Por: Miguel Posani
Me disculparas si doy mi opinión, pero la realidad es esta.
Durante más de medio siglo, el rock ha sido venerado como una revolución sonora y una expresión de libertad. Sin embargo, una mirada desapasionada revela su verdadera naturaleza: un vehículo de regresión emocional, banalidad intelectual y daño cultural sistemático. Lejos del arte elevado o la crítica constructiva, el rock celebra la irresponsabilidad, el nihilismo y la disolución de los valores que sostienen una sociedad civilizada.
