Por. Henry Pacheco: En un momento político crítico para el primer ministro de la ocupación israelí, Benjamín Netanyahu, se dirige hacia una ocupación completa de la Franja de Gaza, ciudad del pueblo Palestino, no sólo como un plan militar sino como una salida a sus crisis internas acumuladas, en medio de profundas divisiones dentro del gobierno y una disminución de la confianza pública en Israel, una ocupación completa de la Franja de Gaza le da a Netanyahu la oportunidad de presentarse como un líder decisivo frente a sus oponentes, activando mecanismos de presión sobre el ejército y los ministerios
La aventura militar de Netanyahu parece ser su última apuesta para reparar su gobierno antes de su caída.
Netanyahu busca restablecer el escenario político a través de una escalada militar integral, presentándola a su audiencia como un logro estratégico que repara su imagen política y restaura la cohesión de la coalición gobernante, a pesar de las advertencias de los líderes militares y de seguridad sobre los peligros de una ocupación completa de la franja.
La realidad interna de Israel no sugiere la posibilidad de una guerra destinada a «desmoralizar» a los palestinos, ya que existe una división significativa en la sociedad israelí y temor a la magnitud de las pérdidas humanas, especialmente con el ejército israelí sintiéndose psicológica y operativamente agotado, aquejado por la falta de preparación y entrenamiento. Por lo tanto, es difícil esperar un nuevo avance militar más brutal en los próximos días, ya que requiere una movilización inusual de hasta cien mil soldados, la ocupación tambalea.
Protestas globales condenan genocidio israelí en Gaza
Miles marchan en ciudades de todo el mundo contra la masacre de Israel en Gaza, exigen ayuda humanitaria y el fin del asedio. Varias ciudades y capitales fueron escenario este sábado de manifestaciones masivas contra la guerra genocida de Israel en la Franja de Gaza, en demanda de un alto al fuego inmediato y la entrada de ayuda humanitaria al territorio sitiado. Miles de personas participaron en marchas en París, Londres, Madrid, Oslo, Ámsterdam, Pristina, Túnez, Kuala Lumpur, Seúl, Bremen, Berlín, Milán, Aarhus, Copenhague, Estocolmo y Estambul, portaron banderas palestinas y golpearon ollas para denunciar el hambre impuesto por la entidad sionista.
Los manifestantes reclamaron el cese del apoyo internacional a la ocupación y la opresión contra el pueblo palestino en Gaza y Cisjordania.
Crisis humanitaria y repunte de víctimas
Desde el inicio del genocidio, el 7 de octubre de 2023, la cifra de víctimas superó los 61.300 víctimas y 152.850 heridos, mientras unas 11 mil personas permanecen bajo los escombros de viviendas destruidas.
Hambre como arma de guerra
Israel arreció el bloqueo a la ayuda humanitaria el 2 de marzo, tras alegar el desvío de los suministros por parte del movimiento de resistencia palestina Hamas, con el objetivo de justificar la hambruna como arma contra los más de dos millones de habitantes de Gaza. Ante la presión internacional, a finales de mayo fue impuesto un nuevo sistema de distribución controlado por la Fundación Humanitaria de Gaza, respaldada por Israel y Estados Unidos.
A partir de entonces, más de 1.400 palestinos fueron asesinados mientras intentaban acceder a alimentos, según Naciones Unidas, la cual considera el sistema inadecuado, peligroso y contrario a la imparcialidad humanitaria. En las últimas 24 horas fueron registrados 11 muertes por malnutrición y hambre, lo cual elevó a 212 las víctimas por inanición desde octubre de 2023, entre ellas 98 niños.
Destrucción total y acusaciones internacionales
Israel redujo a Gaza prácticamente a ruinas y desplazó a toda la población. En noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y el exministro Yoav Gallant por crímenes de guerra y de lesa humanidad. A su vez, el régimen sionista también enfrenta un juicio por genocidio ante la Corte Internacional de Justicia. Recién, el gabinete de guerra aprobó un plan para ocupar Gaza, lo cual generó condenas nacionales e internacionales por agravar la crisis humanitaria en el enclave.
Posibles razones para esta interpretación
Problemas legales y corrupción: Netanyahu ha enfrentado acusaciones de corrupción durante años. Una crisis nacional podría desviar la atención de estos problemas y posponer los procesos judiciales.
Divisiones políticas: Su gobierno ha sido frágil y ha enfrentado y enfrenta protestas masivas, particularmente en relación con la reforma judicial que se intentó implementar. Un conflicto podría crear una «unidad nacional» forzada y silenciar a la oposición.
Baja popularidad: Las encuestas han mostrado una disminución en su popularidad. Una acción militar, si se percibe como exitosa, podría mejorar su imagen pública y la de su partido.
Contexto histórico
Este tipo de análisis no es nuevo. Históricamente, muchos líderes han sido acusados de usar la guerra o los conflictos para consolidar su poder. Un ejemplo clásico es el de la Guerra de las Malvinas, donde la junta militar argentina buscó unificar al país ante una crisis económica y social, aunque con un resultado desastroso.
