilidad de rehabilitación.
Seguridad para las nuevas intervenciones.
La reconstrucción incorpora además criterios de seguridad frente a futuros movimientos sísmicos.
Faria explicó que las normas de construcción se han actualizado a partir de la experiencia acumulada con terremotos anteriores y recordó que después del sismo de 1967 fueron modificados los criterios aplicables a las nuevas edificaciones.
La presidenta del plan señaló que las intervenciones actuales buscan incrementar la capacidad de las estructuras para responder ante movimientos del terreno, mediante soluciones que permitan desplazamiento y flexibilidad estructural sin comprometer su estabilidad.
El objetivo es que las edificaciones puedan soportar movimientos sísmicos y ofrecer condiciones adecuadas para la evacuación de sus ocupantes.
Este componente adquiere particular importancia en La Guaira, donde la recuperación se desarrolla paralelamente con evaluaciones sobre las condiciones de las edificaciones y del territorio.
De la emergencia a la atención.
Tres meses después del 24 de junio, el proceso concentra sus esfuerzos en convertir los diagnósticos realizados durante la emergencia en obras culminadas y soluciones habitacionales.
La primera respuesta permitió identificar las estructuras afectadas y establecer las condiciones de ocupación. La etapa actual demanda completar estudios, ejecutar reparaciones, definir las demoliciones necesarias y avanzar en la construcción de viviendas para las familias que perdieron sus inmuebles.
En La Guaira, este proceso combina la recuperación de urbanismos y viviendas con la planificación de nuevos desarrollos para quienes no puedan retornar. A ello se suma la posibilidad de traslado hacia otras entidades para las familias que así lo hayan solicitado.
El desafío ahora es que la clasificación obtenida en las inspecciones se traduzca en respuestas concretas para cada hogar: el retorno a una vivienda rehabilitada, la reparación de su inmueble, la reconstrucción, la demolición de una estructura no recuperable o la asignación de una nueva solución habitacional.
El avance del Plan Venezuela Renace comienza a medirse no solo por el número de inmuebles inspeccionados en el territorio nacional, sino también por las viviendas recuperadas, las familias que han podido regresar y las soluciones que se construyan para quienes no podrán volver a sus antiguos hogares./UN
