Un cable diplomático de Estados Unidos, firmado por Marco Rubio y obtenido por The Guardian ordena campañas coordinadas de contrapropaganda con voceros locales cuyo mensaje, según el propio documento, debe sentirse «orgánicamente local».
El Departamento de Estado de Estados Unidos instruyó a todas sus embajadas y consulados en el mundo a ejecutar campañas coordinadas para contrarrestar lo que Washington denomina propaganda extranjera, según un cable diplomático obtenido por el diario británico The Guardian y confirmado posteriormente por Reuters y The New York Times. El documento está firmado por el secretario de Estado Marco Rubio.
La directiva ordena a las misiones diplomáticas reclutar influenciadores, académicos y líderes comunitarios para que los mensajes lleguen a través de voceros locales en lugar de canales oficiales estadounidenses. El propio cable establece que esas narrativas deben sentirse «orgánicamente locales en lugar de dirigidas centralmente.»
Operaciones psicológicas
La directiva contempla coordinación directa con las unidades de operaciones psicológicas del Pentágono para amplificar los mensajes de contrapropaganda. El uso de ese tipo de personal en embajadas tiene antecedentes: una unidad trabajó con el Comando Sur y la embajada en Colombia para apoyar operaciones antinarcóticos en los años noventa.
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Más de 700 «espacios americanos» —centros culturales, bibliotecas y centros de intercambio financiados por el gobierno estadounidense— serán reposicionados como plataformas de información y promovidos explícitamente como «zonas» de libre expresión. El cable también señala a X, la red social de Elon Musk, como herramienta «innovadora» para combatir la desinformación, y destaca su función Community Notes como mecanismo para rebatir narrativas de gobiernos extranjeros.
Un arsenal diplomático
La directiva contrasta con una decisión que el propio Rubio tomó al inicio de su gestión: el cierre del Centro de Manipulación e Interferencia de Información Extranjera del Departamento de Estado, sucesor del Global Engagement Center creado en 2016 para combatir la desinformación de Rusia, China e Irán. En ese momento, Rubio argumentó que el centro había sobrepasado su misión y trabajado para «silenciar y censurar» a estadounidenses.
En un comunicado posterior a la filtración del cable, el Departamento de Estado señaló que continuará adoptando «una postura firme sobre este pernicioso problema» y utilizará «todas las herramientas de su arsenal diplomático«./www.rtvcnoticias.com
