Por. Henry Pacheco: Siguiendo el ejemplo de Donald Trump de abandonar abruptamente las negociaciones y exigir concesiones o bombardear países y esperar un premio de paz, Volodymyr Zelensky ha tratado de escapar del predicamento político que ingenuamente creó la semana pasada defendiendo las dos medidas adoptadas.
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Aranceles y soberanía: el dilema europeo ante Trump
Por. Henry Pacheco: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el de Estados Unidos, Donald Trump, acaban de escenificar una auténtica y desvergonzada obra de teatro.
Como ha hecho con otros países, Donald Trump ha buscado ahora con la Unión Europea un buen acuerdo comercial para los intereses de la economía estadounidense, como él se empeña en decir. Y en lo que ha cedido von der Leyen no es en materia arancelaria para evitar los males mayores de una escalada de guerra comercial, como afirman los dirigentes europeos. El asunto va por otros derroteros.
Seguir leyendo «Aranceles y soberanía: el dilema europeo ante Trump»Desafíos Neoliberales en la Unión Europea Post-Maastricht
Por: Henry Pacheco. ¿Cómo entender la Unión Europea después de Maastricht?(1): Como el modo específico de consensuar el nuevo orden internacional unipolar dirigido por los Estados Unidos. Se trató de concretar el nuevo orden internacional que emergía con la derrota de la Unión Soviética bajo el modelo y la hegemonía norteamericana, que es lo que hemos llamado neoliberalismo y que luego se fue concretando en eso que se llamó globalización neoliberal o globalización capitalista neoliberal.
¿Cuál es el centro de esta construcción? El centro, es básicamente una reacción contra el modelo social y político que se implantó en Europa después de la Segunda Guerra Mundial.
Es decir, la idea fundamental de este nuevo orden es poner fin a eso que se llamó los 30 años gloriosos, poner fin a una experiencia política y social, a una forma específica de relacionar política estado, sociedad y conflicto social, donde el protagonismo era de las clases trabajadoras y su peso estructural en la economía y en la política. El objetivo real era derrotar ese modelo, y hacerlo en un proceso político.
La clave fue desmontar el Estado nación y su específica concreción después de la Segunda Guerra Mundial, lo que se ha llamado el constitucionalismo social, que fue un intento de embridar al capitalismo en base a procesos sociales con un control social y estatal independiente por la dominación de los grandes poderes económicos.
Se aprovechó el momento para desmontar los fundamentos de ese conflicto de clase surgidos después de la Segunda Guerra Mundial. ¿Cuáles fueron sus concreciones fundamentales? Tres, básicamente.
La primera concreción fue, de facto, la constitucionalización del modelo neoliberal. O sea, a partir de Maastricht solamente había un pensamiento único, una clase política única y modelo económico único, obligatorio para cada Estado y límite a cualquier proceso de soberanía popular.
El segundo rasgo fundamental era lo que podíamos llamar la desterritorialización del poder democrático. Y la democracia empezó a dejar de ser un modelo político enraizado en la sociedad y se convirtió en un modelo más o menos ambiguo, una especie de norteamericanización de la vida pública que al final lo que consiguió fue debilitar, fragmentar la soberanía popular. Es un proceso muy conocido. Ya lo defendió Von Hayek en el año 38 del siglo XX, aquello que se llamó el federalismo económico.
Todo el centro del modelo neoliberal es muy simple, es quitarle a la soberanía popular la dirección de la vida económica, de la vida pública y por lo tanto despolitizar la economía imponiendo un modelo económico único donde la soberanía popular no pueda controlar la vida económica limitando los grandes poderes económicos. Este es el dato fundamental del modelo de construcción.
Y hay un tercer elemento, pero nunca se comenta porque parece tan evidente que lo damos por supuesto y es la subordinación estructural de la Europa que nace con Maastricht al orden internacional que impuso Estados Unidos. Es decir, Maastricht lo que hace fundamentalmente es desmontar el modelo político social de los Estados nacionales construidos después de dos guerras mundiales.
En conclusión, se subordina estructuralmente la Unión Europea a los intereses estratégicos de Estados Unidos y a partir de ahí, hay un doble proceso que nunca se debe de olvidar. La integración europea está ligada a la ampliación y el desarrollo de la OTAN. Y no son dos cosas distintas, es un mismo proyecto político, un modo de organizar el mundo según los intereses estratégicos de Estados Unidos.
Explicar esto es importante porque estamos ante la crisis de la hegemonía norteamericana porque vivimos una transición a un mundo multipolar y eso significa una gigantesca redistribución del poder político a nivel mundial. Por lo tanto, estamos viviendo una transición que va a ser dramática, con elementos de conflicto, de guerras, de revoluciones y de contrarrevoluciones.
En este proceso de transición aparecerá aquello que los teóricos llaman La trampa de Tucídides. Es decir, ¿cómo se va a resolver la crisis hegemónica?,¿con una guerra o sin ella? o ¿con qué tipo de guerra? Con conflictos es seguro, ya lo estamos viendo.
Todas las costuras del orden internacional norteamericano están saltando por los aires y estamos en un mundo radicalmente nuevo con muchos elementos dramáticos.
La segunda cuestión que nunca hay que olvidar es que la clave de lo que estamos viviendo es la crisis de la Unión Europea y específicamente de la democracia de cada uno de los Estados singularmente considerados.
Es una crisis profunda de la democracia que se debe a un elemento fundamental, al peso cada vez más determinante de los grandes poderes económicos, financieros y corporativos. Si algo caracteriza la situación económico y social europea en el marco de la Unión, es el predominio prácticamente sin contrapoderes de los grandes monopolios financieros y empresariales, que son los que dirigen la vida pública.
Un tercer elemento decisivo. El papel asignado por la OTAN a la Unión Europea. En esta crisis hegemónica la clave es derrotar a China y según la doctrina-OTAN, el elemento clave para derrotar a China es derrotar previamente a Rusia. Como la Federación Rusa en este caso es la retaguardia estratégica de China su derrota obligaría China a negociar de una manera subalterna con la potencia supuestamente vencedora que sería Occidente dirigido por Estados Unidos.
Esa era la estrategia que aplicó Biden. ¿Por qué aceptó ese papel la Unión Europea? Primero, porque estaba de acuerdo; o sea, las élites europeas siempre han estado de acuerdo que el problema era Rusia y que había que seguir trabajando para arrinconarla, con el objetivo de poner fin al equipo dirigente de Putin y provocar una crisis político-estatal
Para eso son las sanciones y un hipotético triunfo de la guerra en Ucrania. Ambos factores serían el detonante de una crisis de régimen que permitiría el reparto de los grandes recursos que tiene Rusia. Esto es lo que había detrás del proyecto OTAN. Esto es lo que, de una u otra manera, teníamos por delante.
Lo que ha ocurrido es que no ha funcionado. ¿Y por qué? Como siempre, se ha subestimado a Rusia y se han subestimado los profundos cambios que ya hay en la economía internacional. Se ha subestimado que la multipolaridad está avanzando y, sobre todo, el potencial político militar de Rusia. Creo que es ahí donde estamos en este momento.
Partimos de la idea que la Unión Europea y la democracia singularmente individualizada de cada uno de los Estados vive en un momento de crisis; en este escenario la existencia de un enemigo externo es decisivo para superar la crisis. Es decir, en un momento determinado la presencia de un enemigo que tiene una vieja resonancia histórica, un enemigo supuestamente agresivo que estaría dispuesto a atacarte. Ese miedo a un enemigo externo propicia naturalmente la unión de los “amenazados”, propicia que en las mayorías sociales gane la inseguridad, el miedo y eso siempre ha beneficiado a los países que lo promueven.
La Unión Europea ha hecho del miedo a Rusia un instrumento para superar su propia crisis y para propiciar una nueva centralización del poder en torno a Bruselas, en torno a la creciente autonomización de la Comisión Europea. Y eso se consigue en gran parte con la política del rearme. Sin embargo, creemos que esto no va a funcionar porque con esta política no se va a superar el estancamiento económico de la Unión Europea; quieren superarlo por una salida militar, por una especie de economía de guerra que ni es economía de guerra y ni siquiera llega a un Keynesianismo militar.
Una cuestión en la que debemos pensar. Si hay paz en Ucrania, si se toman en cuenta los intereses de Rusia, eso pondrá en peligro la Unión Europea, podrá en peligro su propia existencia, por eso se manifiestan opuestos a cualquier política de paz, por eso sabotean cualquier intento de paz.
Pero, ¿por qué? Porque de acuerdo a la estructura que han creado no puede prosperar un acuerdo de paz que, tarde o temprano, significaría una nueva arquitectura de seguridad en Europa y eso pondría en cuestión la Unión Europea que conocemos y la existencia de la OTAN.
Por otra parte, creo que estamos delante de lo que se llamaria, una sublevación de los pueblos europeos a medio plazo. Sé que esto hoy parece seguramente descabellado, pero creo que hay condiciones cada vez más evidentes de una insurrección de los pueblos europeos, un levantamiento frente a unas élites que nos llevan a la guerra, que nos llevan al rearme y a nuevas políticas de austeridad.
Estamos ante una coyuntura muy complicada que se va a ir agudizando conforme las conversaciones de paz avancen. las élites europeas están muy comprometidas con el modelo OTAN, con el modelo norteamericano, con la estrategia Biden y están haciendo un trabajo sistemático de boicot, sabotaje a cualquier intento de paz entre Ucrania y Rusia. Les va en gran parte su vida política en ello y también sus proyectos personales y económicos. Estamos en un momento dramático.
¿Cuál es la contradicción básica? Saben que solos no pueden ganarle a Rusia, que necesitan a Estados Unidos, que necesitan a Donald Trump, pero tienen que crear un escenario donde Donald Trump desista de llegar a acuerdos con Putin. Y para eso tienen consenso con la élite dominante en el gobierno ucraniano y obviamente con Zelensky. Él sabe que se juega la vida, y cuando digo esto, lo digo en serio, la vida de Zelensky depende en gran medida que la guerra continúe.
¿Dónde estamos? ¿A dónde vamos? vamos hacia una nueva situación donde las poblaciones empiezan a separarse de las élites nacionales y de la Unión Europea. Los europeos van a reclamar nuevas opciones, nuevos argumentos, nuevos instrumentos, nuevas demandas.
Está llegando el momento de plantearse en serio un nuevo tipo de Europa, lo que podíamos llamar convertir a Europa como un sujeto político internacional no alineado, independiente, sobre todo de los Estados Unidos. Y esto será poniendo fin a la existencia de la OTAN.
La OTAN no es solo una alianza militar, es algo más, es la estructuración de la fuerza armada según los intereses determinados por los Estados Unidos. No es una simple alianza entre Estados, es parte de un ejército dirigido por los Estados Unidos. Es decir, ha sido una manera de pérdida de soberanía en un elemento central como son las fuerzas armadas.
Por lo tanto, la primera idea es que hace falta una Europa que sea un sujeto político independiente y que pueda actuar con autonomía estratégica.
¿Qué significa eso en la práctica? A mi juicio, tres cosas fundamentales.
La primera, debemos ir hacia una Europa confederal. El federalismo que se ha creado en Europa, el federalismo neoliberal, ha construido una democracia oligárquica que limita los derechos de los trabajadores, que limita los derechos sociales y que, sobre todo, pone en crisis a la propia democracia en cualquiera de las excepciones que puede tener ese término. Por lo tanto, hace falta darle un giro serio a esta Europa, hacia una Europa confederal, donde los Estados y los pueblos sean instrumentos reales de construcción de una nueva Europa y que, por tanto, hay que comprometer a las poblaciones con un nuevo proyecto económico, político y social avanzado.
Segunda cuestión, no es posible la seguridad europea sin un tratado de paz y cooperación con Rusia. La condición previa de cualquier autonomía estratégica europea pasa por un tratado de cooperación reforzada entre Rusia y Europa. Es lo que siempre las potencias anglosajonas han intentado evitar.
Hace falta un acuerdo entre Alemania y Rusia, y el acuerdo entre Europa y Rusia eso debe ser concretado en un tratado de paz y cooperación que estoy convencido beneficiará no sólo a Rusia , sobre-todo beneficiará a la autonomía estratégica de Europa.
Y la tercera cuestión fundamental es comprometer a esta nueva Europa democrática y socialmente avanzada, comprometerla con el nuevo orden internacional que está emergiendo. Un orden multipolar. democrático y justo, que es donde está la gran tarea del momento. Es decir, Europa no puede seguir siendo un instrumento más, un actor subalterno en manos de Estados Unidos que se opone a un mundo que está cambiando.
Dicho de otra manera, Europa tiene que escoger de qué mundo quiere ser parte. ¿Quiere ser, con Estados Unidos, un freno político militar a la multipolaridad?, ¿quiere ser un dispositivo que impida la multipolaridad? o ¿quiere ser un instrumento en positivo, de paz, participando en el nuevo orden económico internacional , en un mundo que emerge, que es un mundo multipolar donde los pueblos del sur global luchan por tener voz, protagonismo y reconocimiento?
Creo tarde o temprano este es programa que van a exigir los pueblos y la cuestión de la paz entre Ucrania y Rusia va a dilucidar el futuro de la Unión Europea y de la OTAN .
(1) (la Unión Europea después de Maastrichnt)
El Tratado de Maastricht, que entró en vigor el 1 de noviembre de 1993, marcó una transformación significativa para lo que entonces era la Comunidad Europea, dando paso a la Unión Europea (UE) como la conocemos hoy en día.
«La Unión Europea después de Maastricht» se refiere al nuevo marco y las implicaciones que surgieron a partir de este tratado. Los puntos clave de esta transformación incluyen:
Creación de la Unión Europea: El tratado formalmente estableció la Unión Europea, que abarcaba las Comunidades Europeas (el «primer pilar») y añadió dos nuevos «pilares» de cooperación:
Política Exterior y de Seguridad Común (PESC)
Justicia y Asuntos de Interior (JAI)
Introducción del concepto de ciudadanía europea: Se estableció una ciudadanía común para los nacionales de los estados miembros, otorgando derechos como la libre circulación y el derecho a votar y ser candidato en las elecciones municipales y al Parlamento Europeo en el estado miembro de residencia.
Progreso hacia una Unión Económica y Monetaria (UEM): El tratado fijó las etapas para la creación de una moneda única, el euro, y estableció los criterios de convergencia que los estados miembros debían cumplir para participar.
Fortalecimiento del Parlamento Europeo: Se ampliaron los poderes legislativos del Parlamento Europeo a través del procedimiento de codecisión (ahora procedimiento legislativo ordinario) en varios ámbitos.
Cooperación reforzada: El tratado abrió la posibilidad de que algunos estados miembros avanzaran en una integración más profunda en ciertos ámbitos, sin la participación de todos.
En resumen, «la Unión Europea después de Maastricht» significa una entidad más allá de una mera comunidad económica, con aspiraciones en la política exterior, la seguridad, la justicia y la introducción de una moneda única, además de una mayor dimensión política y de ciudadanía.
Con el tiempo, la UE continuó evolucionando con tratados posteriores como el Tratado de Ámsterdam y el Tratado de Lisboa, pero el Tratado de Maastricht sentó las bases fundamentales para la estructura y los objetivos de la Unión Europea moderna.
¡ÁRMATE PARA SALVAR EL CAPITALISMO FINANCIERO!
Por. Henry Pacheco. “Por grande que sea una nación, si ama la guerra perecerá; Por más pacífico que sea el mundo, si olvida la guerra estará en peligro.” “Cuando decimos sistema de guerra nos referimos a un sistema como el actual, que asume la guerra, aunque sea planificada y no combatida, como fundamento y culmen del orden político, es decir, de las relaciones entre los pueblos y entre los hombres. Un sistema donde la guerra no es un acontecimiento sino una institución, no es una crisis sino una función, no es una ruptura sino una piedra angular del sistema, una guerra siempre desaprobada y exorcizada, pero nunca abandonada como una posibilidad real.”
Seguir leyendo «¡ÁRMATE PARA SALVAR EL CAPITALISMO FINANCIERO!»Una sociedad con miedo siempre será una sociedad insegura.
Por Henry Pacheco. Las explicaciones de escenarios políticos y económicos complejos mediante metáforas domésticas son un recurso muy manido. ( Podrido o a punto de pudrirse )
Seguir leyendo «Una sociedad con miedo siempre será una sociedad insegura.»Desastre en Estados Unidos: Cae la Industria Automotriz.
Tensión mundial desastre en la industria Automotriz de Estados Unidos. Europa sacude a Estados Unidos ventas cae un por 49 por ciento. Europa golpea a Estados Unidos.
Seguir leyendo «Desastre en Estados Unidos: Cae la Industria Automotriz.»¿Algo no está bien, Está Donald Trump haciendo control de daños?
Desde hace un mes la acumulación de acontecimientos críticos alrededor de Estados Unidos, de Ucrania y de la Unión Europea está resultando cada vez más difícil de interpretar ya que cada una de las potencias implicadas trata de disimular sus cartas.
Seguir leyendo «¿Algo no está bien, Está Donald Trump haciendo control de daños?»El fin de la democracia en Europa y la nueva forma de coerción.
Esta vez la democracia ha sido desbordada por la conquista de las instituciones y de los medios de comunicación, desde dentro, por la oligarquía financiera y sus empleados
Por: ANDREA ZHOK Con el voto favorable del Parlamento Europeo al plan de rearme (419 votos a favor, 204 en contra y 46 abstenciones), creo que podemos decir que, simbólicamente, hoy la democracia en Europa ha desaparecido. Antes marchitos, hoy han caído los pétalos secos.
No ha sido reemplazada, como muchos temían, por una dictadura.
La historia siempre toma formas diferentes y sorprendentes.
No, esta vez la democracia ha sido desbordada por la conquista de las instituciones y de los medios de comunicación, desde dentro, por la oligarquía financiera y sus empleados.
La maniobra de bypass ahora está completa.
Todos los canales disponibles para que la población se exprese en términos políticamente significativos han sido cerrados o neutralizados. En parte, esto ocurrió con cambios en las leyes electorales, en parte haciendo que el proceso democrático fuera cuestionable sólo por aquellos que tenían fondos significativos disponibles, en parte ocupando el sistema de medios de comunicación en todos los niveles (y expulsando a quienes no se conformaban con escribir al dictado) y en parte suprimiendo el carácter de tercerista por parte del poder judicial, que estaba completamente politizado.
Ahora los golpes pueden sucederse de forma progresivamente más violenta y descarada. Evitar los debates parlamentarios mediante decretos ya es, y será cada vez más, la nueva normalidad. Así como se impide que personas externas participen primero en el debate público y luego en los procesos electorales.
Sea por diseño o simplemente por casualidad, la pandemia ha sido de facto un ensayo general para la militarización de la sociedad y la información: una especie de ley marcial sin guerra.
Este punto de inflexión había sido precedido por muchos pasos intermedios, por muchas quejas sobre la ineficacia de los tiempos políticos, de los rituales de la democracia.
Desde 2022, la guerra ruso-ucraniana se ha convertido en la ocasión para clavar los últimos clavos en el ataúd de la democracia.
A partir de ahora, podemos esperar que los pasajes sean cada vez más rápidos.
Habían pasado unos diez años entre la gran expropiación de recursos públicos de la crisis subprime (2008-2011) y la gran expropiación de recursos públicos de la crisis del Covid (2020-2022). Ahora, y sólo han pasado 3 años, estamos pasando a una tercera expropiación colosal en nombre de la emergencia bélica.
El resultado de este paso es transparente y muy claro.
Se destruirán pilares sociales fundamentales como el sistema de salud y el sistema de pensiones.
Para cubrir el golpe, gran parte del ahorro privado restante será desviado de los ciudadanos hacia activos defensivos (seguros privados, pensiones privadas, etc.).
El sector inmobiliario privado, allí donde, como en Italia, todavía es relevante, se convertirá en primer lugar en la garantía necesaria para la provisión de financiación indispensable para satisfacer necesidades esenciales (salud, educación de los hijos, supervivencia una vez que hayan abandonado la esfera productiva).
El último paso será, por supuesto, la retirada efectiva de los inmuebles, que pasarán a servir de garantía para la concesión de préstamos con intereses por parte de grupos financieros.
Al final del proceso, una ciudadanía diversamente endeudada estará de hecho encadenada, aunque formalmente sea libre: condicionada y sujeta a chantaje en cada paso. Fin de la frase, jamás.
El endeudamiento económico irreversible será la nueva forma de coerción. Ya no se trata de los modelos anticuados de servidumbre violenta, de esclavitud, sino de un sistema limpio, contractualmente impecable y, sin embargo, mucho más estricto y detallado que cualquier relación amo-esclavo del pasado.
Si entonces con esta palanca se decide enviar a los deudores/culpables (Schuld) a ser carne fresca en la guerra o engranaje vitalicio de una multinacional, esos serán los detalles de toda esta historia. Éste es el futuro que llama a nuestras puertas, y los espacios en los que aún hay posibles márgenes de reacción –si es que aún existen– se están cerrando rápidamente.
Seguir leyendo «El fin de la democracia en Europa y la nueva forma de coerción.»La autonomía Europea y la guerra proxy
“La administración Trump tardó solo cuatro semanas en romper el aislamiento internacional de Moscú y llevar a funcionarios rusos a Riad para negociar el futuro de Ucrania, sin la participación del gobierno ucraniano ni de los aliados europeos.
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