El fin de la democracia en Europa y la nueva forma de coerción.

Esta vez la democracia ha sido desbordada por la conquista de las instituciones y de los medios de comunicación, desde dentro, por la oligarquía financiera y sus empleados

Por: ANDREA ZHOK Con el voto favorable del Parlamento Europeo al plan de rearme (419 votos a favor, 204 en contra y 46 abstenciones), creo que podemos decir que, simbólicamente, hoy la democracia en Europa ha desaparecido. Antes marchitos, hoy han caído los pétalos secos.

No ha sido reemplazada, como muchos temían, por una dictadura.

La historia siempre toma formas diferentes y sorprendentes.

No, esta vez la democracia ha sido desbordada por la conquista de las instituciones y de los medios de comunicación, desde dentro, por la oligarquía financiera y sus empleados.

La maniobra de bypass ahora está completa.

Todos los canales disponibles para que la población se exprese en términos políticamente significativos han sido cerrados o neutralizados. En parte, esto ocurrió con cambios en las leyes electorales, en parte haciendo que el proceso democrático fuera cuestionable sólo por aquellos que tenían fondos significativos disponibles, en parte ocupando el sistema de medios de comunicación en todos los niveles (y expulsando a quienes no se conformaban con escribir al dictado) y en parte suprimiendo el carácter de tercerista por parte del poder judicial, que estaba completamente politizado.

Ahora los golpes pueden sucederse de forma progresivamente más violenta y descarada. Evitar los debates parlamentarios mediante decretos ya es, y será cada vez más, la nueva normalidad. Así como se impide que personas externas participen primero en el debate público y luego en los procesos electorales.

Sea por diseño o simplemente por casualidad, la pandemia ha sido de facto un ensayo general para la militarización de la sociedad y la información: una especie de ley marcial sin guerra.

Este punto de inflexión había sido precedido por muchos pasos intermedios, por muchas quejas sobre la ineficacia de los tiempos políticos, de los rituales de la democracia.

Desde 2022, la guerra ruso-ucraniana se ha convertido en la ocasión para clavar los últimos clavos en el ataúd de la democracia.

A partir de ahora, podemos esperar que los pasajes sean cada vez más rápidos.

Habían pasado unos diez años entre la gran expropiación de recursos públicos de la crisis subprime (2008-2011) y la gran expropiación de recursos públicos de la crisis del Covid (2020-2022). Ahora, y sólo han pasado 3 años, estamos pasando a una tercera expropiación colosal en nombre de la emergencia bélica.

El resultado de este paso es transparente y muy claro.

Se destruirán pilares sociales fundamentales como el sistema de salud y el sistema de pensiones.

Para cubrir el golpe, gran parte del ahorro privado restante será desviado de los ciudadanos hacia activos defensivos (seguros privados, pensiones privadas, etc.).

El sector inmobiliario privado, allí donde, como en Italia, todavía es relevante, se convertirá en primer lugar en la garantía necesaria para la provisión de financiación indispensable para satisfacer necesidades esenciales (salud, educación de los hijos, supervivencia una vez que hayan abandonado la esfera productiva).

El último paso será, por supuesto, la retirada efectiva de los inmuebles, que pasarán a servir de garantía para la concesión de préstamos con intereses por parte de grupos financieros.

Al final del proceso, una ciudadanía diversamente endeudada estará de hecho encadenada, aunque formalmente sea libre: condicionada y sujeta a chantaje en cada paso. Fin de la frase, jamás.

El endeudamiento económico irreversible será la nueva forma de coerción. Ya no se trata de los modelos anticuados de servidumbre violenta, de esclavitud, sino de un sistema limpio, contractualmente impecable y, sin embargo, mucho más estricto y detallado que cualquier relación amo-esclavo del pasado.

Si entonces con esta palanca se decide enviar a los deudores/culpables (Schuld) a ser carne fresca en la guerra o engranaje vitalicio de una multinacional, esos serán los detalles de toda esta historia. Éste es el futuro que llama a nuestras puertas, y los espacios en los que aún hay posibles márgenes de reacción –si es que aún existen– se están cerrando rápidamente.

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América Latina. Una segunda emancipación

En esta coyuntura de reflexión sobre el Bicentenario de algunos de nuestros países, una segunda emancipación (también podríamos llamarla “otra emancipación”), cobran especial relevancia

Por. Henry Pacheco. Por lo primero entendemos también “discurso crítico” como lo plantea Bolívar Echeverría, lo cual se traduce en “transformación” a la buena usanza de la tradición marxista. Asumimos este discurso crítico y de transformación siguiendo también el planteamiento de Enrique Dussel en el capítulo sexto de su Ética de la liberación, donde nos habló del “Principio-Liberación”. Este pensamiento en permanente movimiento es una crítica al orden vigente capitalista, misógino, racista, extractivista y eurocéntrico al menos. Ese orden no es natural, es histórico y por tanto puede ser transformado.

En cuanto a la “segunda emancipación”, la entendemos como algunas tareas irresueltas cuando nuestros países se independizaron de España, desde la perspectiva de la filosofía de la liberación, de Arturo Andrés Roig y Enrique Dussel. Tales tareas pendientes son de corto, mediano y largo plazo. No se trata de partir de cero, como dice Horacio Cerruti: hay doscientos años de pensamiento filosófico nuestro-americano, como consta en uno de sus libros.

La crítica de filosofía de la liberación está arraigada en quinientos años de exclusión y resistencia. Es en ese medio milenio donde adquiere pleno sentido reflexionar sobre el Bicentenario. Es decir, ya contamos con un pensamiento, con experiencias políticas concretas y de resistencias, entonces, no se trata de empezar de cero. Como dice Cerutti en el libro citado, siguiendo a Roig, se trata de “re- comienzos”. Esto es importante porque cierto pensamiento a veces cae en la ingenuidad de lo nuevo, como si aquí no se hubiese pensado. Es una posición ética reconocer la trayectoria y las prácticas revolucionarias, alimento del pensamiento crítico hoy.

Gran parte de nuestros países conmemoran este año la Independencia de España y si hacemos un examen nos percatamos de nuestras falencias y ataduras del viejo modelo monárquico. En un conversatorio organizado por la Asociación Afrodescendientes Latinos  Unidos, Leonardo “Rey” Sidnez, espetó la crítica de que, como negro cimarrón no podría conmemorar la fecha cuando aún existan promesas incumplidas ante este sector importante de la sociedad. En Haití, por ejemplo, cuando triunfó la Revolución Francesa no se les dio ni libertad, ni igualdad, ni fraternidad a los negros. Por eso hicieron su propia Revolución, como lo evidencia CLR James en Los jacobinos negros, libro fundamental. En fin, como dice Sidnez, en América latina sin exención hay racismo porque se ha invisibilizado a los negros, cuya rica experiencia y resistencia son muy importantes para otra emancipación.

Los procesos de independencia de esa primera emancipación de inicios del siglo XIX están en un mundo de transición del feudalismo al capitalismo, cuyo inicio encuentra en el encubrimiento de nuestro continente tres siglos antes. En esos grises se va ponderando el rol de las elites criollas, mientras que las grandes mayorías del arrabal pasan a un segundo plano. Tan pronto se independizaron, las elites se adaptaron a los estados nacionales y estos a su vez estaban en armonía con el afianzamiento del capitalismo. De este modo, si bien había un avance en las independencias no bastaba para amplios sectores de las sociedades republicanas nacientes.

No había contradicción entre los intereses de nuestras elites y el espíritu de este modo social de producción sustentado en la explotación. La teoría de la dependencia lo explicó muy bien: afianzamos nuestra condición de proveedores de metales preciosos y luego de materias primas y alimentos. Así el subdesarrollo no era una etapa sino una condición en sí misma: de allí el carácter sub-desarrollante de Europa. Nuestras relaciones desiguales con los países desarrollados definen nuestra condición de subdesarrollo. Para cambiar esa realidad es necesario cambiar esas relaciones. La segunda emancipación u otra emancipación debe plantearse ese cambio, pues ya no podemos confiar en el desarrollo como elemento transformador de las dinámicas de las relaciones entre países.

Bolívar Echeverría, en El discurso crítico de Marx, plantea un tema de suma relevancia aquí y ahora. En el segundo epígrafe de la primera parte, Definición del discurso crítico nos advierte que, a la hora de pensar, es decir, de estructurar una reflexión supuestamente crítica, se asumen posiciones positivistas sin advertir lo respetuoso de este con respecto al “orden establecido”. Con todo lo revolucionario del positivismo con respecto a la escolástica, ni el positivismo ni la burguesía son revolucionarias con respecto a la transformación del orden vigente. La revolución de la burguesía abre paso a la acumulación infinita del capital y el positivismo es consustancial a esta tarea.

No se puede hacer una imbricación pensando imparcialmente, sin tomar partido por un pensamiento revolucionario. El pensamiento burgués positivista, en los términos de Echeverría, sobreviene como un manto encubridor de las contradicciones supuestas en el modo de producción capitalista. De este modo, Echeverria nos invita a interiorizar en la tradición marxista la realización de la teoría de la revolución. Se trata de la participación de la teoría en la revolución y la “teoría sobre la revolución” cuyo sujeto histórico sea anticapitalista, revolucionario y proletario. Así, Echeverría nos señaló las disyuntivas que operan cuando el discurso crítico se desvía hacía el “reformismo” o hacía el “utopismo”. Lograr “independencia organizativa y de radicalidad programática” se constituye, así, en la segunda emancipación a la cual apuntamos.

En el “principio-liberación”, Dussel propone unos componentes de singular importancia para el contenido del pensamiento crítico. Como sabemos, la Ética de la liberación es una propuesta para la reproducción de la vida, es decir, una ética de la vida. A esto añade Dussel que “son las víctimas, cuando irrumpen en la historia, las que crean lo nuevo”. No fueron las elites criollas que participaron de la independencia y se beneficiaron de ella, sino las victimas excluidas del campo y el arrabal quienes crearan lo nuevo: la otra emancipación. Esas víctimas no riñen con el ideal de los procesos de democratización supuesto en la nueva aventura republicana, sino con sus limitaciones, en las que persisten hasta hoy la discriminación y exclusión de negros y negras e indígenas y todos os pobres sin exención.

La mujer, en el caso Latino-americano, debió esperar hasta mediados del siglo pasado XX para dar los primeros pasos de su emancipación de las estructuras patriarcales aún persistentes las cuales se deben afianzar más aún en otra emancipación, en la cual pueda tener las mismas oportunidades y decidir sobre sus cuerpos. Así, la liberación de las victimas sigue vigente. Tanto el movimiento afro como el feminista han dado pasos importantes, pero en esta coyuntura histórica también es importante seguir bregando en la dirección correcta, sin conformarse con lo dado ni tampoco con lo menos peor.

Dussel también piensa el principio-liberación como praxis, desde una “razón material”. Este es un Dussel marxista, el cual plantea desde la materialidad “la factibilidad del horizonte de la vida”. Así, en su Ética de la Liberación nos habla de la vida humana, lo cual supone un problema, pues si la abordamos desde cierto antropocentrismo le restaríamos importancia al entorno natural y las demás especies. Si bien en Dussel no hay un antropocentrismo moderno, una lectura ingenua podría sugerirlo. Aquí, las mismas relaciones sociales y el modo de producción que genera la modernidad capitalista implican exclusión y discriminación en lo social, destruye nuestra Madre Tierra en lo ecológico, como lo vienen advirtiendo desde hace décadas organismos y activistas internacionales.

Ha sido en ese marco donde emergió el discurso de la sostenibilidad y donde se sigue instrumentando a la naturaleza como un valor de cambio. No se trata de que seamos consumistas “por naturaleza”. Esto modo de consumo es histórico y por tanto está abierto a otras alternativas ya existentes o por crear, no es eterno.

Aprender de aquellas experiencias en que se respete a la naturaleza y plantearnos un proceso de transición hacia otra racionalidad ya no es una opción sino un imperativo. Al margen de esa nueva racionalidad, todos los caminos nos conducen al lugar común de los daños irreversibles, a buscar incluso alternativas en otros planetas como lo hace Jeff Bezos, quien tras un viaje al espacio en el cohete New Shepard avizoró al planeta Tierra como un parque en el cual no se podrá vivir.

Dussel, siguiendo a Marx, señaló la importancia de la “claridad táctica” en los pasos a dar a corta y mediana duración, en esta segunda emancipación. Así lo hace también en cuanto a la “precisión teórica” del pensamiento crítico en su compromiso político. Ambos elementos se requieren para no caer en lo que Dussel llama “marañas de posiciones ambiguas”. Para ello, partir de lo concreto sigue siendo el camino correcto. El Principio-Liberación propuesto por Dussel se define como la “acción posible que transforma la realidad subjetiva y social” desde la “comunidad de las victimas que toman conciencia de las vejaciones del orden vigente.”

Nuestras elites criollas, compuestas en su mayor parte de blancos, no se preocuparon por las mujeres, los negros ni por la naturaleza, pues sus intereses eran más crematísticos. Por lo mismo, no debemos confundir esos intereses con el de todos y todas. Es más, tener riqueza fue identificado como una condición para hacer la “revolución”, pero en los términos criollos de esa elite letrada.

La intervención de los negros y los indígenas se fundamenta en su reclamo por el reconocimiento intercultural. La segunda emancipación implica un proceso de democratización real de los procesos políticos formales, para la constitución de algo nuevo, forjado al calor de las contradicciones presentes en el seno de nuestra sociedad. Este proceso solo puede ser llevado a cabo con la participación de la comunidad de víctimas de estos doscientos años. En el marco de la modernidad capitalista, esto implica una revolución en el pensar como en el hacer, para profundizar en forma y contenido los procesos de transformación en curso.

De la misma clase criolla elitista solo cabe esperar, en el mejor de los casos, cierto gatopardismo, de cambiar para quedar en lo mismo. La segunda emancipación no se puede permitirse estas licencias. La clave de su éxito está en la organización de los sectores de la población dispersos, cuyos intereses emancipatorios los constituyen en comunidad de víctimas, que en sus luchas han logrado avances significativos.

No conozco sectores organizados de la comunidad afro o de feministas e indígenas conformes con el orden vigente.

En suma, la segunda emancipación demanda romper con las cadenas de la colonialidad, del patriarcado y del extractivismo. Asumir el discurso crítico, el principio liberación y plantearnos su factibilidad más allá de la oleada de la primera emancipación con sus claroscuros y sus límites. Lo cual se reafirma en comunidad con mayor participación real de nuestra diversidad y nunca más bajo la égida de un solo sector. 

Campesinado de Colombia: del apoyo crítico a Petro al distanciamiento sin retorno

Casi 28 años de vida acumula el Coordinador Nacional Agrario de Colombia, CNA, una articulación de campesinas y campesinos pobres, pequeños y medianos productores agropecuarios, indígenas y afrocolombianos, campesinos sin tierra, obreros y jornaleros que se desempeñan en lo agrario, lo rural, la pesca, la agrominería, y el trabajo asociativo y cooperativo.

por: Andrés Figueroa Cornejo,  Su presidente desde el año 2021 es Adelso Gallo, quien brindó una completa panorámica de la situación dinámica que ha marcado la relación de buena parte del campesinado colombiano con el gobierno de Gustavo Petro.

«El CNA cumple 28 años de vida organizativa, pero somos hijos e hijas de las luchas de los años 50 y 60 del siglo pasado, del alzamiento agrario histórico que contrarrestó la estadounidense Alianza Para el Progreso, una política que intentó aplastar al movimiento social a través de las oligarquías latinoamericanas con una supuesta reforma agraria. Somos hijas e hijos, igual que el campesinado chileno, ecuatoriano, argentino, brasileño y muchos campesinos de Nuestra América que decidimos marcar una ruta de conquista de los derechos del campesinado con propuestas alternativas a la Alianza Para el Progreso. En los 70 se produjo el robo de las elecciones a Rojas Pinilla. La reforma agraria se quedó en el papel. Y entre 1986 y 1990 se hicieron esfuerzos por reconstruir la organización campesina, pero no fue posible. En 1997, en el marco de un paro cafetero en el centro del país, nos volvimos a encontrar 58 organizaciones más allá de los propios cafeteros, y volvimos hacer un esfuerzo por recogernos en una nueva asociación. De ese modo, iniciamos un nuevo recorrido con una coordinación de organizaciones, y en la asamblea del año 2013 acordamos darle vida jurídica y exigirle al Estado que nos reconociera como Coordinador Nacional Agrario. Al día de hoy sumamos 60 agrupaciones», explica Adelso desde Bogotá.

– ¿Dónde existe el CNA?

«Colombia tiene 32 departamentos, y nosotros hacemos presencia en 22: desde la Costa Caribe hasta la frontera con el Ecuador, y desde la frontera con Venezuela hasta el Chocó, que da al Océano Pacífico.»

– ¿Cuáles son sus objetivos fundamentales?

«Nuestra tarea es recoger parte de las banderas del movimiento agrario y adecuarlas a un momento político sumamente cambiante. Sin embargo, mantenemos en alto la propuesta de una reforma integral, agraria y popular. Esto es, que contenga en su interior la territorialidad como eje central de la vida del campesinado y de la población colombiana. Obviamente están la soberanía alimentaria, y el cuidado y promoción de los bienes comunes. Con plena autonomía, en este último tiempo hemos integrado la problemática de decidir y orientar cómo resolver el tema de los cultivos de uso ilícito, o sea, cómo lograr que no se le dé tratamiento de guerra al campesinado que produce el primer eslabón de la cadena del cultivo de uso ilícito. ¿Por qué? Porque los campesinos no son quienes se fortalecen y enriquecen con ese primer momento de trabajo que luego, independientemente de nosotros, alimenta los productos finales. No obstante este hecho, se les da tratamiento de guerra a las comunidades campesinas, como si fueran los narcotraficantes o los países consumidores.

Por otra parte, el CNA está jugado por la solución política  y el término del conflicto armado en el país. Y al respecto, colocamos mucho énfasis en la participación de la construcción de una paz real, porque tenemos muy claro que, para que haya paz en un país como Colombia, la solución se encuentra única y exclusivamente en enfrentar las raíces que originaron el conflicto histórico. Ello sólo puede resolverse si la sociedad y la comunidad participan, diciendo qué les duele, dónde les duele y cuánto les duele ese asunto. Son cuestiones demasiado importantes para que se decidan en una mesa, con sólo un actor armado de carácter revolucionario y un gobierno de turno. Así, el CNA considera que esa mesa queda mocha. Debe ser la sociedad la que define porque es la que sabe.

También estamos debatiendo sobre la democracia. Y allí confrontamos las narrativas del fascismo y los hitos que le son representativos. No queremos que la discusión sobre la democracia se reduzca a las elecciones, como lo hace la democracia liberal. La negación de la participación directa de la sociedad que nos impone la democracia ‘por encargo’ (delegativa) no la compartimos. Mire, nos resistimos a que nos limiten a ser unos campesinos que simplemente producimos comida, nos alimentamos y vivimos en un pedazo de tierra. En las grandes movilizaciones de la Cumbre Nacional, Étnica, Campesina y Popular instalamos que el campesinado debe ser reconocido como un sujeto de derechos políticos para que tenga la posibilidad de exigir la participación en cualquiera de los escenarios donde se decide la política pública y donde se define la ruta del Estado, en un supuesto estado de derecho (que no existe), pero que al menos está colocado en la Constitución.

También hacemos el mejor análisis que podemos respecto de la realidad para establecer las alianzas del país y de más allá del país, no sólo con el campesinado, sino que también con otros sectores sociales. Otro elemento de nuestra plataforma es la movilización permanente, la retoma de las tierras, los copamientos de los espacios del Estado ahora reconocidos como derechos políticos de los campesinos. Para el CNA ir por los escenarios no tiene nada que ver con llegar hasta la burocracia institucional por sueldos, sino que partir a sentar bases sobre ajustes internos dentro del Estado. Esto, la verdad, es muy duro y casi imposible en la actual coyuntura. Otro eje nuestro es la exigencia popular, los mecanismos de reclamo, la búsqueda de las mesas históricas, los acuerdos incumplidos, un paquete muy grande.

También se encuentra la disputa ideológica. En este sentido, tenemos muchas desventajas en toda Latinoamérica. Los medios masivos de comunicación que son prepagados por el establecimiento (el sistema), cuentan con los recursos y las tecnologías que vuelven muy difícil la lucha de ideas en términos de clase.

Hilado con lo anterior, consideramos importantísima la diplomacia popular nacional e internacional. Sabemos que esta es la única forma de saber, conocer y hacer realidad un alzamiento popular a escala regional, y superemos la solidaridad del saludo formal. Hay que entender que la lucha que se ofrece en el último punto austral de Argentina es la misma lucha que en el último punto de Alaska, debido a que estamos bajo un mismo sistema que nos domina.»

– ¿Y qué ocurre entre el CNA y el presidente Gustavo Petro?

«El discurso de Petro en la ONU es histórico, eso sólo lo decían Bolívar y Chávez. Sin embargo, el problema es lo que ocurre al interior de Colombia. Desde el inicio, muchas organizaciones sociales y populares admiramos a Petro porque fue uno de los que destapó el problema del narcotráfico y el militarismo como instrumento del Estado colombiano. Iván Cepeda y otros senadores fueron hombres que arriesgaron sus vidas, demostrando las condiciones del país y de un Estado sumido en el narcotráfico. El levantamiento popular en el país entre el 2020 y 2021, como pasó en Chile y Ecuador, catapultó políticamente a Petro, y todas las organizaciones provenientes del Congreso de los Pueblos hicimos propio su programa de gobierno. Sin embargo, le planteamos públicamente el 6 de agosto de 2022 que nuestro apoyo era crítico, de modo de poder mantener nuestra autonomía cuando fuese necesario, porque sabíamos que algunos planteamientos que estaba haciendo no los podría realizar. También desconocimos con quién se iba a rodear y, además, no hay mayorías en el Congreso. El poder del Estado sigue en manos del narcotráfico y las oligarquías. Teníamos apenas al presidente: nos faltaba el gobierno y el poder.

El CNA le planteó al presidente la realización de una Convención Nacional Campesina (CNC) conforme a los cambios históricos y revolucionarios que toca hacer en el país. En otras palabras, le pedimos a Petro que nos permita y ayude a concretar una reunión de distintas organizaciones agrarias con el fin de hacer una propuesta que colabore con su plan de desarrollo. Y, en efecto, se hizo la Convención Nacional Campesina que recoge unas 64 plataformas de agrupaciones. En consecuencia, le solicitamos al Pacto Histórico defender el acto legislativo 01 para modificar la Constitución en el Artículo 64 y se incluyera al campesinado como sujeto de derechos. Y se logró a mediados del año 2023. Con la Constitución modificada, le presentamos a Petro el plan a seguir en un documento que se llama Capítulo Campesino. Del documento, lograron pasar el Congreso unos 35 artículos, entre los cuales se encuentra Nuevas Territorialidades, y en su interior, lo que nosotros llamamos Territorios Campesinos Agroalimentarios (TECAM). Jurídicamente se consiguió el 4 de junio del año 2024.»

– ¿En qué consisten esos Territorios Campesinos Agroalimentarios?

«Aquí existe la Ley 160 (1994), y dentro de su articulado hay una especie de territorialidad reconocida que se denominan Zonas de Reserva Campesina. Pero ellas carecen de alcance conceptual y no se ajustan a la necesidad del campesinado. Somos casi un tercio de la población colombiana y por una cuestión de soberanía y riqueza de la tierra, tenemos la posibilidad genuina de ser autosuficientes alimentariamente. Eso no ocurre en estos momentos, porque el campesinado no existe jurídicamente, salvo para las elecciones.

La tierra está dentro del territorio. O sea, en la tierra se encuentra la cultura, la autonomía, debe estar la formación, deben usarse las nuevas formas de producción limpias. Y los campesinos, por tanto, debemos tener la autoridad, autonomía y soberanía de organizar la vida en esos territorios. Esto es, cuánto hay que dejar para proteger, cuáles son los nichos estratégicos para la vida, por qué no se debe ampliar la frontera agrícola para lograr acabar con el problema del medio ambiente y de las aguas. Por eso, mucho más que decir oficialmente, ‘aquí hay una zona para sembrar maíz, tabaco, papaya’, lo que se requiere es un territorio para la conservación de la vida. Debido a lo anterior, las oligarquías terratenientes, el agronegocio, el narconegocio, nos odia a muerte. Y, hasta el momento, logramos nuestro reconocimiento a través del artículo 780, así como los Territorios Campesinos Agroalimentarios (TECAM) por medio de un decreto.»

– ¿Y en concreto qué significa el reconocimiento legal de los TCA?

«En aquellos municipios donde existen TCA, los planes de desarrollo no los formula el politiquero y el burócrata, sino que ahora nosotros resolvemos la distribución de los recursos. De hecho, los campesinos podemos actuar conforme a una Junta de Gobierno local, normas de convivencia, hay formas de producción agropecuaria y pecuaria comunitaria, existe formación, cultura.»

– Volviendo a las relaciones con Petro, ¿qué ha sucedido al paso de su administración?

«El llamado de Francia Márquez a ser parte del equipo presidencial fue otro elemento llamativo de la campaña de Petro y le ayudó a ganar las elecciones. Hablamos de una mujer afro, de organización social de base, histórica luchadora caucana de los Derechos Humanos. Nosotros apoyamos a una compañera con esas características, no muy convencidos por la serie de conflictos que cruzan Colombia y el peso de las oligarquías, sin embargo, tuvimos que resolver en el momento. Pero sucede que la vicepresidencia del país está sin agenda, por lo que enviaron a Francia Márquez a ocupar el cargo de ministra de la Igualdad. Márquez fue degradada de vicepresidenta a ministra, toda vez que ella llegó al gobierno por votación de la población para ser vicepresidente y no ministra. Ahora bien, como CNA, ¿cuándo comenzamos las críticas al gobierno, del que a estas alturas, ya estamos muy lejos? Porque es la hora de plantearlas, y ello no significa que nos volvimos de derecha o nos hemos pasado a la oposición, como nos reprochan sectores ligados a Petro.

Primero vimos que Petro se rodeó cada vez más de los mismos funcionarios, de los mismos ministros, de las mismas figuras políticas que son funcionales a la democracia liberal, al santismo y al uribismo, Y empezamos a hacerle recomendaciones para que cambiara a esa gente por los muchos capaces que hay en el país para esas funciones, y rodearse de personas provenientes del mundo popular y social. Segundo, la desconfianza creció cuando Petro se inclinó por privilegiar a sectores para su propio respaldo, ya no para las políticas comprometidas inicialmente. Eso provocó problemas internos en la Cumbre Agraria y arrancó un proceso de ruptura del tejido social expresado en una caída de los movimientos sociales. Claro, en el exterior y a través de los medios de comunicación el presidente persiste con sus discursos bolivarianos.

O sea, el llamado a un plebiscito al campesinado colombiano no se ha traducido en un cambio al trato de indiferencia que recibimos de parte de la Casa de Nariño. No es cierto lo que se ve en televisión cuando se entrega a los campesinos un pedazo de tierra que se le quitó a un narcotraficante determinado. Sí hay expropiaciones. Pero hoy está en duda el proceso de dotación de tierras de manera oficial y jurídica, porque, siendo un trámite muy extenso en el tiempo, el campesinado queda en esas tierras sin protección. Y a la tercera amenaza, a los campesinos les toca devolverse de esas tierras porque todavía no les pertenecen. La gestión notarial no se hace y menos existe una política de apoyo económico. Faltando pocos meses para el término del gobierno, estamos muy lejos de las cifras de entrega de suelo comprometidas. Asimismo, la medida dirigida a recuperar las tierras de la nación, pues eso no ha andado ni un 1 por ciento. Porque no es lo mismo comprar las tierras con dinero del Estado, que finalmente siguen tratándose de recursos nuestros, sino que hay que recuperar de manos de los terratenientes las millones de hectáreas que se han robado. Hace muy poco conversamos con el director de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), y aceptó lo que le planteamos. Nos dijo que sí, que habían aprovechado de comprar tierras con dinero del Estado para entregarlas, pero que no habían podido comprar más tierra a los terratenientes. Ahora, en términos financieros es aún más dramática la situación.

De todos los proyectos económicos campesinos que hemos levantado como CNA, ni uno solo ha sido aprobado. Por otra parte, en términos de la paz, nosotros la compartimos y fuimos integrantes del Comité Nacional de Participación (CNP) que fue un acuerdo entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno. El protocolo señaló que representantes de unas 80 organizaciones sociales del país, entre las que se contaba a la CNA, debíamos debatir los asuntos que se trataban en esa mesa. Hicimos encuentros, eventos, congresos y asambleas. Pero llegamos al acuerdo 28 que se discutió en México, y Petro volvió a rodearse de la ultraderecha guerrerista y optó por no cumplir parte del acuerdo 28. Entonces la mesa de conversaciones entró en congelamiento y la sociedad organizada en agrupaciones comenzó a reclamar sobre lo que pasaba. El ELN le propuso al gobierno continuar con el cese al fuego, lo que sería un alivio para la población. Pero no. El gobierno reiteró lo que dijo en un comienzo y la política de paz fracasó porque la caracterización de los actores armados no se hizo. El trato con las bandas de narcotraficantes debe ser igual. Bien, pensamos nosotros. Sin embargo, el gobierno no sacó al ELN de esa clasificación de ‘bandas’. Yo mismo le señalé al ministro del Interior que habían adoptado la política fracasada de siempre: optar por la guerra en vez de la paz.»

– ¿Ha sido todo una sorpresa política para el CNA?

«Desde que ganó Petro nosotros pensamos que tenía tres posibilidades: que no llagara a posicionarse porque estaba amenazado; que le pueden dar un golpe de Estado en el transcurso del gobierno; o bien que lo condicionen para co-gobernar con la derecha. Esta última primó.

El Ejecutivo convocó el pasado 18 de marzo a una movilización contra el Congreso y por una reforma laboral de pensiones diminuta, debido a que existen parlamentarios que se dedican exclusivamente a pagar votos, votando en oposición al proyecto que salga del gobierno. De todos modos, no pasó el proyecto. Y tampoco habría sido beneficioso para el pueblo porque Petro está rodeado por las élites y tiene un gabinete de privilegiados que representan los intereses de los privilegiados.»

– ¿Qué pasa en el Catatumbo?

«Se trata de un conflicto histórico que existe entre el ELN y los restos de las disidencias de las Farc. Pero se han producido también en Nariño, el Caquetá, en el Cauca, en Antioquia y otros departamentos. Hoy es en el Catatumbo. El presidente, lejos de decir ‘aquí hay una conflictividad de cualquier categoría donde hay que buscar la protección de la sociedad’, y para ello las mesas de conversación corresponden al medio más útil, Petro, de alguna manera, no quiere aceptar que la Fuerza Pública (policías, militares) puso en funciones, además de esos reductos que quedan de las Farc, a su propia gente en el narcotráfico, con la extraordinaria gravedad de que, en este caso, está implicado un plan con agentes de la CIA estadounidense en alianza con el Estado colombiano para confrontar y exterminar al Ejército de Liberación Nacional. Allí se entiende por qué la delegación gubernamental resolvió detener la mesa de conversaciones con el ELN. De hecho, Otty Patiño, exdirigente del M-19 de los tiempos de Petro, afirmó que a los narcotraficantes y terroristas ‘los vamos a sacar de acá’. La única que reconoce que eso no es cierto es Vera Grave quien está al frente de las mesas de diálogo (el proceso sólo se mantiene congelado), y manifiesta que ella no puede resolver ese asunto. Entonces, el gobierno aprovechó el cese al fuego y se echó encima no solamente contra los que están en confrontación, sino que señaló al movimiento campesino, al movimiento social y popular como subsumidos en las armas de quienes están confrontados. De hecho, una de las organizaciones que pertenecen al CNA en el norte de Santander, el Comité de Integración Social del Catatumbo (CISCA), fue señalado públicamente por Gustavo Petro como ‘una organización subsumida en las armas del ELN’. Es decir, nos está haciendo la guerra peor que cualquier otra corte anterior. Yo mismo, y esto es de amplio conocimiento, tengo un proceso judicial abierto donde se me calificó como un líder social que agitaba y adelantaba un proyecto organizativo, social y político que le podía servir a una guerrilla armada en su propósito del derrocamiento del Estado. Con esa acusación a mí me metieron preso y cargo con un señalamiento de rebelión y otras cosas. Lo mismo acaba de decir ahora el presidente contra el CISCA. Esto lo consideramos imperdonable. Para defenderse, Petro dice que la Constitución de 1991 terminó con las guerrillas, pero olvidó que la Constitución del 91 fue reformada por la derecha y a su favor, ¡ 57 veces ! ¡Él mismo, estando en el Congreso, se opuso a las reformas de la derecha, y ahora echa mano a ese articulado de la oligarquía! Pero eso no es lo grave. Lo grave es que, en el pasado, Petro denunció la existencia de contubernios entre la Fuerza Pública y el paramilitarismo para atacar a la población que hacía oposición a las derechas; sin embargo, hoy niega y no es capaz de asumir que en su mandato ha profundizado esa alianza entre el paramilitarismo histórico, el neo-paramilitarismo -que son algunas bandas de las ex-Farc que no se desmovilizaron y que adoptaron un rol en la Fuerza Pública-. Y además de negarlo, nos estigmatiza como si fuéramos esos reductos. Pues, eso no lo podemos tolerar debido al enorme riesgo en que nos pone como campesinos y movimiento popular.

En igual sentido, el paramilitarismo histórico está invadiendo inmensos territorios en el centro del país como nunca antes. Y el presidente, en vez de atacar esa peligrosísima situación, atacó una mesa de diálogos que venía andando grandes caminos, con acompañamiento internacional y con participación de la sociedad.

Y hacia el término de su periodo, Petro hizo tres cosas que no olvidaremos: entregó la Amazonía y las Islas Gorgonas a Estados Unidos; permitió la instalación de un centro policial norteamericano, cuestión que no es propia de un gobierno progresista; y hace 35 años que un jefe de Estado no instalaba en el Ministerio de Defensa a un general activo, con el argumentó de que las cosas en el país se complicaron y sólo un militar puede resolverlas.

Y, por supuesto, los hechos del Catatumbo contemplan un importante objetivo geoestratégico para los Estados Unidos: ocupar militarmente la frontera con Venezuela para seguir intentando destruir el proceso chavista.»

– ¿Qué es lo que viene?

«A mediados del año 2026 son las elecciones presidenciales en Colombia. Ahora bien, con nuestra autonomía pública, podemos afirmar que el Pacto Histórico no tuvo en sus orígenes una ‘composición pura’, había en él parte de las élites y las derechas recalcitrantes también por simple oportunismo. En este momento, algunos se están marchando del Pacto Histórico por diversos motivos. Hay sectores que consideran que hay que crear un Frente Nacional Unido (algo parecido a lo que fue el ‘camilismo’, por el sacerdote revolucionario Camilo Torres); otros quieren crear un partido único, lo que tampoco conviene a las élites debido a su propia fragmentación de intereses y porque muchos no van a subsumirse a un solo caudillo y liderazgo. Esos debates consumen el tiempo. Mientras ocurre esto, la derecha acusa al gobierno de insuficiente e incapaz; Petro se rodea de una facción de las élites; más el mal tratamiento del tema de la paz, todo junto va abonando el camino para que la derecha vuelva al gobierno sin muchas dificultades. Yo espero, como campesino y dirigente de campesinos, que ojalá emerja algún hecho que tenga la fuerza de llamar la atención de la mayoría de la población del país, de modo que se vote por una persona que dé continuidad al proyecto que lleva Petro, o que, por lo menos, lleguemos a tener a un presidente como el actual en sus inicios, que le provoque algún fastidio a la derecha. Pero por ahora, no vemos nada claro.»

– ¿Y hay algo positivo tras semejantes medidas?

«Sí. Que el movimiento popular comenzó a reagruparse en torno al malestar que esas políticas provocan.»

EEUU no está preparado para librar una guerra contra Rusia’

Estados Unidos no está preparado para una guerra contra la Federación Rusa, o China o Irán o Yemen.  así han asegurado este viernes dos fuentes del Departamento de Defensa estadounidense.

Por. Henry Pacheco. “Muchos en los círculos militares creen que tras 15 años de lucha antiterrorista las tropas terrestres están mal preparadas para mantener la logística o el nivel de las tropas en caso de que Rusia ataque a aliados de la OTAN”, declaran las fuentes.

Estas fuentes, que pidieron permanecer en el anonimato, han asegurado al periódico digital The Daily Beast que EE.UU. sería capaz de ganar a Rusia hoy en día, pero para ello debería utilizar todos sus recursos, ya que todavía no está preparado.

Los funcionarios del Pentágono tras evocar que Moscú cuenta con casi 4 mil armas nucleares, han hecho hincapié en que en Estados Unidos no existe consenso necesario sobre el carácter de amenaza que representa “la Rusia de (Vladimir) Putin”, presidente ruso.

En otra parte de sus declaraciones, han manifestado que los ejercicios militares de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), bautizados como Allied Shield, mostraron que Washington todavía no puede librar una guerra prolongada contra el país euroasiático.

No obstante, han considerado de poco probable un conflicto armado entre Rusia y la Alianza Atlántica, que sería dirigido a una situación de alto riesgo y sin éxito alguno, teniendo en cuenta las dificultades logísticas que se hallan en este camino.

El jefe del Estado Mayor del Ejército de EE.UU., el general Ray Odierno, identificó el pasado miércoles, durante una rueda de prensa celebrada en el Pentágono, a Moscú como la amenaza más peligrosa para la seguridad de su país: “Creo que Rusia es el país más peligroso”.

La creciente tensión entre Rusia y Estados Unidos tiene su origen en la crisis de Ucrania, que hasta el momento se ha saldado con más de 6400 muertos y ha dejado 1,3 millones de desplazados internos.

El bloque occidental insiste en que el Kremlin está echando leña al fuego en el este de Ucrania, donde existen enfrentamientos entre los independentistas y las fuerzas ucranianas, al apoyar primer grupo.

Moscú, por su parte, siempre ha rechazado categóricamente toda implicación en la crisis ucraniana y ha acusado al Occidente, en particular EE.UU., de estar detrás del caos en ese país europeo.

De cualquier manera, la tensión es tan elevada que ambos países consideran todas las opciones tanto en la escena política como en el campo de guerra, desde las sanciones hasta las medidas militares.

Otro frente. Enfrentamiento con EE UU Vs YEMEN y esto tienen misiles hiper sónico.

Y sin contar que (4) porta aviones han sido destruido por los yemeni. 

  Mas varios destructores que han corrido la misma suerte en el mar Rojo.     Un porta-avión, tiene como mínimo 6 y 7 buque de este tipo, como seguridad y también han sufrido caída por estos ataques. Se presumen alrededor de 12.

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos y el pentágono. revela la solicitud del portaaviones Truman para dejar el Mar Rojo y varias imágenes de los impactos que recibió el Harry S Truman en las últimas horas. Después de los ataques del movimiento Ansarullah desde Yemen – Informe de la misma página oficial del Pentágono de los Estados Unidos.

El departamento informó lo sucedido con el Portaviones. También varios sitios web estadounidenses Político y New York Times confirman esto. También el Secretario de Defensa de los Estados Unidos había pedido a la tripulación del portaaviones actualmente estacionado en el Mar Rojo, el USS Harry S. Truman, extender su misión durante al menos otro mes para reemplazarlo. Pero el almirante Gavin Duff dijo textualmente que, si recibe otro impacto directo, talvez ya no podrán salir del mar rojo. Debido a que el barco está muy dañado.

La directiva del Secretario de Defensa de los Estados Unidos coincidió con la charla del Pentágono sobre los arreglos para enviar un nuevo portaaviones al Mar Rojo y retirar al Harry S Truman para unas reparaciones de rutinas es lo que esperan que se diga al público. Pero claro ya sabemos que los Portaviones sufrieron grandes daños.

El sitio web citó a sus fuentes dentro del departamento diciendo que EEUU se está preparando para enviar un nuevo portaaviones conocido como «Carl Vinson», cuya tripulación nunca ha participado en enfrentamientos en el Mar Rojo ya su vez tampoco han tenido combate ya que este Portaviones es nuevo recientemente.

El tiempo solicitado es para organizar la transferencia de nuevos portaaviones y buques escondidos desde el Océano Pacífico.

Estos acontecimientos indican que es probable que el «Truman» esté fuera de servicio, especialmente con la disminución de la agresión contra Yemen.

Los portaaviones y sus buques de guerra han sido objeto de más de cinco ataques desde el inicio de la agresión estadounidense contra Yemen la semana pasada.

Estados Unidos, que ya había retirado el Truman para mantenimiento semanas antes, teme que la evacuación de esta flota se interpreta como una derrota, una situación que está tratando de evitar promoviendo nuevas ilusiones sobre el envío de refuerzos.

Los Estados Unidos están sufriendo una pesadilla del Mar Rojo que ya ha dañado más de cuatro portaaviones, sobre todo el USS Roosevelt, el USS Lincoln y el Henry Ford fueron abatidos en el mar rojo por los Huties. Y actualmente están en los Hastilleros del estado de Louisana en reparaciones.

Enfrentamiento con EE UU Vs Irán, y esto también tienen misiles hiper sónico.

El presidente iraní señaló las reiteradas amenazas contra Irán por parte del presidente estadounidense y dijo: “Cuando me amenazas, no quiero negociar contigo. Haz lo que puedas”.

El Líder Supremo de la Revolución Islámica, Ayatolá Sayyed Ali Jamenei, rechazó recientemente el intimidatorio llamado de EEUU a dialogar con Teherán, calificándolo de deshonroso y sin sentido.

Más recientemente, Ayatolá Jamenei afirmó que los llamados a la negociación por parte de los “estados abusadores” buscan dominar a otros, no resolver los problemas.

Donald Trump retiró unilateralmente a su país del acuerdo nuclear con Irán en mayo de 2018 y reafirmó su inútil campaña de máxima presión contra Teherán a su regreso a la Casa Blanca a principios de este año. Irán ha declarado que no negociará bajo presión.

 

Enfrentamiento con EE UU Vs China, y esto también tienen misiles hiper sónico.

 China responde con firmeza a las nuevas medidas arancelarias impuestas por Estados Unidos, advirtiendo que está dispuesta a luchar hasta el final en cualquier tipo de guerra, ya sea comercial o de otro tipo.

 Si la guerra es comercial vamos a la guerra y lo vamos a vencer. Si la guerra es arancelaria vamos a la guerra y lo vamos a vencer. Si la guerra es de otro tipo vamos a la guerra y también lo enceremos.  La tensión aumenta con declaraciones contundentes del Ministerio de Relaciones Exteriores chino y la embajada en Washington. Mientras tanto, el Secretario de Defensa de EE.UU. asegura que su país busca la paz, pero se prepara para cualquier escenario. La guerra comercial escala y el mundo observa atento.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos declara culpable a Ucrania de la masacre de Odessa de 2014.

Después de 21 años en litigio, El 13 de marzo, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictó una sentencia severa, declarando a Ucrania responsable de la masacre de decenas de activistas anti-Maidan en Odessa el 2 de mayo de 2014.

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Tejedoras del Alba

Mujeres aborígenes con rostros pintados, simbolizando su identidad y cultura ancestral.

En la selva esmeralda, donde el sol se levanta,
mujeres de la tierra, su canto se adelanta.

Tejedoras de sueños, con manos de coral,
en sus ojos la historia, de un pueblo ancestral.

Warao, Pemón, Yanomami, Kariña y Wayuu,
nombres que resuenan, bajo el cielo azul.

Guardianas del fuego, de la tierra y el río,
su voz es un eco, de un espíritu bravío.

Con hilos de colores, tejen su identidad,
en cada puntada, un grito de libertad.

Sus manos labran cestas, con arte y devoción,
y en sus cantos ancestrales, late el corazón.

Mujeres de la tierra, con fuerza y dignidad,
su lucha es un ejemplo, de amor y lealtad.

En el Día de la Mujer, su voz se hace escuchar,
un llamado a la justicia, que no se puede callar.

Que su luz ilumine, el sendero a seguir,
y que su sabiduría, nos haga florecer.

Mujeres aborígenes, tesoro de esta nación,
su legado perdura, en cada generación.

Konuko
Colectivo Resistencia y Rebelión.
Frente Nacional de Colectivos Revolucionarios Sergio Rodríguez
💛💙❤️

¿Cuánto costaría la defensa de Europa sin Estados Unidos?

La sorpresiva iniciativa del presidente de Estados UnidosDonald Trump, para poner fin a la guerra en Ucrania ha traído consigo, sobre todo para Europa, la amenaza, formulada más o menos claramente por Trump, de que EE. UU. podría retirarse de la OTAN y dejar solos a los europeos en asuntos de defensa.

Por. José Caruci. El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, reaccionó a ello con un aumento de su presupuesto de defensa a un 2,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) hasta 2027. Actualmente, este se cifra en un 2,3 por ciento. El incremento corresponde al nuevo rol que debería tener Reino Unido en la comunidad internacional, según Starmer.

En Alemania, donde se realizan conversaciones para formar coalición de gobierno, no hay aún medidas concretas, y se debate si habrá reformas del tope fijado a la deuda para tomar más crédito, o si se creará un fondo especial para el aumento del gasto en defensa.

Amenaza desde el este

Desde este lado del Atlántico se evalúa ahora cómo reaccionar a un posible fin del Tratado del Atlántico Norte. Rafael Loss, experto de seguridad y defensa del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), dice que el verdadero peligro es «que Rusia pretenda hacer estallar la OTAN y la UE para poder ejercer su dominio militar en el continente europeo».

El grupo de expertos Bruegel, de Bruselas, también advierte de un posible «ataque ruso a un país de la Unión Europea. Las evaluaciones de la OTAN, Alemania, Polonia, Dinamarca y los países bálticos suponen que Rusia estará lista para atacar dentro de tres a diez años.» Eso se desprende de una evaluación actual de Bruegel, del 21 de febrero.

Asimismo, Bruegel señala que Europa necesitaría, en el caso de que EE. UU. abandonase la OTAN, «brigadas de combate, barcos, aviones, entre otras cosas”. Y «habilidades de reconocimiento, comunicación y liderazgo, que son esenciales para el despliegue de formaciones de tropas grandes y complejas”.

Obtener el «hardware” necesario es cuestión de presupuesto, pero el «software”, es decir, no solo la adquisición de material y la capacitación de personal, sino también la creación de nuevas estructuras, «le costaría a Europa cientos de miles de millones de euros y tardaría varios años” en lograrse, añade el think tank.

Todavía alcanza para los gastos de la guerra en Ucrania

Gran parte del fondo especial que creó el Gobierno alemán bajo el canciller saliente Olaf Scholz, de 100.000 millones de euros, fue usada para un «aumento gradual del presupuesto militar”. Pero ese aumento no se ha concretado del todo. Algo que, sin embargo, no sería tan terrible: «Desde una perspectiva macroeconómica, las cifras son lo suficientemente pequeñas como para que Europa reemplace completamente a Estados Unidos», en lo tocante al respaldo a Ucrania, indican los expertos de Bruselas. En 2024, el apoyo militar de EE. UU. a Ucrania ascendió a 20.000 millones de euros de un total de 42.000 millones de euros: «Para sustituir a EE. UU., la UE sólo tendría que gastar otro 0,12 por ciento de su PIB, una cantidad factible».

OTAN sin EE. UU.: eso saldrá caro

Una retirada de EE. UU. de la OTAN implicaría un gasto mucho mayor. No hay que olvidar que «las capacidades militares de Alemania están muy por detrás de las necesarias y prometidas a los socios” de la alianza, dice el grupo Bruegel.

«El compromiso de Alemania de suministrar a la OTAN dos divisiones -normalmente alrededor de 40.000 soldados- se enfrenta a importantes obstáculos. Esto debe cambiar porque, dado su tamaño, la contribución de Alemania ciertamente tendría que estar cerca de 100.000 soldados adicionales.»

Posibilidades de financiamiento

Según Jack Allen-Reynolds, economista subjefe para la eurozona de la asesora independiente Capital Economics, eso significaría «un aumento a corto plazo de cerca de 250.000 millones de euros anuales para llegar a un 3,5 por ciento del PIB”.Una posibilidad para lograrlo sería una reasignación del Banco Europeo de Inversiones (BEI) o el establecimiento de un «banco de rearme”. Esto podría «permitir a los gobiernos europeos brindar un apoyo sustancial al sector de defensa con un impacto mínimo en los presupuestos nacionales», explica el experto.

Otra alternativa sería que el BEI otorgue créditos a empresas productoras de armamento, o «crear bonos especiales para proyectos de defensa”. Esto no financiaría directamente personal o equipo militar, sino «a las empresas de defensa europeas para aumentar el suministro de capacidades militares en Europa».

Pero la forma más fácil y rentable sería crear un nuevo programa de la Unión Europea para tomar crédito de manera conjunta, comparable al fondo de la pandemia de COVID-19, de unos 750.000 millones de euros, exactamente lo que muchos en Berlín, y probablemente el nuevo canciller, rechazan: los eurobonos.

Desde el punto de vista macroeconómico, dicen los analistas de Bruegel, «un aumento del gasto en defensa financiado con deuda debería estimular la actividad económica europea». Asimismo, hay esperanza «de que el gasto en defensa también contribuya positivamente al crecimiento a largo plazo a través de la innovación”.

Rafael Loss, experto del ECFR, está de acuerdo en eso «hasta un cierto punto”. Si el Ejército alemán crece, eso traería efectos positivos para la industria armamentística y sus diferentes emplazamientos. También si la reducción de puestos de trabajo de la industria automovilística alemana se compensara con nuevos empleos en la fabricación de equipamiento y armamento para la Bundeswehr. Pero Loss advierte que «no se deben sobrevalorar esos efectos”.

En conclusión.

El costo de la defensa europea sin la participación de Estados Unidos es un tema complejo y en constante debate. No existe una cifra única, ya que depende de varios factores, como:

  • El nivel de amenaza percibido: Un aumento en las tensiones geopolíticas, como las que se observan actualmente con Rusia, requeriría un mayor gasto en defensa.
  • Las capacidades militares deseadas: Europa tendría que invertir en una amplia gama de capacidades, incluyendo fuerzas terrestres, aéreas y navales, así como en ciberdefensa y sistemas de inteligencia.
  • La cooperación entre los países europeos: Una mayor integración y coordinación entre los ejércitos europeos podría reducir los costos y aumentar la eficiencia.

Sin embargo, podemos considerar algunos puntos claves:

  • Según algunos expertos, Europa necesitaría aumentar significativamente su gasto en defensa para compensar la ausencia de Estados Unidos. Se han mencionado cifras que rondan los cientos de miles de millones de euros anuales.
  • Parte de este gasto se destinaría a la modernización de equipos, la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías, y el aumento del personal militar.
  • Se ha planteado que Europa necesitaría unos 720.000 millones de dólares anuales para defenderse sola.
  • Se apunta a que una gran guerra en Europa sería muchas veces más costosa que invertir en una disuasión efectiva ahora.
  • También se está considerando la flexibilización de reglas fiscales para permitir a los países miembros aumentar su gasto en defensa.

En resumen, la defensa de Europa sin Estados Unidos implicaría un aumento considerable del gasto militar, pero la cifra exacta dependería de las decisiones políticas y estratégicas que tomen los países europeos.

Líneas rojas de la negociación

A la espera si la conversación telefónica que mantendrán hoy Donald Trump y Vladimir Putin resultará en algún tipo de anuncio importante.

Por. Henry Pacheco.

A la espera si la conversación telefónica que mantendrán hoy Donald Trump y Vladimir Putin resultará en algún tipo de anuncio importante como el presidente de Estados Unidos parece esperar, los medios siguen tratando de determinar cuál es la posición negociadora de las partes y, sobre todo, cuáles son las verdaderas líneas rojas de Kiev y Moscú entre las que puede discurrir la negociación. El domingo, Marco Rubio habló de un “plan A y plan B”, en realidad una fase A y fase B, un alto el fuego inicial y una posterior negociación, una postura más cercana a la posición rusa que a la ucraniana o europea. Sorprendentemente teniendo en cuenta el autoritarismo de Donald Trump y que es Estados Unidos quien tiene en su mano cartas con las que presionar seriamente a Kiev y a Moscú, la postura de Washington es más favorable a la negociación, frente a la inflexible postura de la Unión Europea y el Reino Unido, que esperan que Moscú reciba una oferta de alto el fuego o de paz en la que no tenga voz más que para aceptar. Las declaraciones de esos últimos meses de Marco Rubio, Mike Waltz o Steve Witkoff, que siguen realizando intervenciones mediáticas en las que se les exige anunciar cuáles serán las concesiones que exigirán a Moscú, muestran que el objetivo del entorno de Trump es conseguir para Ucrania el máximo posible, pero sin arriesgarse a una situación de enfrentamiento directo con la Federación Rusa, algo que comparten con la administración Biden, y renunciando a la guerra eterna a la que los países europeos parecían dispuestos hasta la pasada semana, cuando rápidamente comprendieron las bondades de un alto el fuego de 30 días que Rusia tenía que aceptar sin preguntas. Con ciertas dificultades para esquivar las preguntas de qué se va a exigir a Moscú teniendo en cuenta que ha quedado claro que Estados Unidos espera que Ucrania renuncie temporalmente a parte de sus territorios, Steve Witkoff mencionó tres temas. “Hay regiones en las que todos sabemos que los rusos están centrados. Hay un reactor nuclear que suministra bastante electricidad al país de Ucrania. Hay que ocuparse de eso. Está el acceso a los puertos. Está el potencial acuerdo del Mar Negro”.

Las demandas de Rusia en las negociaciones de alto al fuego en Ucrania han variado a lo largo del conflicto, pero generalmente incluyen los siguientes puntos clave:

Reconocimiento de la anexión de territorios:

Rusia busca el reconocimiento internacional de su anexión de Crimea y otras regiones ucranianas que ha ocupado, como

Donetsk, Lugansk, Jersón y  Zaporiyia.                            

Neutralidad de Ucrania:

Rusia exige que Ucrania se comprometa a no unirse a la OTAN ni a ninguna otra alianza militar occidental.

Desmilitarización de Ucrania:

Rusia busca limitar la capacidad militar de Ucrania, incluyendo la reducción de sus fuerzas armadas y la prohibición de ciertas armas.

Protección de los derechos de la población ruso parlante:

Rusia ha expresado su preocupación por el trato a la población ruso parlante en Ucrania y busca garantías de sus derechos.

Levantamiento de sanciones:

Rusia busca que se levanten las sanciones económicas impuestas por occidente.

Es importante tener en cuenta que la situación es fluida y las demandas de Rusia pueden cambiar dependiendo del contexto político y militar.

Aunque EE UU pide a la federación de que los territorios de ucrania sean el territorio ante de la operación especial de la Federación, Rusia acepta, si Israel vuelve a sus fronteras limitada en el año 48.

 Esto significa para la federación Rusa, territorio Conquistado, territorio ocupado.

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Reino Unido fue el epicentro del proyecto neoliberal.

 El neoliberalismo  en su máxima expresión. La privatización de todos los servicios públicos, energía, trenes, telecomunicaciones, agua y salud fueron los pilares bajo los que se construyó ese proyecto. La idea de que el estado no debe participar en la economía, fue central en la reconfiguración del capitalismo para entrar en su fase neoliberal

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