
Por: Roberto Hernández Montoya
Hugo Chávez batallaba con agua limpia, como en aquel cierre de campaña bajo el Cordonazo de San Francisco, sumergidos todos en comunión en el elemento puro y purificador del agua bendita caída nada menos que del cielo, agua sagrada en cuanta religión hay, conexión que conmovió hasta a los que ejercemos el derecho a no profesar religiones. Sumergidos todos en el mismo líquido fuimos uno con él, quien agonizaba en público con una enfermedad terminal. El agua fue bálsamo, bendita, clara, transparente, cristalina, fresca, el exacto contrario del cáncer. Todo eso y más inspiraba Chávez y por eso aún lo llevamos por dentro. Seguir leyendo «¿Qué inspiraba Chávez y qué inspira la oposición?» →