Por Odalys Troya Flores (*)
La Habana (Prensa Latina) El Acuerdo de Paz en Colombia parece ir a la deriva por su débil implementación, desplazamientos forzados, creciente cifra de asesinatos de líderes sociales y exguerrilleros de las FARC-EP, e irrupción de grupos armados irregulares.
La ilusión que significaba el Acuerdo firmado el 24 de noviembre de 2016 por el gobierno de Juan Manuel Santos, en representación del Estado, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), en función de una paz estable y duradera, parece ir sin rumbo por un mar de dolor.






