“Si lo que EE.UU. quiere es la guerra, ya sea una guerra arancelaria, comercial o cualquier otro tipo de guerra, estamos listos para luchar hasta el final”

La guerra comercial del presidente estadounidense, Donald Trump, contra China hace que EE.UU. sea más irrelevante en la esfera mundial. La “Historia es un espejo del presente, y una lección para el presente”, dice un antiguo proverbio, que se pierde entre las élites de Washington, que propagan caos por todo el mundo con sus políticas erróneas.

Por. Henry Pacheco: Incapaz de comprender y adaptarse al mundo en constante cambio, el presidente de EE.UU., Trump, se embarca en guerras comerciales imperialistas y fútiles, especialmente con China, la nación comercial más grande del mundo.

Trump ignora alegremente las lecciones del pasado de Estados Unidos, cuando los aranceles y las tarifas represivas tras la infame Ley Smoot-Hawley exacerbaban la Gran Depresión en la década de 1930. Por ahora, existen numerosas razones por las que Trump fracasará y China prevalecerá en esta guerra económica.

Comencemos con la visión general, que es la obsesión de Trump con el déficit comercial. A su crédito, esto no es un populismo cínico que haya adoptado recientemente; se ha quejado sobre los déficits comerciales durante 35 años.

Para Trump, cualquier país que tenga superávit comercial con EE.UU. está “estafando” al país norteamericano. Esto es mercantilismo, que ha sido el principio central de la prosperidad de muchos países e imperios durante siglos.

Sin embargo, está profundamente equivocado cuando también quiere que el dólar sea la moneda de reserva global. Esto es inherentemente contradictorio con sus objetivos comerciales.

Es decir, EE. UU. debe mantener déficits comerciales para que el dólar esté ampliamente disponible en todo el mundo para el comercio y el mercado de divisas. Este es el conocido Dilema de Triffin, que fue enunciado en la década de 1960.

Así que las políticas comerciales y económicas fundamentales de Trump están profundamente equivocadas.

En segundo lugar, Trump quiere traer de vuelta la manufactura a EE.UU., ya que creció en las décadas de 1950 y 1960, cuando EE.UU. lideraba el mundo como una potencia industrial.

Sin embargo, gracias a Wall Street, EE.UU. ha estado pasando por un proceso de desindustrialización durante los últimos 40 años. Los señores financieros, que son los verdaderos gobernantes de EE.UU., buscan los máximos beneficios para los accionistas, lo cual solo es posible en los sectores de software y servicios.

La manufactura es intensiva en mano de obra y capital, y los márgenes de beneficio son muy bajos. Por eso, las corporaciones occidentales comenzaron a externalizar la manufactura a Asia, particularmente a China.

Trump fracasará en su intento de traer de vuelta la manufactura, al igual que no lo logró en su primer mandato. Como se mencionó antes, el primer obstáculo es el sistema estadounidense. En segundo lugar, después de décadas de deslocalización, EE.UU. simplemente no tiene la fuerza laboral con la habilidad o el deseo de trabajar en manufactura.

la manufactura bruta de China es tres veces más grande que la de EE.UU.

Finalmente, EE.UU. ya no tiene la infraestructura necesaria para la manufactura. Los puentes, carreteras y ferrocarriles de América están viejos y en ruinas.

En cuanto a los puertos marítimos, 7 de los 10 puertos más ocupados están en China. Shanghái maneja 5 veces más contenedores que Los Ángeles. Los puertos chinos también están altamente automatizados con vehículos autónomos y 5G, mientras que EE.UU. depende en gran medida de trabajadores humanos.

El mayor error que cometió Occidente fue subestimar el ascenso de China (y de otros países como Rusia e Irán en Eurasia). Gracias al imperialismo y al racismo, el consenso en Washington era que China nunca podría ascender en la cadena de valor de la manufactura.

Todos en los medios, think tanks y la corporatocracia estadounidense estaban de acuerdo en que la “comunista” China nunca podría competir con las corporaciones occidentales, que eran superiores en tecnología y poder blando.

Además, los imperialistas estaban seguros de que el capitalismo cambiaría a China. Después de todo, ¿quién podría resistirse a McDonald’s, Hollywood y las enseñanzas neoliberales de la Universidad de Harvard?

Sin embargo, lo que sucedió en los últimos 40 años sorprendió a los estadounidenses: el surgimiento del capitalismo con características chinas.

En EE.UU., el gobierno está controlado por los bancos y las corporaciones. En China, sucedió lo contrario: el gobierno está por encima de los capitalistas para asegurar que el libre mercado funcione para el pueblo. El gobierno chino ha gastado enormes cantidades de dinero en infraestructura, educación, tecnología, I+D y un ecosistema floreciente no solo en manufactura, sino también en tecnologías de todo tipo, mientras que EE.UU. estaba ocupado bombardeando Irak, Afganistán, Libia, Siria, etc.

Muchos estadounidenses todavía piensan tontamente en China como un país de mano de obra barata, pero más de la mitad de los robots industriales del mundo se instalan en las fábricas chinas cada año.

Mientras que las empresas chinas eran imitadoras en 2001 cuando China se unió a la Organización Mundial del Comercio (OMC) ahora son verdaderos innovadores en teléfonos inteligentes, coches eléctricos, comercio electrónico, robots, humanoides, drones, inteligencia artificial, etc.

La empresa china BYD está haciendo con los vehículos eléctricos lo que Henry Ford hizo con los coches hace un siglo: ofrecer productos excelentes pero asequibles a través de una gestión creativa y eficiente de los procesos.

China ahora fabrica vehículos eléctricos que van desde los 5000 hasta los 120 000 dólares, cubriendo las necesidades de todas las clases sociales. El año pasado, el país produjo más de 12 millones de coches eléctricos, lo que representa 2 de cada 3 EV en el mundo, mientras exportaba 6 millones de coches, tanto de gasolina como eléctricos, a nivel mundial. Para sorpresa de los estadounidenses, BYD está vendiendo más que Tesla en países como Australia.

Incapaz de competir de manera justa, EE.UU. esencialmente ha prohibido los coches eléctricos chinos y ha impuesto sanciones a más de 1000 empresas tecnológicas chinas. Violando todas las normas de la OMC y las normas internacionales, EE.UU. también ha presionado a países vasallos europeos para que prohíban los productos 5G de Huawei y no vendan equipos para la fabricación de semiconductores a China.

El objetivo delirante de los estadounidenses es contener a China mediante la imposición de un “pequeño patio y alta valla”, es decir, restringir a China para que no avance en algunos sectores tecnológicos clave.

Sin embargo, como demostró la empresa china de IA DeepSeek, los chinos están innovando rápidamente bajo presión. China está a solo una gran innovación de dominar la fabricación de semiconductores, es decir, la litografía, y ese avance está a punto de ocurrir.

En cuanto a la esperanza de EE.UU. de detener a China mediante una guerra caliente, China ha construido la armada más grande del mundo, misiles hipersónicos e incluso aviones de combate de sexta generación.

Cada simulación de guerra del Pentágono muestra a EE.UU. perdiendo ante China. Además, después de observar lo que ocurrió en Ucrania, países como Filipinas no se atreverían a ser peones geopolíticos de EE.UU.

Por lo tanto, Trump no puede paralizar a China con sus aranceles y guerras comerciales. Y a menos que planee imponer aranceles a todas las naciones comerciales, las corporaciones y consumidores estadounidenses simplemente importarán productos chinos desviados a través de México, Vietnam, India, etc. Los aranceles del multimillonario Trump harán que la vida de los estadounidenses promedio sea miserable al aumentar la inflación y el costo de vida.

EE.UU. representa solo el 10 % del comercio internacional de China. El Sur Global, especialmente aquellos que son miembros de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, seguirá siendo el mayor comprador de productos chinos.

Europa, que podría estar desvinculándose de EE.UU., se verá obligada a mirar hacia el Este en busca de socios comerciales y tecnológicos, lo que hará que EE.UU. sea aún más irrelevante en el escenario mundial.

¿Qué tan confiados están los funcionarios en Pekín sobre ganar la guerra comercial?

Consideren la sorprendente declaración oficial de la embajada china en EE.UU.: “Si lo que EE.UU. quiere es la guerra, ya sea una guerra arancelaria, comercial o cualquier otro tipo de guerra, estamos listos para luchar hasta el final”  y los  EEUU calladitos.

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La lucha del derecho internacional por su relevancia.

El derecho internacional está luchando por su relevancia. Es probable que el resultado de esta lucha cambie toda la dinámica política global, que fue moldeada por la Segunda Guerra Mundial y sostenida gracias a la interpretación selectiva del derecho por parte de los países dominantes.

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Las cinco guerras Donald Trump

La belicosidad de Donald Trump exhibida en la apertura de las sesiones legislativas del congreso de los Estados Unidos evidencia una megalomanía, directamente proporcional a los frentes de conflicto que proyecta en forma paralela y simultánea. Sus provocaciones, amenazas, desmentidas y aprestos intervencionistas solo buscan recuperar la supremacía geopolítica que cuatro décadas atrás consideraron imperecedera

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Dinero y crédito

¿Puede el dólar estadunidense seguir funcionado como la moneda de reserva internacional? ¿Qué papel juega el oro como medio de atesoramiento en condiciones de incertidumbre económica y financiera? ¿Quién y cómo se gestiona el dinero y qué impacto tiene en el desenvolvimiento de la economía, en la generación de ingreso y la distribución? ¿Quién provee el crédito y bajo qué modalidades? ¿Cómo se configuran los riesgos financieros y qué provoca las crisis recurrentes

Por: Henry Pacheco.  Las cuestiones relativas al dinero y al crédito no son simples. Eso es claro. Pero no pueden eludirse por completo para aproximarse a las cuestiones económicas de relevancia que se discuten actualmente y que enmarcan las relaciones de poder en el mundo. Hoy prevalece la incertidumbre sobre el valor del dólar; se imponen restricciones comerciales con la aplicación de tarifas; la gestión monetaria de la Reserva Federal es muy relevante para fijar el costo de las deudas; crecen las tensiones geopolíticas y las presiones para el aumento del gasto en armamento, como ocurre en Europa. Estas cuestiones, entre otras, inciden en los tipos de cambio entre distintas monedas, así como en las previsiones del crecimiento económico y la gestión de las cuentas públicas. 

Estas son apenas algunas consideraciones que están presentes y que se mantienen envueltas en complejos términos técnicos. Los actores más visibles en materia financiera son: los gobiernos, mediante la política fiscal; con el origen de los recursos –esencialmente los impuestos y la deuda pública– y con el presupuesto, que determina el destino del gasto. Los bancos centrales establecen el costo del crédito e inciden sobre el resto del sistema financiero, que comprende bancos comerciales, casas de bolsa, fondos de inversión, fondos de pensiones y otros. Desde hace varias décadas se ha ido constituyendo un extenso sistema de los llamados “bancos sombra” (shadow banks), pues funcionan fuera del sistema bancario tradicional. Realizan una extensa actividad financiera para estructurar las inversiones, crear coberturas de riesgo, financiar transacciones diversas y operar en el mercado de dinero mediante títulos de distinta especie. Están sujetos a una escasa regulación gubernamental, lo que implica mayores contingencias en las condiciones generales del crédito

Con respecto al dinero, sigamos un poco a Mehrling. Las dos funciones centrales de un sistema monetario son: la realización de los pagos y la creación de mercados. Existen ciertas consideraciones para comprender la función del dinero. Una es lo que llama la “alquimia de los bancos”. Los bancos hacen préstamos creando depósitos. Esto llama la atención, pues en principio no se puede prestar lo que no se tiene. Lo que ocurre es que se establece un registro, o sea, un reconocimiento de una deuda (en la forma de un pagaré). Esto cuestiona frontalmente la idea de que el proceso de crédito corresponde a la intermediación que ocurre cuando los bancos reciben depósitos con los que hacen préstamos. Otro rasgo relevante es la inherente inestabilidad del crédito. Las promesas de pago se establecen hoy, pero se refieren a un futuro que puede resultar muy distinto al imaginado originalmente (hay incertidumbre). La cuestión es que no conocemos el futuro, pero estamos sujetos a actuar como si lo supiéramos. Cuando las expectativas son favorables se crea una tendencia a acrecentar el riesgo, tanto de los acreedores como de los deudores. Con ello se provocan excesos que se vuelven cada vez más especulativos y pueden provocar una crisis. 

La actividad financiera se desarrolla a escala nacional, internacional y global. En este último campo se advierte el papel central que desempeñan los más grandes bancos comerciales del mundo. Son instituciones complejas, muy pocas en el universo de las que operan en el mercado; están altamente interconectadas entre sí y con las demás, lo que acrecienta el riesgo, sobre todo en situaciones de fricción que pueden desatar las crisis. El episodio de 2007 es muy representativo de esta condición. Las transacciones comerciales y de inversión pasan por las cuentas de esos bancos y sirven como registro de las operaciones: la deuda y cómo se salda. 

El economista Hyun Son Shin, jefe de investigación del Banco Internacional de Pagos de Basilea cuestiona lo que denomina la “perspectiva de las islas” en el campo de las relaciones comerciales y financieras. En este caso el modelo postula que el producto interno bruto de cada economía nacional es una entidad aislada que incluye las relaciones con el exterior y en la que el tipo de cambio sirve como un instrumento clave para ajustar los desequilibrios en la balanza de pagos, es decir, en las relaciones económicas con el exterior. Propone, en cambio, una “perspectiva de matriz” como representación de la economía global, a la manera de una intrincada red de puntos interconectados e interdependientes de economías nacionales que hacen transacciones unas con otras, lo que permite seguir mejor los movimientos de dinero y capitales. 

La globalización de la producción implica una sustancial globalización financiera. Las crecientes corrientes de comercio entre países se revelan de modo más adecuado en las transacciones financieras registradas por los grandes bancos y que significan la creación de deudas y de los medios para liquidarlas. Una mayor apertura financiera se asocia con la apertura comercial, que se ha expandido notablemente en términos globales, sobre todo en las manufacturas. Una de sus manifestaciones se advierte en la expansión de las cadenas de valor, con extensas y complejas redes de abastecimiento ubicadas en distintas localizaciones. Esto impacta en la gestión de los inventarios, así como en las condiciones de los sistemas de transporte. Cuando esas cadenas se trastocan se interrumpe el proceso productivo y la distribución, como se puso de manifiesto durante la pandemia y las consiguientes presiones provocadas en los niveles de la inflación. En este conjunto de transacciones el dólar tiene una función muy relevante, igual que los grandes bancos con operaciones a escala global. De tal manera, puede desplazarse el criterio convencional con el que se analizan la balanza comercial y los flujos de dinero y capital y el significado de un déficit en las relaciones externas. Este asunto se advierte hoy en las decisiones que se están imponiendo en la gestión política y económica aplicada en Washington.

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La autonomía Europea y la guerra proxy

La administración Trump tardó solo cuatro semanas en romper el aislamiento internacional de Moscú y llevar a funcionarios rusos a Riad para negociar el futuro de Ucrania, sin la participación del gobierno ucraniano ni de los aliados europeos.

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Premisas del problema económico

En cualquier lugar del mundo, pero especialmente en los muchos países de Occidente muy estancados desde hace ya decenios, hay que plantear el problema económico partiendo, al menos, de las siguientes premisas: – El sistema capitalista financiero ha alcanzado hace ya decenios su límite de viabilidad histórica, y estamos viviendo en todo el mundo, en especial desde 2020, un intento, por parte de sus mayores beneficiarios, de mantener o renovar privilegios que son insostenibles.

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¿Por qué EEUU está en caída libre?

La percepción de que Estados Unidos está en «caída libre» es un tema complejo con múltiples perspectivas y factores que contribuyen a esta visión. No existe un consenso absoluto sobre si esta afirmación es completamente precisa, pero sí es cierto que el país enfrenta diversos desafíos que han generado preocupación tanto a nivel nacional como internacional.

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Colombia. ELN: Posverdad, arma de dominación

Vivimos tiempos donde la verdad se desvanece tras los algoritmos y consignas repetidas hasta el cansancio. En Colombia, como en otros rincones del mundo, observamos cómo la posverdad se convierte en un instrumento de dominación política. A través de plataformas digitales y para el aprovechamiento de las empresas de comunicación, se tejen narrativas que alteran nuestra percepción colectiva.

Por Comandante Antonio García del ELN de Colombia. El actual gobierno colombiano utiliza estas herramientas para construir realidades ficticias que justifican su agenda, silenciando conflictos estructurales y legitimando la misma doctrina militar del pasado.

Ya Estados Unidos y sus aliados regionales han perfeccionado el arte de la manipulación mediática. En algún momento lo vimos, leímos o escuchamos las narrativas sobre «dictadores represivos» en las democracias populares del continente. Son guiones diseñados para justificar intervenciones.

En Colombia, este libreto se replica con precisión. El presidente actual, por ejemplo, distorsiona la realidad del Estado de Excepción en el Catatumbo, atribuyendo la violencia únicamente al ELN, mientras ignora el paramilitarismo enquistado. Las Caravanas Humanitarias de 2024 documentaron esta omisión deliberada, exponiendo las crisis humanitarias y la connivencia de las fuerzas estatales con estas estructuras armadas y que el gobierno pretende negar.

La posverdad aquí no es un error, sino una estrategia. Como señaló Goebbels, la repetición convierte mentiras en verdades incuestionables. Las redes sociales, con su inmediatez y fragmentación, amplifican este fenómeno. ¿Acaso no nos recuerda esto la histeria colectiva que desató «La Guerra de los Mundos» de Orson Welles? En esa historia narrada por la radio en octubre de 1938, los extraterrestres aterrizaron en la Tierra para atacar a los humanos. Durante la investigación, Welles dijo: «Sólo podemos suponer». La radio, como hoy las redes, demostró que la descontextualización genera pánico y adhesión ciega.

En este teatro de la posverdad, las palabras pierden su significado. Hablamos de «paz» mientras se militarizan los territorios; se invoca el «orden» para justificar doctrinas represivas importadas de agencias estadounidenses. El gobierno colombiano, como lacayo de estos intereses, abraza un militarismo que no resuelve las causas profundas de la violencia: el despojo de tierras, la pobreza histórica, la ausencia estatal. En su lugar, despliega una batería mediática donde los problemas se reducen a supuestos enemigos «externos» y soluciones bélicas.

La posverdad no solo distorsiona hechos, sino que erosiona la capacidad crítica. En Colombia, donde el paramilitarismo sigue escribiendo su historia con sangre, caer en el embudo de los influenciadores es un lujo que no podemos permitirnos en el movimiento popular. Como bien advirtió Welles, la fragmentación mediática nos vuelve vulnerables. Por eso, hoy más que nunca, reivindicar la memoria, la verdad y la integridad del lenguaje es un acto de supervivencia.

Es necesario pensar lo que sucederá cuando al final se imponga la verdad. ¿Las víctimas de las mentiras dónde quedarán? Y con los mentirosos ¿Qué?

La verdad es hija de la imagen. Combatir desinformación en la era posverdad. Siempre han existido las noticias engañosas, pero a partir de la emergencia de Internet y de nuevas tecnologías de comunicación e información, las Fake News han proliferado a lo largo y ancho del planeta. En la guía, se explican conceptos como qué son las fake new, por qué se divulgan, los tipos de información falsa que nos podemos encontrar, así como las herramientas que podemos utilizar para detectarla. Incluye 6 puntos para detectar las noticias falsas: Realizar una búsqueda inversa de imágenes. Desconfiar de los títulos grandes y en mayúsculas. Analizar la sección “Acerca de” o “About” del sitio. Chequear los links y las citas. Desconfiar de URLs similares a sitios conocidos. Encontrar una fuente local y consultarla.

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Canal de Panamá:

¿el próximo punto álgido del imperialismo estadounidense?

Cuál es la información sobre el estado de ánimo en Panamá, junto con los antecedentes del problema, luego de las descaradas amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de «recuperar» el canal que conecta los océanos Atlántico y Pacífico. Compañeros que en visitaron a Panamá, Refiriéndose a la “audacia” de Trump, señalaron que: “Panamá es una nación soberana próspera, una potencia financiera regional y, a partir de enero de 2025, un miembro [no permanente] recién elegido del Consejo de Seguridad de la ONU”.

Por Henry Pacheco. Citando un vasto campo de banderas panameñas que se vio ondear, señalamos: «Sus palabras trajeron recuerdos de la exhibición del Museo Canal sobre el incidente del Día de los Mártires de 1964, cuando las tropas estadounidenses mataron a 21 estudiantes panameños por afirmar su derecho a izar la bandera nacional en la Zona del Canal controlada por los EE. UU. El incidente de 1964 sigue profundamente arraigado en la conciencia panameña, simbolizando la lucha del pueblo por la independencia y el control del Canal.

Ese incidente fue un grito de guerra para la solidaridad internacional contra el imperialismo estadounidense en América Latina. Incluso el presidente Mao de China emitió una declaración el 12 de enero de 1964, publicada en Hong Qi, el órgano oficial del Partido Comunista Chino, apoyando la ‘gran lucha patriótica’ del pueblo panameño. En ese entonces, China no tenía vínculos diplomáticos en la región más allá de Cuba, y no había barcos chinos a través del Canal.

“Las protestas del Día de los Mártires de 1964 condujeron finalmente a los Tratados Torrijos-Carter de 1977, que cedieron la soberanía del Canal a Panamá. En virtud de estos acuerdos, Panamá obtuvo el control total del Canal a perpetuidad”.

Los comentarios de Trump, explica, no fueron meramente una provocación aislada o una táctica de negociación, seguidas por una visita amenazante del Secretario de Estado, Marco Rubio

“Hoy en día “el Canal de Panamá recibe 14.000 buques al año, que gestionan el 5% del transporte marítimo mundial. El comercio entre China y Estados Unidos representa alrededor del 20% de su tráfico, mientras que el comercio entre China y América Latina representa otro 15-20%. Los estudios sugieren que este volumen va a aumentar, y China ya ha superado a Estados Unidos como principal socio comercial de países como Brasil, Chile y Perú. El renovado interés de Trump en el Canal parece estar motivado por el temor de que China esté superando a Estados Unidos en América Latina”.

Hacemos un llamado a la comunidad internacional a defender la soberanía panameña, “de lo contrario, una maniobra de poder de Estados Unidos para defender sus intereses imperialistas podría amenazar no sólo a Panamá sino la estabilidad económica de toda una región obstaculizada durante mucho tiempo por la dependencia de Washington”.

Cuando  salimos del Museo Canal de Panamá Viejo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, nos dirigimos al centro de visitantes de Miraflores, un lugar popular en la actualidad para observar cómo el imperialismo estadounidense vuelve a centrarse en su patio trasero de América Central y del Sur.

Fue un paseo agradable por una avenida bien ajardinada bordeada de modernos edificios de oficinas, bancos y centros comerciales que reflejan la pujante economía de Panamá. El trayecto pasa rápidamente de las ruinas históricas de la primera ciudad europea en la costa del Pacífico al elegante horizonte de Costa del Este, un distrito urbano planificado lleno de rascacielos de cristal, condominios de lujo y sedes corporativas multinacionales.

El océano Pacífico se extiende hacia el horizonte y, a la derecha, se alzan en la distancia los altos edificios. El centro de la ciudad de Panamá, con su inconfundible estructura de vidrio retorcido de la Torre F&F, las relucientes torres de los bancos globales, los centros comerciales de lujo y los hoteles de cinco estrellas, símbolo del papel de Panamá como centro de comercio internacional.

La ciudad de Panamá es un testimonio de la modernidad del país; algunos podrían decir que es un trofeo del neoliberalismo. Hogar de alrededor del 55 por ciento de los 4,5 millones de habitantes de Panamá, esta no es la imagen de un lugar olvidado.

Mientras contemplaba el horizonte urbano, me pregunté cómo el presidente estadounidense Donald Trump pudo tener la audacia de pronunciar su retórica de “recuperar el Canal” como si Panamá fuera un estado fallido insignificante y olvidado. Esta es una nación soberana próspera, una potencia financiera regional y, a partir de enero de 2025, un miembro recién elegido del Consejo de Seguridad de la ONU.

Al acercarme a Miraflores, el conductor de Uber nos señaló una vista sorprendente: un vasto campo de banderas panameñas plantadas en el césped. Al principio, pensé que era una instalación de arte modernista. “Plantar banderas es muy popular, después de ‘Recuperar el Canal’ y ‘Tomar el Canal de nuevo‘ de Trump”, explicó en un inglés deficiente. Incluso sin un conocimiento completo del español, entendí la idea.

Sus palabras trajeron a la memoria la exposición del Museo Canal sobre el incidente del Día de los Mártires de 1964, cuando tropas estadounidenses mataron a 21 estudiantes panameños por reivindicar su derecho a izar la bandera nacional en la Zona del Canal controlada por Estados Unidos. El incidente de 1964 sigue profundamente arraigado en la conciencia panameña y simboliza la lucha del pueblo por la independencia y el control del Canal.

El Día de los Mártires sigue siendo un día festivo que conmemora los sacrificios hechos para recuperar la soberanía nacional. La disputa por el izamiento de la bandera llegó incluso a la portada de Newsweek el 24 de enero de 1964.

Ese incidente fue un grito de guerra para la solidaridad internacional contra el imperialismo estadounidense en América Latina. Incluso el presidente Mao de China emitió una declaración el 12 de enero de 1964, publicada en HongQi, el órgano oficial del Partido Comunista Chino, apoyando la “gran lucha patriótica” del pueblo panameño. En ese entonces, China no tenía vínculos diplomáticos en la región más allá de Cuba, y no había barcos chinos a través del Canal.

Las protestas del Día de los Mártires de 1964 finalmente llevaron a los Tratados Torrijos-Carter de 1977, que cedieron la soberanía del Canal a Panamá. En virtud de estos acuerdos, Panamá obtuvo el control total del Canal a perpetuidad, anulando cualquier reclamo persistente de Estados Unidos de intervención unilateral. En la ceremonia de entrega formal del Canal, el 14 de diciembre de 1999, el expresidente estadounidense Jimmy Carter le dijo a la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso: “Es tuyo”.

Para los panameños, el Canal de Panamá, de 80 kilómetros de longitud, es un poderoso símbolo de soberanía e identidad nacionales, y sirve como base del papel de su nación como vínculo vital entre los océanos Pacífico y Atlántico. Por eso, cuando en enero de 2025 Trump calificó la transferencia del Canal como una “vergüenza” y alegó que había caído bajo la influencia china, reavivó los dolorosos recuerdos de la masacre de 1964.

La embajada china en Panamá rechazó rápidamente la acusación, al igual que Hutchison, con sede en Hong Kong, que administra dos puertos panameños. Cabe destacar que Hutchison, una empresa que cotiza en bolsa, no controla las operaciones del Canal de Panamá.

En las esclusas de Miraflores, cuando pasaba un enorme buque, un anuncio grabado tranquilizó a los visitantes de que el Canal de Panamá estaba bajo el control exclusivo de la Autoridad del Canal de Panamá, una entidad panameña independiente. El mensaje enfatizaba que todos los buques que transitan por el Canal deben ser pilotados por capitanes panameños, que conocen “cada centímetro” de la vía acuática. La repetición de esta garantía sugería que estaba dirigida a los turistas estadounidenses, alentándolos a contrarrestar la desinformación en su país.

Desafortunadamente, las declaraciones de Trump no fueron meramente una provocación aislada o una táctica de negociación para obtener un pasaje marítimo estadounidense gratuito. Se quejó de las tarifas de tránsito a pesar de que todas las naciones pagan las mismas tarifas. Más alarmante aún, envió al Secretario de Estado Marco Rubio a Panamá con un mensaje de que Washington quería recuperar el control del Canal, citando la supuesta influencia china. Rubio advirtió que, a menos que hubiera “cambios inmediatos”, Estados Unidos tomaría las medidas necesarias para “salvaguardar sus derechos”.

Incluso antes de la llegada de Rubio, estallaron protestas. El Tico Times informó que los manifestantes “rechazaron categóricamente los intentos de Estados Unidos de convertir a Panamá en un protectorado y una colonia nuevamente”. El líder del sindicato de maestros Diógenes Sánchez declaró: “Vamos a luchar para defender nuestra soberanía nacional”.

Mientras tanto, el senador Ted Cruz encabezó un ataque paralelo del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Un veterano halcón anti-China, Cruz hizo afirmaciones sin fundamento sobre la amenaza de China a la neutralidad del Canal, declarando: “El Canal de Panamá es demasiado importante para dejarlo vulnerable a la influencia china. Estados Unidos tiene la responsabilidad de garantizar que el Canal permanezca neutral y seguro, incluso si eso significa tomar medidas decisivas”.

El presidente panameño José Raúl Mulino afirmó firmemente que la soberanía del Canal es “innegociable”, pero algunos críticos nacionales lo acusaron de ceder a la presión estadounidense. Mulino negó las afirmaciones de que los buques del gobierno estadounidense estaban exentos de las tasas de tránsito, y calificó esos informes de “mentiras y falsedades” propagadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Aunque Rubio no repitió la afirmación de “libre tránsito”, protestó diciendo que las tasas eran “absurdas”.

Hasta el 15 por ciento del PIB de Panamá se deriva del Canal y sus industrias relacionadas, y como la economía dolarizada del país convierte a Estados Unidos en su principal socio comercial, Washington tiene influencia para ejercer chantaje económico. Newsweek informó en enero de 2025 que Panamá había decidido abruptamente no renovar un acuerdo de comercio y desarrollo con China, una decisión que el presidente Mulino atribuyó a “presiones externas”.

Si una nación no occidental hubiera aplicado semejante coerción, las capitales de Estados Unidos y Europa habrían respondido con condenas ensordecedoras. Sin embargo, los defensores occidentales del “orden internacional basado en reglas” siguen brillando por su silencio.

Hoy, el Canal de Panamá recibe 14.000 buques al año, que manejan el 5% del transporte marítimo mundial. El comercio entre China y Estados Unidos representa alrededor del 20% de su tráfico, mientras que el comercio entre China y América Latina representa otro 15-20%. Los estudios sugieren que este volumen va a aumentar, y China ya ha superado a Estados Unidos como principal socio comercial de países como Brasil, Chile y Perú.

El renovado interés de Trump en el Canal parece impulsado por el temor de que China esté superando a Estados Unidos en América Latina. La comunidad global, especialmente la UE y Gran Bretaña –que afirman defender el derecho internacional– deben actuar con decisión para proteger la neutralidad del Canal y, lo más importante, la soberanía de Panamá.De lo contrario, una maniobra de poder de Estados Unidos para defender sus intereses imperialistas podría amenazar no sólo a Panamá sino también la estabilidad económica de toda una región que durante mucho tiempo se ha visto obstaculizada por la dependencia de Washington.

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Este ataque es el final de la guerra Rusia Ucrania

Brutal ataque de Rusia contra objetivos militares en Ucrania más de 60 misiles de todos los calibres y más de 200 drones rusos se encargaron de destrozar, el potencial militar ucraniano, el ataque fue tan salvaje que provocó un terremoto los objetivos fueron alcanzados.

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