Por: Isabel Borrero Ramírez*
Colombia no está polarizada: está clínicamente disociada. No asistimos a un debate ideológico, sino a un cuadro psicótico sin tratamiento donde el delirio de unos es la soga de los otros.
La visita de Cepeda al Parque de San Antonio el 28 de marzo fue el detonante. Su discurso se centró en una idea que para el uribismo es una herida narcisista: Medellín y Antioquia cambiaron para siempre y no volverán al pasado.
Seguir leyendo «COLOMBIA: EL PACIENTE QUE REZA POR UN PATRÓN»
