Por Jose Atuesta Mindiola
La guerra no termina con la guerra; jamás será victoria izar una bandera sobre miles de tumbas e incontables cadáveres. En las guerras las derrotas son más sonoras que la victoria, porque los pesados dolores del terrorismo y de las muertes son más fuertes que los ecos flamantes del éxito; por eso el mejor negocio para un gobierno, para una sociedad y para una persona, es evitar la guerra. Quien se somete a ella, se cubre el alma con una pesada armadura que no cohabita con la sensibilidad, el sosiego, la razón, y todo se distorsiona.
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