El proceder y la pasividad de la población guatemalteca es interesante a nivel de análisis, ve que manifestar porque una turba de cuatreros se embolsó millonadas de quetzales desde el gobierno pero voltear a ver a otro lado cuando asesinan y despojan de sus tierras a los pueblos originarios.
Seguir leyendo «Guatemala: la mayor de las afrentas»Categoría: Ilka Oliva Corado
Tres turnos al día
Intento abrir la puerta de la panadería y el viento que está en contra lo hace más difícil pero además es una puerta antigua, con bisagras antiguas sin mantenimiento que vuelven a la puerta una fortaleza, cuando por fin lo logro se deja ir con aviada y me da en la espalda, salgo revirada hacia el frente y apenas logro mantener el equilibro. La muchacha que está en caja sonríe y también el señor maestro panadero. A usted no la quiere la puerta, me dice el maestro panadero, un señor como de unos 75 años de edad. Cállese, que en la mera espalda me dio la bandida, le digo, a manera de contestación del saludo.
Seguir leyendo «Tres turnos al día»Guatemala herida de muerte
Puede ser una pandemia, una tormenta, un ventarral, una sequía, no importa, todo se utiliza como pretexto por el Estado para saquear y vulnerar aún más a los excluidos. Tampoco importa el gobierno que esté de turno, no hay gran diferencia entre una y otra marioneta, estos pícaros que logran sentarse en la poltrona llegan solo para robar a manos llenas y jactarse de los privilegios del poder y la impunidad. Guatemala es un país herido de muerte por hijos tiranos, mediocres y traidores.
Seguir leyendo «Guatemala herida de muerte»La alegría de los pueblos dignos
Llega un momento en el que el abuso y la injusticia cansan a los pueblos y los hacen despertar en indignación, así es como salen a buscar la libertad y la democracia. Unos tardan más que otros, cada uno con sus procesos y su historia pero logran si se unen, vencer la impunidad y toda forma de dictadura. Son rarezas eso sí, pero por eso son hermosas estas alboradas que como campos florecidos llenan de ilusión y contagian la alegría de la gran fiesta popular.
Seguir leyendo «La alegría de los pueblos dignos»A Comapa, mi nuevo poemario
Cuando cumplí 15 años fui a conocer Comapa, el pueblo donde nací. Me enamoré a primera vista, de los niños de panzas cundidas de amebas saltando descalzos en los charcos de agua, ¡la felicidad de los inocentes! De las sombras de los encinos rojos que daban vida a los barrancos. Y en los senderos la compañía de los guayabos silvestres, los palos de jiote, los nances, las manzanas rosas, los chaparrones y los palos de jocote de corona.
Seguir leyendo «A Comapa, mi nuevo poemario»Los hombrecitos de lomo duro
No tienen contratos, les dan trabajo de palabra y les pagan lo que el empleador quiera. Son los que más trabajan y los que menos dinero generan. Son los latinoamericanos que trabajan en construcción en Estados Unidos. Sus cuerpos como de niños, como de adolescentes recién en desarrollo, la piel pegada a los huesos, bajos de estatura y hasta un poco enclenques si se les mira bien.
Seguir leyendo «Los hombrecitos de lomo duro»La mujer silvestre y su bicicleta
Vamos bebé, le dice la mujer silvestre a su bicicleta mientras la sube a su carro y va camino hacia el bosque. Tiene la suerte de vivir en un lugar en donde abundan los arboledas con senderos para pasear en bicicleta, a caballo, salir a correr o a caminar. Esas florestas como pequeños pulmones que dan respiro a las ciudades que forman la gran urbe en donde vive.
Seguir leyendo «La mujer silvestre y su bicicleta»La realización de los sueños
Recuerdo patente ese instante, las palabras atragantándose en mi garganta si poder salir se arremolinaban, el corazón me latía a mil y el encantamiento apenas me dejaba dar el paso. Salí de aquel lugar atolondrada a encontrarme con la luz pálida de la tarde abrazando la noche, miré a mi alrededor, tomé aire y caminé con dirección a la parada de autobuses, estaba en la zona 1 de la capital guatemalteca y tenía 17 años.
Seguir leyendo «La realización de los sueños»Los que se fueron yendo
Hace un mes que no lo veo en su puesto de trabajo, es el encargado de colocar en las estanterías las zanahorias, hongos, ocras, en esa larga estantería del supermercado donde siempre hay dos trabajadores colocando las verduras. ¿Se habrá enfermado? ¿Le habrá dado el virus? Me pregunto mientras observo detenidamente las otras estanterías a ver si lo encuentro, pero no, no está, solo hay jóvenes haciendo el trabajo. La nueva camada, los del cambio de estafeta, los que tienen toda la leche para trabajar, los recién emigrados: sus caritas lo dicen todo. Los recién emigrados indocumentados es como si llevaran un gran cartel donde anunciaran que acaban de llegar y que no tienen papeles, el miedo propio de las circunstancias a ellos les aflora el doble. Esas miradas, esas formas de caminar, la ropa, sus acentos tan de sus lugares de origen que es como si los remarcara.
Seguir leyendo «Los que se fueron yendo»Lleva apareciendo en mi televisor varias semanas, pero me hago la desentendida y busco películas por otro lugar, es un documental sobre la violencia que vivieron las comunidades indígenas en Guatemala en el tiempo de dictadura. Qué fácil poder cambiar de canal o fingir que una imagen no está en la pantalla de un televisor. Más de 200 mil desaparecidos, dice en letras grandes, pero yo no lo quiero ver, no ahora que estoy relajándome viendo documentales sobre cultura, gastronomía y cualquier otra cosa menos sobre lo que duele. Qué fácil, insisto, poder cambiar de canal y fingir que esa imagen no existe, por lo menos momentáneamente.
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