Los últimos tres años de la primaria, la hora del recreo me la pasé con orejas de burro, viendo hacia la pared en la dirección del colegio. Fue mi castigo en absolutamente todos los recreos, no hubo uno solo que pudiera disfrutar. Siempre deseé más, anhelé más a lo que mis circunstancias de vida me lo permitieron, siempre soñé con la libertad y la equidad desde muy corta edad. Entonces fui una niña tremenda que se salió de la norma, llena de energía, que se creía una cabrita más de la manada que pastoreaba, nunca llegó a rebaño. En los recreos pedía juego cuando los niños, mis compañeros de salón, se ponían a jugar fútbol, no me daban juego porque era niña, cosa que me enfurecía, entonces los retaba a las trompadas y siempre terminaba ganando.
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Guatemala, país corrompido hasta los cimientos
O desde los cimientos
Como si fuera poco vivir con un narco-Estado, que violenta con policía y ejército, por aire, mar y tierra y que les impone toque de queda y estado de sitio a las poblaciones originarias que luchan defendiendo sus tierras y los recursos naturales de minerías extranjeras que llegan a robarse las entrañas de las montañas y; en el proceso a realizar ecocidios con la autorización de estas clicas criminales que desde la poltrona del gobierno que además es corrupto, racista, misógino, homofóbico y sumamente machista y patriarcal, la población guatemalteca se violenta a sí misma.
Seguir leyendo «Guatemala, país corrompido hasta los cimientos»Guatemala: el silencio que mata
Ilka Oliva Corado
Generacionalmente nos han dicho, desde tiempos post dictaduras que en boca cerrada no entran moscas, de ahí que nos colguemos y seamos tan descarados, porque no se trata del miedo por lo que vivieron nuestros abuelos en las dictaduras, sino de voltear a ver hacia otro lugar cuando la violencia la viven los pueblos originarios que siempre han sido vistos como los mozos al servicio de los mestizos urbanos. Los más apaleados, los empobrecidos, los explotados hasta reventarles el cuero, los asesinados en masa.
Seguir leyendo «Guatemala: el silencio que mata»Porque arrieros somos…
Porque arrieros somos…
En Guatemala, por ejemplo, un pequeño potrero donde pululan racistas, clasistas, xenófobos, homofóbicos y corruptos, ser negro es peor que ser indígena, el negro está en el último lugar no sólo de las clases sociales, también de los derechos humanos. Nadie quiere tener un amigo negro, un empleador negro, un docente negro, una esposa negra, hijos negros. Y aunque parezca increíble porque los pueblos indígenas también han sido explotados y excluidos, estos tampoco quieren relacionarse con los negros, no jodan, ¡sería el acabose!
Seguir leyendo «Porque arrieros somos…»La resistencia a través de la escritura y el arte
Ilka Oliva Corado
Mi expresión escrita nació de mi inexpresión verbal. Nunca he podido comunicarme con los humanos, dentro de mí habitan mundos y volcanes en erupción, pero por fuera son un témpano, la tosquedad misma. Me cuesta acércame a las personas, no soy tímida al contrario soy atrevida, tengo facilidad de palabra gracias a mi Alma Mater, el mercado donde crecí vendiendo helados, esa experiencia me enseñó a salir al paso y a buscarme la vida al trote, la vergüenza no sirve para la sobrevivencia; entonces gracias a aquellos años saliéndoles al paso a los comensales para ofrecerles los ricos helados que vendía y tratar de convencerlos prácticamente haciendo piruetas en el aire, puedo expresar mi opinión sin ningún problema, auto presentarme, conversar de puntos varios. Pero los sentimientos no, cuando se trata de sentimientos y emociones mi mundo es completamente aislado e inhabitable. Soy un vacío insondable.
Seguir leyendo «La resistencia a través de la escritura y el arte»La patria del indocumentado
Después del cerco la patria se convierte en añoranza perenne. Lo saben los indocumentados más que nadie. Se convierte en esa carta vieja de papel roto por tanto doblarse y desdoblarse. Está en el recuerdo de los días de lluvia, de la milpa creciendo, de las flores de chipilín frescas y del aroma a café cocido en olla de barro. La niebla de la tierra que se dejó al otro lado del cerco atraviesa las fronteras y se cuela por las rendijas de las ventanas de los rascacielos donde trabajan limpiando los baños y los pisos las generaciones que tuvieron que emigrar porque en la tierra de uno, no encontraron más que violencia y hambre; fueron echadas al olvido y obligadas a emigrar en masa.
Seguir leyendo «La patria del indocumentado»El arte es del pueblo, el pueblo es el arte
Ilka Oliva Corado
El 4 de agosto se inauguró en Venezuela, la Bienal del Sur, Pueblos en Resistencia. Esta Bienal cuenta con la participación de 127 artistas de 26 países y tengo el enorme privilegio de estar participando con una de mis pinturas. De la serie Mi familia, el título de la pintura es “A la arada”. Óleo sobre lienzo.
Seguir leyendo «El arte es del pueblo, el pueblo es el arte»Progresistas de redes sociales
Ilka Oliva Corado
Latinoamérica está infestada de grandes progresistas de redes sociales. Algunos con el cuero más duro dicen que son revolucionarios. Como en otros tiempos, que el papel aguantaba con todo, ahora son las redes sociales. Son el catalizador por excelencia de nuestra mediocridad humana. Dicen que cualquiera hoy en día tiene redes sociales, pero no, no cualquiera, las tienen quienes pueden tener acceso a una computadora, a un teléfono inteligente o a una tableta, quien tiene la economía para pagar internet en su casa, el pueblo, pueblo, no tiene acceso siquiera a una tortilla con sal mucho menos a un volado de esos.
Seguir leyendo «Progresistas de redes sociales»Dignificar al arrabal
Ilka Oliva Corado
Históricamente para la sociedad clasista y racista, en el arrabal se conjugan todos los males del mundo, por ende, quien es de arrabal automáticamente tiene que ser: ladrón, abusador, extorsionador, violador, asesino y todo lo que a la mente humana se le pueda ocurrir. Quitarse ese señalamiento es una labor titánica porque el estigma es una especie de ADN. Porque ser de arrabal se convierte en un impedimento para conseguir trabajo, para estudiar, para entablar relaciones interpersonales fuera del mismo. La gente ve a una persona de arrabal como a un delincuente del que tiene que cuidarse. Es excluida de entrada.
Seguir leyendo «Dignificar al arrabal»El hombre asirio y mis baritas de bambú
Estoy buscando varitas de bambú para amarrar los tallos de los girasoles que están creciendo y ya se empiezan a doblar, camino entre las estanterías llenas de macetas de una variedad de verano, colores de flores fuego, amarillos de varias tonalidades y los verdes de las hojas que van desde la verde botella al verde aguacate. Los pitayos y los fucsias, los anaranjados vivos. Adultos mayores son contratados temporalmente para cuidar de las flores en la estación; se les ve regarlas, quitar las hojas secas y colocarlas cuidadosamente en las estanterías. Los jóvenes están en el área de tierra y abonos, cargando las bolsas y colocándolas en los carros de los compradores.
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