Por Daniel Coronell /LOS DANIELES
Jamás debí volver a Semana después de mi primer despido. Me lo dijo en ese instante María Cristina, mi esposa, que es la persona que más quiero en la vida. Lo sentí desde el primer momento. Tres minutos después de decir que sí, ya estaba arrepentido. Sucedió en el restaurante Cipriani de Miami en un almuerzo amablemente organizado por Gabriel Gilinski para tratar de superar las diferencias. La verdad es que esas diferencias eran insuperables.
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