Por. Henry Pacheco
Los hutíes están arrinconando a la supuesta superpotencia militar más temida del planeta. Con misiles, drones y una estrategia feroz, este grupo rebelde ha logrado humillar públicamente a la Marina estadounidense, que hoy retrocede mientras intenta maquillar su fracaso.
Pero lo más escandaloso no es solo la ofensiva HUTIES, sino la desesperación que ya se empieza a notar en Washington. Analistas hablan de una posible retirada, mientras Trump lanza amenazas vacías y sus portaaviones reciben impactos que jamás imaginaron.
Reconocido especialista estadounidense ha encendido las alarmas, La resistencia HUTIES ha desafiado como nunca antes al poderío naval de Donald Trump.
La inesperada habilidad de este grupo rebelde para contener la Marina de Estados Unidos, ha sido reconocida incluso por expertos del propio país norteamericano. Quiénes son realmente los hutíes, una fuerza insurgente que domina grandes territorios en Yemen y que durante años, ha plantado cara a coaliciones militares de peso como Arabia Saudita, Israel y el propio Estados Unidos.
El panorama ha dado un giro asombroso desde que Ramón Marx abogado internacional y experimentado analista de seguridad, afirmar a sin titubeos, que los HUTIES han logrado burlar y superar las maniobras de la Marina estadounidense en una zona tan vital como el Mar Rojo.
En un artículo publicado por The National Interest. Marx detalla como este grupo rebelde ha conseguido algo impensado. mantener bloqueado el paso estratégico del estrecho de Bab al-Mandeb durante casi dos años, A pesar de las constantes operaciones militares de Washington. No se trata de una vía cualquiera Bab al-Mandeb es una arteria marítima esencial por donde circulan diariamente enormes volúmenes de petróleo y mercancías. Su obstrucción obliga a desviar rutas disparando los costos logísticos y generando pérdidas millonarias para el comercio Internacional. El mismo experto destaca el sofisticado uso que los Hutíes han hecho de armamento moderno. En especial drones y misiles capaces de atacar navíos, con esta estrategia han puesto en jaque la operatividad de una de las armadas más potentes del planeta. Lejos de quedarse de brazos cruzados, Estados Unidos lanzó al terreno sus portaaviones más avanzados. Sin embargo, ni la tecnología, ni la magnitud del despliegue han logrado cambiar el curso de los acontecimientos, y eso revela un problema aún más profundo a juicio de Marx.
La administración Trump no solo debe lidiar con este foco de conflicto, también enfrenta desafíos mayúsculos como la expansión naval de China o las fricciones militares con Irán. Yemen en este contexto, se ha convertido en una espina más en un tablero global cada vez más tenso. Lejos de ofrecer soluciones diplomáticas, Donald Trump optó por subir el tono, prometió acabar con los HUTIES de Forma definitiva. Sin embargo, la reacción fue todo lo contrario a lo que esperaba. El grupo rebelde intensificó sus ofensivas enviando un mensaje claro que no les temen a las amenazas de la Casa Blanca, desde el bando HUTIES no tardaron en responder con hechos. Ansa-rala confirmó recientemente una ofensiva con drones sobre dos bases militares en Jafá (Israel). argumentando que se trataba de una muestra de respaldo al pueblo palestino y una represalia directa por la violencia en Gaza. El dilema es evidente ¿Qué margen de maniobra le queda a Estados Unidos? Hasta el momento sus intentos han tenido un efecto limitado, En una propuesta que rompe esquemas. Ramón Marx plantea que tal vez la opción más sensata sea que Washington se retire del Mar Rojo y delegue la operación a sus socios europeos, quienes cuentan con una flota conjunta superior a 1000 navíos de guerra.
El problema sin embargo no es solo logístico. Esta idea surge en un contexto cargado para Estados Unidos, sobre todo, tras el caótico desenlace de su retirada en Afganistán, una herida que aún no termina de cicatrizar. tomar una nueva ruta de salida podría ser leído como un retroceso estratégico, en otras palabras, un abandono del rol hegemónico que Estados Unidos insiste en sostener, incluso cuando las circunstancias no juegan a su favor. esa frustración ha quedado en evidencia, en declaraciones recientes del vicepresidente J. D. Vance quien no dudó en lanzar un dardo a sus aliados, Acusó a Europa de comportarse como explotadores, sugiriendo que prefieren evitar compromisos reales en conflictos como el del Mar Rojo, no se puede ignorar tampoco el componente regional del conflicto, los Huties, han hecho pública su única condición para detener sus ataques que Israel cese de inmediato las operaciones militares sobre Gaza.
Esta demanda deja entrever, un propósito más amplio para los Huties, su lucha no es un episodio aislado sino parte de una cruzada mayor contra lo que consideran injusticias sistemáticas, lideradas por Estados Unidos e Israel en todo Oriente Medio. No estamos ante meras advertencias sin respaldo. Los Huties han demostrado en el campo de batalla que sus palabras se traducen en acción, afirmaron haber lanzado un ataque directo contra el portaaviones estadounidense Harry Truman empleando drones y misiles de crucero, aunque Washington intentó restar la importancia. La realidad fue contundente, su flota no es invulnerable ante las nuevas formas de guerra asimétrica, con la intención de frenar el avance Huties.
Trump ordenó bombardeos masivos el pasado 28 de marzo en zonas clave bajo control rebelde, Pese al poderío aéreo desplegado, la resistencia no solo se mantuvo firme, sino que se hizo más desafiante, en vez de intimidarse, los Huties intensificaron sus operaciones, en respuesta se los ataques estadounidenses. Que representan la continuación de una política de hostigamiento sistemático contra los pueblos árabes, donde Yemen no es más que, el último eslabón, a través de múltiples comunicados los líderes Huties, Han sido categóricos, ningún misil, dron o amenaza de Estados Unidos podrá apartarlos de lo que consideran una misión sagrada tanto en defensa de Palestina como de su propia soberanía.
La Casa Blanca se enfrenta ahora a un callejón sin salida, si mantiene el curso actual y no logra resultados concretos, se verá forzado a incrementar su presencia militar. Entrando en una guerra de desgaste que podría volverse insostenible.
Frente a esta disyuntiva Ramón Marx plantea una reflexión dura, pero necesaria, Estados Unidos está atrapado entre mostrar determinación o aceptar que su hegemonía, no le permite ganar todas las batallas. la presión es inmensa. Mientras tanto el bando Huties parece haber encontrado el talón de Aquiles de su enemigo, con tácticas eficaces y golpes simbólicos, están logrando exhibir las debilidades, de una superpotencia que hasta hace poco se creía incuestionable. Nunca antes una milicia de un país devastado como Yemen, había logrado poner a la Marina de Estados Unidos contra las cuerdas. de esta forma, la pregunta que flota en el aire es inquietante. ¿seguirá escalando el conflicto o asistiremos a un cambio de estrategia en Washington.
