El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro cerraron hoy el último debate televisivo antes del balotaje del domingo con advertencias sobre la democracia, promesas económicas y nuevos cuestionamientos mutuos.
En sus consideraciones finales, Lula agradeció al pueblo brasileño por la paciencia ante lo que describió como situaciones que no necesitaba presenciar. Recordó su trayectoria y afirmó que comenzó a trabajar a los 12 años, antes de pedir el voto para la segunda vuelta del 25 de octubre.
“Soy un hombre que tiene biografía, tiene historia, tengo una lucha junto con ustedes desde hace mucho tiempo”, expresó el mandatario, quien concluyó con una advertencia sobre el futuro político de Brasil.
“O mantenemos la democracia funcionando o tendremos a un miliciano gobernando este país”, expresó el jefe de Estado.
Flávio rechazó esa caracterización y afirmó que nunca había sido investigado por vínculos con milicias. En su mensaje final, se comprometió a no prometer lo que no pueda cumplir, recuperar el poder adquisitivo de la población y defender la libertad para que los ciudadanos puedan caminar tranquilos por las calles.
“¿Su vida empeoró o mejoró?”, preguntó a los electores antes de solicitar su respaldo.
Tras concluir el debate, Lula volvió a cuestionar a su adversario y afirmó que este no tenía compromiso con la verdad. “Todo su pasado es muy malo”, dijo en declaraciones a la prensa, al tiempo que puso en duda su capacidad y lo vinculó con los resultados de la administración de Jair Bolsonaro en materia ambiental y durante la pandemia de Covid-19.
El presidente también retomó las críticas a la gestión del exmandatario ultraderechista, padre de su rival, como parte de su argumento contra el regreso de ese proyecto político al Palacio del Planalto.
Flávio, por su parte, calificó el encuentro de “muy saludable” y contrapuso lo que definió como el Brasil del futuro al Brasil del pasado. Aseguró que gobernaría mirando hacia adelante y reiteró su compromiso de eliminar la deforestación ilegal.
En cuanto a la política ambiental, propuso que organismos fiscalizadores como el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables y el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad colocaran al ciudadano en el centro de sus acciones.
Sin embargo, su programa también plantea revisar las funciones de esos organismos y acelerar los procesos de licenciamiento ambiental, además de que la prensa brasileña ha señalado que el plan promete eliminar la deforestación ilegal para 2029, pero no detalla cómo alcanzaría ese objetivo.
El debate de Globo fue el último enfrentamiento televisivo entre ambos candidatos antes del balotaje del domingo , en el que volverán a medirse en las urnas tras la primera vuelta del 4 de octubre, cuando el senador superó al mandatario por 2,2 millones de votos.
Desde entonces, la campaña electoral entró en una nueva fase de intensa movilización en las calles y en el espacio digital./PL
