Desafíos Neoliberales en la Unión Europea Post-Maastricht

Por: Henry Pacheco. ¿Cómo entender la Unión Europea después de Maastricht?(1): Como el modo específico de consensuar el nuevo orden internacional unipolar dirigido por los Estados Unidos. Se trató de concretar el nuevo orden internacional que emergía con la derrota de la Unión Soviética bajo el modelo y la hegemonía norteamericana, que es lo que hemos llamado neoliberalismo y que luego se fue concretando en eso que se llamó globalización neoliberal o globalización capitalista neoliberal.

¿Cuál es el centro de esta construcción? El centro, es básicamente una reacción contra el modelo social y político que se implantó en Europa después de la Segunda Guerra Mundial.
 
Es decir, la idea fundamental de este nuevo orden es poner fin a eso que se llamó los 30 años gloriosos, poner fin a una experiencia política y social, a una forma específica de relacionar política estado, sociedad y conflicto social, donde el protagonismo era de las clases trabajadoras y su peso estructural en la economía y en la política. El objetivo real era derrotar ese modelo, y hacerlo en un proceso político.
 
La clave fue desmontar el Estado nación y su específica concreción después de la Segunda Guerra Mundial, lo que se ha llamado el constitucionalismo social, que fue un intento de embridar al capitalismo en base a procesos sociales con un control social y estatal independiente por la dominación de los grandes poderes económicos.
 
Se aprovechó el momento para desmontar los fundamentos de ese conflicto de clase surgidos después de la Segunda Guerra Mundial. ¿Cuáles fueron sus concreciones fundamentales? Tres, básicamente.
 
La primera concreción fue, de facto, la constitucionalización del modelo neoliberal. O sea, a partir de Maastricht solamente había un pensamiento único, una clase política única y modelo económico único, obligatorio para cada Estado y límite a cualquier proceso de soberanía popular.
 
El segundo rasgo fundamental era lo que podíamos llamar la desterritorialización del poder democrático. Y la democracia empezó a dejar de ser un modelo político enraizado en la sociedad y se convirtió en un modelo más o menos ambiguo, una especie de norteamericanización de la vida pública que al final lo que consiguió fue debilitar, fragmentar la soberanía popular. Es un proceso muy conocido. Ya lo defendió Von Hayek en el año 38 del siglo XX, aquello que se llamó el federalismo económico.

Todo el centro del modelo neoliberal es muy simple, es quitarle a la soberanía popular la dirección de la vida económica, de la vida pública y por lo tanto despolitizar la economía imponiendo un modelo económico único donde la soberanía popular no pueda controlar la vida económica limitando los grandes poderes económicos. Este es el dato fundamental del modelo de construcción.
 
Y hay un tercer elemento, pero nunca se comenta porque parece tan evidente que lo damos por supuesto y es la subordinación estructural de la Europa que nace con Maastricht al orden internacional que impuso Estados Unidos. Es decir, Maastricht lo que hace fundamentalmente es desmontar el modelo político social de los Estados nacionales construidos después de dos guerras mundiales.

En conclusión, se subordina estructuralmente la Unión Europea a los intereses estratégicos de Estados Unidos y a partir de ahí, hay un doble proceso que nunca se debe de olvidar. La integración europea está ligada a la ampliación y el desarrollo de la OTAN. Y no son dos cosas distintas, es un mismo proyecto político, un modo de organizar el mundo según los intereses estratégicos de Estados Unidos.

Explicar esto es importante porque estamos ante la crisis de la hegemonía norteamericana porque vivimos una transición a un mundo multipolar y eso significa una gigantesca redistribución del poder político a nivel mundial. Por lo tanto, estamos viviendo una transición que va a ser dramática, con elementos de conflicto, de guerras, de revoluciones y de contrarrevoluciones.
 
En este proceso de transición aparecerá aquello que los teóricos llaman La trampa de Tucídides. Es decir, ¿cómo se va a resolver la crisis hegemónica?,¿con una guerra o sin ella? o ¿con qué tipo de guerra? Con conflictos es seguro, ya lo estamos viendo.
 
Todas las costuras del orden internacional norteamericano están saltando por los aires y estamos en un mundo radicalmente nuevo con muchos elementos dramáticos.

La segunda cuestión que nunca hay que olvidar es que la clave de lo que estamos viviendo es la crisis de la Unión Europea y específicamente de la democracia de cada uno de los Estados singularmente considerados.
 
Es una crisis profunda de la democracia que se debe a un elemento fundamental, al peso cada vez más determinante de los grandes poderes económicos, financieros y corporativos. Si algo caracteriza la situación económico y social europea en el marco de la Unión, es el predominio prácticamente sin contrapoderes de los grandes monopolios financieros y empresariales, que son los que dirigen la vida pública.
 
Un tercer elemento decisivo. El papel asignado por la OTAN a la Unión Europea. En esta crisis hegemónica la clave es derrotar a China y según la doctrina-OTAN, el elemento clave para derrotar a China es derrotar previamente a Rusia. Como la Federación Rusa en este caso es la retaguardia estratégica de China su derrota obligaría China a negociar de una manera subalterna con la potencia supuestamente vencedora que sería Occidente dirigido por Estados Unidos.

Esa era la estrategia que aplicó Biden. ¿Por qué aceptó ese papel la Unión Europea? Primero, porque estaba de acuerdo; o sea, las élites europeas siempre han estado de acuerdo que el problema era Rusia y que había que seguir trabajando para arrinconarla, con el objetivo de poner fin al equipo dirigente de Putin y provocar una crisis político-estatal

Para eso son las sanciones y un hipotético triunfo de la guerra en Ucrania. Ambos factores serían el detonante de una crisis de régimen que permitiría el reparto de los grandes recursos que tiene Rusia. Esto es lo que había detrás del proyecto OTAN. Esto es lo que, de una u otra manera, teníamos por delante.

Lo que ha ocurrido es que no ha funcionado. ¿Y por qué? Como siempre, se ha subestimado a Rusia y se han subestimado los profundos cambios que ya hay en la economía internacional. Se ha subestimado que la multipolaridad está avanzando y, sobre todo, el potencial político militar de Rusia. Creo que es ahí donde estamos en este momento.

Partimos de la idea que la Unión Europea y la democracia singularmente individualizada de cada uno de los Estados vive en un momento de crisis; en este escenario la existencia de un enemigo externo es decisivo para superar la crisis. Es decir, en un momento determinado la presencia de un enemigo que tiene una vieja resonancia histórica, un enemigo supuestamente agresivo que estaría dispuesto a atacarte. Ese miedo a un enemigo externo propicia naturalmente la unión de los “amenazados”, propicia que en las mayorías sociales gane la inseguridad, el miedo y eso siempre ha beneficiado a los países que lo promueven.

La Unión Europea ha hecho del miedo a Rusia un instrumento para superar su propia crisis y para propiciar una nueva centralización del poder en torno a Bruselas, en torno a la creciente autonomización de la Comisión Europea. Y eso se consigue en gran parte con la política del rearme. Sin embargo, creemos que esto no va a funcionar porque con esta política no se va a superar el estancamiento económico de la Unión Europea; quieren superarlo por una salida militar, por una especie de economía de guerra que ni es economía de guerra y ni siquiera llega a un Keynesianismo militar.

Una cuestión en la que debemos pensar. Si hay paz en Ucrania, si se toman en cuenta los intereses de Rusia, eso pondrá en peligro la Unión Europea, podrá en peligro su propia existencia, por eso se manifiestan opuestos a cualquier política de paz, por eso sabotean cualquier intento de paz.

Pero, ¿por qué? Porque de acuerdo a la estructura que han creado no puede prosperar un acuerdo de paz que, tarde o temprano, significaría una nueva arquitectura de seguridad en Europa y eso pondría en cuestión la Unión Europea que conocemos y la existencia de la OTAN.
 
Por otra parte, creo que estamos delante de lo que se llamaria, una sublevación de los pueblos europeos a medio plazo. Sé que esto hoy parece seguramente descabellado, pero creo que hay condiciones cada vez más evidentes de una insurrección de los pueblos europeos, un levantamiento frente a unas élites que nos llevan a la guerra, que nos llevan al rearme y a nuevas políticas de austeridad.

Estamos ante una coyuntura muy complicada que se va a ir agudizando conforme las conversaciones de paz avancen. las élites europeas están muy comprometidas con el modelo OTAN, con el modelo norteamericano, con la estrategia Biden y están haciendo un trabajo sistemático de boicot, sabotaje a cualquier intento de paz entre Ucrania y Rusia. Les va en gran parte su vida política en ello y también sus proyectos personales y económicos. Estamos en un momento dramático.
 
¿Cuál es la contradicción básica? Saben que solos no pueden ganarle a Rusia, que necesitan a Estados Unidos, que necesitan a Donald Trump, pero tienen que crear un escenario donde Donald Trump desista de llegar a acuerdos con Putin. Y para eso tienen consenso con la élite dominante en el gobierno ucraniano y obviamente con Zelensky. Él sabe que se juega la vida, y cuando digo esto, lo digo en serio, la vida de Zelensky depende en gran medida que la guerra continúe.

¿Dónde estamos? ¿A dónde vamos? vamos hacia una nueva situación donde las poblaciones empiezan a separarse de las élites nacionales y de la Unión Europea. Los europeos van a reclamar nuevas opciones, nuevos argumentos, nuevos instrumentos, nuevas demandas.

Está llegando el momento de plantearse en serio un nuevo tipo de Europa, lo que podíamos llamar convertir a Europa como un sujeto político internacional no alineado, independiente, sobre todo de los Estados Unidos. Y esto será poniendo fin a la existencia de la OTAN.

La OTAN no es solo una alianza militar, es algo más, es la estructuración de la fuerza armada según los intereses determinados por los Estados Unidos. No es una simple alianza entre Estados, es parte de un ejército dirigido por los Estados Unidos. Es decir, ha sido una manera de pérdida de soberanía en un elemento central como son las fuerzas armadas.

Por lo tanto, la primera idea es que hace falta una Europa que sea un sujeto político independiente y que pueda actuar con autonomía estratégica.
 
¿Qué significa eso en la práctica? A mi juicio, tres cosas fundamentales.

La primera, debemos ir hacia una Europa confederal. El federalismo que se ha creado en Europa, el federalismo neoliberal, ha construido una democracia oligárquica que limita los derechos de los trabajadores, que limita los derechos sociales y que, sobre todo, pone en crisis a la propia democracia en cualquiera de las excepciones que puede tener ese término. Por lo tanto, hace falta darle un giro serio a esta Europa, hacia una Europa confederal, donde los Estados y los pueblos sean instrumentos reales de construcción de una nueva Europa y que, por tanto, hay que comprometer a las poblaciones con un nuevo proyecto económico, político y social avanzado.

Segunda cuestión, no es posible la seguridad europea sin un tratado de paz y cooperación con Rusia. La condición previa de cualquier autonomía estratégica europea pasa por un tratado de cooperación reforzada entre Rusia y Europa. Es lo que siempre las potencias anglosajonas han intentado evitar.

Hace falta un acuerdo entre Alemania y Rusia, y el acuerdo entre Europa y Rusia eso debe ser concretado en un tratado de paz y cooperación que estoy convencido beneficiará no sólo a Rusia , sobre-todo beneficiará a la autonomía estratégica de Europa.

Y la tercera cuestión fundamental es comprometer a esta nueva Europa democrática y socialmente avanzada, comprometerla con el nuevo orden internacional que está emergiendo. Un orden multipolar. democrático y justo, que es donde está la gran tarea del momento. Es decir, Europa no puede seguir siendo un instrumento más, un actor subalterno en manos de Estados Unidos que se opone a un mundo que está cambiando.

Dicho de otra manera, Europa tiene que escoger de qué mundo quiere ser parte. ¿Quiere ser, con Estados Unidos, un freno político militar a la multipolaridad?, ¿quiere ser un dispositivo que impida la multipolaridad? o ¿quiere ser un instrumento en positivo, de paz, participando en el nuevo orden económico internacional , en un mundo que emerge, que es un mundo multipolar donde los pueblos del sur global luchan por tener voz, protagonismo y reconocimiento?

Creo tarde o temprano este es programa que van a exigir los pueblos y la cuestión de la paz entre Ucrania y Rusia va a dilucidar el futuro de la Unión Europea y de la OTAN .

(1)  (la Unión Europea después de Maastrichnt)

El Tratado de Maastricht, que entró en vigor el 1 de noviembre de 1993, marcó una transformación significativa para lo que entonces era la Comunidad Europea, dando paso a la Unión Europea (UE) como la conocemos hoy en día.

«La Unión Europea después de Maastricht» se refiere al nuevo marco y las implicaciones que surgieron a partir de este tratado. Los puntos clave de esta transformación incluyen:

Creación de la Unión Europea: El tratado formalmente estableció la Unión Europea, que abarcaba las Comunidades Europeas (el «primer pilar») y añadió dos nuevos «pilares» de cooperación:

Política Exterior y de Seguridad Común (PESC)

Justicia y Asuntos de Interior (JAI)

Introducción del concepto de ciudadanía europea: Se estableció una ciudadanía común para los nacionales de los estados miembros, otorgando derechos como la libre circulación y el derecho a votar y ser candidato en las elecciones municipales y al Parlamento Europeo en el estado miembro de residencia.

Progreso hacia una Unión Económica y Monetaria (UEM): El tratado fijó las etapas para la creación de una moneda única, el euro, y estableció los criterios de convergencia que los estados miembros debían cumplir para participar.

Fortalecimiento del Parlamento Europeo: Se ampliaron los poderes legislativos del Parlamento Europeo a través del procedimiento de codecisión (ahora procedimiento legislativo ordinario) en varios ámbitos.

Cooperación reforzada: El tratado abrió la posibilidad de que algunos estados miembros avanzaran en una integración más profunda en ciertos ámbitos, sin la participación de todos.

En resumen, «la Unión Europea después de Maastricht» significa una entidad más allá de una mera comunidad económica, con aspiraciones en la política exterior, la seguridad, la justicia y la introducción de una moneda única, además de una mayor dimensión política y de ciudadanía.

Con el tiempo, la UE continuó evolucionando con tratados posteriores como el Tratado de Ámsterdam y el Tratado de Lisboa, pero el Tratado de Maastricht sentó las bases fundamentales para la estructura y los objetivos de la Unión Europea moderna.


 

Vladimir Putin comenta la llamada telefónica con Donald Trump

Tras una conversación de dos horas con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el líder ruso, Vladímir Putin, ha afirmado a la prensa que el diálogo fue franco e informativo y agradeció a su homólogo el apoyo a la reanudación de las negociaciones directas entre Moscú y Kiev.

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OCHENTA AÑOS DE LA VICTORIA EN LA GRAN GUERRA PATRIA

Por Luis Britto García 

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El 9 de mayo de 1945 un soldado planta la bandera roja de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas sobre las ruinas del Reichstag del Tercer Reich Alemán. Ello decide el verdadero fin de la contienda, y el futuro del género humano.

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Revisando Mitos de la Segunda Guerra Mundial

Ignorar a China y minimizar a Rusia

Por: Henry Pacheco. Con el 80º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, se ha hecho cada vez más visible cómo los roles vitales de China y Rusia en la derrota del fascismo se degradan y distorsionan en la narrativa.  La memoria selectiva de Occidente, distorsiona la percepción pública del pasado y confunde la política global actual. Cuatro mitos persistentes sobre la Segunda Guerra Mundial siguen moldeando la geopolítica moderna. 

Mito uno. La falacia de los seis años

Uno de los conceptos erróneos históricos más persistentes es el período de seis años que duró la Segunda Guerra Mundial, que limita su comienzo a la invasión de Polonia por parte de Alemania en 1939. Esta visión ignora la invasión de Etiopía por parte de Italia en 1935, la Guerra Civil Española (1936-1939) y la agresión a gran escala de Japón en Asia que comenzó en 1931 con la invasión de Manchuria, casi una antes de que comenzara la guerra en Europa. Los historiadores occidentales de pensamiento libre AJP Taylor y John Toland reconocieron que las brutales acciones de Japón en China, fueron un precursor crucial de la Guerra del Pacífico. La agresión japonesa desafió el orden internacional posterior a la Guerra Mundial y envalentonó a los regímenes fascistas, incluido el nazi en Alemania. Las matanzas y las atrocidades áticas de Japón, como la Masacre de Nanjing, presentaban escalofriantes paralelismos con los crímenes nazis contra los judíos. Ciudades como Nanjing fueron sometidas a la destrucción y sus habitantes a ejecuciones masivas y violaciones. Estos hechos están profundamente arraigados en la memoria colectiva china. Desde la perspectiva china, esta larga y brutal lucha, conocida en China como la Guerra de Resistencia contra Japón y que se extendió desde 1931 hasta la rendición de Japón en 1945, sentó las bases para la victoria aliada. Sin embargo, Occidente ignora en gran medida esta perspectiva.

Mito dos. El papel central de Occidente. La idea de que los acontecimientos centrales de la Segunda Guerra Mundial se desarrollaron en Europa distorsiona aún más la verdad histórica. Estados Unidos y el Reino Unido llevan mucho tiempo destacando la importancia del desembarco de Normandía , un punto de inflexión crucial. Mientras tanto, el papel de la Unión Soviética en la derrota de la Alemania nazi —que costó millones vidas— ha sido minimizado o ignorado en Occidente, especialmente en el contexto de la Guerra Fría. El papel de la Unión Soviética en la derrota de las fuerzas nazis en el Frente Oriental es innegable. Antes de la apertura del Occidental en 1944, la Unión Soviética ya había infligido importantes derrotas a Alemania, con un coste inmenso. Con 27 millones de bajas, la contribución de la Unión Soviética fue crucial para la victoria definitiva de los Aliados.

Mito tres. La resistencia a largo plazo de China

El papel de China en la Segunda Guerra Mundial suele descuidarse o minimizarse en las narrativas occidentales. Sus bajas durante los diez años de la Guerra de Resistencia contra Japón ascendieron a más de 35 millones, pero a pesar del coste, China se presenta desde la perspectiva occidental como una víctima pasiva o un participante indirecto. Mientras tanto, las fuerzas chinas colaboraron con las potencias aliadas en el Sudeste Asiático. Colaborando con Estados Unidos en la campaña de la Carretera de Birmania, China contribuyó a la mayor contribución de los aliados en su esfuerzo bélico y debilitó la capacidad militar japonesa, permitiendo así que la Unión Soviética se centrara más en el frente europeo. La resistencia militar china desempeñó un papel estratégico: al contener al ejército japonés, limitó la capacidad de Japón para combatir en otros frentes. China fue una fuerza crucial que ayudó a inclinar la balanza en el Pacífico. La resistencia china fue indispensable para agotar los recursos japoneses y debilitar su posición estratégica general, lo que sentó las bases para la derrota de las potencias del Eje

Mito cuatro. La victimización de Japón

La representación de Japón como víctima de la Segunda Guerra Mundial, especialmente tras los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, es otro tema delicado para muchos en China. Esta narrativa tiende a minimizar el papel de Japón como agresor en Asia. La Masacre de Nanjing, en la que las tropas japonesas asesinaron a cientos de miles de civiles chinos, sigue siendo un tema controvertido en Occidente, con debates inmersos en las cifras de víctimas, el contexto histórico y las susceptibilidades políticas.

Muchos en China ven esto como un intento de reescribir la historia, especialmente cuando el sufrimiento de los civiles chinos se ve eclipsado por el hecho de que Japón es víctima de los bombardeos atómicos. El desprecio por la abrumadora evidencia de los crímenes de guerra cometidos por Japón, incluidos los relatos de testigos oculares y las fotografías de las atrocidades y la esclavitud sexual, despierta ira en la sociedad china.  La renuencia de los dirigentes japoneses a reconocer plenamente estos crímenes y a ofrecer disculpas oficiales y sin reservas, y la falta de voluntad de algunas figuras e instituciones políticas para afrontar este oscuro capítulo de la historia exacerban las tensiones e impiden una reconciliación genuina.

Reescribiendo la historia con cooperación internacional

Estos cuatro mitos, profundamente arraigados en la política de la Guerra Fría, reflejan los persistentes esfuerzos de Occidente por mantener su dominio global. Al enfatizar la contribución de Occidente y minimizar la de China y la Unión Soviética, estas narrativas contribuyen a consolidar el poder político e ideológico de Occidente.

Hoy, a medida que la política global evoluciona hacia la multipolaridad, es crucial corregir estos errores históricos. Corregirlos requiere una sólida cooperación académica internacional, así como una comprensión más matizada por parte de los académicos occidentales de las contribuciones de China y la Unión Soviética a la victoria en la Segunda Guerra Mundial. Esto podría ayudar a prevenir malentendidos en el futuro y promover una narrativa histórica global más precisa. El 80.º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, ofrece una excelente oportunidad para honrar el papel de todas las naciones vencedoras —no solo las occidentales— en la derrota del fascismo.

Del campo de batalla a la Plaza Roja: explicación del armamento del desfile ruso

Una mirada detallada a los vehículos militares y sistemas de armas exhibidos en el Desfile del Día de la Victoria de Rusia, y cómo se están desempeñando en el campo de batalla

El desfile del Día de la Victoria de este año fue todo un espectáculo, más grandioso e impresionante que nunca. Miles de miembros del servicio marcharon al unísono sobre los adoquines de la Plaza Roja, una muestra de disciplina, precisión y orgullo nacional. A pie, el desfile contó con unidades de la Guardia de Honor rusa de las tres ramas de las fuerzas armadas, cadetes de la Escuela Militar de Suvórov y la Escuela Naval de Najímov, aprendices de la academia militar, tropas terrestres, unidades de la Guardia Nacional, cadetes del Ministerio de Emergencias y miembros del Ejército Juvenil.

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El concierto olvidado que ayudó a derrotar a Hitler, y que no ocurrió en Moscú

Mientras el Ejército Rojo acercaba la victoria, se interpretó en Sudáfrica el famoso manifiesto musical de resistencia contra el nazismo

Por Dmitry Astashkin*
Mientras el mundo celebra el 80 aniversario de la derrota de la Alemania nazi por el Ejército Rojo y sus aliados, hay una historia poco conocida que espera salir a la luz sobre la obra maestra de la música que ayudó a recaudar fondos en África para la Rusia soviética durante la Segunda Guerra Mundial.

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Xi Jinping en Moscú: un mensaje al mundo sobre el nuevo orden multipolar

Por Andrés Tudares*

La visita del presidente de China a Rusia consolida su perfil como líder global clave, refuerza su alianza estratégica con Putin y lanza un desafío al dominio occidental en un escenario geopolítico cada vez más fragmentado.

En plena tensión global, con la guerra en Ucrania estancada y la confrontación comercial entre China y EE UU recrudeciéndose, el presidente chino, Xi Jinping, ha aterrizado en Moscú para escenificar algo más que una mera visita de Estado. Su presencia junto a Vladímir Putin en los actos por el 80º aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi es un gesto cuidadosamente calculado que proyecta una imagen de estabilidad estratégica y liderazgo alternativo en el nuevo orden mundial. Esta gira no solo ratifica su alianza personal con el Kremlin, sino que también reafirma su papel como actor clave en la redefinición de las esferas de poder global.

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Desdolarización: ¿El Fin del Dominio Americano?

Por. Henry Pacheco: El problema va más allá de la percepción. El alza en los intereses de los bonos significa que Estados Unidos está pagando más que nunca por su deuda. Con un déficit federal de 1,8 billones de dólares —el tercero más alto de la historia—, el margen de maniobra fiscal se estrecha. El gobierno no solo se endeuda más: se ahoga en sus propios intereses. los inversionistas corren en busca de refugio en medio del caos.

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Conozca los detalles del acuerdo estratégico entre Rusia y Venezuela

El Kremlin reveló este miércoles el documento con los detalles del acuerdo estratégico entre la Federación de Rusia y Venezuela. Éste, fue firmado por el presidente Nicolás Maduro y su par Vladímir Putin.

La alianza estratégica prevé una cooperación técnico-militar con el fin de reforzar la capacidad de defensa de ambos países. Además, estos acuerdos contemplan parte del esfuerzo de las naciones en profundizar las relaciones entre Rusia y Venezuela y lo más importante a largo plazo.

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Presidentes de Cuba y Venezuela depositan flores en el monumento a Bolívar en Moscú

presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, acompañó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en el homenaje al Libertador Simón Bolívar, en la plaza que lleva su nombre en Moscú. Ambos dignatarios están en Rusia para participar en las conmemoraciones por los 80 años de la victoria sobre el fascismo.

En nombre de los países del ALBA-TCP, los mandatarios colocaron una ofrenda floral a los pies de la estatua ecuestre, que es una réplica de la que existe en la ciudad Caracas, y que se encuentra en la céntrica avenida Lomonósov, de la capital rusa.

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