La Complicidad entre Liberalismo y Fascismo

Por. Henry Pacheco: La frase «Liberalismo y fascismo: cómplices del crimen capitalista» es una formulación crítica que surge principalmente desde perspectivas marxistas y de la teoría crítica. Para entenderla, es necesario analizar la relación que estas corrientes ideológicas establecen entre el liberalismo, el fascismo y el capitalismo.

1. El liberalismo como «forma normal» del capitalismo

Desde esta visión, el liberalismo se considera la expresión política «natural» o «normal» del sistema capitalista. Sus principios, como la propiedad privada, el libre mercado y la no intervención estatal excesiva en la economía, son vistos como las condiciones ideales para el desarrollo y la acumulación del capital. La democracia liberal, con sus libertades individuales y su Estado de derecho, proporciona el marco institucional para que la burguesía (la clase propietaria de los medios de producción) prospere y mantenga su hegemonía.

2. El fascismo como «forma de excepción» o «dictatorial» del capitalismo

Aquí es donde entra el fascismo. La crítica sostiene que el fascismo no es un fenómeno ajeno o radicalmente opuesto al liberalismo, sino más bien una respuesta de emergencia del capitalismo en tiempos de crisis profundas. Cuando la crisis económica se agudiza y las contradicciones sociales se vuelven insostenibles (por ejemplo, con el auge de los movimientos obreros y socialistas que amenazan con abolir el sistema), la burguesía, para proteger sus intereses y la propiedad privada, puede renunciar a la democracia liberal y apoyar un régimen fascista.

El fascismo, en este sentido, sería una «solución revolucionaria» que mantiene el capitalismo intacto. No nacionaliza la propiedad privada como el socialismo, sino que somete la economía a un control estatal totalitario y violento para aplastar cualquier disidencia y asegurar la supervivencia del sistema. La violencia, el nacionalismo extremo y el corporativismo se convierten en las herramientas para preservar el orden social capitalista ante la amenaza de su colapso.

3. La complicidad: el paso de la democracia al totalitarismo

La idea de «cómplices» sugiere que no hay una oposición irreconciliable entre liberalismo y fascismo en el fondo, sino una relación de continuidad y conveniencia. Los puntos clave de esta tesis son:

El fracaso del liberalismo: El liberalismo, al no poder resolver las contradicciones inherentes al capitalismo (crisis económicas, desigualdad, luchas de clases), abre la puerta a soluciones más autoritarias.

El apoyo de la burguesía: Cuando la democracia liberal se vuelve un riesgo para sus privilegios, las clases propietarias se alían con los movimientos fascistas, financiándolos y legitimándolos para que actúen como un muro de contención contra las demandas populares.

La lógica de dominación: Tanto el liberalismo (en su forma de dominación burguesa y explotación del trabajo) como el fascismo (en su forma totalitaria y violenta) son considerados por esta perspectiva como diferentes «modos de gobierno» para perpetuar el dominio capitalista.

De lo anterior podemos afirmar que:

A menudo oímos que el liberalismo es el último bastión contra el fascismo. Representa la defensa del Estado de derecho y la democracia frente a demagogos aberrantes y malévolos que buscan destruir un sistema perfectamente válido para su propio beneficio. Esta aparente oposición ha estado profundamente arraigada en las llamadas democracias liberales occidentales contemporáneas a través de su mito de origen compartido. 

Como todo escolar estadounidense aprende, por ejemplo, el liberalismo derrotó al fascismo en la Segunda Guerra Mundial, venciendo a la bestia nazi para establecer un nuevo orden internacional que, a pesar de todos sus posibles defectos y fechorías, se basó en principios democráticos fundamentales que son la antítesis del fascismo.

Esta forma de enmarcar la relación entre liberalismo y fascismo no solo los presenta como polos opuestos, sino que define la esencia misma de la lucha contra el fascismo como la lucha por el liberalismo. Al hacerlo, forja un falso antagonismo ideológico. 

Pues lo que el fascismo y el liberalismo tienen en común es su inquebrantable devoción al orden mundial capitalista. Mientras uno prefiere la protección del gobierno hegemónico y consensual, y el otro se apoya con mayor facilidad en la mano dura de la violencia represiva, ambos se empeñan en mantener y desarrollar las relaciones sociales capitalistas y han colaborado a lo largo de la historia moderna para lograrlo. 

Lo que este aparente conflicto enmascara —y este es su verdadero poder ideológico— es que la verdadera y fundamental línea divisoria no reside entre dos modos diferentes de gobernanza capitalista, sino entre capitalistas y anticapitalistas. 

La prolongada campaña de guerra psicológica librada bajo la engañosa bandera del «totalitarismo» ha contribuido en gran medida a difuminar aún más esta línea de demarcación, presentando engañosamente al comunismo como una forma de fascismo.

Dada la forma en que el debate público actual sobre el fascismo tiende a enmarcarse en relación con la supuesta resistencia liberal, no podría haber tarea más oportuna que reexaminar escrupulosamente el registro histórico del liberalismo y el fascismo reales. 

Como veremos, incluso en este breve resumen, lejos de ser enemigos, fueron —a veces sutilmente, a veces abiertamente— cómplices del crimen capitalista.

En resumen, la frase no dice que el liberalismo y el fascismo sean lo mismo, sino que el primero, en su forma de Estado capitalista, puede «devenir» en el segundo cuando sus mecanismos democráticos ya no son suficientes para proteger los intereses del capital. El fascismo se presenta como la cara violenta y totalitaria del mismo sistema económico que el liberalismo representa en su forma más «suave» y democrática. Por lo tanto, ambos serían cómplices de los «crímenes» del capitalismo, entendidos como la explotación, la desigualdad y la dominación.

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Conflicto Global: Mayoría vs Oligarquía

Por. Henry Pacheco: El concepto de un conflicto entre la «Mayoría Global» y la «oligarquía EEUU-UE» es una perspectiva analítica que ha ganado tracción en los últimos años, especialmente en el contexto de cambios geopolíticos y económicos. Este enfoque, popularizado por pensadores como Michael Hudson, sostiene que las tensiones globales actuales no son simplemente un choque de civilizaciones o ideologías, sino un conflicto de intereses económicos y políticos entre dos bloques distintos.

¿Qué es la «Mayoría Global»?

La «Mayoría Global» (a veces denominada «Sur Global») se refiere a la gran mayoría de países en desarrollo y economías emergentes de África, Asia, América Latina y el Medio Oriente. Estos países, si bien son diversos en sus sistemas políticos y económicos, comparten algunas características comunes:

Deseo de multipolaridad: Buscan un orden mundial donde el poder no esté concentrado en uno o dos centros hegemónicos, sino que se distribuya entre múltiples polos.

Crítica al orden neoliberal: Cuestionan las reglas e instituciones económicas establecidas después de la Segunda Guerra Mundial (como el FMI, el Banco Mundial y la OMC), argumentando que benefician desproporcionadamente a los países occidentales.

Cooperación Sur-Sur: Fomentan lazos económicos, políticos y militares entre ellos, a través de organizaciones como los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), la OCS (Organización de Cooperación de Shanghái) y otros foros regionales.

¿Qué es la «oligarquía EEUU-UE»?

Este término se refiere a las élites económicas y políticas de Estados Unidos y la Unión Europea. La crítica que se hace a este grupo es que, si bien se presentan como defensores de la democracia y la libertad, en la práctica:

Promueven un orden unipolar: Buscan mantener la hegemonía de Occidente y ven con recelo el ascenso de potencias como China y Rusia.

Favorecen una economía rentista: Sus políticas económicas están orientadas a consolidar el poder de las finanzas, los seguros y los bienes raíces, en detrimento de la producción industrial y el bienestar social de la mayoría.

Utilizan su poder militar y económico para imponer sus intereses: A menudo recurren a sanciones económicas, intervenciones militares o presiones diplomáticas para mantener su influencia y evitar que otros países sigan caminos de desarrollo alternativos.

Puntos clave del conflicto:

  1. Modelo económico alternativo

El «modelo económico alternativo» que se discute en el contexto del conflicto entre la Mayoría Global y la oligarquía EEUU-UE es un concepto clave para entender las dinámicas geopolíticas y económicas actuales. Se refiere a un conjunto de estrategias económicas que los países de la Mayoría Global están adoptando, y que se contraponen al modelo neoliberal y rentista promovido por las élites de Estados Unidos y la Unión Europea.

Aquí están los puntos clave que definen este modelo económico alternativo:

1a. Énfasis en el desarrollo productivo y la infraestructura

A diferencia del modelo occidental, que se ha centrado cada vez más en las finanzas, los servicios y la economía rentista (donde las ganancias provienen de activos financieros o propiedades en lugar de la producción de bienes), el modelo alternativo prioriza la inversión masiva en infraestructura física (carreteras, puertos, ferrocarriles, redes de energía) y el desarrollo de la industria productiva.

Ejemplo: La Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative) de China es el ejemplo más visible. Con ella, se construyen megaproyectos de infraestructura en Asia, África y América Latina, lo que no solo facilita el comercio, sino que también estimula la industrialización y la capacidad productiva de los países receptores.

2a. Financiación sin condiciones de austeridad

Una de las críticas más fuertes al FMI y al Banco Mundial es que sus préstamos a los países en desarrollo a menudo vienen acompañados de duras condiciones de austeridad, privatización de servicios públicos y liberalización de los mercados, que pueden tener efectos sociales y económicos devastadores.

El modelo alternativo busca ofrecer préstamos y financiamiento sin estas condiciones. Las instituciones financieras de la Mayoría Global, como el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) de los BRICS, se centran en financiar proyectos de infraestructura y desarrollo sin imponer políticas de ajuste estructural. Esto permite a los países receptores mantener un mayor grado de soberanía sobre sus decisiones económicas.

3a. Uso de monedas locales y desdolarización

El dominio del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial le otorga a EE. UU. un poder geopolítico y económico inmenso. El modelo alternativo busca reducir esta dependencia mediante:

Comercio en monedas locales: Los países de la Mayoría Global están aumentando los acuerdos bilaterales para realizar el comercio en sus propias monedas en lugar de usar el dólar. Esto reduce el riesgo cambiario y la vulnerabilidad a las sanciones de EE. UU.

  • Creación de sistemas de pago alternativos: La Mayoría Global está explorando la posibilidad de crear sistemas de pago y liquidación que no dependan del sistema SWIFT, controlado por Occidente, lo que los haría inmunes a las sanciones financieras.

4a. Cooperación económica y tecnológica horizontal

El modelo tradicional de ayuda y desarrollo occidental a menudo se percibe como una relación de dependencia vertical, donde el país «donante» impone sus términos al país «receptor».

En contraste, el modelo alternativo promueve la cooperación horizontal o Sur-Sur. Los países de la Mayoría Global colaboran en la transferencia de tecnología, el intercambio de conocimientos y el desarrollo de proyectos conjuntos, en una relación de igualdad que se basa en el beneficio mutuo. Esto se ve en el trabajo de organizaciones como la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y los BRICS.

5a. Prioridad al desarrollo social y el bienestar

Si bien la acumulación de capital es un objetivo, el modelo alternativo a menudo pone un mayor énfasis en la erradicación de la pobreza, el desarrollo de la clase media y el bienestar social de la población. Esto se refleja en la inversión en proyectos de vivienda, educación y salud que acompañan a los grandes proyectos de infraestructura.

En resumen, el «modelo económico alternativo» es una respuesta directa a las deficiencias y desigualdades del sistema neoliberal. Representa un intento de la Mayoría Global por construir un orden económico multipolar y más equitativo, donde el desarrollo productivo y la soberanía económica tengan prioridad sobre la especulación financiera y la dependencia del dólar.

  •  Soberanía y autonomía:

Los países de la Mayoría Global buscan afirmar su soberanía económica y política, liberándose de la dependencia de las instituciones financieras occidentales y del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial. La creación de nuevas estructuras financieras y comerciales, como el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, es un ejemplo de este esfuerzo.

¿Qué significa «soberanía y autonomía»?

Soberanía económica: Se refiere a la capacidad de un país para controlar su destino económico sin una influencia externa indebida. Esto implica la libertad de un Estado para determinar sus propias reglas económicas, gestionar sus activos y finanzas, y tomar decisiones sobre su política fiscal y monetaria. En esencia, es el derecho de un país a elegir su propio camino de desarrollo.

Autonomía política: Es la capacidad de un país para tomar decisiones en el ámbito de la política exterior y la seguridad nacional sin la coerción o la presión de potencias extranjeras. Para los países de la Mayoría Global, esto significa rechazar la idea de un orden unipolar liderado por EE. UU. y la UE y, en su lugar, promover un mundo multipolar donde cada nación tenga una voz igual.

Ejemplos concretos en el conflicto

Este anhelo de soberanía y autonomía se manifiesta en varios puntos clave del conflicto:

Desdolarización y sistemas financieros alternativos: El dominio del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial le da a EE. UU. una herramienta de poder inmensa. A través de este sistema, EE. UU. puede imponer sanciones, congelar activos y dictar políticas a otros países. La desdolarización es un esfuerzo directo por recuperar esta soberanía monetaria. Los países de la Mayoría Global buscan:

Comercio en monedas locales: Realizar transacciones comerciales entre ellos usando sus propias monedas (por ejemplo, el yuan chino, el rublo ruso o la rupia india) en lugar del dólar.

Creación de instituciones financieras alternativas: El Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS es un ejemplo. Estas instituciones ofrecen financiamiento para proyectos de infraestructura sin las duras condiciones de austeridad y privatización que a menudo imponen el FMI o el Banco Mundial.

Sistemas de pago independientes: Países como Rusia y China han desarrollado sus propios sistemas de pago (como SPFS y CIPS) para no depender de SWIFT, que puede ser utilizado como arma financiera.

1.B No alineamiento y multipolaridad: En lugar de alinearse con los bloques occidentales, muchos países de la Mayoría Global buscan una política exterior de «no alineamiento», manteniendo relaciones diplomáticas y comerciales con todas las potencias, tanto Occidentales como Orientales. Esto les permite negociar en sus propios términos y evitar ser arrastrados a conflictos que no son de su interés. El rechazo a sumarse a las sanciones contra Rusia por parte de gran parte de la Mayoría Global es un ejemplo claro de esta postura.

2.B Control de los recursos y el desarrollo nacional: Los países de la Mayoría Global se oponen a modelos económicos que promueven la extracción de sus recursos naturales en beneficio de corporaciones extranjeras. En su lugar, buscan un modelo de desarrollo que priorice la industrialización, la creación de valor agregado local y la inversión en la población, fortaleciendo así su autonomía económica y política.

En resumen, la búsqueda de soberanía y autonomía es la fuerza motriz detrás del movimiento de la Mayoría Global. Es la base de su crítica al orden mundial actual y la justificación de sus esfuerzos por construir un nuevo sistema económico y geopolítico que sea más justo y equitativo para todos.

3. Geopolítica:  El conflicto se manifiesta en diversas áreas del mundo, desde Ucrania hasta el Medio Oriente y América Latina. EEUU y la UE buscan consolidar alianzas y ejercer presión sobre los países que se alinean con Rusia o China, mientras que la Mayoría Global busca una posición de no-alineamiento y de negociación de sus propios intereses.  

Se trata de la lucha por el poder, la influencia y el control del orden mundial. Este aspecto del conflicto se centra en cómo las diferentes potencias interactúan en el escenario internacional, formando alianzas, compitiendo por recursos y definiendo las reglas del juego global.

Puntos clave del conflicto geopolítico:

3,1 La transición de un orden unipolar a uno multipolar:

Unipolaridad (orden actual): Desde el colapso de la Unión Soviética, el mundo ha estado dominado por Estados Unidos como la única superpotencia militar y económica, respaldada por la OTAN y la Unión Europea. Este orden unipolar permite a Washington proyectar su poder a nivel global y, según la crítica, imponer sus intereses.

Multipolaridad (aspiración de la Mayoría Global): La Mayoría Global busca activamente un mundo multipolar, donde el poder no esté concentrado en un solo centro, sino que esté distribuido entre varias potencias o bloques de poder. Este nuevo orden incluiría a China, Rusia, India, la Unión Europea, y posiblemente bloques regionales de América Latina, África y el sudeste asiático. La idea es que la multipolaridad ofrecería a los países más pequeños y medianos más opciones y una mayor capacidad de negociación.

3.1.1 La disputa por áreas de influencia y seguridad:

Expansión de la OTAN y alianzas de EE. UU.: La expansión de la OTAN hacia el este, hasta las fronteras de Rusia, es vista por Moscú y Beijing como una amenaza directa a su seguridad. A su vez, las alianzas militares de EE. UU. en el Indo-Pacífico (como el AUKUS y el QUAD) son percibidas como un intento de cercar a China y contener su ascenso. La «oligarquía EEUU-UE» busca mantener su dominio militar y de seguridad global.

Nuevas alianzas de la Mayoría Global: En respuesta, los países de la Mayoría Global están fortaleciendo sus propias alianzas. Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) no son solo un bloque económico, sino también un foro político que busca coordinar posturas en el escenario mundial. La Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) es una alianza de seguridad que incluye a Rusia, China e India, y que se está expandiendo.

  • El uso de sanciones y la «geopolítica de los recursos»:

Sanciones económicas como arma: Estados Unidos y la UE han utilizado de manera rutinaria las sanciones económicas para presionar a países que no se alinean con sus intereses, como Irán, Venezuela, Siria y, más recientemente, Rusia. Esta herramienta es vista por la Mayoría Global como una forma de coerción ilegal y una violación de la soberanía.

Competencia por recursos estratégicos: La competencia por recursos energéticos (petróleo, gas) y minerales críticos (litio, cobalto) es un motor clave del conflicto. La Mayoría Global, a través de países como Rusia y China, busca asegurar fuentes de energía y recursos para su propio desarrollo, mientras que las potencias occidentales buscan mantener el acceso y el control de estos suministros, lo que a menudo se traduce en conflictos indirectos y directos en África, América Latina y el Medio Oriente.

La guerra de la información y la narrativa:

Narrativa occidental: El bloque EEUU-UE presenta su política exterior como una defensa de la democracia, los derechos humanos y el «orden basado en reglas». Esta narrativa busca justificar sus intervenciones y sanciones, y a menudo demoniza a los líderes de los países rivales (como Putin o Xi Jinping).

Narrativa de la Mayoría Global: La Mayoría Global, por su parte, argumenta que el «orden basado en reglas» es en realidad una tapadera para el mantenimiento de la hegemonía occidental. Su narrativa se centra en la soberanía, la no injerencia, el desarrollo mutuo y la necesidad de un orden internacional más justo y equitativo. Esta guerra de narrativas es crucial para ganar la lealtad y el apoyo de los países no alineados.

En resumen, la geopolítica del conflicto es un juego de ajedrez global donde cada movimiento está destinado a consolidar o desafiar el poder existente. Mientras que la oligarquía EEUU-UE busca preservar un orden unipolar que le es favorable, la Mayoría Global lucha por un mundo multipolar donde su soberanía, autonomía y derecho al desarrollo sean respetados.

 4, Desafíos internos:

En el análisis del conflicto entre la Mayoría Global y la oligarquía EEUU-UE, los «desafíos internos» se refieren a las tensiones y contradicciones que existen dentro de los propios países occidentales (Estados Unidos y la Unión Europea). Estos desafíos internos no son un fenómeno separado, sino una parte integral del conflicto global, ya que debilitan la posición de la élite occidental y, a su vez, alimentan el rechazo al modelo que intentan exportar y se ven como el resultado de las mismas políticas rentistas que están en conflicto con el desarrollo de la Mayoría Global.

Puntos clave de los desafíos internos:

Aumento de la desigualdad y la polarización social:

Desindustrialización: La «oligarquía» ha promovido políticas neoliberales que han llevado a la deslocalización de la producción industrial hacia países con mano de obra más barata, lo que ha provocado la pérdida de millones de empleos bien remunerados en EE. UU. y Europa.

Riqueza concentrada: Al mismo tiempo, la riqueza se ha concentrado de manera masiva en las manos de una pequeña élite financiera y tecnológica. Esta creciente brecha entre ricos y pobres genera resentimiento y polarización política, lo que se refleja en el aumento de movimientos populistas tanto de derecha como de izquierda.

Servicios públicos en deterioro: La austeridad y la privatización han debilitado los sistemas de salud, educación e infraestructura, lo que ha mermado la calidad de vida de la mayoría de la población, mientras que la élite continúa prosperando.

 Crisis de la deuda y «economía rentista»:

Dependencia de la deuda: Las economías occidentales se han vuelto cada vez más dependientes de la deuda (tanto pública como privada) para mantener su crecimiento. Esto crea una vulnerabilidad sistémica y hace que el sistema financiero sea propenso a las crisis.

Financiarización de la economía: El modelo promovido por la «oligarquía» ha dado prioridad a las finanzas, los seguros y los bienes raíces (FIRE) sobre la producción. Esto significa que las ganancias provienen de la especulación y la renta, en lugar de la creación de valor real a través de la producción de bienes y servicios. Esta «economía rentista» es inherentemente parasitaria y no crea prosperidad para la mayoría.

Pérdida de legitimidad del «modelo democrático liberal»:

Hipocresía percibida: Mientras la élite occidental promueve la democracia y los derechos humanos en el extranjero, muchos ciudadanos sienten que sus propias democracias están cooptadas por intereses corporativos y financieros. La incapacidad de los gobiernos para resolver problemas como la desigualdad y la crisis climática debilita la confianza en el sistema.

Contradicción ideológica: El modelo de desarrollo alternativo de la Mayoría Global, que en muchos casos ha logrado sacar a cientos de millones de personas de la pobreza, se presenta como una alternativa viable al modelo occidental. Esto debilita la narrativa de que el neoliberalismo es el único camino hacia la prosperidad.

Debilitamiento de la base social y política:

Resentimiento hacia las élites: En EE. UU. y Europa, hay un profundo resentimiento hacia lo que se percibe como una élite desconectada de las preocupaciones de la gente común. Los movimientos como el «Trumpismo» o el Brexit son, en parte, manifestaciones de este resentimiento.

Desafíos a la hegemonía cultural: La «oligarquía EEUU-UE» también enfrenta desafíos a su hegemonía cultural. A medida que otras culturas y perspectivas (de Asia, África, etc.) ganan prominencia, la idea de una superioridad cultural occidental se debilita.

En conclusión, los desafíos internos de EE. UU. y la UE son un factor crítico en el conflicto global. No solo alimentan la polarización y la inestabilidad en sus propios países, sino que también socavan la credibilidad y la capacidad de la élite para proyectar su poder e influencia en el resto del mundo. El fracaso en abordar estos problemas internos fortalece la posición de la Mayoría Global y valida su argumento de que el modelo occidental no es un camino a seguir para el desarrollo global.

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Petro adopta modelo de salud pos neoliberal.

Por: Horacio Duque.
El sistema neoliberal impuesto a punta de plomo y masacre desde los años noventa del siglo XX por los gobiernos de la Ultraderecha (Gaviria, Pastrana), y en concreto por las dos administraciones paramilitares de Uribe Vélez (hoy condenado por la justicia), fue especialmente cruel con el derecho a la salud de los colombianos, que se convirtió en una vulgar mercancía. La ley 100 de 1993 encabezada por el Senador paisa Álvaro Uribe Velez, creó el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) que sirvió de plataforma jurídica para la privatización de la salud y la conformación de un gigantesco negocio centralizado en las Empresas Prestadoras de Salud EPS (con sus hospitales y clínicas de bolsillo y las Gestoras Farmacéuticas), los pulpos que han explotado y saqueado durante más de 30 años los dineros apropiados por el Estado para atender las necesidades y los problemas de la salud de millones de colombianos.


Desde el primer momento de la actual administración popular del presidente Gustavo Petro en representación de un potente Bloque popular, la gestión del gobierno y de la brillante Ministra de la Salud, Carolina Corcho, se orientó a erradicar toda la arquitectura institucional y financiera de ese esquema neoliberal líquido, pero la oposición del bloque de las EPS y de todos los negociantes de la salud (incluidos los políticos de la ultraderecha) se encuadró para desatar y promover un aterrador bloqueo institucional y legislativo para impedir las reformas y recuperar el interés colectivo en este campo tan sensible para la sociedad; los agentes del biopoder y la biopolitica cerraron filas para aplastar la democratización del derecho a la salud en una perspectiva post neoliberal. Hasta el momento lo han logrado, profundizando la bancarrota financiera y social de la prestación de servicio a la salud.
Sin embargo, el gobierno, el presidente Petro y los Ministros de la salud, han hecho, de manera paciente un aprendizaje para lidiar con el feroz encono de los opositores pagados por las EPS que se concentran en la Comisión 7 del Senado de la Republica bajo su absoluto control.
Haciendo uso de los recursos institucionales y jurídicos, Petro y el Ministro de Salud, Guillermo Alfonso han expedido el 30 de julio del 2025 el decreto 0858 mediante el cual se establece un modelo de salud preventivo, predictivo y resolutivo.
El decreto prácticamente coloca las bases del modelo post neoliberal en la salud colombiana con cuatro pilares: a) Gobernabilidad y gobernanza con un componente muy fuerte de participación ciudadana y control social a través de Veedurías comunitarias en todos los niveles; b) Redes Integradas e Integrales de Salud; c) Trabajo digno y decente para el talento humano en salud y para otros trabajadores del sector; d) Calidad y Sistema Integrado de Información de la Atención Primaria en Salud SI-APS.

Este decreto dispone que el Ministerio de Salud será el ente rector a nivel nacional, mientras que, en el ámbito territorial, serán los departamentos, distritos y municipios quienes asumirán el liderazgo.
Así, serán las entidades públicas las encargadas de definir las directrices de implementación y ejecución del sistema.
Uno de los principios clave de la reforma es la territorialización del sistema. Para el Gobierno, esto se entiende como un proceso orientado a identificar las condiciones económicas, sociales y políticas necesarias para poner en marcha el nuevo modelo de atención. A esto se suma que las autoridades del orden departamental, distrital y municipal podrán estructurar esquemas de atención predictiva y resolutiva para garantizar el derecho a la salud.
De igual manera se dispone la creación de las Redes Integrales e Integradas Territoriales de Salud, las cuales estarían conformadas por entidades departamentales y distritales. Su objetivo sería garantizar la calidad, la equidad y la continuidad en la prestación de los servicios.
Estas redes estarán integradas por un nivel primario compuesto por IPS públicas, privadas y mixtas, así como por los Centros de Atención Primaria en Salud, conocidos como Caps, que se integrarán de manera progresiva, también se involucrarían profesionales independientes y actores involucrados en el transporte de pacientes.
Las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud, IPS (clínicas y hospitales), tanto públicas como privadas, deberán organizarse bajo esta figura (CAPS) y ofrecer la atención correspondiente para consolidar un enfoque preventivo.
Así, los Caps, desarrollan los atributos de accesibilidad y primer contacto, longitudinal a través de la adscripción poblacional y territorial, integralidad y coordinación e integran procesos de administración y atención de la ciudadanía, prestación de servicios de salud integrales, integrados y resolutivos
El nivel complementario de la Red Integrada Territorial abarcará los servicios de salud de mediana y alta complejidad, así como el talento humano del sistema. De acuerdo con el decreto, este nivel actuará en articulación con las redes regionales y nacionales cuando sea requerido, lo que permitirá garantizar la interconexión entre los diferentes actores del modelo a nivel nacional.
El Ministerio de Salud se articulará con el Departamento Administrativo de la Función Pública y el Ministerio de Trabajo para avanzar, en un plazo de seis meses, en la formalización del talento humano del sector salud. También se indicó que se promoverá la disponibilidad de datos abiertos, permitiendo así que la ciudadanía acceda de manera libre a información relevante del sistema.
El nuevo modelo sanitario se financiará con recursos de la Adres, del Sistema General de Participaciones, del Presupuesto General de la Nación y de otras fuentes que sean asignadas por el Ejecutivo.
El decreto define las funciones que tendrá las Entidades Promotoras de Salud (EPS), ahora transformadas en Gestoras de salud.
El decreto elimina la intermediación de las EPS, motivo por el cual se abre el espacio para que el Gobierno nacional gire los recursos directamente a los hospitales.
Hasta el momento la prensa corporativa al servicio de las EPS ha enfilado todas sus baterías para desinformar y distorsionar los alcances de esta trascendental reforma a la salud, de la que conviene, en principio, destacar la transformación de las EPS en Gestoras de salud.
Así, las Gestoras de salud serán el eje central del nuevo modelo sanitario colombiano.
Las Gestoras de Salud tienen como objetivo:

Las regiones deberán tener en cuenta su cultura, geografía, riesgos ambientales y condiciones sociales para planificar los servicios.
Es necesario socializar rápidamente este nuevo modelo entre las comunidades con campañas publicitarias y estrategias pedagógicas que permitan masificar sus sentidos y alcances populares.

Mejorar la gestión de servicios de salud: buscan optimizar la atención médica y reducir los tiempos de espera.

Incrementar la eficiencia: pretenden reducir costos y mejorar la calidad de los servicios.

Focalizarse en la atención integral: se centran en la atención integral de los pacientes, considerando sus necesidades y condiciones de salud.
Las Gestoras de Salud tendrán un enfoque más integral y personalizado en la atención médica, lo que podría mejorar la calidad de los servicios de salud para los pacientes. Sin embargo, es importante evaluar cómo se implementan y funcionan en la práctica.
Las funciones de las gestoras de salud serán las siguientes:

Coordinar los procesos de referencia y contrarreferencia entre niveles de atención.

Garantizar la adscripción poblacional a los Centros de Atención Primaria en Salud (CAPS).

Asegurar la articulación entre prestadores para la continuidad del cuidado.

Desarrollar acciones de prevención, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y cuidados paliativos.
En esos términos, conviene subrayar el cambio que se debe dar en la salud en los próximos meses:

Se prioriza la atención primaria y comunitaria, con equipos profesionales que llegarán directamente a las comunidades, incluso en zonas rurales apartadas.

Los ciudadanos contarán con equipos territoriales de salud, encargados de seguimiento, prevención y detección temprana de enfermedades.

El Estado Profundo y su Influencia Tecnológica

Por. Henry Pacheco: El término «Estado Profundo» se popularizó en el discurso de Donald Trump y sus partidarios para referirse a una supuesta red de funcionarios, burócratas y agencias gubernamentales que operan en las sombras para obstruir la agenda de los funcionarios electos. Esta teoría de la conspiración, que tiene sus orígenes en el estudio de regímenes en otros países, sugiere que estas entidades actúan de manera no democrática para mantener su poder e influencia.

En lo que respecta a las grandes tecnológicas, la relación de Trump ha sido compleja y ha evolucionado. Durante su primer mandato, a menudo criticó a las empresas de Silicon Valley por lo que consideraba un sesgo político y censura, y ha amenazado con regulaciones o acciones antimonopolio. Sin embargo, su política hacia el sector tecnológico parece haber tomado una dirección diferente recientemente.

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Von der Leyen y Trump: El Futuro de Europa en Riesgo

Por. Henry Pacheco : Nada en la firma del Acuerdo Económico entre la UE y EEUU es satisfactorio para Europa. Ni la imagen con una Von der Leyen sumisa ante un triunfante Donald Trump, ni el fondo del acuerdo pueden satisfacer a Europa. Las previsiones más pesimistas sobre hacia dónde se encamina una Unión Europea entregada a un rearme absurdo cobran cada vez más fuerza.

El acuerdo económico UE-EE.UU. no es satisfactorio para Europa tanto en la forma como en el fondo, desde la imagen de Von der Leyen cediendo ante Trump hasta el contenido real del acuerdo. Esto refuerza las preocupaciones sobre la trayectoria de la UE hacia un rearme inútil.

Un aspecto crítico del cambio actual de la UE se refiere a las políticas energéticas y al abandono del Pacto Verde Europeo. La insensibilidad ambiental de Von der Leyen ya era evidente con la exclusión de la protección del lobo de la lista de especies protegidas (una política que ella misma inició, supuestamente, después de que un lobo matara a su poni favorito), pero alcanza su punto álgido con este atroz pacto.
La UE se comprometió a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 55% para 2030, según lo requerido por la ciencia. Para lograrlo, se creó el Pacto Verde, compuesto por 13 directivas. Sin embargo, al declarar el gas y la energía nuclear como energías verdes, estas políticas se debilitaron, alejando a Europa del liderazgo global en la lucha contra el cambio climático. La influencia del negacionismo ultraderechista inspirado por Donald Trump está afectando decisivamente a las políticas europeas.

Pero lo que han acordado Trump y Von der Leyen en materia energética rebasa los límites de lo previsible y está, por supuesto, muy lejos de lo aceptable.

 Europa se compromete a importar en tres años Gas Natural Licuado (GNL), petróleo y combustibles nucleares, por valor de 750.000 millones de dólares.

 Con este acuerdo, la UE da un portazo definitivo a sus políticas contra el cambio climático y el pacto verde. Pero la gravedad del asunto va más allá, puesto que compromete el futuro energético europeo a una dependencia del 70% de los Estados Unidos. El otro gran compromiso del acuerdo es que Europa gastará 600.000 millones de dólares en comprar armamento a EEUU. 

En materia energética, entender cómo se puede llevar adelante un pacto de esta magnitud, ya que no son los Estados los que compran el combustible, sino las empresas. Pero la suerte está echada, y parece que no tiene marcha atrás. Y no cabe duda de que EEUU ejercerá todas las vías posibles para obligar a Europa a cumplir con ese compromiso inasumible.  

Este pacto desmantela décadas de políticas climáticas europeas, perjudicando gravemente la lucha global contra el cambio climático justo antes de la COP30. El negacionismo avanza significativamente con este acuerdo, por lo que la movilización social es crucial para evitar que Europa se convierta en un apéndice de políticas trumpistas.

El apoyo de los gobiernos europeos a este inaceptable acuerdo y su tibia crítica son sorprendentes. El gobierno español, liderado por Sánchez, apoya el acuerdo entre la UE y EE. UU., aunque sin entusiasmo alguno. Dado el contenido del acuerdo, cabría esperar una fuerte oposición del gobierno español, lo que decepciona su postura.
Este sustancial compromiso financiero exigirá recortes en otras políticas europeas, con consecuencias impredecibles para el futuro de la UE y sus ciudadanos.
Si bien es cierto, como afirmó Von der Leyen, que Europa es el mayor mercado del mundo, esto no hace más que poner de relieve la humillante rendición de Europa ante Estados Unidos.

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Lógica de guerra y financiación.

Por. Henry Pacheco: Siguiendo el ejemplo de Donald Trump de abandonar abruptamente las negociaciones y exigir concesiones o bombardear países y esperar un premio de paz, Volodymyr Zelensky ha tratado de escapar del predicamento político que ingenuamente creó la semana pasada defendiendo las dos medidas adoptadas.

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Aranceles y soberanía: el dilema europeo ante Trump

Por. Henry Pacheco: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el de Estados Unidos, Donald Trump, acaban de escenificar una auténtica y desvergonzada obra de teatro.

Como ha hecho con otros países, Donald Trump ha buscado ahora con la Unión Europea un buen acuerdo comercial para los intereses de la economía estadounidense, como él se empeña en decir. Y en lo que ha cedido von der Leyen no es en materia arancelaria para evitar los males mayores de una escalada de guerra comercial, como afirman los dirigentes europeos. El asunto va por otros derroteros.

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La Importancia de la Geopolítica en el Mundo Actual

Por. Henry Pacheco: La geopolítica es el estudio de cómo la geografía afecta la política y las relaciones internacionales, tanto a nivel global como regional. Su evolución ha estado marcada por diferentes enfoques y escuelas de pensamiento, desde sus orígenes como disciplina hasta su uso en contextos de conflicto y su aplicación en la actualidad. 

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¡Con una economía parasitaria, con depredadores y mediocres no se va a ninguna parte!

Por: Alvin Lezama

No tiene posibilidad de avance una economía donde los agentes económicos solo extraen valor -parásitos- de su huésped, aquí se asume a la tierra como huésped,  un organismo vivo,  proveedor de  recursos naturales,  la base de toda riqueza que a través del proceso social del trabajo se le agrega valor para finalmente ser ofrecido en forma de un bien o servicio producido para satisfacer necesidades individuales y de la sociedad.

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¿Hablar de pobreza en Cuba sin mencionar a EEUU? Como hablar de genocidio en Palestina sin mencionar a Israel

Por: José Manzaneda*

¿Se imaginan que los principales medios internacionales nos informaran sobre las muertes y el drama humano en Gaza sin mencionar los bombardeos de Israel? ¿O que culpabilizaran a las autoridades locales palestinas de la falta de alimentos o medicamentos (1)?

No, no se escandalicen con estas preguntas. Porque es lo que los medios corporativos hacen en relación a otro drama humano: el que, hoy, vive Cuba, víctima también de una guerra.

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