Ni tecnofeudalismo, ni neofeudalismo se trata de neocolonización

Por: Alvin Lezama

Tecnofeudalismo y neofeudalosmo son dos interpretaciones del fenómeno socioeconómico actual que en opinión de su servidor se enfocan en el árbol y no en el todo, que incluso es mayor que el bosque.

La tesis que expone es la del inicio de una etapa de neocolonización y globalización instrumentalizadas con las innovaciones de tecnologías digitales.

El feudalismo

Tres enfoques:

.-Desde el punto de vista del materialismo histórico  marxista (1848-1883) se entiende como un modo de producción precapitalista, posterior al modo de producción Esclavista. El campesinado trabaja la tierra reteniendo sus medios de producción pero se ve obligado a entregar un excedente a una élite terrateniente mediante coacción extraeconómica.

.-Como modelo político y social desde la perspectiva del historiador francés Marc Bloc (1939-1940), conocida como definición bloqueana. Se trata de una sociedad conformada por una élite guerrera y militar que recibe tierras en lugar de salarios; un campesinado fuertemente dependiente; un sistema fiscal estatal marginal o inexistente y un profundo énfasis colectivo en los lazos de fidelidad, vasallaje y obediencia personal.

.-Institucionalista, asociada al historiador belga François-Louis Gansho (1944), reduce el feudalismo a un conjunto preciso de instituciones legales y militares basadas exclusivamente en el binomio del feudo y el vasallaje. Contratos que describen relaciones de reciprocidad entre un Señor, que entrega la tenencia de la tierra a un vasallo libre, a cambio de servicios de defensa armada o asesoría jurídica.

Neofeudalismo y tecnofeudalismo

Es justo advertir que el término feudalismo es muy controvertido, aún no se ha llegado a un consenso en su definición entre los historiadores. Incluso, la historiadora estadounidense Elizabeth A. R. Brown, en 1974, con la publicación de su célebre artículo «The Tyranny of a Construct: Feudalism and Historians of Medieval Europe», exigió la eliminación total de la palabra, argumentando que el «feudalismo» es una invención anacrónica y ficticia que deforma la realidad del pasado.

Neofeudalismo

El economista y académico Michael Hudson califica esta etapa actual del capitalismo como Neofeudalismo para distanciarse del fascismo y neofascismo, pues éste remite a un capitalismo donde la corporativización productiva controla al Estado, muy distinto a la situación presente, la del Estado cooptado por el capital financierol; este capital financiero persigue extraer excedentes sin producir, es decir busca rentas.  Hudson se acerca más a la perspectiva marxista. (16-19-2025, Diesen-Hudson)

Tecnofeudalismo

El economista y activista político Yanis Varoufakis habla de un “tecnofeudalismo”, después de presentar las tres definiciones más populares de feudalismo pareciera que la perspectiva marxista es la que más se adapta a este enfoque. Él asume que se extrae una renta solo con estar en estos entornos privados del ciberespacio, que él llama nube, directamente por el contenido o las aplicaciones creadas por terceros que se difunden o se venden en las plataformas o tiendas digitales, respectivamente de estas empresas tecnológicas. Este comportamiento, su servidor, lo considera análogo con la colocación de bienes en concesión para la venta en supermercados o comercios o el equivalente de difusión de contenido de terceros por una empresa operadora de infraestructura de radio y TV. Luego, aunque las tarifas sean desmedidas estos ingresos no son rentas. (25-9-2025, Diesen-Varoufakis)

El otro termino que plantea Varoufaki es “el capital en la nube”, si se interpreta desde la perspectiva de  una élite de poder conformada por los directivos, dueños y fundadores de estas grandes empresas de tecnologías, bigtech, mil millonarios y su enorme capacidad financiera para obtener  renta en los mercados financieros, si son rentistas; la otra forma de obtener  renta es a través de las posiciones de dominio o monopólicas de sus empresas en diferentes mercados, podría ser, pues ellas operan en entornos cerrados, sin interoperabilidad, lo que las convierten en monopolios naturales, pero  hasta ahora no cobran tarifas por estar en estas nubes y por usar la gran mayoría de los servicios, con lo cual esta práctica monopolista de aumentar unilateralmente los precios, la extracción de renta, no existe. Incluso, en el caso de los anunciantes, muchas veces éstos participan en una asignación automática de los espacios para publicidad a través de algoritmos tipo subasta inversa que optimizan su inversión. (Ibid)

Las plataformas digitales y los medios sociales, aunque colonizan el ciberespacio global no son feudos sino empresas, no se les ha asignado ninguna propiedad, ellas han “colonizado” y privatizado un espacio “del no lugar” global, originalmente libre y público, conocido como internet.

Ellas son empresas líderes de encadenamientos productivos globales en multiplicidad de negocios.

Se basan en la economía de escala y la economía de alcance, en innovaciones en tecnologías de vanguardia, todo lo cual les concede posiciones ventajosas en los encadenamientos productivos donde participan, la asimetría de poder y de información es tal que se refleja en una brecha de ingresos y ganancias.

Ellas son colonias digitales globales donde el socio, consumidor y usuario entra y sale voluntariamente.

Ellas son las empresas líderes de varias cadenas de valor y por lo general las dirigen, en la mayoría de los casos, mediante relaciones cautivas y modulares con los demás eslabones de la cadena de producción.

Mantener este ciber espacio privado o “colonia digital” implica inversión inicial y costos operativos en infraestructura civil, centros de datos, servicios de energía y telecomunicaciones, personal técnico y obreros. Nada que ver con un terrateniente que como sujeto pasivo solo tiene la tierra.

Por ejemplo, Apple y Google fabrican productos y no tienen fábricas, ellas diseñan, mercadean y comercializan el producto que se fabrica bajo demanda en empresas en Asia, es lo que se conoce como tercerización y deslocalización de la producción, lo que el sociólogo Gary Gereffi llama en su teoría Cadena de Valor Global producción global.

Otro ejemplo, es YouTube, es una empresa del holding Alphanet, al que pertenece  Google, empresa de generación y difusión de contenido audiovisual y sonoro, trabajadores por cuenta propia, terceros,  se asocian con ella bajo los términos que ella establece, una especie de contrato de adhesión genérico, bajo un marco jurídico estatal y federal estadounidense, producen y colocan contenido en sus canales y si estos superan umbrales de audiencia, de vistas y de me gusta, reciben un porcentaje de los ingresos obtenidos por publicidad. Igual sucede con empresas como Uber, Airbnb, empresas globales de transporte público y hospedaje internacional, que no tienen flotas de vehículos, ni hoteles, ni inmuebles de alquiler u hostales.

Aun cuando hay desigualdad en la distribución del excedente no se puede calificar como renta pues estas empresas están insertas en el proceso productivo.

Muchas de estas empresas tecnológicas han desarrollado otras formas de ingreso, de extracción de valor, relacionadas con nuevas formas de capital de activos intangibles.

Tres características de estos negocios en la nube que las aleja del Teconofeudalismo:

1. Continuidad capitalista y subordinación en las cadenas globales de valor

2. Sumisión a los marcos legales del Estado-Nación.

3. Voluntariedad de uso y asimetría de información.

Cuatro formas de capital

Cuatro nuevas formas de capital que no advierten Hudson y Varoufakis y están presentes en los procesos productivos y en los modelos de negocios de estas empresas Bigtech y son: Capital Intelectual, Capital Cognitivo, Capital Social y Capital Semiótico / Atencional. Difíciles de medir y de gestionar, en el mundo analógico, pero no en el mundo digital, claves como activos intangibles en las economías intensivas de conocimiento. Aquí se entiende como capital aquel valor que participa en el proceso de producir más valor.

1.Capital cognitivo (finales de los 90’s del siglo pasado), el conocimiento que se materializa como propiedad intelectual -marcas, patentes, derecho de autor, denominación de origen, modelos de utilidad-, estándares como las normas ISO 9000 o como los estándares IEEE o ETSI o el consorcio WWW de las tecnologías de telecomunicaciones, así como los protocolos de la suite TCP/IP.

2.-Capital Intelectual (década de los 90’s del siglo pasado), que a su vez se puede dividir en tres categorías: el Capital Humano, el Capital Organizacional o Estructural y el Capital Relacional.

El Capital Humano son por ejemplo las habilidades, competencias y creatividad de los trabajadores; por ejemplo, en Google los diseñadores, desarrolladores y programadores están constantemente agregando nuevos servicios, optimizando los existentes, agregando nuevas funcionalidades innovando con nuevos servicios, en caliente, pues al ofrecer software como servicio estas mejoras son dinámicas.

Capital Estructural: es el conocimiento que corresponde a la organización, métodos, procesos -productivos, estratégicos y de apoyo-, la cultura y la política organizacional. Por ejemplo: tecnologías blandas de la Toyota como la mejora continua de la calidad y “justo a tiempo” para el manejo eficiente de los inventarios y la logística en los procesos productivos.

Capital Relacional: las relaciones con los clientes, aliados, asociados y proveedores es fundamental para empresas de servicio como por ejemplo hoteles, empresas de consumo masivo.

3.-El Capital Social (décadas 80’s y 90’s del siglo pasado)

Son el entramado de relaciones sociales de confianza, normas y reciprocidad compartidas por grupos familiares, de pareja, de amigos, privados y colectivos. Por ejemplo un club de coleccionistas, de fans de un equipo deportivo, un círculo de lectura, grupos culturales.

4.-Capital Semiótico /Atencional (primera década del siglo XXI)

Redefine la atención humana como el recurso más escaso de la era digital. El capital semiótico consiste en la capacidad de producir signos, narrativas, memes y estímulos visuales capaces de «capturar» el tiempo de la población en la pantalla. Quien domina el capital semiótico controla el flujo monetario de la mercadotecnia mundial y la ingeniería del comportamiento político.

Es más que colonialismo de datos, es Neocolonialismo digital o tecnonecolonialismo

Hay una expansión de la globalización y una neocolonizacion mediante las innovaciones de tecnologías digitales que avanza sigilosamente. Ésto no es lo mismo que colonialismo de datos.

Mientras el «colonialismo de datos» es un concepto abstracto y universal que describe la mercantilización de la experiencia humana, el «neocolonialismo digital» es un proceso geopolítico concreto liderado por las potencias de primer nivel  a través de innovaciones tecnológicas para subordinar las economías y culturas del resto del mundo.

Reiteramos la hipótesis del empleo de la tecnología y la cultura para ejercer una función social -Arquitectura, Ingeniería, Laboratorio y Control- que construye la estructura del nuevo orden internacional.

A esta economía intensiva del conocimiento también le llaman capitalismo cognitivo.

El conocimiento tiende a ser acumulado y privatizado, dejando de ser un producto social para ser capital.

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