¡Mientras tanto, la hegemonía del USD avanza!

Por:Alvin Lezama

Se ha planteado en estas reflexiones la tesis de que cada crisis, financiera, económica o política mundial donde los Estados Unidos está involucrado se convierte en una oportunidad para avanzar, para hacer negocios, para expandir mercados, para aumentar la zona de influencia de este país. 

En tal sentido, hoy el mundo se encuentra en una policrisis -crisis simultáneas y globales-, según el Reporte de Riesgos Globales, que se presenta cada año, en enero, en el Foro Económico Mundial de Davos, en éste se elabora un lista priorizada de treinta y tres crisis, para este año, los próximos dos años y los próximos diez años. Las categorías de estas crisis son: económicas, ambientales, geopolítica, sociales y tecnológica. Na Guará de capacidad predictiva, en un mundo tan complejo y caótico o ¿será que le echan una manito los países potencia?

Se podría decir, que desde febrero del 2022 inició está etapa de zozobra mundial con la guerra entre Ucrania y Rusia, realmente una guerra subsidiaria o proxy entre EE.UU., la OTAN y aliados contra Rusia; el 7 de Octubre del 2023, inicia el genocidio de Israel contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza aún en curso y ahora se le suma la agresión Israelí iniciada el 13 de junio con el asesinato selectivo del alto mando militar y su equivalente en la comunidad  científica nuclear de Irán, con drones y misiles. Mientras Irán negociaba  un nuevo acuerdo con la Agencia Internacional de Energía Atómica, Israel iniciaba una guerra relámpago de 12 días, ahora en pausa con un cese al fuego, luego del bombardeo por parte de Estados Unidos de las instalaciones nucleares de Irán, extraña forma de diplomacia.  

Para completar el cuadro, la intensificación y generalización de la guerra comercial que EE.UU. inició con China en el 2017, ahora ampliada, generalizada e intensificada en abril del 2025, con la imposición unilateral por parte del presidente Trump de aranceles recíprocos y secundarios, este último solo a Venezuela, por ahora, pero igual de violatorio de la legislación internacional en materia de comercio. 

A todo esto hay que sumar la mamá de las crisis en los Estados Unidos, su perpetuo déficit fiscal, déficit comercial y mega deuda pública, todas crónicas y estructurales. Sin olvidar, la política antimigrantes, en especial con saña hacia los latinoamericanos. 

Parecen acciones orientadas a perturbar, crear caos y crisis, pero mundiales, ¿serán estos los medios empleados por los Estados Unidos para socializar sus pérdidas y reiniciar  el sistema internacional  establecido a su favor?

En tales circunstancias y situación, se aconseja no perder de vista al dólar estadounidense, mejor aún al sistema  monetario internacional del USD, que se amplía, expande y profundiza, iniciado en Bretton Wood en 1945, para el comercio mundial y las Reservas Internacionales, hoy amenaza la soberanía monetaria y fiscal de los países del mundo, que no quepa la menor duda.

Algunos hitos de esta expansión: 1945, se acuerda el  Patrón Dólar-oro en  Bretton Wood, 1958, se crea mercado interbancario en la City de Londres para los USD  (Dólar estadounidense) emitidos fuera de los Estados Unidos  (USD Offshore), 1971, el gobierno de EE. UU. abandona unilateralmente  la convertibilidad a oro del USD, 1973-1973, nacimiento del llamado petrodólar, un respaldo al USD  Offshore y adicionalmente avance de los Bonos de Deuda Pública de EE.UU. como activos de reserva Internacional , 1980’s y 1990’s consolidación del mercados de derivados, especialmente para especular con activos y títulos de deuda denominadas en USD, 2008-2009, conversión, en los hechos, de la Reserva Federal en “el prestamista de última instancia” de los Bancos Centrales extranjeros que emiten USD Offshore; 2014 nacimiento del USDt, el  “USD paralelo” o “USD digital” a través de las llamadas monedas estables con paridad 1 a 1 con USD, sobre las cadenas de bloques y respaldas por criptomonedas, pero emitidas por empresas financieras no bancarias, soportadas por todo un ecosistema financiero mundial de libre acceso a través de internet.

Allanado el terreno, ahora entra en el juego de USD digital los grandes bancos privados de Estados Unidos como el JP Morgan con su  JPMD, su moneda estable autorizada el 17 de junio (17-6-2925,CNBC), con un respaldo de US $3,9 billones en activos en depósitos, para uso dentro de su red,  que junto con la respectiva ley de las monedas estables (stablecoin) en puerta muestran el avance del USD. El senado aprobó el 17 de junio el proyecto de ley de regulación  de monedas estables GENIUS (17-6-2025, Reuters)-

¿Dónde está la liberación prometida por Satoshi Nakamoto en el 2009 con el Bitcoin?

Hoy, el Bitcoin goza de buena salud pero no como criptomoneda sino como criptoactivo, con un valor de mercado de ~ US $ 100 por Bitcoin, con una capitalización  de US $ 2,1 Billones, incluso se ha convertido en Reserva Estratégica de las Reservas Internacionales de Estados Unidos, y en proceso de adopción como tal en otros países. Además se incluye en las carteras de inversión de las grandes firmas como BlackRock y Vanguard. 

El camino está servido para que el ecosistema USD conquiste la intermediación financiera mundial al menudeo, en especial el consumo masivo. Se accede a través de internet, abierta, libre, neutra y desregulada,  a los mercados cerrados, privados, masivos y globales de las plataformas digitales de comercio electrónico, de trabajo colaborativo y tele trabajo, de servicios digitales en línea. Y todo mientras el caos, la incertidumbre y la angustia distraen a todo el mundo.

Se trata del señoreaje monetario de Estados Unidos, sólo están autorizados a formar parte de este imperio los países obedientes, los que acatan las órdenes del país soberano. A quienes se les ocurra montar tienda aparte que se atengan a las consecuencias.

¿Nada se puede hacer, solo esperar a que las potencias emergentes creen un sistema alternativo? 

Las posibilidades están en las economías reales internas, los mercados cerrados locales  y los ecosistemas monetarios propios, incluso empleando las mismas innovaciones tecnológicas pero endógenamente y con otro propósito.