Las insurrectas: Alice Munro

“Escribí mi primera novela porque quería leerla”. –Toni Morrison.

La agudeza de la escritura de Alice Munro está marcada por la simplicidad y la naturalidad con la que conversaría cualquier ama de casa con sus amigas en la cocina mientras prepara el almuerzo de sus hijos. Alice escribe con la inocencia con la que hablan las mujeres que trabajan limpiando habitaciones de hotel y de las que en los pueblos inhóspitos pasan las tardes lavando ropa en los estanques públicos.

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Colombia: una guerra perdida, un desastre más para Trump

Antonio Maira | Rebelión*

«EEUU tiene el tupé de decir que Venezuela le sigue vendiendo petróleo, pero que ellos no lo van a pagar.
Aquí hay un pueblo de pie, un pueblo despierto, un pueblo arrecho».

General Pedro Carreño

La guerra a través de estados títeres

Colombia se está manifestando como el principal país en el que su gobierno -no su pueblo-, ha convertido la política exterior en el instrumento para la realización de lo que ha sido su vocación continua: la destrucción de Venezuela de la mano de los Estados Unidos.

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El obsoleto TIAR que pretende revivir Estados Unidos

NELSON LOMBANA SILVA  30 SEPTIEMBRE 2019 

El obsoleto Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), también llamado: “Tratado de Río” por aquello de haber sido firmado en la ciudad de Río de Janeiro (Brasil), el 21 de septiembre de 1947, fue creado a iniciativa de Estados Unidos, en desarrollo de su imperialista política de “América para los americanos”, diseñada por el presidente Monroe de este país.

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¿Quién puede matar a un niño? El fenómeno Greta Thunberg como un manual de dirección de las pasiones políticas

Daniel Bernabé

En 1976, el gran Chicho Ibáñez Serrador estrenó ¿Quién puede matar a un niño?, una película de terror donde una joven pareja viaja a una isla mediterránea que ha sucumbido a un terrible mal: los niños han asesinado a los adultos. Mientras que en historias similares como El pueblo de los malditos (1960) los pequeños homicidas tienen un origen paranormal, en la producción española la furia infantil se achaca a los males del mundo y a la inacción de las personas mayores: los críos han llegado para poner orden, al precio que sea.

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No matar al mensajero

Por Carolina Vásquez Araya

Lo que está en juego es la vida del planeta, por ello la protesta debería ser unánime.

La campaña mediática y los comentarios –algunos francamente indignantes y ofensivos- para descalificar la campaña de protesta y concienciación iniciada hace más de un año por Greta Thunberg, una adolescente sueca de 16 años, es uno de esos fenómenos difícilmente comprensibles.

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Colombia y Venezuela

Por: Cicerón Flórez Moya

La ruptura de relaciones entre Colombia y Venezuela es una decisión equivocada de parte y parte, a contravía de la historia. No tiene justificación alguna, ni siquiera acudiendo al argumento del distanciamiento político de los gobiernos de las dos naciones. Como igualmente es una actitud de provocación el cruce de agravios entre los presidentes Iván Duque y Nicolás Maduro. Esos insultos recíprocos generan un riesgo de choque armado, con la posibilidad de llegar a acciones de confrontación.

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Terco Uribe. Como una mula

“Viene una jurisdicción especial para la paz”, le advertí. No lo creyó, o no lo tomó en serio. Y acá estamos. Uribe, pase lo que pase, quedará tocado, zarandeado

Por: Álvaro Leyva Durán | septiembre 26, 2019

El último tuit que circulé en las redes sociales dice así: “La suerte que viene corriendo el expresidente Uribe no me divierte. La deploro. La intención de la paz de La Habana fue extenderle la mano a TODOS los actores del conflicto. Se lo puse de presente y no lo entendió. La verdad: aplastante tsunami. “Somos briznas de hierba”.

Notarán los lectores que la palabra TODOS está escrita en mayúscula. Quise significar con esto que de lo que de mi dependió en los momentos de la negociación, mi propósito fue acercar a Uribe al proceso de paz para tenerlo a él en cuenta como parte de la solución; para evitar que terminara siendo un obstáculo, o un problema mayor. Ya para entonces pintaba claramente que el hombre, con el tiempo, podía convertirse en difícil escollo. Por esa razón, quien escribe esta cuartilla, cada vez que podía, repetía a la manera de un estribillo la frase “la paz es con todos”. Pero maldita siempre la intransigencia: Uribe dejó pasar la oportunidad. Su oportunidad. Y el reloj continuó su marcha.

Tuve como hablar con el expresidente-senador Uribe en varias ocasiones. No es la primera vez que lo relato. Él, sencillo de trato, ameno, directo, francote. Algo histriónico, por no decir que bastante. Por lo demás, goza de un buen sentido del humor. Pero ni todo es humor, ni mucho menos sencillo. Tanto que cuando amablemente me invitó a su casa en Rioegro, le dejé entrever que el palo no estaba para cucharas. Mi intención fue anticiparle que lo que se venía de golpe tendría para él el color de las hormigas. “Usted será un trompo de poner”, se lo dije así, textualmente. “Vaya a La Habana”, se lo insinué. Se lo propuse. Hasta el propio Timochenko le mandó una nota diciéndole “venga hombre”. Pero no. No fue posible. Terco Uribe. Como una mula.

Siempre supo el expresidente que personas como el autor de esta columna apostábamos a que la solución al conflicto interno pasara por la obligación de decir la verdad y por el rasero de las víctimas para evitar la repetición de la locura de la guerra fratricida. “Y viene una jurisdicción especial para la paz”, le advertí. No lo creyó. O si lo creyó, no lo tomó en serio; no midió las consecuencias. Y acá estamos, porque no hay plazo que no se cumpla.

Amenazas como recurrir a un referendo para golpear a la Corte Constitucional valen lo que todos sabemos:huevo, o huevito, para usar una palabra de Uribe

No soy yo -ni mucho menos que fuera así-, quien pueda anticipar desenlaces jurídicos cuando es una corte la que tiene que decidir asuntos de ciertas montas dentro de su competencia, mirando obviamente hacia el horizonte de la justicia. Pero Uribe, pase lo que pase, quedará zarandeado. Tocado. Como cualquier hijo de vecino en iguales circunstancias. Se comprueba una vez más que los hombres, todos, “somos briznas de hierba”, como lo anoté en el tuit. Y con el tiempo, señores y señoras, se impondrá la verdad y aplastará como un tsunami, porque la JEP no desaparecerá y sus puertas se irán abriendo todas las veces más con la alta mira de buscarle caminos a la paz definitiva, compromiso que esa jurisdicción tiene para con el país todo; algo que continúa perfeccionándose, refinándose, porque aún esa institución está en construcción. Y por favor, téngase presente que amenazas como las de recurrir a un referendo para golpear a la Corte Constitucional valen lo que todos sabemos: huevo, o huevito, para usar una palabra de Uribe. Igual aquellas iniciativas dirigidas a taparle el sol con las manos a cincuenta millones de colombianos. ¿Para qué perder el tiempo?

Preparémonos todos para las olas de verdades reveladoras que se avecinan.
A que se vienen en escalada, lo apuesto doble a sencillo

Y dicho sea de paso: entre más asesinatos sigan aconteciendo, más apremiante la verdad. Preparémonos todos para las olas de verdades reveladoras que se avecinan. A que se vienen en escalada, lo apuesto doble a sencillo. Verdades sin consideración de donde o de quien provengan. Recuerden que hoy la verdad se logra contrastar, más si se trata de un torrente de veracidades espontáneas; no arregladas. Nada de paja habrá entonces. Porque quien mienta o acuda a cuentos chinos, “cogida la tiene”, como decían nuestros mayores. O cuidado: “tape y remache”, como en el juego “las lleva”. La verdad, palabra y concepto, es la idea y compromiso central de nuestros tiempos. Sin cortapisa alguna. Tal la aspiración de las víctimas, la de todos los colombianos y la del mundo entero. A esta patria nuestra, a pesar de los horribles obstáculos que a diario vivimos –matanzas, debilidad estatal y narcotráfico–, le llegará el momento de empinarse. Porque ahí están los acuerdos; están vigentes. Y los acuerdos, más allá de algunos proyectos que se puedan estar adelantando, señor Presidente Duque, son para cumplirlos. Y para concluir: “Que culpa tiene la estaca si la rana salta y se ensarta”.

La diplomacia colombiana es una “pecueca”

NELSON LOMBANA SILVA  27 SEPTIEMBRE 2019 

La diplomacia que vienen desarrollando el presidente Iván Duque Márquez y el canciller Carlos Holmes Trujillo en la arena internacional, realmente causa vergüenza por un lado y por el otro, indignación, dolor de patria. Lo que muestran estos dos peones de Estados Unidos es sumisión extrema.

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La envidia entre mujeres

Al dominio patriarcal le es afín que las mujeres sintamos envidia entre nosotras, le es grato cuando nos odiamos, nos señalamos, cuando nos dispersamos en lugar de unirnos. Cuando estamos metiéndonos zancadilla para ver caer a quien creemos nuestra rival. La rivalidad entre mujeres es producto de los patrones patriarcales con los que crecemos y que están en todo ámbito de la sociedad. Romper con eso es nuestra misión de género.

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