Al observar el último espectáculo de la Administración Trump, donde los titulares son tan caóticos como un circo de tres pistas y hay mucho en juego, uno simplemente se pregunta qué nos ofrece hoy. Una clase magistral de distracción, con la app Signal y un plan no tan sutil para bombardear Yemen, todo bajo la atenta mirada de nuestro ilustre maestro de ceremonias, Donald Trump.
Seguir leyendo «Análisis de Inteligencia: El Circo de la Inseguridad, la app Signal de la Administración Trump y los Planes de Bombardeo en Yemen»¿Algo no está bien, Está Donald Trump haciendo control de daños?
Desde hace un mes la acumulación de acontecimientos críticos alrededor de Estados Unidos, de Ucrania y de la Unión Europea está resultando cada vez más difícil de interpretar ya que cada una de las potencias implicadas trata de disimular sus cartas.
Seguir leyendo «¿Algo no está bien, Está Donald Trump haciendo control de daños?»Pedro Antonio Marín o ‘Manuel Marulanda Vélez’, el Insurgente más antiguo del mundo.
Hoy hace 17 años, el 26 de marzo de 2008, falleció en las montañas de Colombia, Pedro Antonio Marín o ‘Manuel Marulanda Vélez’ nombre con el que se le conoció en su vida guerrillera, comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), a las que fundó en 1966 en compañía de un grupo de campesinos alzados en armas después del aleve ataque, entre 1964 y 1965, a las localidades de Marquetalia, Rio-chiquito, El Pato y Guayabero. Hoy aún sigue vivo en la memoria de su pueblo.
Seguir leyendo «Pedro Antonio Marín o ‘Manuel Marulanda Vélez’, el Insurgente más antiguo del mundo.»El Mercado Capitalista y su Dictadura de Precios en la Miel de Abejas «El Oro Medicinal»
El mercado capitalista, encarnado en la Bolsa del Wqll Street y sus tentáculos financieros, no es más que un mecanismo de opresión global que convierte la vida en mercancía, despojando a los bienes esenciales —como la miel medicinal, el oro— de su valor intrínseco para someterlos a la tiranía de la especulación. Al establecer precios según la lógica del casino financiero, este sistema desarraiga los productos de su contexto ecológico, cultural y comunal transformándolos en fichas de un juego perverso donde ganan solo los dueños del capital.
UNA MIRADA HACIA ÁFRICA
Por: Antonio García
En África nuevamente se sienten movimientos tectónicos de liberación y descolonización. En el Sahel africano Burkina Faso, Mali, Niger, Chad y Senegal han expulsado a Francia de manera definitiva.
Seguir leyendo «UNA MIRADA HACIA ÁFRICA»Las mentiras en la guerra de la propaganda.
Aumentar el gasto en armamento nos hará más dependientes de Estados Unidos y no menos, sostiene el economista Fernando Luengo. A su juicio, todo responde a una estrategia de “tensión y confrontación” y no de defensa.
por. Fernando Luengo: Algunas de las mentiras más frecuentes que se pretenden hacer pasar por verdades indiscutibles.
Mentira número 1:
La comunidad internacional piensa, opina. Falso. Esa supuesta comunidad internacional, que sugiere la existencia de intereses compartidos, simplemente no existe. Son los países más poderosos, los ricos del planeta y las grandes corporaciones los que determinan la hoja de ruta, los que toman las decisiones, los que, en definitiva, establecen las políticas a implementar. Esto vale como principio general y también en lo que concierne a la guerra de Ucrania.
Mentira número 2:
Rusia representa una amenaza militar para Europa. Una mentira de gran calibre. Ucrania no representa la primera llamada de atención de una estrategia de invasión de otros países europeos. Mucha propaganda, pero no existe ninguna evidencia al respecto, ni en las declaraciones de los jerarcas rusos ni en los movimientos políticos y militares de Rusia. Una mentira que ha sido y es muy útil, la amenaza rusa, para confundir al personal y para dar a alas a los que defienden la estrategia de la confrontación y del aumento del gasto militar.
Mentira número 3:
Convertir Europa en un actor relevante exige aumentar el gasto militar. Uno de los mantras más repetidos en estos tiempos, igualmente falso. En realidad, el crecimiento de dicho gasto hace a Europa política y económicamente más débil. La relevancia que, en teoría, se busca depende de que la Europa comunitaria sea capaz abanderar un proyecto articulado en torno a la equidad social, la sostenibilidad, la democracia y la paz. Este escenario, del que cada vez estamos más alejados, es lo que nos haría más fuertes e influyentes en el actual contexto internacional dominado por la confrontación.
Mentira número 4:
El aumento del gasto militar presenta una naturaleza defensiva. En absoluto. Es un paso más en la estrategia de la tensión y de la confrontación. Es suficiente con seguir las declaraciones de buena parte de los dirigentes políticos europeos —que hablan, por ejemplo, de desplegar tropas en territorio ucraniano para la “salvaguarda de la paz” o incluso de activar el armamento nuclear— para saber que dicho aumento está al servicio de proseguir la estrategia de confrontación con Rusia y para preparar a Europa a la hora de intervenir en otras zonas de conflicto, donde se entienda que los intereses económicos y políticos europeos se vean amenazados o comprometidos.
Mentira número 5:
La expansión del gasto militar no tendrá un impacto en los capítulos social, productivo… Otra de las grandes mentiras que continuamente se repiten. Las políticas de cohesión social (ya muy debilitadas), las destinadas a enfrentar el cambio climático (a todas luces insuficientes), la reconfiguración del modelo productivo (que no se acaba de acometer), y la exigua ayuda al desarrollo se verán indudablemente afectadas, tanto porque los pilares de la austeridad presupuestaria se mantendrán en lo fundamental (e incluso se acentuarán) como porque el gasto militar, en una dinámica de confrontación creciente, exigirá cada vez más cantidad de recursos.
Mentira número 6:
El aumento de las capacidades militares de Europa nos hará menos dependientes de Estados Unidos. Otra falsedad que se añade al torrente de mentiras con las que se intoxica a la ciudadanía. Al menos en los próximos años, la estrategia militarista en Europa abrirá nuevas posibilidades de negocio a las empresas de armamento estadounidense, que cuentan con capacidad productiva y logística para atender este mercado, lo cual, en consecuencia, nos hará más y no menos dependientes de este país. Por otro lado, el objetivo no puede ser tanto independizarnos de Estados Unidos en materia militar como imprimir un viraje fundamental a la estrategia de confrontación. Y me parece evidente que Europa está apostando por sumarse a esta estrategia.
Mentira número 7:
Ucrania ha contado con la ayuda de Estados Unidos y de Europa. Sigue la propaganda. Desde hace años, la OTAN y Estados Unidos, con la complicidad de la Unión Europea, han perseguido de manera deliberada y persistente la confrontación con Rusia; y el resultado ha sido la guerra, que ha supuesto un coste enorme en cuanto a pérdidas de vidas, desplazamientos masivos de población y destrucción generalizada de infraestructuras y capacidades productivas. Eso no es ayuda. Y tampoco lo es el formidable negocio que supone el conflicto, del que poco o nada se habla: jugosos contratos para las empresas de armamento, acceso a minerales estratégicos abundantes en suelo ucraniano, control del enorme potencial agrario del país y programas de reconstrucción de una economía devastada por la guerra y con unos niveles de deuda insoportables donde las grandes corporaciones entrarán —ya están entrando— a saco. Esto tampoco es ayuda.
Mentira número 8:
O apoyas el aumento del gasto militar o eres cómplice de Rusia. Un dilema inaceptable, pura demagogia para descalificar a los que nos oponemos a la estrategia militarista que recorre Europa. Rechazarla en absoluto significa respaldar la inaceptable agresión militar rusa a un país soberano. Supone, por el contrario, apostar por la paz, el progreso social y el respeto de los derechos humanos.
Seguir leyendo «Las mentiras en la guerra de la propaganda.»El fin de la democracia en Europa y la nueva forma de coerción.
Esta vez la democracia ha sido desbordada por la conquista de las instituciones y de los medios de comunicación, desde dentro, por la oligarquía financiera y sus empleados
Por: ANDREA ZHOK Con el voto favorable del Parlamento Europeo al plan de rearme (419 votos a favor, 204 en contra y 46 abstenciones), creo que podemos decir que, simbólicamente, hoy la democracia en Europa ha desaparecido. Antes marchitos, hoy han caído los pétalos secos.
No ha sido reemplazada, como muchos temían, por una dictadura.
La historia siempre toma formas diferentes y sorprendentes.
No, esta vez la democracia ha sido desbordada por la conquista de las instituciones y de los medios de comunicación, desde dentro, por la oligarquía financiera y sus empleados.
La maniobra de bypass ahora está completa.
Todos los canales disponibles para que la población se exprese en términos políticamente significativos han sido cerrados o neutralizados. En parte, esto ocurrió con cambios en las leyes electorales, en parte haciendo que el proceso democrático fuera cuestionable sólo por aquellos que tenían fondos significativos disponibles, en parte ocupando el sistema de medios de comunicación en todos los niveles (y expulsando a quienes no se conformaban con escribir al dictado) y en parte suprimiendo el carácter de tercerista por parte del poder judicial, que estaba completamente politizado.
Ahora los golpes pueden sucederse de forma progresivamente más violenta y descarada. Evitar los debates parlamentarios mediante decretos ya es, y será cada vez más, la nueva normalidad. Así como se impide que personas externas participen primero en el debate público y luego en los procesos electorales.
Sea por diseño o simplemente por casualidad, la pandemia ha sido de facto un ensayo general para la militarización de la sociedad y la información: una especie de ley marcial sin guerra.
Este punto de inflexión había sido precedido por muchos pasos intermedios, por muchas quejas sobre la ineficacia de los tiempos políticos, de los rituales de la democracia.
Desde 2022, la guerra ruso-ucraniana se ha convertido en la ocasión para clavar los últimos clavos en el ataúd de la democracia.
A partir de ahora, podemos esperar que los pasajes sean cada vez más rápidos.
Habían pasado unos diez años entre la gran expropiación de recursos públicos de la crisis subprime (2008-2011) y la gran expropiación de recursos públicos de la crisis del Covid (2020-2022). Ahora, y sólo han pasado 3 años, estamos pasando a una tercera expropiación colosal en nombre de la emergencia bélica.
El resultado de este paso es transparente y muy claro.
Se destruirán pilares sociales fundamentales como el sistema de salud y el sistema de pensiones.
Para cubrir el golpe, gran parte del ahorro privado restante será desviado de los ciudadanos hacia activos defensivos (seguros privados, pensiones privadas, etc.).
El sector inmobiliario privado, allí donde, como en Italia, todavía es relevante, se convertirá en primer lugar en la garantía necesaria para la provisión de financiación indispensable para satisfacer necesidades esenciales (salud, educación de los hijos, supervivencia una vez que hayan abandonado la esfera productiva).
El último paso será, por supuesto, la retirada efectiva de los inmuebles, que pasarán a servir de garantía para la concesión de préstamos con intereses por parte de grupos financieros.
Al final del proceso, una ciudadanía diversamente endeudada estará de hecho encadenada, aunque formalmente sea libre: condicionada y sujeta a chantaje en cada paso. Fin de la frase, jamás.
El endeudamiento económico irreversible será la nueva forma de coerción. Ya no se trata de los modelos anticuados de servidumbre violenta, de esclavitud, sino de un sistema limpio, contractualmente impecable y, sin embargo, mucho más estricto y detallado que cualquier relación amo-esclavo del pasado.
Si entonces con esta palanca se decide enviar a los deudores/culpables (Schuld) a ser carne fresca en la guerra o engranaje vitalicio de una multinacional, esos serán los detalles de toda esta historia. Éste es el futuro que llama a nuestras puertas, y los espacios en los que aún hay posibles márgenes de reacción –si es que aún existen– se están cerrando rápidamente.
Seguir leyendo «El fin de la democracia en Europa y la nueva forma de coerción.»Venezuela denuncia censura en España
«¿Qué miedo le tienen a tres películas venezolanas? ¿Por qué las vetaron? ¿Le tienen miedo a la verdad? ¿Le tienen miedo al pueblo de Venezuela? ¿Le tienen miedo a nuestra historia? ¿Le tienen miedo a la Revolución Bolivariana?».
por. José Negrón Valera (Sputnik) Con estas palabras, el presidente Nicolás Maduro alzó la voz contra la decisión de la Casa de América en España de censurar tres producciones cinematográficas venezolanas. Lo hizo durante su programa Con Maduro+ que no dejó lugar a dudas: lo que estaba en juego no era solo un ciclo de cine, sino la soberanía cultural de un pueblo que ha resistido más de dos décadas de asedio.
El hecho ocurrió a comienzos de marzo de 2025, cuando la Casa de América, institución encargada de fomentar los lazos culturales entre Iberoamérica y España, canceló sin mayores explicaciones el ciclo de cine venezolano La Voz del Pueblo, Cine y Memoria, compuesto por las películas Ali de Daniel Yegres, La Batalla de los Puentes de Carlos Aspúrua, y Operación Orión de Rubén Hernández. La selección, impulsada por la Embajada de Venezuela en Madrid y el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), apuntaba a ofrecer una narrativa alternativa a las audiencias españolas, muchas veces sometidas al cerco mediático de las grandes corporaciones informativas.
«Estas tres películas, que forman parte (…) de la historia verdadera del pueblo venezolano y en su épica de resistencia y de lucha, se pone como un ciclo completo, destinado a las audiencias, en este caso españolas, que son víctimas de los otros relatos impulsados por las corporaciones mediáticas», afirma en entrevista exclusiva para Sputnik el viceministro de Cultura Audiovisual del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Sergio Arria Bohórquez.
El ciclo no era solo un homenaje a la memoria insurgente de Venezuela, sino también un acto político de afirmación frente a una guerra multidimensional que ha tenido como uno de sus frentes más feroces el campo de la cultura. «El imperialismo durante más de 25 años ha intentado retomar el control sobre estos recursos [estratégicos de Venezuela] y han impulsado una guerra multidimensional (…) pero también una gran batalla cultural contra (…) la capacidad de resistencia y de soberanía de nuestro pueblo», sostiene Arria.
La censura por parte de Casa de América fue atribuida, según el viceministro, a presiones de sectores ultraderechistas que no toleran la existencia de relatos disonantes con la narrativa hegemónica. «En principio habían dicho que sí, pero entendemos que su directiva está conformada por las autoridades de la ciudad de Madrid… presiones de la ultraderecha hicieron que se suspendieran, o sea que los censuraron».
El argumento oficial para vetar las películas fue que «acompañan un relato de una supuesta dictadura». Una afirmación que para Arria no solo resulta absurda, sino profundamente contradictoria. «Primero porque aquellos que defienden la libertad de expresión hacen una censura en nombre de la libertad de expresión. Es algo bastante contradictorio», recalca.
Lo que realmente temen los sectores que promovieron el veto —continúa Arria— es que se revele otra verdad: la de un pueblo consciente de su historia y de su proyecto político. «Allí, en vez de un pueblo sometido por una dictadura, tú ves a un pueblo consciente de su historia, consciente de su proyecto político, de su proceso social de emancipación, de soberanía».
Ciclo de cine antifascista como respuesta
La respuesta venezolana no se hizo esperar. Desde el propio Ministerio del Poder Popular para la Cultura se articularon varias acciones para contrarrestar lo que consideran un acto flagrante de censura. En Madrid, el Sindicato de Comisiones Obreras ofreció su sede —el Salón de Actos de la Fundación Primero de Mayo— como espacio alternativo para las proyecciones. En Caracas se inauguró el ciclo Resistencia y Memoria, con cuatro películas emblemáticas del cine español antifascista, entre ellas Bienvenido Mr. Marshall, La lengua de las mariposas, Las trece rosas y El amor de Guillem.
Esta programación, explica Arria, no solo representa una respuesta simbólica, sino también un llamado a la reflexión desde la historia compartida. «Permite mostrar al pueblo venezolano de qué manera también en España las fuerzas revolucionarias han sido víctimas del franquismo, del fascismo. Y cómo hubo también en España un pueblo en resistencia».
En paralelo, el Gobierno venezolano evalúa subir las películas censuradas a una plataforma de streaming. «Estamos estudiando cuál es la mejor vía para tener estas películas a disposición de todos, es una oportunidad para que esos pueblos puedan conocer en detalle el espíritu rebelde de nuestro pueblo bolivariano».
Arria considera que este episodio debe verse en el contexto de una efervescencia cultural inédita en el país, impulsada por políticas públicas como la Gran Misión Viva Venezuela, que ya suma más de 500.000 cultores registrados. Esta misión no solo ha promovido las expresiones populares tradicionales, sino que también ha empezado a impactar el sector audiovisual.
«Creemos que estamos en condiciones de impulsar un nuevo movimiento cinematográfico, un cine para la paz, un cine optimista, un cine que permita dibujar el país que estamos construyendo, donde el sujeto es este pueblo venezolano que ha resistido, pero que además tiene plena convicción de su victoria».
Un ejemplo de esta nueva etapa es la película Alí, dedicada al cantante del pueblo, Alí Primera, la primera gran producción cinematográfica sobre su vida. En abril de este año, además, se estrenará Kueca, Memoria Ancestral, documental sobre la repatriación de una piedra sagrada del pueblo Pemón, secuestrada por décadas en Berlín y devuelta a Venezuela en 2020.
Dar la batalla por la verdad
La censura en Casa de América, en vez de amedrentar a los creadores, parece haberlos galvanizado. «Este ataque al cine venezolano es también una oportunidad para ese relato humanista, para esa otra humanidad que quiere ser más humana y que defiende la vida», sentencia Arria.
Las implicaciones de este episodio, sin embargo, van más allá del ámbito cinematográfico. Lo que está en juego es la posibilidad de construir un relato propio, en tiempos donde la verdad es también un territorio en disputa. «Nos toca a esta generación ser los cronistas de nuestro tiempo y poder contar cómo en esta época logramos vencer estas pretensiones imperialistas de apoderarse de nuestro país», asegura.
Para el viceministro, el reto inmediato es actualizar los procesos de producción y distribución, y sobre todo avanzar hacia plataformas propias que rompan con la dependencia tecnológica. «La herramienta audiovisual representa hoy un frente de batalla cultural privilegiado y es importantísimo porque puede generar unas condiciones de mayor igualdad en esta disputa por la verdad».
Venezuela, afirma, apuesta a un mundo multipolar, multicultural y diverso, donde las distintas voces tengan derecho a ser escuchadas. «Venezuela es un país que cree en el intercambio cultural y el mundo nuevo que está naciendo requiere también esta visión diversa de la cultura de la humanidad».
«¿Qué miedo le tienen?», insistió el presidente Maduro al denunciar la censura desde la Casa de América. Una pregunta que sigue resonando no solo en Madrid, sino también en cada rincón del planeta, donde se libra una batalla diaria por la soberanía de los pueblos, también en el terreno simbólico y cultural. Una batalla que, como lo han demostrado estas películas vetadas, apenas comienza.
Simón Bolívar el hombre de las comunicaciones
“La primera de todas las fuerzas es la opinión pública”. Simón Bolívar (1° de noviembre de 1817).
Seguir leyendo «Simón Bolívar el hombre de las comunicaciones»América Latina. Una segunda emancipación
En esta coyuntura de reflexión sobre el Bicentenario de algunos de nuestros países, una segunda emancipación (también podríamos llamarla “otra emancipación”), cobran especial relevancia
Por. Henry Pacheco. Por lo primero entendemos también “discurso crítico” como lo plantea Bolívar Echeverría, lo cual se traduce en “transformación” a la buena usanza de la tradición marxista. Asumimos este discurso crítico y de transformación siguiendo también el planteamiento de Enrique Dussel en el capítulo sexto de su Ética de la liberación, donde nos habló del “Principio-Liberación”. Este pensamiento en permanente movimiento es una crítica al orden vigente capitalista, misógino, racista, extractivista y eurocéntrico al menos. Ese orden no es natural, es histórico y por tanto puede ser transformado.
En cuanto a la “segunda emancipación”, la entendemos como algunas tareas irresueltas cuando nuestros países se independizaron de España, desde la perspectiva de la filosofía de la liberación, de Arturo Andrés Roig y Enrique Dussel. Tales tareas pendientes son de corto, mediano y largo plazo. No se trata de partir de cero, como dice Horacio Cerruti: hay doscientos años de pensamiento filosófico nuestro-americano, como consta en uno de sus libros.
La crítica de filosofía de la liberación está arraigada en quinientos años de exclusión y resistencia. Es en ese medio milenio donde adquiere pleno sentido reflexionar sobre el Bicentenario. Es decir, ya contamos con un pensamiento, con experiencias políticas concretas y de resistencias, entonces, no se trata de empezar de cero. Como dice Cerutti en el libro citado, siguiendo a Roig, se trata de “re- comienzos”. Esto es importante porque cierto pensamiento a veces cae en la ingenuidad de lo nuevo, como si aquí no se hubiese pensado. Es una posición ética reconocer la trayectoria y las prácticas revolucionarias, alimento del pensamiento crítico hoy.
Gran parte de nuestros países conmemoran este año la Independencia de España y si hacemos un examen nos percatamos de nuestras falencias y ataduras del viejo modelo monárquico. En un conversatorio organizado por la Asociación Afrodescendientes Latinos Unidos, Leonardo “Rey” Sidnez, espetó la crítica de que, como negro cimarrón no podría conmemorar la fecha cuando aún existan promesas incumplidas ante este sector importante de la sociedad. En Haití, por ejemplo, cuando triunfó la Revolución Francesa no se les dio ni libertad, ni igualdad, ni fraternidad a los negros. Por eso hicieron su propia Revolución, como lo evidencia CLR James en Los jacobinos negros, libro fundamental. En fin, como dice Sidnez, en América latina sin exención hay racismo porque se ha invisibilizado a los negros, cuya rica experiencia y resistencia son muy importantes para otra emancipación.
Los procesos de independencia de esa primera emancipación de inicios del siglo XIX están en un mundo de transición del feudalismo al capitalismo, cuyo inicio encuentra en el encubrimiento de nuestro continente tres siglos antes. En esos grises se va ponderando el rol de las elites criollas, mientras que las grandes mayorías del arrabal pasan a un segundo plano. Tan pronto se independizaron, las elites se adaptaron a los estados nacionales y estos a su vez estaban en armonía con el afianzamiento del capitalismo. De este modo, si bien había un avance en las independencias no bastaba para amplios sectores de las sociedades republicanas nacientes.
No había contradicción entre los intereses de nuestras elites y el espíritu de este modo social de producción sustentado en la explotación. La teoría de la dependencia lo explicó muy bien: afianzamos nuestra condición de proveedores de metales preciosos y luego de materias primas y alimentos. Así el subdesarrollo no era una etapa sino una condición en sí misma: de allí el carácter sub-desarrollante de Europa. Nuestras relaciones desiguales con los países desarrollados definen nuestra condición de subdesarrollo. Para cambiar esa realidad es necesario cambiar esas relaciones. La segunda emancipación u otra emancipación debe plantearse ese cambio, pues ya no podemos confiar en el desarrollo como elemento transformador de las dinámicas de las relaciones entre países.
Bolívar Echeverría, en El discurso crítico de Marx, plantea un tema de suma relevancia aquí y ahora. En el segundo epígrafe de la primera parte, Definición del discurso crítico nos advierte que, a la hora de pensar, es decir, de estructurar una reflexión supuestamente crítica, se asumen posiciones positivistas sin advertir lo respetuoso de este con respecto al “orden establecido”. Con todo lo revolucionario del positivismo con respecto a la escolástica, ni el positivismo ni la burguesía son revolucionarias con respecto a la transformación del orden vigente. La revolución de la burguesía abre paso a la acumulación infinita del capital y el positivismo es consustancial a esta tarea.
No se puede hacer una imbricación pensando imparcialmente, sin tomar partido por un pensamiento revolucionario. El pensamiento burgués positivista, en los términos de Echeverría, sobreviene como un manto encubridor de las contradicciones supuestas en el modo de producción capitalista. De este modo, Echeverria nos invita a interiorizar en la tradición marxista la realización de la teoría de la revolución. Se trata de la participación de la teoría en la revolución y la “teoría sobre la revolución” cuyo sujeto histórico sea anticapitalista, revolucionario y proletario. Así, Echeverría nos señaló las disyuntivas que operan cuando el discurso crítico se desvía hacía el “reformismo” o hacía el “utopismo”. Lograr “independencia organizativa y de radicalidad programática” se constituye, así, en la segunda emancipación a la cual apuntamos.
En el “principio-liberación”, Dussel propone unos componentes de singular importancia para el contenido del pensamiento crítico. Como sabemos, la Ética de la liberación es una propuesta para la reproducción de la vida, es decir, una ética de la vida. A esto añade Dussel que “son las víctimas, cuando irrumpen en la historia, las que crean lo nuevo”. No fueron las elites criollas que participaron de la independencia y se beneficiaron de ella, sino las victimas excluidas del campo y el arrabal quienes crearan lo nuevo: la otra emancipación. Esas víctimas no riñen con el ideal de los procesos de democratización supuesto en la nueva aventura republicana, sino con sus limitaciones, en las que persisten hasta hoy la discriminación y exclusión de negros y negras e indígenas y todos os pobres sin exención.
La mujer, en el caso Latino-americano, debió esperar hasta mediados del siglo pasado XX para dar los primeros pasos de su emancipación de las estructuras patriarcales aún persistentes las cuales se deben afianzar más aún en otra emancipación, en la cual pueda tener las mismas oportunidades y decidir sobre sus cuerpos. Así, la liberación de las victimas sigue vigente. Tanto el movimiento afro como el feminista han dado pasos importantes, pero en esta coyuntura histórica también es importante seguir bregando en la dirección correcta, sin conformarse con lo dado ni tampoco con lo menos peor.
Dussel también piensa el principio-liberación como praxis, desde una “razón material”. Este es un Dussel marxista, el cual plantea desde la materialidad “la factibilidad del horizonte de la vida”. Así, en su Ética de la Liberación nos habla de la vida humana, lo cual supone un problema, pues si la abordamos desde cierto antropocentrismo le restaríamos importancia al entorno natural y las demás especies. Si bien en Dussel no hay un antropocentrismo moderno, una lectura ingenua podría sugerirlo. Aquí, las mismas relaciones sociales y el modo de producción que genera la modernidad capitalista implican exclusión y discriminación en lo social, destruye nuestra Madre Tierra en lo ecológico, como lo vienen advirtiendo desde hace décadas organismos y activistas internacionales.
Ha sido en ese marco donde emergió el discurso de la sostenibilidad y donde se sigue instrumentando a la naturaleza como un valor de cambio. No se trata de que seamos consumistas “por naturaleza”. Esto modo de consumo es histórico y por tanto está abierto a otras alternativas ya existentes o por crear, no es eterno.
Aprender de aquellas experiencias en que se respete a la naturaleza y plantearnos un proceso de transición hacia otra racionalidad ya no es una opción sino un imperativo. Al margen de esa nueva racionalidad, todos los caminos nos conducen al lugar común de los daños irreversibles, a buscar incluso alternativas en otros planetas como lo hace Jeff Bezos, quien tras un viaje al espacio en el cohete New Shepard avizoró al planeta Tierra como un parque en el cual no se podrá vivir.
Dussel, siguiendo a Marx, señaló la importancia de la “claridad táctica” en los pasos a dar a corta y mediana duración, en esta segunda emancipación. Así lo hace también en cuanto a la “precisión teórica” del pensamiento crítico en su compromiso político. Ambos elementos se requieren para no caer en lo que Dussel llama “marañas de posiciones ambiguas”. Para ello, partir de lo concreto sigue siendo el camino correcto. El Principio-Liberación propuesto por Dussel se define como la “acción posible que transforma la realidad subjetiva y social” desde la “comunidad de las victimas que toman conciencia de las vejaciones del orden vigente.”
Nuestras elites criollas, compuestas en su mayor parte de blancos, no se preocuparon por las mujeres, los negros ni por la naturaleza, pues sus intereses eran más crematísticos. Por lo mismo, no debemos confundir esos intereses con el de todos y todas. Es más, tener riqueza fue identificado como una condición para hacer la “revolución”, pero en los términos criollos de esa elite letrada.
La intervención de los negros y los indígenas se fundamenta en su reclamo por el reconocimiento intercultural. La segunda emancipación implica un proceso de democratización real de los procesos políticos formales, para la constitución de algo nuevo, forjado al calor de las contradicciones presentes en el seno de nuestra sociedad. Este proceso solo puede ser llevado a cabo con la participación de la comunidad de víctimas de estos doscientos años. En el marco de la modernidad capitalista, esto implica una revolución en el pensar como en el hacer, para profundizar en forma y contenido los procesos de transformación en curso.
De la misma clase criolla elitista solo cabe esperar, en el mejor de los casos, cierto gatopardismo, de cambiar para quedar en lo mismo. La segunda emancipación no se puede permitirse estas licencias. La clave de su éxito está en la organización de los sectores de la población dispersos, cuyos intereses emancipatorios los constituyen en comunidad de víctimas, que en sus luchas han logrado avances significativos.
No conozco sectores organizados de la comunidad afro o de feministas e indígenas conformes con el orden vigente.
En suma, la segunda emancipación demanda romper con las cadenas de la colonialidad, del patriarcado y del extractivismo. Asumir el discurso crítico, el principio liberación y plantearnos su factibilidad más allá de la oleada de la primera emancipación con sus claroscuros y sus límites. Lo cual se reafirma en comunidad con mayor participación real de nuestra diversidad y nunca más bajo la égida de un solo sector.









