Entre la victoria y el desastre

Por: Henry Pacheco

“La Operación especial contra Ucrania tiene que terminar. Necesitamos una paz justa y sostenible, con garantías de seguridad para una Ucrania libre e independiente”, afirmó en su teatralmente exagerada intervención en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas Annalena Baerbock, ciñéndose estrictamente a las líneas del discurso ucraniano: referirse al final de la guerra, a la paz y a la justicia añadiendo siempre las coletillas de la libertad e independencia y, sobre todo, las garantías de seguridad que, en la jerga actual, implican la adhesión a la OTAN. Miembro del ala dura del Gobierno alemán, que parece más cercana a la desescalada por la vía de la escalada, como Israel define su actuación en el Líbano que, a la relativa prudencia de su canciller, Baerbock no perdió la ocasión de añadir que “esto no puede significar que nos quedemos quietos y miremos mientras no hay final de esta guerra, mientras Putin no se ha sentado en la mesa de negociación”.

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Es difícilpermanecer impasibles

Por: Juan Hernández Machado

Como reflejan las noticias, es lógico que el conflicto provocado por el régimen racista de Israel, primero en Gaza, luego incursionando en Cisjordania, con agresiones esporádicas a Siria y ahora con varios días de acciones incrementadas contra el Líbano, opaquen el funcionamiento normal de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

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QUÉ ES LA GUERRA TOTAL?

Por: Henry Pacheco

La GUERRA TOTAL es el compendio de la Guerra Integral o Híbrida -multidimensional, multidireccional, multifactorial…-, en cuanto que guerra permanente librada a escala planetaria, contra un enemigo difuso y a menudo no declarado que puede ser cualquiera que no se subordine a los dictados de EE.UU., y a veces aun si se subordina y el Imperio puede sacar cualquier beneficio a su agresión.

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La izquierda en América Latina. Tendencias y perspectivas (I)

Por: Sergio Rodriguez Gelfeinstein
Hacer una valoración sobre el papel de las fuerzas de izquierda en la América Latina
después de las elecciones en Venezuela, entraña un verdadero reto que obliga a
realizar una revisión conceptual del término “izquierda” toda vez que, desde mi
perspectiva, es una definición caduca y descontextualizada que no refleja la realidad
actual por lo cual conduce a errores que no permiten llegar a conclusiones acertadas.


Debe recordarse que el moderno término “izquierda” proviene de la revolución
francesa cuando se relacionó con opciones políticas que propugnaban un cambio
político y social, mientras que el término «derecha» quedó asociado a las que se oponían
a dichos cambios. El lugar donde se sentaban los diputados que apoyaban o no, leyes a
favor o en contra de la monarquía en las sesiones de la Asamblea Nacional de Francia
en tiempos de la revolución de 1789, marcaron para el futuro una concepción que
respondía a las condiciones del debate que se producía en esa época revolucionaria,
pero que no tienen vigencia alguna en el mundo de hoy cuando tras 230 años se han
producido profundas transformaciones económicas, políticas y sociales en el planeta
que han significado mutaciones en el devenir de la acción y el pensamiento político.
En este ámbito, se debe considerar que el basamento fundamental sobre el que se
sustentaba el pensamiento revolucionario de aquella época eran las ideas republicanas
y la democracia por oposición a la monarquía y el absolutismo. La burguesía naciente
encarnaba las ideas de progreso, libertad, igualdad y fraternidad, algunas de las
cuales también están caducas, no porque hayan perdido validez, sino que, por haberlas
despojado de su contenido transformador, resultan vacuas y excluyentes.
El término fue evolucionando con el tiempo, comenzó a vincularse con el liberalismo y
posteriormente con el socialismo democrático y el laborismo hasta llegar al socialismo
científico de Marx y Engels. Así mismo, a la izquierda se le comenzó a asociar con las
luchas sociales de los obreros en favor de mejores condiciones de vida y trabajo. En
los siglos XIX y XX las ideas de izquierda se asociaron a la de revolución y  la lucha de
clases contra toda explotación y alienación de los trabajadores y los pueblos, pero
también, a las de reformismo en un debate inacabado que aún hoy tiene presencia y no
solución.
De la misma manera, el paradigma de progreso y el progresismo como su consecuencia
-tan en boga en la actualidad- tuvo su origen en la Europa occidental también en el

siglo XIX. Se le asoció indistintamente con revolucionarios y reformistas en tanto
unos propugnaban una transformación estructural de la sociedad capitalista, y otros,
solo algunas variaciones que condujeran a mejoras en el marco del sistema.
Debe decirse que toda esta terminología ha ido evolucionando en el tiempo (en
particular la relacionada a los conceptos de izquierda, revolución, reforma, y progreso)
cuyo origen -como se dijo- se remonta al siglo XIX. En ese período, la revolución
industrial, la consolidación del capitalismo como sociedad de clases triunfante y su
victoria frente al feudalismo en la llamada guerra civil de Estados Unidos a mediados
de esa centuria conduciendo a su transformación en primera potencia mundial (antes
de que finalizara ese siglo), devinieron en el arraigo de la burguesía como clase
dominante que se ubicaba ahora a la derecha del espectro político.
A. partir de la oleada revolucionaria en Europa en 1848 que definió con claridad a la
oposición de izquierda desde la perspectiva de la defensa de los intereses del
movimiento obrero, el progresismo dejó de ser revolucionario para orientarse
claramente hacia el reformismo.
En esta medida, el modelo de democracia liberal de carácter representativo se impuso
como instrumento de lucha de la burguesía mientras fue revolucionaria en su lucha
contra la monarquía y el absolutismo. Doscientos años después, sigue siendo lo mismo:
una herramienta del poder burgués. Eso no ha cambiado, solo que ahora se utiliza
contra el pueblo y los trabajadores y, en general a favor de mantener la exclusión y la
utilización del Estado en beneficio de una minoría. La lucha por la democracia y la
soberanía popular y por la democratización permanente de la sociedad obliga a ampliar
el concepto. No basta con que la democracia sea solo representativa, debe ser además
participativa, consultiva y debe garantizar el protagonismo y el ejercicio del
poder popular.
Este debate, colocado en el mundo del siglo XXI y específicamente en América Latina,
supera lo estrictamente conceptual, toda vez que obliga a países, gobiernos,
parlamentos, partidos y movimientos sociales a definiciones concretas respecto del
devenir de los hechos que conforman el escenario político actual.
Se podría establecer el análisis a partir de los acontecimientos revolucionarios más
trascendentes desde el fin de la segunda guerra mundial en la región: son ellos la
revolución cubana en 1959, la victoria de salvador Allende en Chile en 1970 iniciando
un proceso pacífico de transformación de la sociedad, la revolución sandinista en 1979
y la bolivariana iniciada en 1999. El posicionamiento de las izquierdas en cada una de

ellas respondió a las circunstancias propias del momento y a la situación histórico-
concreta de la época. 
La revolución cubana y el proceso de la Unidad Popular en Chile se produjeron en el
momento más álgido de la guerra fría y de la insurgencia de los movimientos de
descolonización y liberación del tercer mundo que darían nacimiento al Movimiento de
Países No Alineados (MNOAL) instalando la bipolaridad en América Latina y el Caribe
y obligando a las organizaciones políticas y sociales a definirse en el escenario que
esos hechos generaron. La revolución sandinista ocurrió en una de las situaciones de
mayor reflujo en la historia del movimiento popular latinoamericano, dando impulso a
las luchas de liberación nacional, antifascistas y antiimperialistas en todo el
continente. La revolución bolivariana dio inicio en un momento de ofensiva neoliberal
imperialista, generando un punto de inflexión para los combates en favor de la segunda
independencia y el avance hacia la integración latinoamericana y caribeña.
Las “izquierdas” -en cada caso- se fueron acomodando a las circunstancias que estos
hechos revolucionarios producían en la región. Por supuesto, también respondieron a
condiciones locales. Cada uno de estos procesos radicalmente transformadores
condujo a nuevos acomodos, algunos de ellos bastante traumáticos sobre todo porque
resultaron inesperados para las fuerzas de izquierda que se alineaban alrededor de
ideas prosoviéticas, trotskistas, maoístas, anarquistas y otras, en boga en el siglo XX.
Vale decir, por ejemplo, que la corriente de izquierda dominante en el siglo pasado,
que emanaba de la lealtad y vinculación partidista con la Unión Soviética, no apoyó y
hasta estuvo en contra de las revoluciones cubanas y sandinista que se produjeron
cuando todavía el mundo se organizaba desde una perspectiva bipolar. Los procesos
triunfantes en Cuba y Nicaragua no respondían a esa lógica, eran movimientos de
liberación nacional arraigados en ideas nacionalistas y revolucionarias propias (Martí y
Sandino) bastante desconocidos y alejados de la discusión de la izquierda tradicional
de la región.
Todas las fuerzas de izquierda, socialistas y revolucionarias, hasta los comunistas, no
sin resistencias, corrieron a incorporarse a la nueva ola revolucionaria de izquierda
que estos hechos históricos significaron. Casi unánimemente, con algunas salvedades,
sobre todo de algunos sectores trotskistas, dieron su soporte a la novedad que
emanaba de victorias populares en el “patio trasero” del imperio… y que se habían
logrado sin el patrocinio de la Unión Soviética e incluso con su oposición. Ambos
procesos en su momento, significaron fuertes impulsos a la lucha y a la unidad de la
izquierda.

La revolución bolivariana se produjo en otro contexto y en otras circunstancias, tres
de ellas muy importantes: en primer lugar, ya no existía el mundo bipolar y Estados
Unidos campeaba a sus anchas en el planeta. Segundo, no emanó de una guerra
revolucionaria de liberación nacional ni de una insurrección popular armada sino que
llegó al poder por vía electoral, (tal como lo había hecho la Unidad Popular con
Salvador Allende en Chile en la década de los 70 del siglo pasado) derrotando a todo el
entramado de control imperial que por cuarenta años se había entronizado en
Venezuela. Finalmente, a diferencia de las anteriores, el proceso bolivariano no fue
conducido por organizaciones políticas ni líderes encumbrados a partir de la lucha
armada revolucionaria, sino que por una organización naciente con un líder procedente
de las fuerzas armadas del régimen imperante que salió de él para llevar al pueblo a la
victoria. 
Tal escenario, una vez más, llevó al reacomodo de las fuerzas de izquierda, pocas
fueron las que desde un primer momento confiaron en el impulso revolucionario que el
comandante Hugo Chávez le dio a las fuerzas patrióticas del país. Apegados a cierto
conservadurismo teórico, la mayoría no observaba con buenos ojos que un militar
derivado de las fuerzas armadas, pudiera desencadenar y liderar un proceso de
transformación revolucionaria y cultural de la sociedad. 
En esas condiciones se comenzó a desarrollar el proceso bolivariano. Largo sería
mencionar todos los hitos por los que debió transcurrir y no es objetivo de este
trabajo hacerlo. Solo decir que el asombro inicial, fue dando paso a la simpatía y de
esta a un apoyo que pareció tener su verificación en el hecho de que, en abril de 2002,
Estados Unidos organizó, financió y estructuró un golpe de Estado para derrocar al
Comandante Chávez.
El hecho, que determinó opiniones encontradas en lo que hasta ese momento se
denominaba izquierda latinoamericana, dio paso al estupor cuando por primera vez en
la historia de la región una alianza del pueblo con los militares dio cuenta de la
intentona y en menos de 72 horas repusieron al comandante Chávez en el poder. De
ahí en adelante, las variopintas “izquierdas” ya no sólo apoyaban, sino que buscaron
cobijo y hasta financiamiento en este poderoso país que, a diferencia de Cuba,
Nicaragua, sostenidas por el heroísmo y la resistencia de sus pueblos, contaba con la
mayor reserva de petróleo del mundo, misma que el Comandante Chávez quiso poner al
servicio de la liberación de los pueblos. 

Aparecieron “genios de la izquierda” (sobre todo intelectual), de toda la región y del
mundo, que sabían de todo pero que habían hecho poco y nada en sus países solicitando
“aportes” para los más inverosímiles proyectos a cambio de “salvar a Venezuela”.
Ofrecían sus “brillantes e “imprescindibles servicios” para hacer lo que los
venezolanos supuestamente no sabemos, que parecía que era casi todo. Contrastan con
la impecable vocación internacionalista de Cuba y de
algunos luchadores revolucionarios que de forma modesta, silenciosa y solidaria han
venido a apoyar en serio a Venezuela.
No se daban cuenta que el pueblo venezolano hizo una revolución y la ha sostenido en
las barbas del imperio, mientras que ellos se han limitado a escribir unos cuantos
libros y artículos resultando insignificantes personajes en sus propios países. Esa
“fauna” constituida por lo que podría denominarse “mercenarios de izquierda”
formaron y aún forman parte del oportunismo que es también un eslabón de este
amplio espectro que configura la llamada “izquierda” del siglo XXI. Desde el año 2000,
han saltado de proceso en proceso en América Latina , en algunos casos con gran éxito
sobre todo para sus bolsillos.
CONTINUARÁ

Que es la Guerra Total

Por: Henry Pacheco

La GUERRA TOTAL es el compendio de la Guerra Integral o Híbrida -multidimensional, multidireccional, multifactorial…-, en cuanto que guerra permanente librada a escala planetaria, contra un enemigo difuso y a menudo no declarado que puede ser cualquiera que no se subordine a los dictados de EE.UU., y a veces aun si se subordina y el Imperio puede sacar cualquier beneficio a su agresión.

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Capitalismo, Antropoceno y destrucción del mundo

Por: Marcelo Colussi

Los expertos ya hablan de una nueva era geológica: el Antropoceno. Es decir: un período
marcado por la acción humana que está cambiando radicalmente el medio natural. Lo está
cambiando no en términos positivos, sino alterando en forma muy negativa las condiciones
de vida del planeta, tanto que podrá hacer imposible la sobrevivencia de todas las especies
vivas -el ser humano incluido, obviamente- si no se modifica el curso de los
acontecimientos.

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Premian libro sobre José Martí enexposición filatélica de Colombia

El libro El hombre de la Edad de Oro desde una perspectiva filatélica, en coautoría entre el cubano Juan Hernández Machado y el colombiano Gilberto Gallo Martínez, fue premiado en EXFILBO 2024, de Colombia.

Por: Gilberto González García

El galardón recibido en la recién concluida edición 24 de la exposición filatélica y numismática, consistió en una Medalla de Vermeil Grande, premio intermedio entre las medallas de plata y de oro en exposiciones filatélicas, comentó Hernández Machado, funcionario ejecutivo del Círculo Filatélico del Cerro y Premio Nacional de Filatelia en el 2012.

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ENTREVISTA AL COMANDANTE ANTONIO GARCÍA

1. ¿Cómo ha sido negociar con el primer Gobierno que se denomina demócrata y progresista, con el del presidente Gustavo Petro?

AG: Se inició con cierta expectativa, pero entendiendo que en temas de seguridad son siempre asuntos de Estado y del Régimen político, donde los gobiernos tienen relativa autonomía cuando no tienen mayorías en el parlamento y ciertos equilibrios en los otros poderes como lo son la justicia, los militares y el manejo ideológico a través de las empresas de la comunicación, todos ellos dependientes de los grandes poderes económicos.

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La estrategia de Ucrania-OTAN (caso Vietnam).

Por: Henry Pacheco

“Alemania es y seguirá siendo el más firme defensor de Ucrania en Europa. Apoyaremos a Ucrania mientras sea necesario”, escribió el canciller alemán Olaf Scholz para anunciar una “buena reunión” con Volodymyr Zelensky en Frankfurt. El presidente ucraniano se encontraba en Alemania tras participar en el encuentro de la base de Ramstein, en la que insistió en la necesidad de que Ucrania obtenga misiles de largo alcance y permiso para poder utilizarlos contra objetivos en la Federación Rusa para lograr una paz justa, es decir, dictada por Ucrania, este mismo otoño. A juzgar por el discurso del presidente ucraniano, que con total naturalidad mezcló el suministro de misiles y su uso masivo en territorio de la Federación Rusa con la invitación a Moscú a participar en la siguiente cumbre de paz, la estrategia de Zelensky tiene ciertos parecidos con la utilizada por Richard Nixon en 1972.

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ISRAEL Y ESTADOSUNIDOS, UNA ESCABROSA PERO FRUCTÍFERA RELACIÓN

Por: Juan Hernández Machado

Hoy, cuando el genocidio del gobierno de Israel contra el pueblo palestino, que ha ocasionado más de 41 mil muertos- en gran medida mujeres y niños- genera noticias de primera plana desde hace once meses, muchos se refieren, como es lógico, a la relación de Israel con el gobierno de los Estados Unidos.

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