¿Por qué los BRICS no tienen vida frente al globalismo que se impone?

Por: Alvin Lezama

Ha sido una preocupación de su servidor la expansión del globalismo, la ideología globalista, entendida como racionalización social, que se está  imponiendo en el mundo, una ideología que deja pasar y tolera que sea un país con gran poder económico, tecnológico y militar el que decida lo que le conviene al resto de los países del mundo en base a los intereses y la seguridad nacional de ese solo país. Un país que ejerce de hecho el gobierno del mundo.

El orden mundial basado en reglas está siendo demolido principalmente por el mismo  país que lo construyó; aunque fueron acuerdos entre los países que ganaron la Primera Guerra Mundial, al ver el detalle de las discusiones y de los resultados finales, los Estados Unidos en la práctica fue el arquitecto —social, económico, financiero y político— de este orden internacional. Era el país que estaba en las mejores condiciones objetivas y subjetivas después de esta terrible guerra. Tal vez convenga otra aproximación a estos hechos.

Las mayorías de las instancias multilaterales, creadas posteriormente a esta guerra, han probado en la práctica su escasa o nula  efectividad a la hora de resolver los conflictos que nos han llevado a contar con guerras e intervenciones militares por todo el mundo, autorizadas o no por la ONU, en más de 8 décadas transcurridas. 

Se estima en 80 millones la cifra de pérdidas de vidas humanas (combatientes y civiles) en los 6 años que duró la Segunda Guerra Mundial; algunos analistas incluso llevan esta cifra a 100 millones. (31-7-2026, National Geographic). 

El periodo de paz posterior  ha contado también con violencia, registrando un número considerable de pérdidas de vidas humanas en variedad de guerras e intervenciones militares; se calcula que esta cifra pudiera estar entre 30 millones y 40 millones de víctimas. Estos números varían significativamente en cada país según las fuentes y la metodología de cálculo. Sin olvidar, los desplazados por estos conflictos, que según ACNUR, a mediados del 2024, registró la cifra de 117 millones de desplazados. (10-9-2025, Delta13News). 

La paz sigue  siendo una promesa; el pico de conflictos, registrado en 2025, desde 1945, en el mundo, fue de 65 conflictos activos en 35 países, según el Instituto de Investigación para la Paz de Oslo (Peace Research Institute Oslo (PRIO)) con datos obtenidos del Programa de Datos de Conflictos de la Universidad Uppsala, de Suecia (Conflict Data Program – UCDP).

¿En cuántos de ellos han estado involucradas directa o indirectamente  las grandes potencias? En más del 80% de los casos de alto impacto. Ver (1-19-2025, Springer Nature Link) (4-2024, Proxy Wars and the Global Stage: How Major Powers Fight Without Fighting)

Así que esta paz es aparente y la confrontación entre potencias continúa en paralelo con la liberación mundial del flujo de capitales, con la desregulación y privatización, con la globalización de las cadenas de producción y de suministros, con la globalización del consumo, de la intermediación comercial y financiera, y con la globalización cultural, a la manera estadounidense.

Así, que se trata de un problema de gobernabilidad del mundo aún sin resolver, con una transición mundial estructural en curso. 

Realmente, en el último siglo lo que ha habido es una paz basada en el equilibrio entre potencias, primero, entre Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS), hasta 1991 con la disolución de la URSS; luego, el orden pasó a ser unipolar con un equilibrio precario, una sola potencia que no parecía tener contendiente, en un contexto de turbulencia de la transición entre el viejo orden internacional y el nuevo orden, con los Estados Unidos al volante y el resto de los países del mundo de pasajeros o tripulantes tratando de superar las contradicciones. 

Entre potencias y periferias

El poder a escala mundial entra en un nuevo paradigma con la expansión global en todos los ámbitos. 

Ya los teóricos de la dependencia y el sistema-mundo trataron de describir, interpretar y comprender esta transición, de descifrar el complejo entramado de relaciones que se estaba construyendo entre países, con relaciones de interdependencia cada vez mayores, inevitables y necesarias. 

Para el economista y geógrafo marxista argentino Claudio Katz, el mundo se encuentra en una crisis global del capitalismo en tres dimensiones: crisis coyuntural, caracterizada por sobreacumulación financiera, sobreproducción global y grandes asimetrías económicas y comerciales entre países, que inició en el 2008, pero aún sin resolver; la crisis estructural del modelo neoliberal, que tiene tres décadas y media, el principal aspecto es la intensificación de la mecanización y la automatización que reduce la participación del trabajo y la tasa de ganancia; y la crisis histórica, aquí el factor determinante es la aceleración e intensificación de los efectos del calentamiento  global del cambio climático y la huella ecológica. Las tres operando globalmente con temporalidades distintas. (8-11-2013, Katz)

La asimetría en las relaciones de poder y en la transferencia de valor entre países ha ensanchado las brechas y las desigualdades, haciendo que los efectos de  la crisis global también sean diferentes en cada país.

Actualmente, hay países que son potencias primarias, como Estados Unidos y  China, como potencia emergente en ascenso; potencias secundarias, como Rusia y la India, ambas nucleares, con territorio, con economías entre las primeras del mundo, con una gran población, recursos naturales y tecnologías avanzadas; potencias emergentes como Indonesia, Brasil, Sudáfrica, con grandes economías y con cierto grado de independencia; y el resto de países en las periferias, incluyendo a la Unión Europea y el Reino Unido -post Brexit-, algunos con importantes reservas de recursos naturales indispensables para el desarrollo y el sostenimiento de las economías de países potencia.

Ya el equilibrio de un nuevo orden multipolar no es tan fácil de alcanzar ni de predecir. Ese desenlace es geopolítico y dependerá del poder efectivo de cada país o de la integración de países, de su capacidad para llegar a ser potencia primaria, para ejercer como polo; así que el escenario más probable es un orden mundial bipolar con otra nueva jerarquía de poder entre países, con las categorías antes mencionadas. 

Intentos de cambio estructural

Se han creado instancias más allá de los organismos multilaterales dependientes de la ONU por iniciativa de los países, tales como: el Movimiento de los Países No Alineados (1961), la Unión Africana (2002), el Mercosur (1991), CARICOM (1973), la OPEP (1960); foros para el debate de la economía global, que comenzó como el Grupo de los 6 (G6) en 1974, luego se transformó en el Grupo de los 7 (G7) en 1976 al agregar Canadá, en el Grupo de los 8 (G8) al agregar a Rusia en 1998, el Grupo de los 20 (G20) en 1999;  el Foro Económico Mundial en 1971; la Comunidad de Estados Latinoamericanos  y Caribeños (CELAC) en 2011, la Unión de Naciones del Sur (UNASUR) en 2008, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) en 2004,  los BRICS (Brasil, China, India y Rusia, fundadores 2009). Todas estas instancias tocan distintos ámbitos en lo global, entre cuyos propósitos están: coordinar políticas en economía, comercio, finanzas, relaciones exteriores, al igual que debatir y sensibilizar sobre problemas globales. Ninguna llega más allá de dar recomendaciones que no son vinculantes. 

De la UE, ¿qué se puede aprender?

Yanis Varoufakis  da una pista de cuáles son las fallas originales del intento más cercano de integración regional y gobernanza regional que se ha experimentado: la Unión Europea.

La Unión Europea, UE,  se creó oficialmente en noviembre de 1993. Sin embargo, sus orígenes se remontan a la creación como cartel de la producción francesa y alemana, del acero y el carbón en 1950, que se consolida en 1951 como la Comunidad Europea del Carbón y el Acero; con el Tratado de Roma, en 1957, con la creación de la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de Energía Atómica  que  incluyó la agricultura; en 1992 se firma el Tratado de Maastricht, donde se formaliza la creación de la Unión Europea (UE) y se fijan las bases para una política exterior común, una ciudadanía europea y una moneda común.  

Se adoptó el enfoque funcionalista de integración que alertaba el académico y político rumano-británico David Mitrany, en lugar de una integración basada en una constitución política. 

En lo financiero, se creó un BCE, pero sin su contrapartida: un departamento del Tesoro, con restricciones para el auxilio de los bancos centrales de los países miembros, que demostró su ineficacia en la crisis financiera del 2008. Allí fueron los Estados nación los que asumieron el costo de la crisis, trasladando esta carga a sus pueblos, contrasta con la asistencia, a través de los swaps, prestada a los bancos centrales por la Reserva Federal, para sostener el dólar estadounidense extraterritorial (OFFshore).

Se logró una federación  monetaria, sin federación fiscal ni política. Consecuencia, la UE terminó siendo  un sistema de permanente austeridad, baja inversión y estancamiento.  

Se quedaron rezagados en las tecnologías digitales, confiando en el libre mercado y la regulación. 

Les faltó crear un “demo”. (18-9-2026, Varoufakis y Diesen)

¿Solos o integrados?

¿Qué pueden hacer los países en este nuevo orden emergente? 

Una lista, no taxativa, de condiciones para convertirse en una potencia de primer o de segundo nivel: 

.-Económicas. Suficiencia e independencia en los tres sectores de la economía: primario, para garantizar la materia prima, los alimentos y la energía; en el sector secundario, con industrias básicas, intermedias  y ligeras para el consumo y producción nacional o regional; y en el sector terciario, la de los servicios. Una economía excedentaria y una situación financiera líquida y solvente.

.-Tecnológica, con capacidad  para competir en mercados que son globales con economías intensivas en tecnología y conocimiento; con capacidad para seguir y mantener el ritmo en la innovación, la investigación y el desarrollo, con autonomía estratégica.  

.-Militar, con capacidad defensiva y ofensiva para disuadir o actuar ante agresiones y presiones. Con capacidad industrial y logística militar. Con población joven para conformar contingentes militares en caso de requerirlo. 

.-Recursos naturales  y talento humano suficientes para el presente y para sostener un crecimiento de la producción y el consumo nacional o regional.

Si no alcanza a reunir estás condiciones como país solo deberá integrarse regionalmente en una comunidad política y pasar a ser Estado-Región, escalar la soberanía, lo que implica elevar los atributos de la  soberanía (moneda, defensa, ley y tecnología) a una escala continental. 

Esta estructura debe tener legitimidad democrática, ello se traduce en una institucionalidad supranacional democrática donde sus autoridades sean elegidas por voto directo, donde se discutan, aborden y resuelvan problemas regionales, en los que se llegue a decisiones vinculantes. Con una identidad -oficial y cultural- , un imaginario y una esfera pública común, en síntesis, constituir un “demos”.

Si el Sur Global no da este salto cualitativo, en el nuevo orden multipolar, terminará siendo el territorio, o el “botín” como dijo el presidente Donald Trump,  en disputa del nuevo equilibrio entre polos-potencias de primer orden.

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