En la línea de prueba

Por: Cicerón Flórez Moya

Los 16 magistrados que actualmente integran la Corte Suprema de Justicia decidieron superar las diferencias entre ellos, que se habían convertido en barrera dentro de la corporación para la toma de decisiones esenciales correspondientes a su normal funcionamiento, y eligieron al jurista Francisco Barbosa Fiscal General de la Nación. Ese acto es importante porque desmonta el bloqueo predominante, perturbador, sin duda, dados los efectos negativos que genera con respecto al orden institucional del país. Esa decisión debe restituir la fluidez en el funcionamiento de una entidad esencial en el engranaje de la justicia.

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El laberinto de las Fuerzas Militares

Por: Cicerón Flórez Moya

Las Fuerzas Armadas (o Militares) de Colombia tienen un alto rango entre las instituciones del Estado. Por las funciones propias de su naturaleza consagradas en la Constitución reciben un trato de consideración especial y se les ha magnificado en todo tiempo con un culto a veces excesivo. Se les tiene como el soporte de la seguridad y de la estabilidad de la nación. Se les pone también como referente de integridad en el cumplimiento de sus competencias en función de la gobernabilidad. Como supuestamente no son deliberantes sus miembros no ejercen el derecho al voto en los procesos electorales, lo cual las margina de parcialidades partidistas, aunque su ideología tiende a ser cerradamente conservadora para la preservación de un orden que abreva en las fuentes de la tradición con tendencia a lo inamovible.

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Las nuevas metas

Por: Cicerón Flórez Moya

La llegada de un nuevo año impone, sin duda, un ajuste de cuentas. ¿Qué se hizo? ¿Qué se dejó de hacer? ¿Qué debe continuarse? ¿Cuáles son las metas a asumir? Es una baraja de balance y expectativas para seguir tejiendo proyectos, reciclando sueños, reactivando esperanzas, desatando nudos, escrutando posibilidades, es decir, alargando el camino ya andado con la convicción de que queda mucho aun por recorrer, sin caer en el derrotismo o sin la sumisión al pesimismo o a la desolación que deja la frustración. La vida es ese combate de insistencia en función de aquello representativo de la identidad afirmativa de ser.

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La condolencia hipócrita

Por. Cicerón Flórez Moya

Es hipocresía y hasta burla la expresión de condolencia del alto Gobierno por la infausta muerte del joven Dilan Cruz mediante la acción desproporcionada en que incurrió un miembro del Escuadrón Móvil Antidisturbios de Policía Nacional, ESMAD.

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Las elecciones de hoy

Por: Cicerón Flórez Moya

Para un nuevo período de cuatro años los colombianos votaremos hoy para elegir gobernadores de 32 departamentos, alcaldes de 1222 municipios, más los diputados de las Asambleas, los concejales y los ediles. Son los servidores públicos que tienen a su cargo el manejo del poder en las regiones, en las ramas ejecutiva y legislativa, conforme al ordenamiento institucional consagrado en la Constitución.

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La protección de Santurbán

Por: Cicerón Flórez Moya

Sería una conducta de irresponsabilidad oficial o de complicidad inexcusable con la codicia capitalista la permisividad de parte del Gobierno de entregar el páramo de Santurbán a la voracidad de las empresas empeñadas en la explotación de oro en la jurisdicción de ese territorio, declarado como una reserva natural de interés colectivo. Pero es evidente esa posibilidad de entrega.

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Legislación con ‘mico’

Por: Cicerón Flórez Moya

En Colombia el Congreso de la República, cuyos miembros son de elección popular, es una institución representativa de la democracia. Por consiguiente, sus actos debieran reflejar esa condición. Esto impone la responsabilidad de obrar en función del interés general y no caer en el desvío de acomodar las decisiones a la conveniencia particular.
Sin embargo, el Congreso incurre, repetidamente, en desatinos que contrarían su naturaleza. Se aprueban leyes que muchas veces están direccionadas a amparar algún privilegio.

La introducción de ‘micos’ en algunos proyectos se hace con la finalidad de ayudar a alguien o de crearles beneficios a los propios legisladores. Y se ha llegado a tales desproporciones que lo dispuesto puede generar utilidades cuantiosas, en detrimento del bien común.
Los ‘micos’ se volvieron recurrentes en las legislaturas del Congreso. Es una trampa hecha con la intención de apoderarse de algo con ropaje de legalidad, aunque se contraríen los principios de equidad.

Con esas prácticas viciadas el Congreso se desdibuja y genera un efecto nocivo en la política. Se altera la noción de la democracia, además que se mina la confianza popular en una de las entidades llamadas a preservar su buen nombre para darle suficiente legitimidad a sus decisiones.

Por esos actos negativos el Congreso de Colombia figura entre las instituciones con mala imagen. Está asociado a las turbideces oficiales, sobre el cual ejercen presión grupos de marcada ilegalidad. Y pareciera ser también que hay legisladores enredados en conductas ilícitas, las cuales les permiten abusar del poder y alzarse con recursos que podrían aplicarse a soluciones inaplazables. La comprensión cabal de tal urgencia le permitiría a las Cámaras recobrar autoridad y actuar en sintonía con las necesidades sentidas de la nación, tomando en cuenta la prontitud y el acierto que imponen la realidad. Porque, además, no debiera insistirse en más aplazamientos.

Los ´micos´ introducidos en los proyectos de ley hacen parte del tejido de corrupción que patrocinan algunos dirigentes, para quienes la política es un negocio sin importar los daños que se causen. En la legislatura en curso se han promovido decisiones vergonzosas, como el hundimiento de disposiciones encaminadas a cerrarle los espacios a la corrupción, con sanciones efectivas a los responsables de los negocios turbios. Se han patrocinado otros actos semejantes en detrimento del manejo correcto del poder. La finalidad es apoderarse de los recursos que llegan a las arcas oficiales mediante la contribución de colombianos honrados.

La siembra de ´micos´ en las leyes es un asalto calculado de delincuentes que se esconden en el ropaje de una engañosa honorabilidad. Están hechos para el abuso, para la picardía, así se expongan a muchos riesgos. Casi siempre salen bien librados de sus travesuras, protegidos por la impunidad.

Puntada

Dos nuevos lunares se le agregan a la ya salpicada colcha del gobierno del presidente Iván Duque. Son hechos de vergonzoso estrépito. Uno es el maltrecho informe a la ONU contra su colega de Venezuela, Nicolás Maduro. El otro es la espectacular fuga de la traviesa política Aida Merlano, condenada por compra de votos. ¡Y lo que falta por verse!

Email. ciceronflorezm@gmail.com

Colombia y Venezuela

Por: Cicerón Flórez Moya

La ruptura de relaciones entre Colombia y Venezuela es una decisión equivocada de parte y parte, a contravía de la historia. No tiene justificación alguna, ni siquiera acudiendo al argumento del distanciamiento político de los gobiernos de las dos naciones. Como igualmente es una actitud de provocación el cruce de agravios entre los presidentes Iván Duque y Nicolás Maduro. Esos insultos recíprocos generan un riesgo de choque armado, con la posibilidad de llegar a acciones de confrontación.

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La etiqueta de la desigualdad

Por: Cicerón Flórez Moya

La norma de la Constitución según la cual “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de república unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto a la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general”, es mera ficción. Ese principio tan altruista, tan avanzado y progresista choca con la realidad nacional, que es contraria a lo que se proclama en el artículo 1 de la Carta y el título De los principios fundamentales.

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