Por: Lisandro Duque Naranjo
Se le está desbaratando la estantería al señor Uribe. En Sopó, La Calera y Acacías, no propiamente de izquierda, lo recibieron, entre jueves y viernes, demostraciones de repudio que asustaron a sus “huestes”: puros guardaespaldas. En realidad el esquema de seguridad del expresidente es una manifestación portátil. El hecho es que él está echando toda la carne al asador de aquí al 8 de octubre, cuando debe comparecer a la Corte, para ver si logra intimidarla y poder convertir la indagatoria en un simple encuentro con su lustrabotas. Pero tal vez no le funcione, porque el viernes anterior los magistrados expidieron un documento en el que descalifican por “retórico” el pedido del otro ejército, el de los abogados del señor, en el que solicitaban suspender la audiencia.
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